lunes, 31 de diciembre de 2018

Decíamos ayer...

Después de una larga temporada sin publicar nuevas entradas, retomamos el blog para compartir noticias de interés relacionadas con la Monarquía, especialmente las vinculadas a la Familia Real española, pero sin olvidar al resto de monarquías europeas y de otras partes del mundo.

En los próximos días publicaremos noticias anteriores de especial relevancia que se han producido en este paréntesis de silencio. Progresivamente cambiaremos el diseño para hacerlo más moderno y práctico para os lectores.

Estamos donde estábamos. Ayer, como hoy, el objetivo primordial del blog y de la página web Fororeal.net es servir a la Corona con la máxima lealtad.

jueves, 15 de noviembre de 2018

El emotivo homenaje de la reina Isabel al príncipe Carlos en su 70 cumpleaños

Vanitatis

Siempre se ha dicho que la relación entre el príncipe Carlos y su madre siempre ha sido complicada. Que la reina Isabel II no puede evitar ver en su primogénito su propia muerte, pues el día que ella fallezca él se convertirá en rey. A pesar de todo, no hay indicios que hagan pensar que el vínculo entre madre e hijo sea distante, y menos después del bonito homenaje que la soberana le ha hecho a su heredero con motivo de su 70 cumpleaños.

Durante la celebración, una cena en el palacio de Buckingham organizada por la propia Isabel II que ha reunido a numerosos miembros de la realeza extranjera -entre ellos don Juan Carlos y doña Sofía-, la reina ha dedicado unas bonitas palabras a su hijo, al que ha descrito como "un heredero al trono dedicado y respetado y un padre maravilloso". La soberana ha mostrado su alegría por poder ver a su primogénito soplar las 70 velas y ha bromeado con esta cuestión para después pedir un brindis por el príncipe de Gales.

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miércoles, 14 de noviembre de 2018

«Don Juan contra Franco»



Esta semana llega a las librerías el libro «Don Juan contra Franco» (Plaza & Janés), de Juan Fernández-Miranda y Jesús García Calero, que documenta cómo Don Juan de Borbón encabezó en 1948 un pacto que aunó la voluntad política de los monárquicos del interior de España, un grupo de destacados generales, aristócratas y políticos de la izquierda y la derecha moderadas en el exilio para restaurar una Monarquía democrática que pusiera fin a la dictadura franquista. La Guerra Fría, el temor a Stalin y las alianzas de Estados Unidos y Gran Bretaña hicieron imposible que aquella conjura, antecedente remoto de la Transición, triunfase. Lean a continuación, como adelanto, el relato del mitin contra el régimen que desató la represión contra los monárquicos en abril de 1948.


La renovación necesaria de la monarquía británica

Eduardo Álvarez

El Mundo

Los historiadores son unánimes: la reina de Inglaterra pasará a la Historia como Isabel II, la grande. Y es que todo en su reinado es de récord, incluido el alto grado de popularidad que mantiene tras haber superado ya 65 años en el trono, gracias a la sobresaliente ejemplaridad con la que ha ejercido el difícil papel de liderar una nación desde su naturaleza de gran imperio colonial a la actual de esa isla que renueva su identidad con la incertidumbre que produce su aislamiento del Viejo Continente. A sus 92 años, la monarca más longeva que han tenido los británicos abomina de la idea de abdicar. La promesa que realizó en su coronación de servir a su pueblo hasta el fin de sus días permanece intacta. Además, en su voluntad pesa demasiado el hecho de que la abdicación de Eduardo VIII, quien antepuso el amor por Wallis Simpson a su destino histórico, a punto estuvo de hacer tambalear la monarquía.

Carlos de Inglaterra, su primogénito y sucesor, cumple hoy 70 años consciente de que puede alargarse todavía mucho su "eterna espera", expresión suya recogida por el experto en realeza Geoffrey Levy. Estamos ante el heredero del trono más longevo de la Historia, un príncipe de Gales que ha aprendido a sobrellevar su complicada posición dándole a su título mucha más carga de contenido y de responsabilidades de las que tuvieron todos sus predecesores. Y, de hecho, aunque el trono se le vaya a seguir resistiendo algún tiempo -¡larga vida a Su Majestad!-, Carlos es hoy de facto un rey a la espera que ya ha asumido muchas de las tareas que corresponden a la soberana, representándola ya por ejemplo en todos los viajes al extranjero.

