jueves, 9 de junio de 2011

El Rey dona a Lorca los 125.000 euros del Premio Estatal de la Federación Rusa

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Los Príncipes de Asturias asistieron el pasado 13 de mayo al funeral por las víctimas del seísmo de Lorca


ABC

Su Majestad el Rey ha decidido destinar a la restauración del patrimonio histórico-cultural destruido por el terremoto de Lorca los 125.000 euros (cinco millones de rublos) con los que está dotado el Premio Estatal de la Federación Rusa, que se le ha otorgado hoy por méritos excepcionales en el campo de la actividad humanitaria de 2010, según ha informado el Palacio de La Zarzuela.

El presidente de la Federación Rusa, Dmitri Medvédev, ha firmado hoy un decreto por el que dispone: "Conceder el Premio Estatal de la Federación Rusa por méritos excepcionales en el campo de la actividad humanitaria de 2010 y otorgar el título de Laureado del Premio Estatal de la Federación Rusa por méritos excepcionales en la actividad humanitaria al Rey Juan Carlos I".

Medvedev ya había informado a mediados de mayo a la Casa del Rey de su deseo de conceder el citado galardón a Don Juan Carlos y en posteriores encuentros y comunicaciones, el Rey, además de agradecer el galardón, le comunicó la imposibilidad de asistir a la solemne ceremonia de entrega, prevista en el Kremlin para este domingo, que se celebra Fiesta Nacional de la Federación Rusa. Como Don Juan Carlos no puede acudir a recoger el premio, porque se encuentra convaleciente de la operación de rodilla, la entrega ha quedado aplazada para una fecha posterior aún sin determinar.

La citada condecoración rusa es la única que puede concederse a ciudadanos extranjeros. En su propuesta, las instituciones proponentes mencionan, entre otros méritos que "Su Majestad el Rey se ha convertido en el símbolo de la reconciliación en España", "un símbolo de un activo humanista que utiliza su autoridad y poder por el bien de la sociedad, que es importante para España y el mundo".

lunes, 6 de junio de 2011

El Rey podrá volver a sus obligaciones en 'un mes o mes y medio'

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El Mundo

El doctor Ángel Villamor ha declarado que el rey ha iniciado en la Clínica Planas de Barcelona una rehabilitación de fisioterapia intensiva "que permita que pueda cumplir con sus obligaciones en un mes, o mes y medio".

En declaraciones a los periodistas a las puertas de la Clínica Planas, donde el Rey ha ingresado esta tarde tras ser dado de alta por la mañana en el hospital USP San José de Madrid, el doctor Villamor, el traumatólogo que intervino el viernes la rodilla derecha del monarca, ha matizado no obstante que "es muy difícil acertar en la fecha en la que el rey acabará su rehabilitación", pues "dar fechas concretas en medicina es difícil".

Ángel Villamor ha explicado que la "fisioterapia intensiva" que seguirá el rey consiste en "aplicar una fisioterapia igual a la que se daría a un deportista profesional, porque se ha querido un protocolo de este tipo para que se pueda reincorporar cuanto antes a sus obligaciones".

El traumatólogo ha indicado que Don Juan Carlos empezó ya la rehabilitación al día siguiente de su operación, y que de ahora en adelante "al menos se llevarán a cabo tres sesiones diarias de por lo menos una hora cada una", junto con otras medidas para bajar la inflamación.

Ángel Villamor ha resaltado que el Rey "no se ha quejado apenas nada y todo está yendo muy bien", y que Don Juan Carlos "se encuentra muy bien y muy a gusto en la Clínica Planas, y hemos decidido hacer conjuntamente la rehabilitación".

viernes, 3 de junio de 2011

Concluye con éxito la operación del Rey

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La operación de artroplastia de rodilla a la que se ha sometido el Rey esta mañana ha concluido con éxito, según ha informado el Palacio de La Zarzuela. La intervención ha durado tres horas. Don Juan Carlos ha sido ingresado a las 7.50 de esta mañana en la Clínica San José de Madrid, donde a lo largo de la mañana el equipo médico del doctor Ángel Villamor le ha intervenido en la rodilla derecha.

A Don Juan Carlos se le ha practicado una artroplastia con el objetivo de poner fin a los dolores articulares que padece en la rodilla derecha y que dificultan su actividad física habitual. Los dolores tienen su origen en antiguas lesiones producidas en prácticas deportivas.

Esta tarde, el doctor Villamor, acompañado por el jefe del Servicio Médico de la Casa de Su Majestad el Rey, doctor Avelino Barros, comparecerá ante los medios de comunicación.

Una lesión antigua

Don Juan Carlos fue operado de la rodilla derecha hace veinte años, cuando sufrió un accidente de esquí en Baqueira Beret, en el que se fracturó la meseta tibial externa. Con el paso de los años, el Rey empezó a sufrir unos fuertes dolores que en los últimos tiempos llegaron a dificultarle la actividad física habitual y que no se aliviaban con medicamentos administrados por vía oral ni con infiltraciones. La operación ha consistido en la resección de la zona afectada y la implantación de una prótesis para sustituir el cartílago lesionado.

El Rey deberá permanecer en reposo las próximas 24 horas y comenzar a las 48 horas un proceso de rehabilitación. En principio Don Juan Carlos se trasladará el domingo a la clínica Planas de Barcelona para realizar la rehabilitación.

Las prótesis que se emplean en las artroplastias suelen ser de titanio y polietileno y sustituyen las superficies del fémur, la tibia o la rótula que tienen cartílago dañado. Cuando está sano, este tejido actúa como una almohadilla que amortigua el roce de los huesos, pero cuando se lesiona, los huesos se desgastan con la fricción y la actividad habitual se vuelve dolorosa.

Don Juan Carlos ingresa en Madrid para ser operado de su lesión de rodilla

La Vanguardia

El Rey ha ingresado a primera hora de la mañana en la clínica USP San José de Madrid para ser operado de la rodilla derecha. Don Juan Carlos será intervenido por el doctor Ángel Villamor, quien le colocará una prótesis para corregirle los problemas de movilidad que le impiden caminar con normalidad. La Zarzuela anunció el pasado lunes la intervención, aunque aún no ha confirmado oficialmente el ingreso. Don Juan Carlos ha llegado a la clinica, perteneciente al grupo USP, sobre las 7.50 de esta mañana.

Está previsto que don Juan Carlos permanezca ingresado hasta el próximo domingo para posteriormente ser trasladado a la clínica Planas de Barcelona, donde se someterá a un periodo de rehabilitación que puede prolongarse dos semanas.

El doctor Villamor está especializado en lesiones deportivas y entre sus pacientes se encuentran pilotos como Fonsi Nieto y toreros como Cayetano Rivera, a quienes ha aplicado una novedosa técnica que permite una rápida recuperación. El traumatólogo ha tratado al Rey en los últimos meses y es quien ha dirigido los ejercicios de fisioterapia a los que se ha sometido el jefe del Estado a fin de prepararle para la operación y facilitar la recuperación posterior.

Don Juan Carlos regresó ayer de Roma donde, junto a otros jefes de Estado, asistió a las conmemoraciones del 150 aniversario de la Unidad de Italia. