miércoles, 6 de diciembre de 2006

Día de la Constitución

«POR fin, la nación española se va a juntar en Cortes...». El corazón de Jovellanos salta de alegría en el pecho, cuenta el propio don Gaspar en su famosa «Memoria» en defensa de la Junta Central. Casi dos siglos ya. Aquí estamos, a pesar de algunos, y aquí vamos a seguir, en el único lugar posible y deseable para una gran nación a estas alturas del tiempo histórico. Constitución significa legitimidad moral y política. Con su grandeza y sus servidumbres inevitables. Cumple veintiocho años: ha ganado una madurez respetable y ha perdido, como era de rigor, algo de aquella feliz inocencia. Mucha gente conserva el folleto descolorido, tal vez amarillo en origen, que el gobierno Suárez repartió para el referéndum.
Unos cuantos, por oficio y vocación, coleccionamos ejemplares en diferentes formatos y calidades. Los más afortunados guardan como tesoro cívico algunos documentos del proceso constituyente. Por ejemplo, esta portada de ABC, el 15 de mayo de 1977: «Después de la renuncia, Don Juan de Borbón dijo a su hijo: Majestad, España sobre todo». Palabras de Rey a Rey que valen por mil tratados doctrinales. El fundamento de la Constitución se llama España, patria común e indivisible, vertebrada por una organización territorial que conjuga los principios de unidad, autonomía y solidaridad. Todos sabemos qué significa el artículo segundo. Desde el Tribunal Constitucional, otra vez puesto a prueba, hasta el más lego en sutilezas jurídicas. Nación es España. Soberano, el pueblo español. A partir de ahí, empieza el debate político.
Una Constitución es mucho más que una hoja de papel. Es el símbolo de la razón ilustrada, la poliarquía y el Estado de Derecho, la sociedad de clases medias y el sistema económico que ha producido más riqueza para más gente desde la prehistoria hasta el siglo XXI. ¿Quién ofrece algo mejor? Hay problemas, sin duda. Aquí y en todas partes. La democracia es imperfecta y sufre para determinar cuál es el «demos» en tiempos de globalización y localismo, curiosa paradoja. La izquierda se deja querer por la tentación posmoderna. La derecha no siempre acierta con el discurso pertinente. Pero la política es un saber prudencial, incómodo para los dogmáticos y los perfeccionistas. Esta Constitución dice -más o menos- cómo es España, con sus virtudes y sus defectos. Por eso sirve y seguirá sirviendo como seña de identidad, aunque no debería cumplir los treinta sin afrontar las reformas que demanda la experiencia, el guía menos engañoso de las opiniones humanas. Estamos todos de acuerdo en modificar el artículo 57 para equiparar al varón y la mujer en la sucesión a la Corona. Ocurrencias al margen, ya sabemos la finalidad y el procedimiento. Habrá que encontrar el momento. Las otras propuestas gubernamentales arrastran una vida lánguida, lastradas por falta de consenso. Está bien orientada la referencia a la Unión Europea. Suscita dudas la mención por su nombre propio de las Comunidades Autónomas, tal vez una trampa semántica bajo apariencia inocua. Conviene tener ideas claras respecto del Senado. La Cámara alta es la clave de bóveda del Estado autonómico y no el salón de embajadores para una supuesta fórmula confederal. Por ahora, una reforma aislada del Senado equivale a empezar la casa por el tejado.
Tomar la Constitución en serio es algo más que un buen consejo. Es una prueba de civilización, nada menos. Ante todo, una norma jurídica no es una declaración retórica. El buen uso de la ley excluye siempre el abuso. Por eso, cuando dice nación española integrada por nacionalidades y regiones es porque no admite ninguna otra, ni política, ni cultural, ni deportiva. Hace tiempo que está en marcha un proceso de degradación de la Constitución como norma. Entre otras razones, por el concepto equívoco de «bloque de la constitucionalidad» y por la equiparación de la palabra de su intérprete principal con la voluntad material del poder constituyente. No es una polémica para leguleyos. Las consecuencias son muy graves: hay quien pretende alterar la norma fundamental sin tocar una sola coma del texto. Regreso al pasado: otra vez la Carta Magna convertida en adorno literario, reflejo de la soberanía que se diluye en una imaginaria «gobernanza multinivel». El Estado residual, la relación bilateral, la financiación privilegiada o el blindaje competencial no caben en esta Constitución sin forzar la letra hasta destruir el espíritu. Tampoco, por supuesto, el derecho -aunque sea disfrazado- a que la parte decida por el todo.
¿Qué pretende el último documento ideológico del PSOE? Esa no es nuestra Constitución, sino una sombra despojada de su raíz histórico-política. Aquí no encajan el laicismo radical, el relativismo multicultural o la supuesta pluralidad de «códigos éticos». El Estado de Derecho no ampara la discriminación de la mujer, la guerra contra el infiel o los guetos étnicos y culturales. Ha costado siglos construir una sociedad abierta. Por ahora, sólo arraiga en los pueblos capaces de conjugar la Antigüedad clásica con las raíces cristianas: Atenas, Roma, Jerusalén. Los ideólogos socialistas deben revisar sus criterios a la luz de la socialdemocracia moderna. La izquierda ilustrada rechaza sin excepción las tesis comunitaristas. La «educación para la ciudadanía» rompe la neutralidad del Estado hacia la libertad de conciencia, como se desprende de una lectura sin prejuicios de J. Rawls. Si al presidente del Gobierno le interesa tanto como dice la obra de Ph. Pettit tendrá que leerla entera: también cuando el filósofo asegura que la oposición tiene derecho a acceder a la información relevante sobre los asuntos de Estado. Competencia «epistémica», la llama con exceso de pedantería. ¿Cumple Zapatero este requisito en el caso de ETA? Es fácil rellenar un discurso a base de adjetivos: democracia «participativa», «deliberativa», también «inclusiva». Lo difícil es contribuir con buenas prácticas a promover una democracia de calidad.
El PP, por su parte, presenta una oferta sólida de reforma constitucional, con buen perfil técnico y ambición política limitada. Asegurar el consenso para las grandes leyes, fijar y garantizar el núcleo duro de las competencias estatales y dar contenido preciso al principio de solidaridad son propuestas atractivas, al igual que mejorar la gestión común en materias como inmigración, agua, suelo o respuesta a las situaciones de crisis. No es buena idea, en cambio, insistir en los principios como eje de la técnica legislativa: incorporar la «lealtad» y reiterar conceptos que ya están más o menos presentes significa dejar otra vez el futuro en manos de intérpretes omnipotentes. Si habla el titular de la soberanía, que declare su voluntad sin elipsis ni rodeos. Debe decir qué quiere y cómo desea que se haga. Necesitamos una Constitución de normas y no de principios. Por eso es un acierto plantear la supresión de la disposición adicional cuarta: sobre Navarra, todo menos ambigüedad. Queda pendiente el gran debate con respecto a la fórmula electoral, algo así como la «providencia al por menor» que diría Hegel. Cuando el poder está en juego, las cosas se ponen serias. La clave es sencilla en teoría pero casi imposible en la práctica: en democracia, los pactos y coaliciones son legítimos siempre y cuando no afecten a la arquitectura institucional. Dicho de otro modo: no vale cambiar votos por estatutos. Si se alcanza tan improbable acuerdo, ni siquiera hace falta modificar la letra. Para refrescar la memoria: Rajoy ya lo propuso al principio de la legislatura...
Día de la Constitución, fiesta austera sin triunfalismo ni derrotismo. Preocupados, pero ajenos a la nostalgia o a la tristeza cívica. 1978-2006: veintiocho años para la mejor Constitución de la historia de España. «Tempus fugit».
 
BENIGNO PENDÁS
Profesor de Historia de las Ideas Políticas

La Reina de Inglaterra democratiza su acento

Las diferencias de habla entre las clases sociales británicas se han reducido hasta el punto de que esta situación afecta a la misma Reina. A juicio de un experto en Fonética, su acento es ahora más común
Isabel II arrancó su reinado en 1952 hablando con la «e» y ahora lo hace con la «a». De decir «thet men in the bleck het», como pronunciaban las altas clases inglesas bien educadas, ha pasado al cabo de medio siglo de reinado al más común «that man in the black hat» (este hombre con el sombrero negro).
No es que la Reina de Inglaterra se haya vulgarizado, sino que las diferencias de habla entre las clases sociales se han reducido, lo que además permite una mayor cercanía personal de la Monarca a la inmensa mayoría de su pueblo. Así lo estima Jonathan Harrington, profesor de Fonética de la Universidad de Munich, que ha realizado un estudio sobre todos los mensajes navideños que Isabel II ha dirigido a sus súbditos.
«Escogimos esas emisiones porque es muy difícil encontrar grabaciones de alta calidad de la voz de una misma persona durante tan largo periodo de tiempo. Los cambios en el discurso de la Reina de Inglaterra son muy lentos, pero ahí están», dice Harrington, tras haber aplicado análisis acústicos a todos los mensajes de Navidad desde 1952 hasta el presente.
En su primera emisión, una joven muchacha de 26 años arrancó su intervención diciendo: «I em speaking to you from my own hame, where I em spending Christmas with my femly» (os estoy hablando desde mi propia casa, donde estoy pasando las Navidades con mi familia). Hoy, a sus ochenta años, la Reina diría «am», «home» y «famly» como corresponde, no ya a una pronunciación elitista —conocida incluso como «el inglés de la Reina»—, sino a la pronunciación estándar del inglés británico.
El estudio encuentra un paralelismo entre la variación que ha ido protagonizando la Reina y la evolución fonética estándar entre los habitantes del sureste de Inglaterra, región en la que Isabel II tiene sus principales residencias.
Según Harrington, «hace cien años las clases sociales estaban mucho más marcadas, pero esto cambió con la revolución social de los sesenta y setenta, y se han desdibujado las separaciones. No creo en absoluto que la Reina haya cambiado conscientemente. Lo que el estudio sugiere es que todos participamos en los cambios de sonidos, tanto si nos gusta como si no».
Por su parte, el biógrafo real Kenneth Rose declaraba ayer al periódico «The Daily Telegraph» que un día que tomaba té con Isabel II, ésta le comentó que algunos de sus nietos hablan «estuario» (dejadez en el lenguaje, el final de aluvión del río del habla). Pero Rose asegura que la Reina estuvo en su institucional papel de neutralidad y no se pronunció al respecto.

domingo, 3 de diciembre de 2006

Ellas serán las reinas

 La infanta Leonor
 
MÁBEL GALAZ
El País
 
Un insólito anuncio rompió el pasado lunes el protocolo no escrito de las casas reales. Los príncipes de Asturias anunciaban el sexo de su segundo hijo. Pocas horas antes los médicos habían confirmado a doña Letizia, en una revisión rutinaria, que en primavera sería madre de una niña. Los futuros padres comunicaron la noticia a los reyes de España y decidieron posteriormente hacer pública la información. "El debate estaba en la calle, y en la Casa se ha creído que era mejor comunicarlo", explicó poco después el futuro padre, que se declaró "encantado de darle una hermanita a Leonor".

