martes, 29 de mayo de 2012

Los trucos de Isabel II


Canal Hola

¿Has notado alguna vez que la reina Isabel nunca estornuda en público? ¿Te has dado cuenta de que cuando sale de un avión las feroces ráfagas de viento nunca la despeinan un pelo? ¿Has observado que nunca enseña la rodilla al salir de un coche o un carruaje? Isabel II parece una super Reina, pero no tiene superpoderes, sino supertrucos secretos para haberse convertido en la Reina de todas las Reinas.

Durante sus 60 años de reinado, la soberana ha visitado más de 100 países y, de paso, ha perfeccionado el arte de la representación regia manteniendo la calma bajo presión. No importa lo cálido o húmedo que sea el clima, nadie ha visto jamás la más mínima gota de sudor en la frente de la soberana inglesa. Y la razón no es otra que la reina Isabel, según su diseñador Stewart Parvin, es generalmente "una persona fría", además de que siempre lleva ropa ancha y fibras cien por cien naturales (algodón y lana).

Que hace un viento huracanado, la reina Isabel ni se despeina debido a una exclusiva loción. Ni tampoco se le levanta la falda por encima de la rodilla a la salida de un coche: no se le vuela, no porque introduzca un peso de plomo en sus dobladillos, sino porque todos sus vestidos y trajes tienen enaguas que no lo permiten.

Pero, en caso de contratiempo, como una mancha o un roto, Angela Kelly, su asistente personal, se asegura de tener a mano un duplicado de cada traje. Así la Reina puede cambiarse discretamente de conjunto, sin que nadie lo sepa. Ya en palacio se lavarán a mano como siempre. Ninguna prenda del guardarropa de la reina Isabel se limpia en seco en una tintorería, sino que se cuecen al vapor para evitar malos olores químicos.

¿Rata gigante, Su Majestad?
La impecable imagen de la Reina se debe a un leal equipo. Antes de emprender cualquier viaje al extranjero, su secretario privado, su dama de honor, el secretario de prensa y la policía ultiman los detalles con muchos meses de antelación para resolver cualquier potencial dificultad.

Su trabajo es no dejar nada al azar. Ningún imprevisto: ni el posible clima ni las exquisiteces que se ofrecerán. Cada menú propuesto se anticipa a la Reina para su aprobación personal. Su equipo debe asegurarse de que nada que tome eleve su temperatura corporal o pueda ocasionarle alguna molestia estomacal. Los mariscos también están descartados.

Pero incluso con una planificación meticulosa, de vez en cuando las cosas no marchan como deben. Durante su primera gira a Belice en 1985, se le ofreció una especialidad local llamada gibnut. A pesar de su preocupación, probó uno o dos mordiscos sin darse cuenta de que el plato en cuestión era rata gigante. Un año más tarde, durante su histórica visita a China, la reina Isabel supo en el último momento que tenía que comer con palillos, un talento que no había llegado a dominar. Pero no se opuso a sentarse en el suelo y a comer con las manos con el rey Hassan de Marruecos en una visita de Estado.

Amiga de los remedios naturales
Sesenta frascos de remedios naturales ocupan un lugar preferente en el equipaje de la Reina, que puede llegar a pesar más de cuatro toneladas en los extensos viajes al extranjero. Sin ellos no viajaría a cualquier sitio. La soberana confía tanto en la naturopatía como alternativa a la medicina convencional que llegó a tratar homeopáticamente incluso a uno de sus corgis. El perro, que tenía una pata herida, se curó en pocos días con el ungüento proporcionado por la reina Isabel: "Si es lo suficientemente bueno para mí, debe ser lo suficientemente bueno para mis perros", respondió cuando se le preguntó por que había utilizado aquel remedio como tratamiento.

Así que no faltan botes de vitaminas, tratamientos para cada tipo de dolencia y hasta un aparato eléctrico para masajear los hombros o las doloridas muñecas de la reina Isabel que, como alguien dijo una vez, "se gana la vida dando la mano". En cuanto a su truco para no estornudar es sencillo: si la Reina tiene un compromiso al aire libre y es probable que pueda tener problemas con el polen, toma un antídoto contra la fiebre del heno.

¿Qué lleva en el bolso?
El bolso de Isabel II guarda lo fundamental: un pañuelo, una barra de labios, un pequeño espejo y una copia del programa del día, pero una de sus damas de honor lleva lo que se conoce como la Bolsa Marrón con todo lo necesario en caso de emergencia: pares de medias de repuesto, guantes, edulcorantes y un pañuelo húmedo con aroma a lavanda en caso de calor extremo. Reina previsora vale por toda una super Reina.

Alberto y Charlene de Mónaco esperan su primer hijo

Alberto y Charlene de Mónaco esperan su primer hijo

Alberto y Charlene de Mónaco esperan su primer hijo. Los rumores sobre un posible embarazo en la pareja real no han cesado en las últimas semanas. Aunque ellos aún no lo han confirmado, el cambio de vestuario de la ex nadadora luciendo ropa más holgada sumado a las interrupciones en su agenda oficial han hecho saltar todas las alarmas.

Así, la revista Pronto nos sorprendía este lunes con su portada en la que afirmaban que Alberto y Charlene de Mónaco están esperando su primer hijo. Y es que, al parecer, así lo ha confirmado la prensa italiana, concretamente, la publicación Gente.