Decía el poeta que el día que morimos, el viento baja para llevarse nuestras huellas. Y cuando Isabel II fallezca, Carlos se convertirá automáticamente en rey. Lo será del Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte, y de otras 16 naciones en todo el mundo que mantienen al monarca británico como su jefe de Estado, entre ellas Australia, Canadá o Nueva Zelanda. Y en ese momento habrá de producirse una renovación en la monarquía ineludible. Los reinados tan largos como el protagonizado por Isabel II tienen entre sus ventajas la de dotar de una gran estabilidad al sistema político. Pero acarrean como desventaja para la institución monárquica el hecho de que ésta se tiende a identificar con la persona que la encarna. Hay que tener en cuenta que es ya muy bajo el porcentaje de ciudadanos británicos que han conocido a otro rey que no sea la actual soberana.

Carlos es muy consciente de que hará falta una catarsis lampedusiana en la Corona: todo habrá de cambiar para que todo siga igual. Porque la monarquía del siglo XXI se podrá parecer muy poco a la de su madre, quien ha hecho de su capacidad para mantenerse muda durante 90 años su reconocido sello de identidad. Es tan venerada, tan admirada, la figura de Isabel II, que su pueblo ha aceptado el hecho de que porte la corona con un estilo y usos casi idénticos a los que aprendió de sus padres en la Europa de entreguerras. Y, así, aunque vaya contra el tiempo, a nadie sorprende que sea la última reina del continente que jamás ha concedido una entrevista o realizado declaraciones públicas. Como dijo una vez el periodista de la BBC Jeremy Paxman, "sabemos cuáles son las opiniones de la reina: la reina no tiene opiniones". Claro que todos los monarcas constitucionales tienen muy restringida su libertad de expresión y la neutralidad política es consustancial a la alta magistratura que ejercen. Pero Isabel II lo ha llevado hasta un paroxismo propio de los tiempos en que la monarquía permanecía encapsulada en una urna mistérica para conservar toda la magia. Hoy la fascinación por la institución, vinculada a su popularidad, va acompañada del escrutinio diario en la opinión pública sobre su utilidad. Y obliga a que los reyes, por decirlo llanamente, se bajen al barro y acometan continuas reformas en la monarquía para hacerla más transparente y más accesible al ciudadano.

El príncipe de Gales ha ido dando pistas estos últimos años de la renovación que pretende protagonizar. Así, por ejemplo, ha trascendido su voluntad de abandonar Buckingham como residencia oficial de la familia real en Londres, siguiendo los pasos dados por tantas otras dinastías europeas, como la española, que hace muchas décadas ya que convirtieron los grandes palacios en museos y sedes para recepciones de Estado, con el fin de humanizar la institución, de restarle pompa y solemnidad. Que Carlos fuera el primer rey que decidiera seguir viviendo en una residencia mucho más modesta como Clarence House no sólo tendría consecuencias económicas; sería toda una declaración de intenciones sobre la modernización de la Corona que pretende impulsar, y que en los tiempos que corren parece imprescindible incluso en un país como Reino Unido donde la institución está tan asentada. De hecho, según Ipsos, desde los años 60 no ha variado el sentimiento republicano, que apenas llega al 18% de la población.

A un golpe de tanto efecto como el abandono de Buckingham le seguirían otras medidas ya avanzadas por el entorno del príncipe. Como la de reducir notablemente la familia real, también en línea de lo que se ha hecho en otros países europeos. En Reino Unido la familia real extensa sigue incluyendo hoy a decenas de miembros, todos con tareas de representación de la Corona adjudicadas por la soberana. Carlos pretende que en el futuro la monarquía se reduzca al núcleo duro de los Windsor: la pareja real, sus hijos y nietos, y como mucho los hermanos de Carlos, en especial la princesa Ana, que se ha ganado a pulso su prestigio como el miembro de la dinastía más activo. El príncipe de Gales, igualmente, pretende renovar todo el alambicado sistema de otorgamiento de títulos honoríficos y reconocimientos, que sigue respondiendo al viejo protocolo imperial. Y aunque no es factible que provocara una crisis de consecuencias impredecibles promoviendo la separación real de Iglesia y Estado renunciando a su rol como jefe de la fe anglicana, Carlos lleva toda la vida dando muestras de sus querencias ecuménicas y de su apuesta por el diálogo interreligioso, lo que a buen seguro intentaría trasladar a los ceremoniales de Estado.