La Reina comentó que todos estaban encantados y luego advirtió: "A lo mejor les pasa como a nosotros; primero dos niñas y luego un niño".

La noticia permite ganar tiempo a la reforma de la Carta Magna para igualar los derechos sucesorios entre hombres y mujeres. Algo que en España está todavía pendiente, pero resuelto en otras familias reales en las que también abundan las niñas.

Y es que la nueva generación de príncipes de las casas reales europeas está dominada por mujeres. Los príncipes herederos de Noruega, Holanda, Bélgica y España han tenido primero niñas. De tal manera que hasta hace sólo un año, Guillermo de Inglaterra, hijo de Diana de Gales y el príncipe Carlos, era el único varón heredero en Europa. Pero desde hace 12 meses comparte esta posición con Christian, el primer bebé de Federico de Dinamarca y Mary Donaldson. La pareja también serán padres otra vez en primavera, aunque ellos no han desvelado el sexo de su segundo hijo.

Cuatro niñas y dos varones conforman la nueva generación de príncipes llamados a ser los continuadores de las líneas dinásticas. Sus madres en ningún caso eran de solteras miembros de casa real alguna. Los herederos han elegido como esposas a mujeres independientes con carreras profesionales que han dejado para ser princesas y madres. Pero nadie como los príncipes de Asturias ha marcado diferencias en el proceder de las casas reales.

Don Felipe se casó con una periodista divorciada, mandó una muestra de células madre del cordón umbilical de la infanta Leonor a un banco de Arizona y ahora ha decidido hacer pública la ecografía de doña Letizia. Pero no sólo en estos casos se nota que han llegado nuevos tiempos al palacio de la Zarzuela. En el proceder cotidiano también se percibe que quieren imponer un nuevo modelo.

La princesa de Asturias atiende personalmente a Leonor, que duerme en un cuarto próximo al de sus padres, se ocupa de darle de comer, vestirla y pasearla por los jardines de palacio siempre que sus obligaciones se lo permiten. Incluso cuando los Príncipes visitan a amigos en sus casas suelen hacerlo sin la compañía de la niñera de Leonor.

La pequeña infanta tendrá una hermana en primavera, para quien sus padres ya buscan nombre. "Estamos con las listas, pero todavía no nos hemos decidido", ha explicado el Príncipe.

Las dos tendrán como compañeras en la realeza europea a la princesa Ingrid Alexandra, hija de los príncipes de Noruega, que ocupa el segundo puesto en la línea de sucesión al trono, después de su padre. Además, Hakoon y Mette-Marit tienen un hijo, Sverre, y crían el que la princesa tuvo de una relación anterior, Marius.

Leonor y su hermana también tendrán como compañeras en Europa a Elisabeth, la primera hija de los príncipes de Bélgica, Felipe y Matilde. Ella será la primera mujer que se beneficiará del cambio constitucional de 1991, que iguala los sexos en su derecho al trono. Tras la princesa Elisabeth llegó al mundo el príncipe Gabriel y luego Emmanuel.

Dos hijas en tres años de casados es la familia creada por Guillermo y Máxima, los príncipes herederos de Holanda. La princesa Catharina Amalia nació el 7 de diciembre de 2003 y es quien ocupa el segundo lugar en la línea de sucesión al trono. Luego llegó la segunda pequeña princesa, que se llama Alexia. Ahora Máxima también está de nuevo embarazada.

Pero antes que todas ellas, Victoria de Suecia está llamada a reinar como sucesora de su padre, Carlos Gustavo. Todas ellas serán reinas.

Rania de Jordania sale al paso de los rumores y dice que "Soy la mayor fan y la mayor crítica del rey"

La reina Rania de Jordania afirmó que es la "mayor fan" y la "crítica más dura" de su marido, el rey Abdalá, en una entrevista concedida al diario "The Times of India" publicada hoy con motivo de la visita de la pareja a la India.

"Trabajo en equipo -señaló para definir su relación con Abdalá-. Mientras mi marido desempeña un papel económico y político, yo cumplo un papel complementario trabajando en organizaciones civiles. El se interesa por mi trabajo y yo por el suyo. Somos a la vez el mayor fan y el mayor crítico del otro".

Rania concedió la entrevista en exclusiva durante una visita de estado de tres días a la India junto al rey Abdalá, quien firmó varios acuerdos de cooperación y se entrevistó con las principales autoridades del país.

"Simplemente, adoro la India -afirmó la reina-. Es mi segunda visita este año, así que me siento afortunada. Los colores del país me abren el apetito, y además hay una cocina estupenda".

Rania, a quien el periódico califica como "la persona más elegante del mundo de la nobleza tras Diana de Gales", aseguró que no es nada fácil "ser una reina", aunque reconoció que ello le concede muchas oportunidades, como por ejemplo visitar la India.

Respecto a los rumores que la califican como "la Reina del bolso", Rania sólo dice que sus críticos son parte de la "turba".

La reina de Jordania abandonó el país junto a su marido este sábado.

sábado, 2 de diciembre de 2006

La Reina y Doña Letizia, en El Rastrillo

La Reina y Doña Letizia, en El Rastrillo
 
ANA ASENSIO
ABC
 
En su recta final -concluye mañana-, el Rastrillo de Nuevo Futuro recibió ayer la entrañable visita de la Reina Doña Sofía, que, fiel a su cita de cada año, acudió al recinto ferial de la Casa de Campo acompañada por la Princesa de Asturias. Ésta era la primera aparición pública de Doña Letizia, tras anunciarse que el bebé que espera para el próximo mes de mayo será una niña. Vestida con camisa blanca, falda y chaqueta suelta, con lazo ciñéndole la cintura, la Princesa no dejó de sonreír ni un momento.
Las personas que en esos momentos se encontraban en el Rastrillo no salían de su asombro al percatarse de la presencia de Doña Sofía y Doña Letizia. Todos querían acercarse a ambas, quienes con una gran sonrisa trataban de corresponder al cariño que les mostraba la gente.
La Reina y la Princesa de Asturias, acompañadas por la Infanta Doña Pilar, presidenta de honor de la Fundación Nuevo Futuro, pasearon curioseando por todos los puestos. La complicidad entre las tres damas de la Familia Real española, su simpatía y, sobre todo, su solidaridad marcaron su visita al mercadillo benéfico. En el «stand» de la Fundación Padre Garralda, la Princesa de Asturias fue obsequiada con una coqueta cestita de mimbre. Doña Letizia mostró, obviamente, un interés especial por la ropa de bebé. Además, recibió varios regalos para la Infanta Leonor, entre ellos una muñeca pepona, vestida con un precioso faldón. Tras dos horas de recorrido -al filo de las tres de la tarde-, Doña Letizia, que en todo ese tiempo no mostró cansancio alguno, dio por concluida la visita. Su Majestad la Reina la acompañó hasta la puerta, donde se despidieron con un cariñoso abrazo. Por su parte, la Reina almorzó en el Rincón del Gourmet y por la tarde continuó con las compras.
También pudimos ver a Laura Ponte, nuera de la Infanta Doña Pilar, y a María Ángeles Sanz, madre de Rafi Camino. en la Venta del Toro. Y para comer hoy en Enrich, por ejemplo: ensalada de judías verdes francesas, poularda de Bresse rellena de Mascarpone y tarta de queso. Y en Caput Mundi: parmesana de berenjenas, ternera braseada y Mont Blanc.

Federico y Mary de Dinamarca, nuevo acuerdo matrimonial

Perplejidad y sorpresa ha causado en Dinamarca que el heredero de la Corona, el príncipe Federico, aconsejado por su madre, la Reina Margarita, haya obligado a su esposa a firmar un nuevo contrato matrimonial, según el cual, en caso de divorcio, Mary no recibirá las sumas prometidas en el anterior de mayo de 2004, ni una vivienda elegida por ella. Según fuentes cercanas a la Casa de la Reina, la medida se debe a que el divorcio de Alexandra ha costado demasiados millones al benjamín, Joaquín. De hecho, su ex esposa se ha convertido en la mujer más rica de esa real familia depués de la Soberana. Se asegura que el nuevo pacto incluye además otras claúsulas igualmente duras que Mary no ha tenido más remedio que aceptar. Algunas se refieren a los hijos de la pareja, que quedarían bajo la potestad de la Corte en caso de ruptura y no podrán salir de Dinamarca con su progenitora sin el permiso de la Reina. Y, mientras el pueblo danés ha puesto el grito en el cielo demostrando su incondicional apoyo a la mujer del futuro Rey, los medios de información vierten ácidas críticas contra la Casa de la Reina por la poca generosidad que ha mostrado hacia la joven que, además de hacer feliz al futuro Monarca y cumplir correctamente con sus obligaciones, ha dado un heredero a la Corona.

viernes, 1 de diciembre de 2006

Franco, la Monarquía, Don Juan Carlos

LUIS MARIA ANSON

El tópico ese que circula desde hace años y con cierto clamor de que en España no habría Monarquía si no llega a ser por Franco, es una pura falsedad. Al término de la Guerra Mundial, el líder del centro-derecha, José María Gil Robles, y el del centro-izquierda, Indalecio Prieto -es decir, la democracia cristiana y el socialismo democrático, la moderación española- llegaron a un pacto político, cuyos puntos esenciales eran la restauración de la Monarquía en la persona de Don Juan de Borbón, un Gobierno provisional con Prieto como presidente del Consejo de Ministros y elecciones libres en un plazo a determinar. Si Franco se hubiese retirado, si hubiera fallecido por enfermedad o atentado, si los aliados hubieran invadido España para derribarle, el Pacto de San Juan de Luz entre Gil Robles e Indalecio Prieto habría significado la restauración de la Monarquía de todos en España, al poco tiempo de la conclusión de la Guerra Mundial.

Tras la conferencia de Yalta en febrero de 1945, los aliados acordaron derribar a Franco y situar al frente de España a Don Juan de Borbón. Al hijo de Alfonso XIII se le exigió la condena pública del régimen totalitario de Franco. Fue el célebre manifiesto de Lausana de 19 de marzo de 1945, documento clarividente y anticipador, un rejón clavado entre las agujas del dictador, en todo lo alto. Pero Roosevelt falleció un mes después, el 12 de abril. Su sucesor Truman despreciaba igualmente a Franco, pero se dio cuenta, bien aleccionado por Churchill, de que una Monarquía débil en España podía ser arrollada por Stalin. Los aliados decidieron antes de la conferencia de Potsdam, en julio de aquel año de 1945, mantener al dictador español. Prefirieron la seguridad anticomunista de Franco al riesgo de una España estalinista. Eso es lo que salvó al dictador y dejó in púribus a Don Juan, es decir, en pelota picada ante la opinión pública española. La verdad es que, en muy poco tiempo, Stalin se merendó las monarquías rumana y búlgara y no consiguió adueñarse de la griega por el apoyo americano al rey Pablo. «Hable a Eisenhower de soldado a soldado», recomendó Churchill a la reina Federica.