Al parecer, todo indica que el matrimonio de la realeza monegasca está esperando a que llegue julio para anunciar el nacimiento de su primer hijo, haciéndolo coincidir así con su primer aniversario de boda. Y es que no es ningún secreto que Charlene quiera ser madre.

Ella misma lo ha manifestado en varias ocasiones. Además, si a esto le añadimos que Alberto de Mónaco está últimamente de lo más atento con su pareja y aparece en solitario en los actos públicos, la sospecha se hace cada vez más creciente. ¿Estaremos a punto de asistir al anuncio del futuro heredero del Principado de Mónaco?

viernes, 18 de mayo de 2012

Isabel II, reina de reinas



Borja Bergareche

ABC

El palacio de Windsor será hoy viernes el escenario de la mayor concentración de «cabezas reinantes» en una década. Todas las familias reales que son jefes de Estado –menos la española, tras la cancelación del viaje de la Reina Sofía– acudirán hoy al almuerzo ofrecido por la Reina de Inglaterra a sus «homólogos» para celebrar sus 60 años en el trono. En un universo regido por estrictas normas de precedencia y protocolo, el encuentro estará marcado por una inusual cortesía informal. No hay reverencias entre «iguales».

Aunque la Casa Real británica no publica listas de asistentes con antelación, está previsto que se sumen a la celebración casi todos los familiares de Isabel II a un acto al que acudirán nueve de las diez monarquías reinantes en Europa.

Por orden de llegada al trono, serán los reyes de Inglaterra, Dinamarca, Suecia, Holanda Noruega, Bélgica, Luxemburgo, Mónaco y Lichtenstein. El Rey Juan Carlos, en cuya representación iba a asistir la Reina Sofía, ocuparía su lugar entre Gustavo de Suecia y Beatriz de Holanda.

Si bien son los herederos quienes suelen asistir a este tipo de actos, esta vez lo harán los monarcas, reunidos por primera vez desde las bodas de oro en el trono de Isabel II en 2002. Aquel año se habían encontrado ya para los funerales de la Reina Madre. Por la noche, participarán en una cena ofrecida en Buckingham Palace por el Príncipe Carlos, mientras que los ciudadanos británicos esperarán al primer fin de semana de junio para conmerar el jubileo de diamantes.

Encarna la «parte digna» del Estado

En el centro de la reunión figura por tanto Isabel II, reina de reinas, jefa de Estado en 16 países, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas británicas y cabeza de la Iglesia anglicana. Nombra al primer ministro, con quien se reúne una vez por semana, y el Gobierno lo es de Su Majestad. Es parte integral del poder legislativo, junto a la Cámara de los Comunes y de los Lores. Los diplomáticos actúan en su nombre y nombra obispos por recomendación del primer ministro. Las cartas en un buzón son de su propiedad. Pero, como estableció en 1867 el constitucionalista británico por antonomasia, Walter Bagehot, la monarquía representa la «parte digna» del Estado, y no la «parte eficiente».

Es decir, que su poder es simbólico y no político. Pero su presencia es tan central en el ritual constitucional británico que parece encarnar el Estado más que ninguna otra monarquía. Su título completo es «Isabel Segunda, por la gracia de Dios, Reina del Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte y de los demás reinos y territorios, cabeza de la Commonwealth y defensora de la fe». Por supuesto, fue Enrique VIII quien primero empleó este último título al «divorciarse» de la Iglesia Católica.

Un sondeo publicado esta semana por la BBC recoge que un 73% de los encuestados quieren que mantenga ese título, mientras que el 79% considera que «su papel religioso es importante».

En un país sin constitución escrita, no hay ley que recoja sus funciones, delimitadas por una mezcla de convenciones y de leyes que se remontan al Acta de Establecimiento de 1701, que regula la sucesión al trono. Bagehot resumió así los derechos del soberano en la monarquía parlamentaria británica: «El derecho a ser consultado, el derecho a animar, y el derecho a advertir». Un cierto margen de influir, por tanto, en el proceso político pero que no emerge jamás. Y que, en todo caso, es articulado en la intimidad de los encuentros semanales entre la Reina y el primer ministro, donde la convención establece que no puede oponerse al criterio del «premier».

Aunque es la Reina quien nombra al jefe de «su» Gobierno, la convención no le permitiría apartarse de las mayorías en el parlamento.

Reforma de la sucesión

Los expertos coinciden en que, desde un punto de vista material, su capacidad de intervención política es menor incluso que la del Rey de España, que «arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones», según el artículo 56 de la Constitución de 1978. Al igual que en España, las leyes del parlamento británico requieren el «consentimiento real», una formalidad que se manifiesta por carta, acatada siempre desde 1707. Otra manifestación de esa centralidad simbólica es el discurso de la Reina en la apertura del curso parlamentario, en el que la soberana se limita a leer –con toda la pomba del ritual– el programa legislativo establecido por el Gobierno, y solo por el Gobierno.

En su última edición, el pasado 9 de mayo, el Ejecutivo anunció un proyecto de ley para reformar la sucesión al trono eliminando dos vestigios de la Historia: la preferencia del varón o primogenitura masculina, y la prohibición de acceder al trono a quien esté casado con un católico.

El proceso, impulsado por David Cameron, fue aprobado el pasado mes de octubre por los 16 países que tienen a Isabel II como soberana (Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Barbados, Jamaica y varias islas pequeñas), que deberán modificar sus constituciones para que entre en vigor la reforma de la que es, para muchos, la última monarquía universal.

lunes, 14 de mayo de 2012

Bodas de oro de los Reyes de España

«Me enamoré de Sofía inmediatamente. Es una de las pocas mujeres que conozco capaz de llevar con toda dignidad una Corona Real», dijo el entonces Príncipe de Asturias, en 1961, tras pedir la mano de la Princesa de Grecia.


Isral Viana
ABC
Juan Carlos y Sofía se vieron por primera vez en 1954. Él tenía 16 años, y ella, 15. Pero al parecer no se hicieron el más mínimo caso. Fue en un crucero organizado por la Reina Federica de Grecia para reunir a la nueva generación de las Familias Reales europeas tras la guerra, sin que nadie llegara a atisbar que aquella pareja de jóvenes que ni se miró, formaría uno de los matrimonios más estables de las monarquías europeas, al cumplirse medio siglo de su boda.
Siete años tuvieron que pasar aún para que naciera el idilio entre el Príncipe Juan Carlos y la Princesa Doña Sofía. Fue el 8 de junio de 1961, en Londres, durante la boda del Duque de Kent: «Por una vez, el protocolo hizo bien las cosas, pues me asignó a Juanito como caballero acompañante», confesó Sofía. Juan Carlos tenía 23 años, diez meses más que su futura esposa, convertida ya entonces en una muchacha bella, alta, esbelta y distinguida.

«Me enamoré de Sofía inmediatamente»

Debido seguramente a que la crónica sentimental respetó –por extraño que parezca hoy en día– su noviazgo, el Príncipe de Asturias y la Princesa de Grecia fueron cimentando su cariño con dedicación e ilusión, prácticamente en la intimidad, como cualquier otra pareja de veinteañeros de su generación.
Se vieron en París, Londres y aquellos lugares en los que podían, mientras se les relacionaba con miembros de otras Casas Reales. Pero «Juanito» lo tenía claro: «Me enamoré de Sofía inmediatamente. Es una de las pocas mujeres que conozco capaz de llevar con toda dignidad una Corona Real», confesaba el día que anunció su compromiso matrimonial con Sofía, en septiembre de 1961, en Atenas. Y no se equivocó.
Tal fue la discreción y normalidad de su noviazgo, que el anunció de la boda fue una auténtica sorpresa para los medios internacionales y los círculos más cercanos. «Constantino nos telefoneó desde Londres y nos dijo que estuviésemos preparados para una gran sorpresa –contó la madre de Doña Sofía, la Reina Federica–. A Pablo [Pablo I de Grecia] y a mí nos encantó y nos horrorizó la noticia. Nos encantó porque Juanito es muy apuesto, inteligente, tiene ideas modernas y se muestra siempre amable y simpático. Nos horrorizó porque, como es católico, sabíamos que antes de que se casara habría tremendas discusiones sobre esta cuestión».

El disgusto de Franco

Pero nada de eso ocurrió. La boda se celebró en Atenas el 14 de mayo de 1962, arropados los prometidos por el calor de, según las crónicas de entonces, más de medio millón de personas que «vitoreaban con entusiasmo a una bella Princesa griega de veinticuatro años» y a aquel «joven teniente del Ejército español, heredero legítimo de los Reyes de España». «Dos patrias insignes, dos ilustres penínsulas, dos pueblos cargados de mérito para con occidente, se hermanan sentimentalmente en una boda que ha conmovido al mundo», contaba ABC.
La ceremonia, preparada exclusivamente por las dos Casas Reales, disgustó a Franco, quien planeaba ejercer el máximo control sobre el Príncipe. De hecho, Don Juan le comunicó al dictador la noticia del compromiso el mismo día que se hizo oficial el Grecia. Y mientras se planificó la boda, las presiones aumentaron en torno al Generalísimo, que no se hallaba en plenitud de sus facultades físicas después del accidente de caza sufrido pocos meses antes, y no habiendo aún decidido hacia dónde orientar su sucesión.
Aquellas presiones no supusieron un obstáculo para el deseo de los Príncipes de casarse. Fue un 14 de mayo, a las 10 de la mañana, en la iglesia católica de San Dionisio, catedral de Atenas. «El Sol incendiaba las calles, mientras una multitud abigarrada vitoreaba con entusiasmo a los prometidos», relataba este periódico. Cinco cañonazos disparados desde la colina de Lycabetos dieron la bienvenida al magno evento, con las calles repletas de banderas de España y Grecia, «cruzadas y hermanadas como en símbolo de amor».

Apoyo al futuro Rey de España

Hasta ocho princesas de sangre real fueron las damas de honor de la novia. Y allí estaban todos los príncipes de Europa sin exclusión, todos con sus mejores galas y sus refulgentes joyas, llegados para manifestar su apoyo al futuro Rey de España, mientras los Borbones desempolvaron sus mejores galas, sin perderse en la pompa innecesaria, para realzar la importancia de su pertenencia a la Historia y de su deseo de acompañar a la Monarquía en el incierto caminar de España.
El Príncipe, «sonriente y marcial», dio el «sí, quiero» a la Princesa con el uniforme oficial del Ejército español y, sobre él, el Gran Collar de Carlos III, entre otras condecoraciones. Doña Sofía lucía un vestido de seda entreverada, con plata ligera, con un encaje antiguo y una cola de seis metros, diseñado por Jean Desses, además de unos zapatos de Vivier y un peinado realizado por Isaac Blanco.
Tal era el entusiasmo, que en Atenas se llegó a publicar un periódico en castellano, «El Diario Español». Mientras en España, el Régimen hizo que la ceremonia se emitiera en diferido, a altas horas de la madrugada, con Televisión Española tratando de dificultar a toda costa la emisión de los primeros planos de Don Juan de Borbón.

La censura de TVE

Pero aquello no evitó que quedaran para la memoria los semblantes visiblemente emocionados de los actuales Reyes de España y el dulce gesto de Don Juan Carlos pasándole a su mujer un pañuelo para que se secara las lágrimas, mientras sonaba el «Aleluya» de «El Mesías» de Haendel y miles de pétalos de rosas caían sobre los nuevos esposos.
Medio siglo contempla ya el matrimonio de los Reyes, y una familia con tres hijos y ocho nietos que ha representado a España a lo largo y ancho del planeta, superando retos clave para la historia reciente de España. Cincuenta años en los que ha formado una familia que ha disfrutado siempre de un índice de aceptación que pocas Casas Reales Europeas conocen.

jueves, 3 de mayo de 2012

Fallece en Roma a los 99 años de edad Emmanuella Dampierre

El Mundo

Emmanuella Dampierre y Ruspoli, madre de los fallecidos Alfonso y Gonzalo de Borbón, y abuela de Luis Alfonso de Borbón Martínez Bordiú, murió hoy de madrugada en Roma a los 99 años de edad, informaron fuentes familiares.

Su nieto viaja hacia Roma, donde Emmanuella Dampierre vivía en un ático del Palacio Massimo, en el Corso Vittorio, para ocuparse de los funerales y de los trámites legales, agregaron.

Por este motivo, Luis Alfonso de Borbón, actual duque de Anjou, ha cancelado un viaje previsto hoy a León, donde iba a imponer las becas a la IV promoción de bachilleres del Colegio Internacional Peñacorada.

Esposa de Jaime de Borbón

Emmanuella Dampierre nació en el palacio de Ruspoli en Roma (Italia) el 8 de noviembre de 1913. Era hija del vizconde francés Roger de Dampierre, segundo duque de San Lorenzo, y de la princesa italiana Vittoria Ruspoli, descendientes de los príncipes Poggio Suasa. Vivió sus últimos años en Roma "muy bien atendida con enfermeras y personal, bajo la supervisión de su nieto", añadieron fuentes familiares.

Emmanuella se casó en 1935, a los 18 años, con Jaime de Borbón y Battenberg, hermano de Juan de Borbón y tío del actual Rey de España, Juan Carlos. El matrimonio se divorció en 1947.

Jaime de Borbón era sordomudo, lo que le hizo renunciar a los derechos al trono de España que le correspondía por el fallecimiento de su hermano mayor, Alfonso, a petición de su padre, Alfonso XIII. No obstante, en 1949, intentó que su renuncia fuese invalidada, oponiéndose a que su hermano Juan de Borbón, padre del Rey Juan Carlos, se convirtiera en jefe de la Casa del Rey.

Finalmente, en 1969, Jaime de Borbón renunció definitivamente a la reclamación después de que el entonces príncipe Juan Carlos fuese designado por Franco.

'Una vida muy difícil'

"Fue una mujer con una vida muy difícil y enfrentó esa vida con gran coherencia dinástica, salvaguardando los derechos dinásticos de sus hijos Alfonso y Gonzalo, y tuvo gran empeño en que la descendencia de ellos quedara asegurada", dijo a Efe uno de sus allegados.

Parte de los sectores monárquicos españoles no aceptaron la renuncia de Jaime de Borbón al trono de España y algunos monárquicos franceses lo consideraron jefe de la Casa de Borbón de Francia.

Tragedias familiares

La hija de la princesa Vittoria Ruspoli tuvo que afrontar el divorcio de su primogénito, Alfonso de Borbón, duque de Cádiz, y María del Carmen Martínez Bordiú, nieta del general Franco, en 1982.

Además, la muerte prematura en 1984 en accidente de tráfico en Navarra de su nieto mayor Francisco de Asís de Borbón, de 12 años de edad, hijo de Alfonso de Borbón y María del Carmen Martínez Bordiú, fue un "duro golpe para ella", refirieron los allegados.

En 1989 su hijo Alfonso de Borbón murió en Beaver Creek, Condado de Eagle (Colorado, EEUU) cuando inspeccionaba las pistas de esquí y su cabeza resultó segada por un cable al llegar a la meta.

En el año 2000 su último hijo, Gonzalo, duque de Aquitania, murió en Lausana (Suiza) víctima de una leucemia.

"Los años 80 fueron terribles para ella, sufrió muchísimo", relataron.

Divorcio y segundas nupcias

Aunque en España continuó siendo la esposa de Jaime de Borbón, en Italia se le reconoció el divorcio y Emmanuella Dampierre se casó en segundas nupcias en 1949 en Viena con un agente de bolsa milanés, Antonio Sozzani, de quien se separó en 1967.