Al príncipe de Gales se le ha criticado en las últimas décadas por su carácter entrometido. De sobra es conocido su activismo en no pocas causas y que utiliza su relevante posición institucional para ejercer presión lobista sobre los asuntos que más le preocupan, como el cambio climático, la medicina alternativa, la arquitectura tradicional, la deforestación de las zonas boscosas del planeta, la calidad de la comida en los hospitales... y un largo etcétera. Ha llegado a provocar conflictos diplomáticos de calado como el que ocasionó en 2015 con China al recibir en su residencia al Dalai Lama y hacer después declaraciones duras contra el régimen comunista.

Con motivo de su 70 cumpleaños, el príncipe salía días atrás al paso prometiendo que cuando sea rey sabrá mantener la boca cerrada para garantizar la neutralidad exigible. Pero su silencio en modo alguno se parecerá al de su madre. No puede parecerse. Y lo más probable es que Carlos mantenga cierto activismo convirtiendo la jefatura del Estado en palanca para la promoción de causas que concitan amplísimos consensos sociales como la lucha contra el cambio climático o la pobreza en el mundo, en sintonía con lo que vemos hoy que se hace en casi todas las familias reales en línea con la llamada monarquía del bienestar, que es una de las derivadas de la institución en este siglo XXI.

Simon Lewis, quien fuera secretario de Comunicaciones de la reina Isabel, sostiene que "Carlos va a ser el monarca mejor preparado de la historia y será muy buen rey". Otros, como Tom Bower, autor de una de las biografías más polémicas del príncipe, son mucho más críticos y creen que "socavará la monarquía; es un rebelde que quiere imponer sus ideas y su visión del mundo, y divide en vez de generar los consensos" en los que debe trabajar un monarca. A sus 70 años, es desde luego una incógnita qué clase de soberano será. Su reto, en todo caso, será lograr mantener la gran comunión del pueblo británico con su monarquía, redefiniéndola y dándole un barniz de novedad, pero sin provocar un shock inasumible por sus súbditos, como concluye Catherine Mayer en el libro: 'Carlos, el corazón de un rey'. La primera prueba de fuego, no menor, será ver si los británicos aceptan que Camilla sea tratada como reina.

miércoles, 7 de noviembre de 2018

Sofía, Reina de la sabiduría en la adversidad

Elsa Tadea
El Debate de Hoy

La Reina Sofía ha cumplido 80 años. Gracias a su sabiduría, ha logrado ganarse el cariño de los españoles, ser un pilar de la Casa Real y mantener unida a su familia. La función de la Monarca emérita es fundamental para la institución y para la nación.

La mitología griega se instala en nuestro día a día a través de nombres como el de Sofía: la diosa de la sabiduría. Más allá de lo que podría parecer un comienzo manido para un artículo, esta definición describe a la perfección la principal característica de la Reina Sofía, la Reina emérita. Ochenta años han pasado ya por una piel que se ha curtido ante las adversidades a las que se ha tenido que enfrentar. Una mujer que se ha visto obligada a ver a su familia exiliada de su país, a su marido rodeado de polémica, su relación matrimonial cuestionada o a su propia hija sentada en un banquillo. Puntos de inflexión en una vida que parece tomar de nuevo aliento al reposar en un segundo plano, dejando a los nuevos Reyes en el trono.

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domingo, 4 de noviembre de 2018

Razones para declararse monárquico

Cristian Campos
El Español

Siete de los diez países más avanzados y menos corruptos del mundo son monarquías. Pero hay más razones para declararse monárquico en un momento en que la Corona sufre su mayor ataque desde la promulgación de la Constitución.

jueves, 1 de noviembre de 2018

Necesidad de la democracia

Arcadi Espada
El Mundo

Fue emocionante observar ayer el rito de floración del régimen del 78. Del régimen del 2078, quiero decir. La niña Leonor lucía ayer unas profundas ojeras que tal vez fueran huellas de una intensa dedicación, anoche y este amanecer, a la lectura repetida y repetida y repetida del artículo 1 de la Constitución, para poder decirlo hoy sin trabas ante el chasquido de la primera luz pública.

domingo, 28 de diciembre de 2014

Crónica de la abdicación

Interesante avance del libro 'Juan Carlos I. El hombre que pudo reinar', escrito por el periodista Fernando Ónega y que incluye una entrevista con el Rey.

Crónica de la abdicación "Fueron sentimientos contradictorios: el dolor de la despedida y el orgullo"