Franco murió hace ahora 31 años. Don Juan Carlos fue proclamado Rey sin la doble legitimidad que tenían todos los monarcas europeos: la dinástica y la popular. Convocadas elecciones libres, cumplida la exigencia 100 veces reiterada por el Conde de Barcelona: devolver la soberanía nacional al pueblo español, Juan III abdicó los derechos y deberes de la Corona, trasvasando a su hijo la legitimidad dinástica el 14 de mayo de 1977. Un año después, la Constitución de 1978 dotó al nuevo Monarca de lo más importante: la legitimidad popular, porque la soberanía nacional no reside en el Rey sino en el pueblo.

Ahora que se conmemora la muerte del dictador y la proclamación de Don Juan Carlos, bueno es recordar que, sin Franco, hubiéramos tenido Monarquía constitucional en España tras la Guerra Mundial y que nos habríamos beneficiado del plan Marshall y de la integración en Europa. Se perdieron 30 años. Ah, y si Franco, para humillar a su más odiado rival, a su único competidor con fuerza, el inolvidable Don Juan de Borbón, eligió como sucesor a Don Juan Carlos, el actual Rey lo es sobre todo porque, hijo de su padre, nieto de su abuelo, descen-diente de Carlos III y de Felipe II, con el sufragio universal de los siglos a las espaldas, supo devolver la soberanía nacional al pueblo español, construyendo el edificio de la Transición, sin exclusiones ni cicaterías, tal y como siempre defendió, frente a la dictadura, su progenitor. Si Don Juan Carlos hubiera encarnado la Monarquía del Movimiento Nacional, en lugar de reconocer que su padre tenía razón, habría durado menos que Caetano después de Salazar. La realidad histórica es justo al revés de lo que algunos dicen: con la Monarquía de Franco hoy no habría Monarquía en España.

 

Aiko, la princesa destronada de Japón, cumple cinco años



Tokio. (EFE).- Aiko, la princesa japonesa que durante parte de su infancia parecía destinada a ocupar el Trono del Crisantemo, cumplió hoy cinco años, sabedora de que desde hace tres meses comparte su destino con un futuro heredero varón.

Aiko celebró la ocasión en compañía de sus padres, el príncipe heredero Naruhito, de 46 años, y la "princesa triste" Masako, de 42 años, antes de visitar a sus abuelos, el emperador Akihito y la emperatriz Michiko, en el Palacio Imperial de Tokio.

Con motivo de su cumpleaños, la agencia de prensa de la Casa Imperial divulgó hoy unas imágenes en las que se ve a la pequeña en los terrenos de su palacio del céntrico barrio de Akasaka montando un "pony" llamado "Milk" (leche en inglés) por su color blanco.

En un momento dado, la niña le ofrece al caballo una zanahoria y, aunque se asusta ante un extraño movimiento del animal, finalmente logra alimentarlo. Según un portavoz de la Casa Imperial, a la niña, que empezó a ir al colegio este año y es hija única, le gusta ayudar a su madre a preparar su fiambrera para la escuela, jugar con muñecos de peluche y montar en bicicleta.

Parece que la princesita es una gran aficionada al sumo, deporte nacional en Japón, y a menudo ve los combates en televisión cuando regresa al palacio de la escuela, de acuerdo con el portavoz de los príncipes herederos.

Este es un cumpleaños muy distinto para la pequeña princesa al que celebró el año pasado, cuando en Japón se debatía la posibilidad de reformar la Ley de Sucesión al Trono que establece que sólo pueden heredar los varones descendientes directos del emperador, debido a que entonces éste sólo tenía tres nietas.

Sin embargo, el nacimiento del príncipe Hisahito el pasado 6 de septiembre cambió el destino de Aiko, al dejar por ahora en suspenso los planes del Gobierno japonés para reformar la ley sálica.

El bebé Hisahito, hijo de Akishino, segundo hijo del emperador, es el primer varón que nace en la familia imperial en cuatro décadas y se convirtió de inmediato en tercero en la línea para suceder a su abuelo Akihito, de 71 años, tras su tío Naruhito y su propio padre.

No obstante, varios expertos siguen reclamando que se reforme esa norma para hacer posible que Aiko herede algún día el trono reinante más antiguo del mundo incluso si en el futuro tiene un hermano varón, algo visto aquí como muy improbable por los problemas de Masako.

Con su boda tardía con el príncipe heredero en 1993, la "princesa triste" soportó una fuerte presión para concebir un varón y, casi ocho años después, dio a luz a su hija, cuando ya eran patentes sus dificultades para adaptarse al protocolo.

Diplomática de carrera y plebeya, Masako mostró siempre poca simpatía por la vida a la que deben someterse los miembros de la Casa Imperial de Japón y en agosto del 2004 le fue diagnosticado un "trastorno adaptativo", con síntomas de ansiedad y depresión.

Su hija Aiko, de momento, juega tranquila con su "pony" mientras se decide cuál será su destino: el de una persona común y corriente, en caso de que se case y pierda por tanto su estatus imperial, o el de primera emperatriz reinante del Trono del Crisantemo, si al final se modifica la Ley de Sucesión, algo de momento harto improbable.

La Fundación Manuel Broseta otorga al Rey el Premio Convivencia

La presidenta del Tribunal Constitucional, María Emilia Casas, presidió ayer el jurado del XV Premio Convivencia Profesor Manuel Broseta que, tras hora y media de deliberación, otorgó por unanimidad a Su Majestad El Rey el galardón correspondiente a este año, en el que se cumplen tres lustros del asesinato de Manuel Broseta a manos de la banda terrorista ETA.
Don Juan Carlos fue inmediatamente informado y aceptó el galardón, dotado con 12.000 euros, que se entregará en acto solemne el próximo día 15 de enero, conmemorando la fecha del aniversario del atentado que costó la vida al profesor que lleva su nombre. Aunque el Rey recibió con agrado la noticia, aún se desconoce si se desplazará a Valencia en la citada fecha para recibir personalmente el premio.
El jurado ha seleccionado al ganador de este año por «el intachable e impecable papel de la Corona encarnada en la figura del Rey en la defensa del valor de la convivencia», resaltó su presidenta. En esta edición han sido cerca de veinte las candidaturas presentadas por diferentes personalidades y entidades.
Con este galardón se distingue a aquellas personas físicas o jurídicas, asociaciones e instituciones que hayan destacado en la defensa de la libertad, la justicia y la tolerancia.
Es otorgado a personalidades de la vida política española que en los últimos años han destacado por su compromiso con la libertad y el pluralismo ideológico, así como a colectivos involucrados en la defensa de los valores democráticos por los que dio su vida el profesor Broseta. El primer galardonado fue en 1994 «Gesto por la Paz», al que siguieron «Jóvenes contra la Intolerancia», Adolfo Suárez, Manuel Gutiérrez Mellado, Francisco Tomás y Valiente -a título póstumo-, Sabino Fernández Campo, Ponencia Constitucional, Pueblo de Ermua, José Ramón Recalde, María Teresa Castells, Antonio Beristáin, Antonio Vitorino; la Iniciativa Ciudadana ¡Basta Ya! y los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado.

martes, 28 de noviembre de 2006

Don Felipe: «Estamos contentísimos»

El Príncipe durante su visita a Toledo. (Foto: EFE)

AGENCIAS
 
El Príncipe de Asturias, don Felipe de Borbón, ha asegurado hoy en Toledo que toda la familia real "estamos contentísimos" de que la Infanta Doña Leonor vaya a tener "una hermanita".
El Príncipe de Asturias hizo estas declaraciones este mediodía a los periodistas momentos antes de visitar la Feria de la Solidaridad, que se celebra desde hoy en la capital de Castilla-La Mancha como una actividad paralela del IX Congreso Estatal del Voluntariado, inaugurado hoy.
A preguntas de los periodistas de por qué se ha dado a conocer tan pronto el sexo del futuro bebé, el heredero de la Corona Española afirmó que la Casa del Rey ha estimado oportuno hacerlo público en este momento, "porque el debate está en la calle".
Sobre dicho debate precisó que "no es cuestión nuestra", que son el Parlamento y el Gobierno "los que tienen que tomar cartas en el asunto, siempre con el mayor consenso posible".
Don Felipe, que ha acudido sin su esposa la Princesa Doña Letizia a la inauguración del Congreso, recordó a los presentes --a los que transmitió su saludo en su nombre-- que ella "siempre nos ha acompañado y seguirá haciéndolo siempre que no haya una causa de fuerza mayor".
De otro lado, su Alteza Real señaló que su esposa, Doña Letizia, "está bien" y, preguntado por el nombre de su segunda hija, precisó que están "pensando, debatiendo y haciendo listas de nombres", convencido, dijo, de que "habrá un debate familiar" en torno a este asunto.
Don Felipe de Borbón, que fue aclamado en la Plaza del Ayuntamiento por las personas allí concentradas, recibió durante su visita a Toledo algún peluche y otros regalos para su futura hija, que iban siendo colocados en el maletero del vehículo oficial.
El Príncipe de Asturias contestó así a las felicitaciones recibidas previas a su intervención por parte del alcalde de Toledo, José Manuel Molina, quien expresó su enhorabuena; y la presidenta de la Plataforma del Voluntariado de España, Carmen Laviña, quien también dio su enhorabuena a don Felipe "por tener una voluntaria más".
S.M. La Reina: «Estamos encantados»
S.M. La Reina dijo hoy que la Familia Real está encantada por el hecho de que el bebé que esperan los Príncipes de Asturias para primavera sea una niña. "Estamos encantados. Igual que nosotros; primero dos niñas y después, ya se verá", comentó la reina tras presidir la inauguración en Madrid de un congreso de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción que ella preside.
S.M. El Rey: «Estoy muy contento»
S.M. El Rey Don Juan Carlos aseguró hoy que está "muy contento" al ser preguntado por los periodistas por su futura nieta. Tras inaugurar en Málaga la nueva fábrica de Isofotón, líder nacional y segundo europeo en el campo de la energía solar, el monarca respondió brevemente a los informadores con frases como "muchas gracias" y "todo bien". Ante la insistencia de los periodistas, añadió que está "muy contento".

El Gobierno dice que la reforma constitucional no depende del embarazo de la Princesa

SERVIMEDIA EL MUNDO

MADRID.- El ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, ha felicitado a los Príncipes de Asturias por su próxima hija y ha recalcado que este acontecimiento "no debe interferir" en los ritmos de la reforma de la Constitución, "un debate que requiere su tiempo".