Tras una relación sentimental con el abogado Federico Astarita, se retiró a Roma, donde vivió los últimos años de su vida y donde fue visitada y asistida por su nieto Luis Alfonso de Borbón.

En 2003 su figura saltó a la actualidad de la prensa rosa tras la publicación de sus polémicas memorias, en un libro escrito por la periodista Begoña Aranguren y en el que ella misma relataba sus vivencias.

En ese momento, se le reprochó en algunos medios que sacara a relucir su malestar con la familia real española, encabezada por Don Juan, blanco de sus ataques.

Al parecer, su malestar se debía a que no había sido recompensada económicamente y sus hijos reconocidos sus derechos dinásticos, tras el sacrificio hecho por su esposo al renunciar en favor de Don Juan.

miércoles, 18 de abril de 2012

Más Rey, si cabe


"Lo siento mucho, me he equivocado; no volvera a ocurrir". Así se excusó el Rey por su su error cinegético en Botsuana. Así la Corona se dirige a su pueblo: con una naturalidad abrumadora. Así, en diez segundos, el Rey gana todo lo perdido en los últimos días. Así el Rey se vuelve más Rey ante los ojos de los españoles. Así quiebra las aviesas intenciones de esa legión de cazadores de cetros. Así tapona los cañones del pelotón de artilleros. Así, con una sola frase, el Rey es capaz de trasmitir el mensaje más humano: sin atajos, sin circunloquios, sin perderse en rodeos.

Así termina la cacería de elefantes en África: con Don Juan Carlos dando la cara y diciendo "lo siento, me he equivocado; no volverá a ocurrir". Asi, la Monarquía se muestra de carne y hueso. Así se ganan las batallas: bajando a la arena de esta España cainita, un país de trincheras en el que los francotiradores han vuelto a errar el tiro. El Rey les salió por la culata con un simple "lo siento". Las palabras del Rey me bastan y me sobran para entender que hoy la Corona es -más que nunca- una necesidad imperiosa.

El Rey pide disculpas: «Lo siento mucho. Me he equivocado. No volverá a ocurrir »



Al recibir el alta hospitalaria, visiblemente afectado, apenado, el Rey don Juan Carlos ha pedido disculpas a los españoles por su viaje a Botsuana para participar en una cacería al salir del hospital: "Lo siento mucho, me he que equivocado. No volverá a ocurrir". A su salida del hospital tras recibir el alta, el monarca ha posado brevemente para los medios de comunicación públicos, TVE, RNE y la agencia Efe, a quienes a lanzado el mensaje.

Las circunstancias del accidente del Rey sorprendieron a la opinión pública e, incluso, provocaron una polémica sin precedentes en los 36 años de Reinado. Desde algunos sectores se criticó que Don Juan Carlos viajara a África a cazar en unos momentos tan delicados para la economía española.

Vídeo

lunes, 16 de abril de 2012

El Rey

Alfonso Ussía
La Razón

Salgo en defensa del Rey porque hoy su defensa no es empresa fácil. Una malísima anécdota no puede enturbiar un reinado admirable. Inoportuno viaje a Botswana; inoportuno ocultamiento y una inoportuna caída. Lo último –exceptuando el dolor físico del Rey que se une al anímico que con toda seguridad siente–, es lo menos importante. En los últimos treinta años hemos amanecido en muchas ocasiones con el Rey lesionado. Eso se cura. En efecto, un año horrible para la Familia Real que no para la Corona. Para las personas, que no para la Institución. Para el presente demagógico, que no para un pasado rebosado de aciertos y permanentes servicios a los españoles que parece destinado a habitar la desmemoria.El Rey se ha equivocado viajando a Botswana en los presentes momentos. Pero el Rey ha acertado en centenares de ocasiones y nadie ha aplaudido sus aciertos, entre otras razones, porque una buena parte de su labor y de sus gestiones no alcanzan el dominio público. En las redes sociales se frotan las manos los recalcitrantes republicanos. No. La Corona en España cuenta con un apoyo abrumadoramente mayoritario y no va a resignarse por unos elefantes de Botswana. Otra cosa es que, al fin, por reiteración, el Rey se aperciba del efecto contagioso de alguna mala compañía. Porque quien perjudica al Rey camuflado en la amistad, está perjudicando a todos los españoles. Y el Rey se debe liberar de quien tanto le perjudica. No es fácil hacer comprender a mucha gente que los errores de las personas no pueden confundirse con errores institucionales. En tal caso, los aciertos del Rey serían sólo suyos. En tal caso, lo de los elefantes en Botswana en momentos tan inapropiados sería una levísima mancha en comparación con los logros y aciertos acumulados durante sus 37 años de reinado. No es justo que un error del Rey sea un error de la Institución que ha elevado hasta el máximo su prestigio, gracias a los buenos actos del mismo Rey. No tiene justificación amable el viaje en secreto del Rey a Botswana. Pero tampoco puede convertirse en una acusación resentida y lejana a la reflexión. Me consta que el Rey ha pasado por una época en la que ha tenido que enfrentarse, física y anímicamente, a muchas contrariedades. Me preocupa más su ánimo que su físico, que está todavía preparado para experimentar nuevas fracturas de huesos, porque en ese aspecto, el Rey no ha sido nunca prudente. Y no me uno a quienes desean adelantar el curso de los acontecimientos. Un Rey de verdad, se muere Rey. Todos aquellos españoles que guarden un espacio para la gratitud, tenemos que ayudar, apoyar y estar junto al Rey. Y junto al Príncipe, clave de nuestro futuro. Esto no puede irse al carajo por unos elefantes. Pero insisto. Ayudar al Rey no es cerrar los ojos ante los errores del Rey como persona. Ayudar al Rey es, incluso, perder su afecto como consecuencia de la sinceridad. La sinceridad es uno de los elementos de la lealtad bien entendida, no el único, pero sí fundamental para intentar comprender su significado. Lo escribe el hijo de un padre que vivió siempre al lado del Rey que no iba a serlo, y por ello, liberado de toda suerte de intereses y privilegios.