En declaraciones a los periodistas en los pasillos del Congreso de los Diputados, antes de comparecer ante la Comisión de Justicia, López Aguilar ha recordado que el Gobierno "ha apostado con coraje por abrir un debate razonado sobre la oportunidad de tocar algunos aspectos de la Constitución".

"La Constitución es un éxito, pero que puede ser reformada en algunos puntos es absolutamente razonable, y el Gobierno ha propuesto cuatro puntos", aunque ninguno de ellos es "urgente, ni está condicionado por un hecho como el embarazo de la princesa de Asturias".

El responsable de Justicia insistió en que el Ejecutivo ha abierto la "oportunidad de que hagamos el trabajo y lo hagamos bien", y estas reformas requieren un "consenso amplísimo, no sólo parlamentario sino en la sociedad española".

En cuanto a la posibilidad de aprobar los cambios en esta legislatura, ha recordado que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, llamó al acuerdo, "y parece claro que el PP no ha manifestado su voluntad de concurrir a la formación del consenso necesario".

Aseguró que con estas reformas -la no discriminación de la mujer en el acceso al trono, el Senado, la inclusión de la Constitución Europea y la denominación de las comunidades autónomas- "ni cambia la Constitución ni su espíritu, al contrario, la fortalece y la proyecta al futuro", y concluyó que el PSOE "no tiene miedo a los cambios".

Anuncio del sexo

El lunes, la Casa Real anuncio que el segundo hijo de los Príncipes será una niña. El heredero de la Corona y su esposa decidieron hacer público el sexo al considerar que se trataba de una información que debía ser transmitida para que las autoridades valorasen qué medidas es necesario adoptar en el futuro.

Felipe de Borbón, en una conversación con periodistas durante la recepción con motivo de la Fiesta Nacional, ya comentó que él y su esposa no tendrían inconveniente en dar a conocer el sexo del bebé si se consideraba oportuno, aunque indicó que ellos personalmente preferían no saberlo. Así ocurrió durante el embarazo de su hija y primogénita, Leonor.

El hecho de que los Príncipes de Asturias vayan a tener una nueva hija zanja, de momento, el debate sobre la necesidad de reformar la Constitución para que la Infanta Leonor pueda reinar y no se vea discriminada por su sexo.

Leonor de Borbón ocupa el segundo puesto en la línea de sucesión al trono, por detrás de su padre. Sin embargo, si hubiese tenido un hermano, habría retrocedido un puesto en virtud del precepto constitucional (artículo 57.1, Título II) que mantiene: "La sucesión en el trono seguirá el orden regular de primogenitura y representación, siendo preferida siempre la línea anterior a las posteriores; en la misma línea, el grado más próximo al más remoto; en el mismo grado, el varón a la mujer, y en el mismo sexo, la persona de más edad a la de menos".

El presidente del Gobierno se comprometió a modificar este apartado en programa electoral y posterior investidura.

La reforma de la Constitución que pretende el Gobierno sigue aún pendiente a pesar de que el Consejo de Estado dictaminó sobre la propuesta del Ejecutivo en febrero pasado. Entonces, el máximo órgano consultivo del Ejecutivo aconsejó citar expresamente a Don Felipe de Borbón en la Carta Magna para garantizar su condición de heredero, al tiempo que se eliminaba la preferencia del varón al trono.

[Ver informe del Consejo de Estado (PDF)]

lunes, 27 de noviembre de 2006

Los Príncipes de Asturias serán padres de otra niña

Los Príncipes de Asturias serán padres de otra niña
 
EFE

MADRID.- Los Príncipes de Asturias esperan para la próxima primavera el nacimiento de su segunda hija, informaron fuentes de la Casa del Rey.

Las citadas fuentes indicaron que el ginecólogo que atiende a la Princesa de Asturias en su segundo embarazo, Luis Ignacio Recasens, ha informado a don Felipe y Doña Letizia de que el bebé que esperan será otra niña.

Los Reyes han sido informados por los Príncipes de Asturias de que su octavo nieto será una niña, agregaron las mismas fuentes.

Zarzuela anuncó el pasado 25 de septiembre el segundo embarazo de la Princesa.

Durante el primer embarazo de Letizia, los Príncipes no hicieron público el sexo del bebé.

El hecho de que los Príncipes de Asturias vayan a tener una nueva hija zanja, de momento, el debate sobre la necesidad de reformar la Constitución para que la Infanta Leonor pueda reinar y no se vea discriminada por su sexo.

Leonor de Borbón ocupa el segundo puesto en la línea de sucesión al trono, por detrás de su padre, el Príncipe de Asturias. Sin embargo, si hubiese tenido un hermano, habría retrocedido un puesto en virtud del precepto constitucional (artículo 57.1, Título II) que mantiene que "La sucesión en el trono seguirá el orden regular de primogenitura y representación, siendo preferida siempre la línea anterior a las posteriores; en la misma línea, el grado más próximo al más remoto; en el mismo grado, el varón a la mujer, y en el mismo sexo, la persona de más edad a la de menos".

José Luis Rodríguez Zapatero se comprometió a modificar este apartado en programa electoral y posterior investidura.

domingo, 26 de noviembre de 2006

La Reina

QUIZÁ la escena que explica la turbación de Isabel II, Reina de Inglaterra, en la magnífica recreación cinematográfica de Stephen Frears -The Queen- sea esa en la que Cherrie Blair recuerda a su marido, ya primer ministro, que en Gran Bretaña no existe Constitución. El aserto es una verdad a medias: no hay Carta Magna escrita sino una Constitución consuetudinaria que ha dotado a todo el conjunto del derecho británico de una versatilidad y flexibilidad del que carece el franco-latino que en España padecemos más que disfrutamos.
La Reina Isabel se enfrentó en agosto de 1997 a un hecho insólito: la Princesa de Gales -Diana Spencer-, divorciada ya de su hijo Carlos, heredero de la Corona británica, sin tratamiento de Alteza Real -lo que la excluía de la Familia Real- moría en París en un brutal accidente de tráfico. ¿Qué hacer? Isabel II actuó inicialmente conforme a pautas inerciales: el hecho -luctuoso, desde luego- era un «asunto privado» de la familia Spencer que concernía a la Familia Real sólo privadamente en la medida en que los nietos de la soberana eran hijos de la Princesa de Gales. Ella y su familia siguieron en el castillo escocés de Balmoral, ajenos a la convulsión de la trágica muerte de la «princesa del pueblo» según expresión elevada a categoría socio-política que acuñó Tony Blair para definir -acaso para describir- a la Princesa muerta.
La Soberana -rodeada de una parentela de dudosa perspicacia- acometió el asunto con la dignidad que le imponía una permanente inexpresividad emocional y un distanciamiento casi sanitario de todo contacto con el sentimentalismo que invadió Gran Bretaña y buena parte del mundo occidental. Ella actuaba según un canon no escrito pero constante que exigía un extremo rigor en la alteración de los usos reales. Cuando Isabel -excelsamente interpretada por Hellen Mirren- rompe en llanto en la soledad de un paisaje escocés que sugiere en la película una enorme desolación, Frears hace que la actriz retire el rostro de la pantalla, evitando el imposible plano de una Reina de Inglaterra llorando, más que por la Princesa de Gales muerta -a la que no mostró afecto alguno-, por su propia y laberíntica soledad. Durante casi toda la cinta, la actitud de la Reina es una pregunta constante sobre cómo ha de actuar y, sobre todo, una interpelación personal acerca de si ella está legitimada para romper con convenciones de más de mil años ante una situación que no encuentra precedente en la historia.
Su familia -concretamente su padre, Jorge VI, Rey por abdicación de su tío Eduardo VIII- ya había demostrado que la infracción de los códigos internos de la Monarquía conducían a una suerte de ostracismo. El Duque de Windsor -casado con la divorciada Wallis Simpsom- le puso en un Trono para el que ni ella ni su progenitor -tartamudo, por cierto- estaban llamados. La Reina madre -Isabel, histriónica e insensible en la película- se había comportado con extrema dureza con su cuñado y jamás aceptó a su consorte. Los Windsor no podían permitirse que una Monarquía parlamentaria, sin Constitución a la que atenerse, sometidos a los gobiernos sucesivos -once primeros ministros ha tenido Isabel II, incluido Blair- incurriese en un solo resbalón a propósito del realce funerario a una sedicente Princesa de Gales que había reventado la cohesión del clan familiar, convertido sus actividades en un espectáculo mediático a menudo frívolo y arrastrado a la institución de la Corona hasta las páginas amarillas de los inmisericordes tabloides londinenses. Si el pueblo británico entendió y aceptó que en 1936 Eduardo VIII abdicase para casarse con una divorciada ¿iba a exigir ahora que la Monarquía se comportase de manera diferente obviando la traición de Diana Spencer a la institución?
El transcurso de los días -la acción discurre en siete jornadas- agiganta la figura de la Princesa muerta y empequeñece a la Reina en un aparente egoísmo endogámico. Isabel II es una mujer que sufre y que lo que le hiere no es la supuesta humillación de homenajear a una nuera que no le trajo más que quebraderos de cabeza. Lo que realmente le desazona es su propia capacidad para entender qué está ocurriendo y cómo ella -en tanto que Reina- debe comportarse. Y lo hace -con la ayuda inestimable de Blair, a la vez culpable de engrandecer la memoria de Diana Spencer- según el sentido de los tiempos: desafía a su entorno, rompe el aislamiento escocés, se traslada a Londres, se acerca a su pueblo, lee una declaración de condolencia emitida por las televisiones de medio mundo, baja su real cabeza al pasó del carruaje que traslada los restos de Diana de Gales a la abadía de Westminster, soporta el encendido elogio fúnebre del hermano de la que fuera la madre de sus dos nietos, saluda al mundo de la moda, la farándula y el dinero fresco que se da cita en las honras fúnebres y, así, de nuevo, se abraza a su gente redactando la historia de la Monarquía británica en uno de sus episodios más comprometidos. Ahora, con más de ochenta años y cincuenta y tres de reinado, Isabel II es querida y admirada por su pueblo porque a él se entregó incluso superando los más acendrados sentimientos de repudio hacia una mujer que pudo llevarse por delante la institución milenaria que ella encarna.
The Queen es un película monárquica que sólo una mirada epidérmica considerará republicana. Muestra -en la pequeñez de unos personajes frecuentemente vulgares- la grandeza con que les dota la misión a la que están llamados, no por mandato democrático directo, sino por un uso arraigado en lo más profundo de la sociedad británica. La dificultad de una Monarquía sin Constitución escrita se solventa con una doble normativa consuetudinaria: los usos internos de la dinastía y el sometimiento al Gobierno elegido por el pueblo. Desde 1649 -cuando Oliver Cromwell, lord protector, condenó y ejecutó a Carlos I Estuardo, Rey de Inglaterra-, la Monarquía británica ha hecho siempre lo que se esperaba que hiciese.
Y en algo nos parecemos los españoles a los británicos: no es cierto que no seamos monárquicos y sí sólo juancarlistas. Cuando no hemos tenido Monarquía hemos incurrido en Repúblicas fracasadas, y momentos históricos hubo en que buscamos reyes a medida -Amadeo de Saboya- para, al final, volver a la legitimidad dinástica. En los Reyes, España ha amparado su unidad y su tradición; en ellos -hasta en los peores- ha encontrado la evocación nacional de España; nuestro pasado no se puede relatar sin enhebrar los acontecimientos con el avatar de la Corona; la cultura, la ciencia y las artes, deben a los Reyes de España impulso y dedicación. Y, desde 1975, democracia y libertad en una Monarquía constitucional en la que los Reyes pueden llorar, en la que el Jefe del Estado tiene en la Constitución su estatuto de facultades y obligaciones, en la que Don Juan Carlos encarna la unidad y permanencia del Estado.
Es aleccionador ver The Queen porque habla de la grandeza de la Monarquía al servicio del pueblo británico y lo es en otro sentido, en el doméstico, para comprobar que -en la diferencia entre Gran Bretaña y España- la nuestra es una Corona asentada con mayor seguridad y estabilidad en la que el Rey no ha de luchar contra sí mismo para cumplir con sus obligaciones. El viaje esta semana de los Reyes alultraperiférico archipiélago canario en afirmación de su españolidad e integración nacional es un ejemplo y remite a una institución de todos y para todos muy similar -en su esencia de identificación con la sociedad- a la que encarna Isabel II de Inglaterra, The Queen.
 
JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS
Director de ABC

Los príncipes Guillermo y Enrique preparan un macroconcierto homenaje a Lady Di

Los príncipes Guillermo y Enrique están preparando un macroconcierto para conmemorar el décimo aniversario de la muerte de su madre, lady Diana. El homenaje a la princesa de Gales debería tener lugar en el nuevo estadio de Wembley, al noroeste de Londres, el próximo 1 de julio, día en que lady Di hubiera cumplido 46 años.
Figuras británicas y norteamericanas cantarán ante 90.000 asistentes a un espectáculo retransmitido en directo por televisiones de todo el mundo. Los artistas serán escogidos por los príncipes en persona y reflejarán los gustos musicales de la desaparecida.
Las cantantes Madonna, Kylie Minogue y Beyonce ya han sido contactadas, así como el grupo de rock The Killers y el rapero Pharrell. También están previstos Elton John, que cantó en el funeral de Diana, y George Michael. Guillermo, de 24 años, y Harry, de 22, desean que el concierto sea un "homenaje optimista y alegre a la vida y a la labor" de su madre, escribe 'The Sunday Mirror'.
Diana, que contrajo matrimonio el 1981 con el príncipe Carlos, heredero del trono y se divorció en 1996, falleció en agosto de 1997 en París en un accidente de tráfico.

Los Príncipes, con el Voluntariado

Los Príncipes, con el Voluntariado
 
Sus Altezas Reales los Príncipes de Asturias presidieron anoche en el Teatro Monumental el concierto organizado por la Comunidad de Madrid con motivo del Día Mundial del Voluntariado. Doña Letizia ya se encuentra en el cuarto mes de embarazo.

El Rey afirma que la Constitución marca «el rumbo para seguir progresando»

 
ALMUDENA MARTÍNEZ-FORNÉS LAS PALMAS.
ABC
 
Esta tarde regresarán a Madrid Sus Majestades los Reyes después de una gira histórica de cinco días por las siete islas canarias. El viaje pretendía recordar al que realizó al archipiélago hace cien años el Rey Alfonso XIII, pero lo que ha puesto de manifiesto, como ayer afirmaba su nieto en Lanzarote, es lo «mucho que ha cambiado España desde entonces».
De hecho, añadió el Rey, ahora vivimos «el periodo más largo e intenso de progreso y estabilidad en libertad». Y entre todos hemos construido, después de «muchos acontecimientos y esfuerzos», «una España democrática, cada vez más dinámica y moderna».
Esos logros, explicó el Rey, se «los debemos a nuestra Constitución, fruto del más amplio consenso de nuestra historia», y «al impulso integrador de la Corona». «Hemos avanzado con éxito, superando dificultades, lo que nos enseña el rumbo para seguir progresando, unidos ante los nuevos retos y desafíos». Horas antes, en la isla de Fuerteventura, Don Juan Carlos insistió en los beneficios que nos ha aportado la Carta Magna y manifestó que «gracias a la profunda modernización y estabilidad generadas en el marco de nuestra Constitución, el turismo ha podido desarrollarse en toda España y ha contribuido a que regiones, como Canarias, alcancen una economía sólida y competitiva».
En este sentido, advirtió el Rey que el desarrollo sostenible es «esencial para un archipiélago con escasez de recursos y gran crecimiento urbanístico y turístico». Las alusiones al cuidado del medio ambiente han sido constantes en este viaje de los Reyes, que terminará hoy en la isla de Gran Canaria, tras visitar ayer Fuerteventura, donde inauguraron la Casa de los Coroneles, así como la I Bienal de arquitectura, arte y paisaje de Canarias, y Lanzarote, donde visitaron un centro de salud.

miércoles, 22 de noviembre de 2006

El príncipe Carlos incorpora un vídeo en su página web

Londres. Agencias
 
El príncipe Carlos, heredero de la Corona británica, ha renovado su página de internet y ha incorporado un vídeo que muestra su jornada de trabajo.
En la cinta, que es muy corta, se puede ver al príncipe trabajando desde las 8.30 hora local en su despacho de Clarence House, su residencia oficial en Londres, y también una visita a Birmingham acompañado por su mujer, Camilla, duquesa de Cornualles.
Vestido de manera informal con una camisa azul, se ve al heredero de la Corona hablando por teléfono y leyendo documentos antes de emprender viaje en automóvil a Birmingham, centro de Inglaterra, para visitar un centro de ayuda a los jóvenes.
En su página web hay información sobre Camilla y los hijos del príncipe de Gales, Guillermo y Enrique.
También se ha añadido desde hoy una sección dedicada a los niños, que incluye juegos y rompecabezas.
 
 

viernes, 17 de noviembre de 2006

Isabel II es la mayor terrateniente “legal” del planeta

 
Fuente: El Confidencial

En su condición de jefe de Estado de 32 países de la Commonwealth, la Reina Isabel II es la mayor terrateniente "legal" del planeta con un total de casi 27 millones de kilómetros cuadrados, aproximadamente un sexto de la superficie terrestre no cubierta por los mares. Esa es uno de los sorprendentes datos de un libro de reciente publicación en el Reino Unido bajo el provocador título de Who owns the world (¿Quién posee el mundo?), del que es autor el irlandés Kevin Cahill.

El escritor cree en el derecho inalienable de cualquier habitante del planeta a un trozo de tierra y denuncia que prácticamente el 97% del planeta está en manos de sólo el 3% de la población. Cahill, que ha estudiado los estatutos de la propiedad de los distintos Estados del mundo, incluido el Vaticano, señala que en los 32 países o territorios de la Commonwealth que siguen reconociendo a Isabel II como soberana, como Canadá, el segundo más grande del mundo después de Rusia, la "propiedad legal" de la tierra corresponde en realidad a la Corona británica.

Algo parecido ocurre en el hemisferio Sur, con Australia y Nueva Zelanda, de cuyos territorios Isabel II es también propietaria legal, e incluso con parte de la Antártida, continente sobre el que tienen pretensiones británicos, australianos y neozelandeses.

Esa situación reproduce exactamente, según Cahill, lo que ocurre en el Reino Unido, cuyos ciudadanos tienen reconocidos sólo dos formas de propiedad que establece la Ley de Tierras (Land Act) de 1925 y que son herencia directa del feudalismo: el llamado feudo franco y el arriendo (por tiempo limitado).

Un portavoz del Crown State, enorme corporación de la Corona británica con una amplísima cartera de propiedades que incluye muchas de las áreas urbanas del Reino Unido, bosques, tierras agrícolas, costas y municipios, explicó al autor que todo lo que gestiona es propiedad en última término de la Reina ya que "el feudo franco" es en sí un "arrendamiento". Ese sistema de propiedad se ha transferido incluso a antiguas colonias convertidas en repúblicas independientes como Irlanda, donde el Estado, al heredar todas las tierras directamente de la Corona, es en última instancia único propietario.

El autor señala además una condición singular de Isabel II, su condición de reina de toda una serie de "paraísos fiscales", que tienen todos ellos la peculiaridad de que están físicamente próximos al Reino Unido sin formar parte de él. Se trata de la isla de Mann, situada entre Irlanda e Inglaterra, de la que Isabel II es "Lord" (Señor), y las de Jersey y Guernsey, en el canal de la Mancha, de la que es soberana.

Por otro lado, escribe también Cahill, de los veinticuatro centros financieros off-shore -eufemismo de paraíso fiscal- que existen en el mundo, catorce tienen a la Reina como jefe de Estado o son dependencias del Reino Unido. Es una característica, explica, que comparten con muchos de los territorios de ultramar de la Corona, incluidas Anguila, Bermudas, las Islas Vírgenes Británicas, las Islas Caimán y los territorios soberanos de Antigua y Barbuda, las Bahamas, Barbados y Belice.

miércoles, 15 de noviembre de 2006

La Reina Isabel II inaugura las sesiones parlamentarias

La reina Isabel II de Inglaterra (dcha) y el príncipe Felipe llegando al Parlamento británico, en Londres, este miércoles donde la monarca abrió


Orígenes del Discurso de la Corona se remontan a Enrique VIII

Hoy, como cada año, la Reina de Inglaterra leyó ante las dos Cámaras del Parlamento reunidas en la de los Lores el discurso de la Corona, cuyos orígenes se remontan a 1536, poco después de la ruptura de Enrique VIII con el Papa.

Esa vieja tradición cobró, sin embargo, un carácter muy distinto tras el período republicano de Oliver Cromwell y la restauración de la monarquía en 1660, momento a partir del cual vino a simbolizar la dignidad del monarca y la independencia de los Comunes.

Para destacar simbólicamente esto último, el ujier principal de los Lores tiene que llamar tres veces a la puerta de los Comunes (diputados) para convocarlos en nombre del monarca hasta que éstos finalmente aceptan abrirle.

Todos los años, en los meses de octubre o noviembre e inmediatamente después de unas elecciones generales, tiene lugar esta colorida ceremonia basada en la ficción constitucional, según la cual el Parlamento se disuelve y sólo el monarca puede convocarlo de nuevo.

Ninguna de las dos Cámaras, la de los Comunes o la de los Lores, puede llevar a cabo actividad alguna hasta que la Reina lee su discurso.

Un discurso que no escribe en cualquier caso la Soberana, como es de suponer, sino el Primer Ministro, en este caso Tony Blair, y que tampoco está obligada la Reina a leer, sino que podría hacerlo el llamado Lord Canciller.

Así, según recuerda hoy el diario británico 'The Independent' en una amplia documentación sobre el tema, la propia reina Victoria se negó a llevar a cabo esa ceremonia durante años tras la muerte en 1861 del príncipe consorte, Alberto.

Fallecida Victoria, su hijo, Eduardo VII, reforzó el ceremonial y sustituyó el trono único por dos tronos de forma que la pareja real pudiese sentarse junta.

La solemne jornada comienza con la llegada al Buckingham Palace de un jefe del grupo parlamentario del partido en el Gobierno que hace las veces de 'rehén por un día' de la Soberana en el caso hipotético de que un Parlamento hostil decidiera hacerla prisionera.

Luego, precedida de una carroza que lleva sus atributos de soberana, la Reina se dirige también en carroza a la Cámara de los Lores, única donde pone el pie la soberana.

Allí, la reciben dos lores hereditarios, que la acompañan, caminando hacia atrás para en ningún momento darle la espalda, hasta la sala donde ciñe su cabeza con la Corona Imperial y viste la túnica parlamentaria, con su cola de varios metros que sostienen miembros del séquito.

Otro grupo de cortesanos habrá entrado antes que ella en la Galería Real, portando los símbolos del poder soberano, la Gran Espada del Estado y un bonete o toca de armiño.

Finalmente hará su entrada en la Cámara de los Lores, precedida de varios de ellos, el lord del Sello Privado, consejero extraordinario del reino, el lord Presidente, el lord Canciller, el Tesorero Real y otros.

Antes y siguiendo siempre la tradición, escribe 'The Independent', los famosos 'beefeaters' o alabarderos reales, habrán registrado cuidadosamente los sótanos del Parlamento para comprobar que el conspirador católico Guy Fawkes no ha guardado más pólvora con que volar el edificio y a quienes están dentro, como intentó hacer en el famoso complot de 1605.

Con la llegada al poder de los laboristas, en 1998, se aligeró un tanto el séquito de la Reina durante esta ceremonia: se eliminó a los jefes de los ejércitos, a una doncella, al palafrenero mayor y a otros personajes.

La Reina comienza el discurso con un breve preámbulo sobre lo que el Gobierno - 'mi Gobierno' como lo llama-, ha hecho en la última legislatura, antes de presentar en términos muy generales los proyectos de ley que aquél se propone someter al Parlamento a lo largo de los doce meses siguientes.

Este año, el primer ministro laborista, Tony Blair, ha presentado su programa de gobierno para los últimos meses de una legislatura que no terminará, pues se ha comprometido a pasar el testigo antes del próximo verano a su sucesor, posiblemente el actual ministro del Tesoro, Gordon Brown.

Terra Actualidad - EFE

martes, 14 de noviembre de 2006

El Príncipe Hisahito, tercero en la línea de sucesión japonesa, presentado en sociedad

Hisahito, junto a sus padres. (Foto: AP)  

REUTERS

TOKIO.- El Príncipe Hisahito, el primer varón nacido en la familia real japonesa en más de 40 años, de dos meses de edad, ha sido presentado en sociedad en el templo sintoísta del palacio imperial, en una ceremonia religiosa para bebés no exclusiva de la realeza que se lleva a cabo en el Kashikodokoro, o Lugar del Sobrecogimiento, denominada 'Kyuchu Sanden ni Essuruno Gi'.

La Princesa Kiko —de 40 años—, esposa del Príncipe Akishino, segundo hijo del Emperador Akihito, dio a luz a Hisahito en septiembre, con lo que se garantizo que un varón podría mantener la primacía en la línea de sucesión de la familia real.

Hisahito es el primer niño nacido en la realeza japonesa desde su padre, que nació en 1965. En medio del 'pánico' por no contar con un sucesor masculino, un comité político incluso llegó a sugerir cambios legales que permitan a las mujeres acceder al trono, para evitar una crisis.

Uno de los partidarios de dicho cambio era el ex primer ministro Junichiro Koizumi. Sin embargo, el actual mandatario, Shinzo Abe, se opone a realizar cambios.

Vestido de blanco, Hisahito fue trasladado de las habitaciones que comparte con sus padres y sus dos hermanas mayores a un templo que se encuentra en los sótanos del palacio imperial, según fuentes oficiales, para una ceremonia. Después, fue llevado a presencia de sus abuelos, el Emperador Akihito y la Emperadora Michiko.

"Le llamamos Yu-chan", ha comentado el padre a la prensa, según la agencia oficial Kiodo. 'Yu' es una forma alternativa de leer los dos primeros caracteres que forma el nombre del bebé.

Hisahito es el tercero en la línea de sucesión tras el Príncipe Naruhito —que no tiene hijos varones— y su progenitor, Akishino.

La Princesa Aiko en su primera ceremonia oficial

HOLA
 
Aún no tiene cinco años, los cumplirá el próximo día 1 de diciembre, y la princesa Aiko acaba de vivir su primer acto oficial. Y es que el que no vaya a convertirse en emperatriz tras perder la línea sucesoria a favor de su primo recién nacido, no significa que no vaya a seguir representando a la casa imperial japonesa y eso, aunque tengas cuatro años, acarrea una serie de obligaciones.

Pero en esta su primera ceremonia oficial seguro que la bella princesa Aiko se lo ha pasado estupendamente ya que, seguramente, para ella ha sido un juego el participar en la tradición del Chakko-no-gi, una ancestral costumbre dentro de la familia real japonesa y que se utiliza para desearle buena salud a la pequeña. Dicho ritual consistió en vestir a la pequeña Princesa con el tradicional traje japonés, el kimono.

Contemplada por sus padres los príncipes Naruhito y Masako durante todo el acto, la pequeña fue vestida con una falda larga rojo oscuro y una capa del mismo color. Al conjunto se le cubría con otra especie de capa de color rojo brillante y bordados en oro. Más tarde, a la pequeña Aiko le cambiaron esta última prenda por otra rosa.

Aiko, hija del heredero al trono japonés ha sido una niña que, nada más nacer, fue centro de atención de los medios de comunicación al ser la única hija y no haber varones, lo que la convertiría si se hubiese producido un cambio en la ley sucesoria en la futura Emperatriz. Una posibilidad que prácticamente ha desaparecido tras el nacimiento de su primo, el primer hijo varón de su tío el príncipe Akishino.

lunes, 13 de noviembre de 2006

Homenaje de la Reina Isabel II a los caídos en la I Guerra Mundial

foto
 
La reina Isabel II ha presidido este domingo la ceremonia en la que se recuerda anualmente a los soldados británicos caídos, con un papel protagonista para los 120 soldados que han perdido la vida hasta el momento en Irak.

Asimismo, han estado presentes en el acto el primer ministro Tony Blair, su homóloga de Nueva Zelanda, Helen Clark, y el líder conservador David Cameron. Junto a ellos, han participado en la ceremonia representantes de la mancomunidad británica de ex colonias británicas y de las fuerzas armadas, y el obispo de Londres, Richard Chartres.

Esta ceremonia se celebra cada año durante el domingo más cercano al aniversario del final de la I Guerra Mundial, que tuvo lugar un 11 de noviembre de 1918.

viernes, 10 de noviembre de 2006

El ejemplo del Rey en Iberoamérica

ABC

LA XVI Cumbre Iberoamericana que se acaba de clausurar en Montevideo no pasará a la historia por su brillantez. Bien al contrario, en esta ocasión, como en ninguna otra, se han escuchado críticas generalizadas poniendo en duda incluso la necesidad de su continuidad, o al menos de su frecuencia anual. El gesto de crear una secretaría permanente, que ocupa precisamente el uruguayo Enrique Iglesias, no ha tenido los efectos dinamizadores esperados, y las grandes divisiones políticas en el continente americano han bloqueado el foro, sin que la diplomacia española haya sabido imponer su presencia para orientarlo hacia posiciones constructivas. El hecho de tener un Gobierno que ha dejado de reivindicar para sí mismo las virtudes de la transición política y de la Constitución de 1979, que eran el ejemplo a seguir por muchos países, debilita profundamente cualquier aspiración -si la hubiera- de liderar una corriente política coherente entre este grupo de países, del que también formamos parte.

Que Argentina y Uruguay hayan suscitado una mediación del Rey de España en el conflicto fronterizo que desde hace dos años enrarece sus relaciones es precisamente la demostración de que son aquellos valores del consenso y la cautela que tan bien representa Su Majestad los más apreciados símbolos de España en Iberoamérica. La apelación a la figura del Monarca por parte de dos países iberoamericanos constituye la prueba de que sigue siendo apreciada como el símbolo de una política integradora y generosa.
Tanto Argentina como Uruguay recibieron a los Reyes de España por primera vez cuando las dos naciones aún se encontraban bajo la tiranía de las respectivas dictaduras militares, y en ambos casos la presencia de Don Juan Carlos fue una señal clara de apoyo a la democracia y a las libertades de las que ya gozábamos en España. Es aquel prestigio al que un cuarto de siglo más tarde Buenos Aires y Montevideo apelan para intentar resolver sus diferencias.
La discusión entre los dos países se ha enquistado demasiado y ha pasado de los factores técnico-jurídicos a los criterios simples, basados en el nacionalismo. El trabajo de ayudar a encontrar una solución no será fácil, pero en estos momentos contribuir a ello es sin duda la mejor señal de cordialidad que se puede tener con los dos países, con los que tantos intereses nos unen. El Gobierno debe colaborar en esta delicada misión con el realismo y la sensatez que probablemente le han faltado en otras de las empresas donde en esta legislatura el presidente Zapatero ha comprometido su prestigio. Si, de paso, esto le sirve para reflexionar sobre el auténtico valor de la parte más fructífera de nuestra propia historia, tanto mejor para todos.

lunes, 30 de octubre de 2006

Fotos oficiales de la Infanta Leonor

Tres fotos de la Infanta Leonor con sus padres, los Príncipes de Asturias, han sido hechas públicas por la Casa del Rey en su página web con motivo del primer aniversario de la pequeña que nació el 31 de octubre de 2005, y que apagará su primera vela de cumpleaños acompañada de sus primos. La fiesta será privada y familiar, informó un portavoz de la Casa del Rey, como acostumbra la Familia Real a conmemorar los aniversarios de sus nacimientos, si bien, como ha sido habitual en anteriores cumpleaños de los dos hijos de la Infanta Elena y los cuatro de Doña Cristina podría asistir la Reina. Tampoco se descarta la presencia del Rey.
En la primera de las fotos los tres posan vestidos formalmente en la sala de audiencias del Palacio de la Zarzuela para la cámara de Santiago Borja, que inmortaliza así las instantáneas oficiales del primer cumpleaños de la primogénita de los Príncipes de Asturias y que aparecen en la portada de la página web de la Casa Real, desde última hora de la tarde de hoy. La pequeña Leonor que, de acuerdo con las palabras de su padre, está casi a punto de andar sola y ya dice claramente la palabra "agua", aunque "papa" y "mama" parece costarle un poco más, lleva un vestido blanco y un adorno en su pelo rubio y corto, mientras mira con seriedad a la cámara.
Sus padres, sentados junto a ella y tomándole las manos, han optado también por indumentarias formales para esta primera foto. Doña Letizia viste un sastre blanco -en las otras fotos madre e hija van también a juego en el color, en ese caso el rojo- con un collar de perlas de varias vueltas, un adorno poco habitual en la Princesa de Asturias. Don Felipe lleva un traje de chaqueta azul grisáceo, camisa a rayas en tonos claros y corbata roja con adornos azulones. Los progenitores se muestran risueños y orgullosos de la pequeña.
 