Defiendo al Rey porque creo en su persona y en la Institución. España necesita la figura del árbitro que concilia los enfrentamientos, cada día más ásperos. Defiendo al Rey porque lo admiro y respeto. Ha sido uno de los grandes Reyes de nuestra Historia. Pero se acabó el silencio. El Rey, la Institución y la unidad de España no están seriamente amenazados por los republicanos y los sesgados. Están principalmente amenazados por un amigo del Rey con nombre de calle madrileña que mucho bien nos haría a todos renunciando a su alta amistad. El proveedor de elefantes y otras cosas.

Pero con el Rey y junto al Rey, a muerte.

sábado, 14 de abril de 2012

Implantan al Rey una prótesis de cadera tras caerse en un viaje de caza en Botsuana

El Rey ha sido intervenido quirúrgicamente de la cadera esta madrugada en Madrid, según ha informado la Casa Real. La operación, que ha durado cuatro horas, se ha debido a una caída accidental del monarca mientras se encontraba en un viaje de caza en Botsuana. La operación, llevada a cabo por el doctor Ángel Villamor, ha sido realizada en el Hospital USP San José.

El comunicado detalla que Don Juan Carlos "había sufrido una fractura en tres fragmentos de la cadera derecha, asociada a artrosis de dicha articulación. Se ha realizado una reconstrucción de los fragmentos de la fractura femoral, colocándose en el mismo acto quirúrgico una prótesis de cadera".

Aunque la Casa del Rey no confirma las circunstancias ni el motivo del viaje, don Juan Carlos se desplazó el pasado jueves a Botsuana para practicar la caza mayor y esa misma noche, en el campamento, sufrió la caída que le provocó la fractura.

Las imágenes que ilustran esta información, que datan de 2006, han sido publicadas por la web y de una red social de la empresa de safaris Rann Safaris, que presume de tener entre sus amigos al Rey de España. Poco después, la página avisaba de que ya no estaba disponible: "Esta cuenta ha sido suspendida". Puede deberse a que haya sido descolgada o a que haya tenido un número de visitas que haya superado su capacidad. El hombre que está junto a Don Juan Carlos es Jeff Rann, propietario de Rann Safaris.

El doctor comparecerá esta tarde

En un viaje de más de 10 horas, el Rey fue trasladado a Madrid e ingresó en torno a la medianoche, donde fue intervenido alrededor de la una de la madrugada. Tanto el avión medicalizado en el que regresó a España como el que viajó a África eran privados, según han informado fuentes militares a Roberto Benito.

Por su parte, la Reina se encuentra en Grecia desde el viernes, celebrando la Pascua Ortodoxa con su familia. Prevé regresar a España el próximo lunes, como tenía planeado, aunque está en permanente contacto con Madrid para seguir de cerca su evolución.

La presidenta de Castilla-La Mancha y secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, ha sido preguntada en la rueda de prensa posterior a la reunión de los barones del PP en Génova si veía adecuado este safari del Rey en las circunstancias económicas que vive el país y ella se ha remitido en tres ocasiones al comunicado de la Casa Real, sin aportar ningún otro dato.

Se da la coincidencia que el nieto mayor de los Reyes, Froilán, permanece también ingresado, en la clínica Quirón de Madrid, por el accidente que tuvo con una escopeta a principios de esta semana. Según informó la Casa del Rey, su evolución es "favorable" pero será sometido a "una nueva revisión quirúrgica". Añadió que la evolución del hijo de la Infanta Elena y Jaime de Marichalar está siendo favorable "desde los puntos de vista clínico, analítico y quirúrgico".

La infanta Elena ha mantenido su agenda y ha asistido a la inauguración del mercadillo que organizan anualmente las Damas Diplomáticas en Madrid para recaudar fondos para instituciones benéficas. La infanta no ha hecho ningún comentario sobre la evolución de su hijo, al que acompañará este fin de semana en la clínica, ni de su padre, al que no se descarta que visite esta tarde.

Operaciones del monarca

El Rey se ha sometido a ocho operaciones desde los años 80, tres de ellas se produjeron por accidentes que sufrió mientras practicaba deporte y el resto por motivos de salud. [VEA EL GRÁFICO]

Antes de la intervención quirúgica de cadera, el Rey fue operado para eliminarle unas varices en 2001 y un nódulo pulmonar benigno en 2010. En junio de 2011, se le realizó una artoplastia en su rodilla derecha y en septiembre de ese mismo año fue intervenido quirúgicamente del tendón de Aquiles.