Casa Real / Borja
 
Una amplia sonrisa aparece en el semblante de la Infanta Leonor en una de las otras dos fotos, mucho más informales, que han sido tomadas en los jardines del entorno del monte de El Pardo en donde está su residencia en las inmediaciones del Palacio de la Zarzuela. La niña, divertida y simpática, está entre sus padres. Doña Letizia, a la izquierda de la foto y también sonriente, la sostiene en brazos, mientras que su esposo sujeta a su hija desde el otro lado, con semblante feliz y vestido informalmente. La Infanta Leonor lleva un vestido de "siempre" en rojo y blanco, que acompaña con una rebeca del primer color, a juego con sus leotardos y con la chaqueta de su madre, que ésta combina con una blusa blanca, en contraste con el jersey negro de cuello alto bajo una americana de sport de Don Felipe.
 
Casa Real / Borja
 
En la tercera fotografía aparecen nuevamente los tres con la misma indumentaria que en la anterior, pero en un banco del jardín. Leonor está de pie entre los dos, que se encuentran sentados para estar a su altura, mientras la sujetan con sus manos.
 
Fotos: Casa Real / Borja

Leonor, su primer año

domingo, 29 de octubre de 2006

Leonor soplará una vela

La hija de los príncipes de Asturias cumple el martes un año y ya da sus primeros pasos
La infanta recibirá una formación multidisciplinar y, si es necesaria, militar
 
 
MÁBEL GALAZ  -  EL PAÍS
 
El martes habrá una pequeña fiesta familiar en la residencia de los príncipes de Asturias en la que la infanta Leonor soplará su primera vela. El día antes, la Casa del Rey distribuirá a los medios de comunicación tres fotos de la niña con motivo de su cumpleaños. Estos retratos son los que ponen de manifiesto que se trata del cumpleaños de la heredera del heredero y que por eso la celebración tiene también una faceta institucional.

Pero salvo estas excepciones puntuales, el primer año de vida de la primera hija de don Felipe y doña Letizia se asemeja en lo cotidiano a la de cualquier bebé.

Las informaciones que facilita la Casa del Rey sobre la pequeña son escasas. "No hay mucho que contar. Está empezando a hablar y ya da sus primeros pasos". El príncipe Felipe en sus últimos actos ha concretado que su hija balbucea "papá y mamá" y que la palabra más clara que pronuncia es "agua". A su abuelo, el Rey, parece que le llama algo parecido a "ababa".

Leonor en las últimas semanas además de gatear a toda velocidad por los pasillos del palacio de la Zarzuela da sus primeros pasos ayudada por sus padres. "Si la cogen de las manos ya camina. Está claro que se soltará ella sola rápidamente", cuentan amigos de los Príncipes.

La crianza de la infanta, séptimo nieto de los reyes de España, y segunda en la línea de sucesión al trono, es normal. "No nos ha dado ni una sola mala noche y apenas ha tenido un catarro desde que nació", ha explicado el orgulloso padre.

Aun así la salud de la pequeña ha sido objeto de todo tipo de conjeturas, "todas infundadas", según se resalta desde la Casa del Rey. "De esta niña se ha dicho de todo: que si era sorda, que si estaba enferma. Barbaridades", dice un portavoz.

La reina Sofía, conocedora de los rumores, en algunas sesiones de fotos de este verano en Palma de Mallorca llamó por su nombre a la pequeña, quien rápidamente volvió la mirada hacia su abuela.

La pequeña mancha que tiene en el orificio nasal derecho también ha sido objeto de diferentes especulaciones. La versión oficial es que se trata de un angioma, algo muy normal en los bebés, que desaparece por sí solo.

Quien más ha sufrido en silencio todos los infundios que se han dicho de la infanta Leonor en estos sus primeros 12 meses de vida ha sido la Princesa.

Doña Letizia es una madre protectora en extremo, que se preocupa tanto de la vida cotidiana de la pequeña como de lo que se dice de ella.

Leonor tiene una niñera, pero si la Princesa está en casa es ella quien se ocupa de darle de comer, de bañarla y de jugar con ella. Quienes trabajan en el palacio de la Zarzuela cuentan que es habitual ver a doña Letizia empujando el coche de Leonor por los jardines o llevándola en brazos a visitar a los Reyes, a quienes ve casi todos los días.

Doña Letizia también acostumbra a ir con su hija de vez en cuando a las oficinas de palacio para que todos conozcan a la niña.

Los Príncipes de momento no han pensado que Leonor vaya a una guardería. "Es muy pequeña", ha dicho don Felipe. Tampoco han decidido a qué colegio irá. Pero sí parece que su formación se desarrollará en un colegio privado como ocurrió con el Príncipe, que estudió en el Rosales.

Cuando Leonor comience a hablar con soltura empezarán a enseñarle inglés y, luego, francés. "Su formación será la necesaria para el papel que tiene que desempeñar. Será probablemente una enseñanza multidisciplinar", dice un portavoz de la Casa del Rey. También se contempla la posibilidad de que Leonor reciba formación militar cuando tenga 18 años si ella es la llamada a reinar. "Pero todavía falta mucho", advierten en palacio.

De momento, a Leonor le encantan los cuentos que le lee su madre, empeñada en que desde pequeña se aficione a la literatura como ella. Su primer gran cambio llegará en primavera cuando deje de ser hija única.

Primer aniversario de la Infanta Leonor

EL PROXIMO día 31 Leonor cumple su primer año. Su salud es perfecta en contra de las maledicencias propaladas. Superada la obsesión por la manchita, los padres tienen ahora una duda: ¿a qué guardería la llevarán para que esté en contacto con otros pequeños? Quizás a la de la Guardia Real
CONSUELO FONT - EL MUNDO

Dentro de muy pocos días, el 31 de octubre, Leonor de Borbón cumplirá su primer año de vida. Y, según afirma un miembro del círculo de los Príncipes, ha tenido de su madre el mejor regalo que le podía hacer: el hermano o hermana que está en camino.


No sólo porque el hecho de vivir en Zarzuela, rodeada del Monte de El Pardo, no facilita a la pequeña el contacto con otros niños. Sobre todo porque la enorme expectación mediática que ha generado su corta existencia, ha provocado en la Princesa Letizia bastante tensión, especialmente en sus primeros seis meses de vida. «Letizia, que está loca con su hija, como el Príncipe, es una madre demasiado protectora. Al contrario que Felipe, que sabiendo que la cría está bien, es más relajado, ella da excesiva importancia a todo lo relacionado con la niña», apunta dicha fuente, que explica: «Puede que la razón sea la gran presión que ha sentido la Princesa al tener que conjugar su papel oficial con su nueva faceta de madre primeriza. Sabe que su hija está también en el punto de mira. En un comprensible afán de protegerla de las maledicencias que sobre ella se han vertido, ha puesto un muro de silencio, convirtiendo casi en secreto de Estado todo lo relacionado con la niña».

Cierto es que sobre Doña Letizia han circulado todo tipo de dimes y diretes, como anorexia, abortos, ligaduras de trompas, o fecundación in vitro. Que, lejos de detenerse cuando nació Leonor, arrecieron, llegando a afirmarse que madre e hija estuvieron al borde de la muerte en el parto. Posteriormente, la artillería se dirigió a la niña, pasándose a hablar de un rosario de supuestas taras, siendo la más insistente que podía ser sordomuda.

Algo que nada tiene que ver con la realidad. Recientemente, el Príncipe Felipe, quien lleva en su cartera fotos de su hija que muestra con orgullo, comentaba: «duerme muy bien, come estupendamente y no ha tenido ni un catarro».

Las palabras del progenitor las corroboran fuentes médicas cercanas consultadas por CRONICA. «Es una niña tranquila, rara vez llora, ni siquiera cuando se la somete a la puntual revisión pediátrica, en que la mayoría de los bebés rompen a llorar. Ha tenido a lo largo de este año una talla, un peso y un desarrollo acorde con los parámetros usuales. También su alimentación se ha desarrollado bien, y en consecuencia no es un bebé ni gordo ni delgado. En resumen, es una niña sana».

Algo de lo que han sido testigos los médicos que atienden a la pequeña, habitualmente en un saloncito de la casa del Príncipe. El pediatra de la Infanta es Fernando Mar, jefe del servicio de neonatología de la Clínica Ruber Internacional, donde nació la niña, y también jefe de la UCI de neonatos del hospital Doce de Octubre. Un prestigioso profesional que, según revela un compañero suyo, está barajando dejar su cargo en este hospital, lo que le permitiría dedicarse full time al servicio de los Príncipes. Mar ha sido secundado en la atención de Leonor por Miguel Tapia, un militar miembro del equipo médico de Zarzuela, que ejerce como médico de cabecera de la Reina y la Princesa Letizia.

Saber que su hija se criaba bien no contribuyó a que Letizia se relajara del todo. La prueba es que la única mácula de Leonor, que fue ese angioma que le salió en su nariz al mes de su nacimiento, la trajo de cabeza. Según las fuentes médicas citadas, «es una manchita benigna y muy corriente, sale a uno de cada siete bebés. No requiere intervención quirúrgica, ni siquiera tratamiento con láser, porque en dos o tres años desaparece por si sola».

Letizia dio una importancia desmesurada no a la mancha, sino a lo que pudiera decirse sobre ello. Sobre todo cuando se publicó en una revista del corazón que Leonor iba a ser operada, cosa incierta. «Estaba obsesionada por la discreción, no quería que se supiese nada», dicen.

Parece que en Zarzuela, para acallar maledicencias, se valoró hacer un comunicado negando la noticia de la operación, pero la Princesa lo descartó. El temor a que se sobredimensionara esta cuestión contribuyó a que en sus primeros meses, Leonor apareciera fotografiada en contadas ocasiones. Tampoco se ha sabido nada, ni oficial ni oficioso, de su corta existencia: cómo es su cuarto, quién la cuidaba o por donde paseaba. El secretismo desató los rumores, que culminaron con el bulo de la sordomudez.