En 1981, el jefe del Estado chocó con una puerta de cristal que da al jardín del Palacio de la Zarzuela después de jugar un partido de squash, lo que le provocó heridas en varias partes del cuerpo (tórax, muslo, antebrazo izquierdo, manos y nariz). Tuvo un mes el brazo izquierdo escayolado porque un cristal le había cortado el nervio radial.

Dos años después, sufrió una caída en la estación suiza de esquí de Gstaad que le provocó una fisura de pelvis. Tuvo que guardar cama un mes y llevó muletas durante semanas. Además, como consecuencia del percance, se le detectó una fibrosis que le extirparon en la clínica San Josep de Barcelona en 1985.

Un segundo accidente de esquí le llevó al quirófano el 30 de diciembre de 1991. Un esquiador le había derribado involuntariamente mientras practicaba este deporte en Baqueira Beret y Don Juan Carlos fue operado en el hospital madrileño Puerta de Hierro de una lesión en la rodilla derecha que le había afectado al platillo tibial externo. Tuvo que usar muletas hasta abril de 1992.

En 2001, el Rey fue operado de varices y el 8 de mayo de 2010 se le extirpó en el Hospital Clínico de Barcelona un tumor benigno en el pulmón derecho. Esta última intervención duró dos horas y media.

El Palacio de la Zarzuela informó sobre la operación del Rey al poco de que ésta comenzara, a pesar de que llevaba varios días programada, y los miembros de la Familia Real mantuvieron sin cambios su agenda de actos institucionales, con el objetivo de enviar un mensaje de tranquilidad y confianza a la sociedad.

La operación de rodilla a la que se sometió el Rey en junio de 2011 fue realizada por el doctor Angel Villamor y se prolongó durante tres horas. En septiembre de ese mismo año, Don Juan Carlos fue intervenido quirúrgicamente de una rotura del tendón de Aquiles izquierdo, mediante una cirugía abierta de reconstrucción y refuerzo con auto-injerto y plasma rico en factores de crecimiento.

Al margen de estas operaciones, el Rey ha tenido algún otro percance sin gravedad. En 1980, se cayó al bajar de un tanque tras unas maniobras militares en Zaragoza. En 1988 se golpeó con una rama en un ojo durante una cacería en Suecia y en 1995 se hizo una fisura en la zona próxima a la muñeca derecha tras resbalar en una placa de hielo en la estación de esquí de Candanchú (Huesca).

miércoles, 4 de abril de 2012

Viaje relámpago del Rey a Kuwait para 'impulsar la relación económica y política'


El Rey, junto al emir de Kuwait, el jeque Sabah al Ahmad al Sabah. | Efe

El Mundo

El Rey ha realizado este miércoles una visita de trabajo relámpago a Kuwait con el objetivo de "impulsar las relaciones económicas y políticas", ha informado un portavoz del Palacio de la Zarzuela.

Don Juan Carlos llegó anoche al pequeño país del Golfo Pérsico y hoy ha almorzado con el emir de Kuwait, el jeque Sabah al Ahmad al Sabah. También se ha entrevistado con el primer ministro, jeque Jaber Al-Mubarak Al-Hamad Al-Sabah, y su antecesor, ha precisado la misma fuente.

Este desplazamiento a Kuwait no figuraba en la agenda oficial de la Casa Real y Zarzuela ha informado de él una vez que Su Majestad ha regresado a Madrid. Don Juan Carlos ha viajado al emirato sin estar acompañado por ningún miembro del Gobierno en una visita que la Casa del Rey enmarca en la "interlocución privilegiada" que el Rey mantiene con las monarquías del Golfo.

Esa interlocución privilegiada ha beneficiado a los intereses de España en numerosas ocasiones, como en la adjudicación a un consorcio de empresas españolas de la construcción del AVE que unirá las ciudades saudíes de Medina y La Meca, según ha reconocido el propio Gobierno.

Sólo en 2011, Don Juan Carlos viajó en dos ocasiones a Kuwait y en octubre pasado recibió en el Palacio de la Zarzuela al viceprimer ministro y ministro de Asuntos Exteriores de Kuwait, jeque Mohammed Sabah Salem Al-Sabah.

domingo, 25 de marzo de 2012

El rey pide a los grandes grupos que arrimen el hombro



Los miembros del Consejo Empresarial de la Competitividad (CEC) posan con el Rey. De izquierda a derecha, Ignacio Sánchez Galán (Iberdrola), Isidoro Álvarez (El Corte Inglés), Pablo Isla (Inditex), Antonio Huertas (Mapfre), que se estrenaba tras sustituir a José Manuel Martínez; Rafael del Pino (Ferrovial), César Alierta (Telefónica), don Juan Carlos, Juan Roig (Mercadona), Emilio Botín (Banco Santander), Simón Pedro Barceló (Grupo Barceló), Francisco González (BBVA), Leopoldo Rodés (Grupo Havas), Isidro Fainé (La Caixa), Isak Andic (Mango), Florentino Pérez (ACS), José Manuel Entrecanales (Acciona), Fernando Casado (director general del CEC) y José Manuel Lara (Planeta). Faltó Antonio Brufau (Repsol), de negocios en Argentina.