No fueron momentos fáciles aquellos. Muchas veces, a los médicos que visitan a la pequeña se les recogía en sus casas en coches de Zarzuela con los cristales ahumados. Nadie, así, podía saber si iban médicos a ver a la niña.

En vacaciones, aprovechando que en Mallorca la Familia Real está más accesible, la estrategia cambió radicalmente, convirtiéndose la pequeña Leonor en la reina del verano. Acaparó muchas portadas y se colocó como el décimo personaje más popular en este país, por encima incluso de su abuelo, el Rey.

Hoy la Infanta está dando sus primeros pasos. Letizia se ocupa de ella todo el tiempo que le dejan libre sus compromisos oficiales. Aseguran sus allegados que «la niña es para ella como un refugio que le libera de todas sus tensiones». No es raro que la lleve cogida en brazos. A menudo la pasea por los alrededores de su residencia en Zarzuela, la sube al palacio para que la vea la Reina e incluso, la lleva al edificio administrativo, Magnolias, para enseñársela al personal de la Casa Real.

¿GUARDERIA EN PALACIO?

Recientemente, en uno de los despachos, un funcionario le dio a la niña un juguete. Cuando en broma, se lo quiso quitar, Leonor comenzó a dar estentóreos gritos de protesta. El funcionario exclamó: «¡Caray con la muda!».

No tiene demasiado contacto con otros niños, salvo esporádicamente con sus primos, hijos de las Infantas Elena y Cristina, con su prima Carla, hija de Erica Ortiz, y con hijos de amigos de los Príncipes. Algo que piensan solucionar sus padres, llevándola el año que viene a una guardería. Barajan la que tiene la Guardia Real cerca del palacio, en El Pardo. Eso y el futuro hermano o hermana que vendrá en mayo van a dar un vuelco a la existencia de Leonor. También a la de su madre. Según el citado miembro de su círculo, «lo mejor que le ha podido suceder a Letizia para relajarse con Leonor es un segundo embarazo. Incluso sin ser princesas, las primerizas siempre caen en el pecado de superproteger a sus hijos».

viernes, 27 de octubre de 2006

Fiesta de la banderita

Fiesta de la Banderita
 

La Reina Sofía coloca una banderita de la Cruz Roja al Príncipe de Asturias, en la mesa petitoria que presidió hoy con motivo de la 'Fiesta de la Banderita', instalada ante las sede del Congreso de los Diputados.

Mary Donaldson, embarazada de su segundo hijo

lunes, 23 de octubre de 2006

Letizia se gradúa entre cotilleos e intrigas palaciegas


El Confidencial

Hace tres años, Letizia Ortiz Rocasolano acudía a la entrega de los Premios Príncipe de Asturias como una humilde periodista. Ahora preside la ceremonia como señora de Borbón y atiende con esmero sus deberes de esposa. Desde su primera intervención de "novia Real" -tildada de marimandona- hasta la sumisión actual como consorte, ha superado un master intensivo. Clases clandestinas de esquí en Xanadú, descensos en cuña por Courchevel, adiestramiento en protocolo y...otras artes. La sufrida Reina Sofía ha sido una de sus mentoras. El resultado es que al ser preguntada sobre cuando vendrá Leonor a Asturias, la abnegada Letizia responde: "Cuando su padre diga".

En la ceremonia de los Premios -a pesar de su delicado estado- permaneció serena y discreta, como un bello jarrón de Sèvres. El día anterior confesaba que sólo había vomitado una vez. Y es que los rumores sobre las molestias del embarazo agobian a la pareja. Si a ello se suma las tendencias republicanas de los premiados, las secuelas pueden ser duras para don Felipe. Así ocurrió la víspera del evento cuando Fernando Morán, ex ministro de Asuntos Exteriores, declaraba al recibir la medalla de Asturias: "Desde mi republicanismo irrenunciable, en este momento no hay razón para ser antimonárquico". A continuación, Pedro Almodóvar remataba la jugada: "Sólo soy monárquico durante los Premios, el resto del año… ejerzo de juancarlista". El Príncipe harto de esos comentarios impertinentes llamó a Zarzuela: "Leti, te necesito". Y al regresar al hotel, la obediente Princesa le esperaba luciendo la Cruz de la Victoria (no sabemos si algo más). La Real dama se registraba en recepción a las once de la noche; había adelantado su viaje para descansar junto a su esposo.

Al día siguiente, la pareja principesca brillaba con luz propia, radiante y consciente del prime time. Al mediodía, tuvo lugar una recepción oficial con almuerzo. El piscolabis consistió en un buffet con crema de castañas, fabada tradicional y con centollo, gambas, embutidos ibéricos, lubina, merluza rellena, salmón y roast beef. De postre, casadiellas, tocinillo de cielo y dulces de almendra. Durante veinte minutos se cerraron las puertas del comedor principal para que los Príncipes comieran con tranquilidad. El resto del programa departieron con las personalidades asistentes, algunos aprovecharon para saludar a los anfitriones en pleno almuerzo.

Se acercaba la hora cumbre, la Princesa sabía que iba a ser cotilleada pero en ningún momento perdió la compostura. Ella ha sobrevivido a intrigas palaciegas, celos, dimes y diretes. Incluso vive un embarazo rodeado de polémica constitucional. Y hasta el mismísimo Sabino Fernández Campo pidió calma sobre el asunto.

Por fin, suena el Himno nacional aunque sólo los más afortunados pudieron entrar al Campoamor. Entretanto, miles de persona se agrupaban por la calle: "Leti, Leti, Pau, Pau, Pe, Pe", en referencia a Pau Gasol y Penélope Cruz, príncipes por aclamación popular. Y entre la amplia lista de ilustres millonarios destacaron Alicia Koplowitz, Blas Herrero, Cosmen Adelaida, Fernando Masaveu o el presidente el Real Madrid, Ramón Calderón. Después de la ceremonia hubo un cóctel en El Reconquista. El Príncipe se mantuvo dicharachero hasta el último momento. La Reina y Letizia optaron por regresar a Madrid cuanto antes, sus labores las reclamaban.

Premiados al borde de un ataque de nervios

Los días previos al acontecimiento las calles de Oviedo sufrieron colapso de famosos. Almodóvar se quedó perplejo al ver el edificio histórico de la Universidad decorado con grandes carteleras de sus películas. Al llegar a la catedral saludó a la estatua de La Regenta y le susurró al oído que algún día la convertiría en chica Almodóvar. Paul Auster acudía a diversas charlas y en un momento socrático confesó: "Lo único que he aprendido como escritor es que soy estúpido". Su discurso sobre la inutilidad del arte fue brillante.

José Ignacio Cirac animaba a los jóvenes a dedicarse a la investigación. Mientras los fotógrafos de National Geographic contaban que un grupo de científicos viajará al Principado para recopilar muestras de ADN de un centenar de asturianos. Tras las investigaciones darán a conocer sus raíces genéticas en los últimos 60.000 años. Asimismo, los fotógrafos hicieron campaña para salvar el Planeta y regalaron el número de la revista de noviembre que incluye un DVD sobre el vientre materno embarazado. "This is an special present for Letizia", dijo uno de los protagonistas. Además, en la portada de la edición aparece una niña con cara de mona.

Mary Robinson hizo labor reivindicativa a favor de los derechos humanos de los inmigrantes. Por su parte, la presidenta de UNICEF, Ann Veneman, sedujo con su mensaje en pro de la infancia. Y convenció a la selección española de baloncesto para que donara los cincuenta mil euros del Premio a su causa. Sin duda, el gran ausente fue Bill Gates quien optó por enviar a sus padres, Mimi y William. Aunque prometió venir en noviembre a dar una conferencia y podría aprovechar la ocasión para anunciar una importante inversión de Microsoft en Asturias.

Mi reino por una entrada

El teatro Campoamor se quedó pequeño, sólo los medios disfrutaron de más de un millar de acreditaciones. Allí estaban: Carmen Caffarel, Fran Llorente, Luis del Olmo, Julia Otero, Olga Viza y Lorenzo Milá. El invitado más parlanchín fue Miguel Ángel Revilla, quien criticó a Aznar y aprovechó para protestar por los Presupuestos: "Asturias y Cantabria no podemos ser ordeñados por vascos y catalanes". Entre los políticos destacaban, el presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, el de Castilla-La Mancha, José María Barreda. Además de ministras como Carmen Calvo y Mercedes Cabrera, la secretaria de Estado de Cooperación, Leire Pajín, ex ministras como Carmen Alborch y Ana Pastor, junto al ex presidente Calvo Sotelo, la presidenta del Tribunal Constitucional Emilia Casas. Y entre el público, Letizia dedicó un saludo especial a su abuela, Menchu Álvarez del Valle, y a su madre, Paloma Rocasolano. Al acto también asistieron Fraga, Punset, Arancha Sánchez Vicario, Samaranch, Garrigues Walker, Elena Benarroch o la viuda de Claudio Boada, entre otros.

En definitiva, brilló el glamour y el talento por doquier. Y aunque parte de la jet criticó a la consorte, hasta los más republicanos le hicieron la reverencia. Así pues, Doña Letizia se gradúa con un Summa Cum Laude como Princesa de Asturias.

La princesa Kalina, hija menor de Simeón de Bulgaria, anuncia su embarazo

La princesa Kalina, hija menor de Simeón de Bulgaria, anunció personalmente la noticia de su embarazo al término de la primera misa celebrada en la nueva capilla de San Ivan de Rila, erigida justo en el lugar donde en octubre de 2002 contrajera matrimonio con el aventurero Kitín Muñoz. Se espera que el feliz acontecimiento se produzca a finales de enero o en febrero próximo.
La noticia ha sido recogida ampliamente por los medios de comunicación búlgaros. El diario «24 Horas», el segundo en tirada a nivel nacional, publica en primera página con grandes titulares «Kalina espera un bebé», acompañado de una foto a color de la feliz pareja y sus padres, Simeón II y doña Margarita Gómez-Acebo, y la hermana mayor de Simeón, S.A.R, la princesa María Luisa. La crónica viene subtitulada: «Será el undécimo nieto de Simeón».
La joven pareja se había desplazado a Bulgaria, donde residen el Rey Simeón y la Reina Margarita, para asistir a la inauguración de la capilla, que fue bendecida por el obispo Evloguii, abad del Monasterio de Rila. El templo fue construido en el patio de la residencia que la Familia Real Búlgara posee en Tsarska Bistritsa, localidad a unos 60 kilómetros de la capital. Las obras han sido costeadas por Simeón de Bulgaria y la princesa María Luisa.
A la ceremonia, que se celebró en un estrecho círculo de amistades, asistió el Nuncio Apostólico, monseñor Giuseppe Leanza.