El País

"Os pido que arriméis el hombro para crear empleo porque la situación es muy seria". La crisis y el alto índice de paro, sobre todo juvenil, tienen obsesionado al rey Juan Carlos, que en los últimos meses ha volcado su agenda en la economía y en conocer impresiones de sus principales protagonistas. En ese sentido, el pasado martes se puso muy circunspecto y lanzó este mensaje a los miembros del Consejo Empresarial para la Competitividad (CEC), un escogido grupo en el que figuran 17 de las empresas más importantes del país.

El encuentro, que se produjo por iniciativa de la Casa del Rey, responde a esa preocupación y la búsqueda de soluciones para mejorar la competitividad y el empleo. La reunión duró dos horas y media. El Monarca se incorporó a la reunión mensual del consejo, acompañado por Rafael Spottorno, jefe de la Casa del Rey, para luego presidir un almuerzo en el que tuvo sentados a su lado a los presidentes del Banco Santander, Emilio Botín,y del BBVA, Francisco González, y en frente al anfitrión, como presidente del CEC y de Telefónica, César Alierta.

Antes de pasar al comedor, este tomó la palabra para explicar las funciones y objetivos del lobby empresarial. Luego, en el almuerzo, don Juan Carlos expuso las razones que le habían llevado a solicitar el encuentro. A raíz de ahí, quiso conocer de boca de los empresarios las perspectivas que manejan sus empresas y la evolución que, a su juicio, se prevé para el empleo. El Rey fue preguntando a cada uno sus impresiones y pidió a la organización que le envíe los informes que vaya haciendo.

El jefe del Estado considera que la aportación que pueden hacer estas empresas, tanto en España como en el exterior, por su expansión, es muy alta. Con excepción de El Corte Inglés, Mercadona y La Caixa, todas tienen una red muy amplia fuera. La internacionalización de la empresa española, y así lo apuntó, es un factor principal para crear riqueza y ganar competitividad. La implantación de las grandes empresas en el exterior constituye un motor básico para arrastrar a las pequeñas y medianas, que pueden beneficiarse de las grandes para lograr contratos a su socaire. Destacó especialmente la fuerte presencia en Latinoamérica y el potencial que representa un mercado de 500 millones de habitantes.

El discurso ante el CEC está en línea con el que ya ha enviado a los agentes sociales (patronal y sindicatos), con los que se ha reunido por separado en las últimas semanas. También coincide con el que dio recientemente en una alocución en La Caixa y el intercambiado con empresarios en privado, alguno de ellos miembros de este selecto club, como Alierta, Botín, González o Isidro Fainé, presidente de La Caixa.

La preponderancia que ha dado el Monarca viene a consagrar el peso que ha logrado el CEC en su corta andadura y explica la elección de la Casa Real como interlocutor, al margen de la patronal CEOE. Las empresas que lo forman —en su creación quedaron algunas grandes fuera, seguramente por considerar sus creadores que estaban controladas por capital extranjero o por otras razones de difícil explicación, por ejemplo Endesa en el primer caso o la constructora FCC en el segundo— suman un alto porcentaje del PIB nacional y es evidente que su influencia es notable. La mayoría son multinacionales y pertenecientes a sectores estratégicos.

Su actividad es de corriente continua. Se reúne una vez al mes, con participación muy entusiasta, como demuestra que raramente falla alguno de los presidentes (en la reunión con el Rey faltó Antonio Brufau, presidente de Repsol, que tenía algunos asuntos que arreglar en Argentina). La elaboración de documentos se ha convertido en una referencia. Quizá el más importante fue el denominado Fortalezas y perspectivas de la economía española,publicado en julio de 2011 con el objetivo de influir en los programas gubernamentales. Sus opiniones son cada vez más solicitadas. En la anterior legislatura se reunieron una vez con la ministra de Economía, Elena Salgado, y en esta, con los ministros de Economía, Luis de Guindos, y de Hacienda, Cristóbal Montoro, que precisamente les ha pedido otra reunión mañana, lunes, para explicarles los Presupuestos.

sábado, 24 de marzo de 2012

El 'Big Ben' ve amenazado su apodo por la Reina Isabel



La Reina Isabel celebra este año sus 60 años en el trono. El 80% de los británicos considera que debe seguir siendo reina mientras la salud se lo permita. Alguno de sus súbditos va más allá y considera que es el momento de tener un gesto con ella. A Tobias Ellwood, parlamentario británico, se le ha ocurrido poner en marcha una campaña conocida popularmente como 'Big Ben'- con su nombre.

"No se me ocurre un mayor homenaje", ha afirmado el político conservador en declaraciones a 'The Sun', que tituló su información como 'Big Ben vs Big Liz'. De momento ha logrado el apoyo de poco más de 20 parlamentarios.

Según su propuesta sería un modo de expresar la "profunda gratitud" a la Reina Isabel por una vida dedicada "al servicio público" y de "rendir tributo a su energía". Y recuerda que antes que ella, de las 41 personas que han reinado en el país, sólo otra, la reina Victoria, llegó a estar tanto tiempo en el trono.

'Big Ben' es oficialmente el nombre de la campana de más de 13 toneladas dentro de la icónica torre londinense, llamada, sin embargo, St. Stephen. A Ellwood, según apunta la CNN, le gustaría que la iniciativa prosperase en las próximas semanas para rebautizar la torre antes de que comiencen, en junio, los actos por las seis décadas en el trono.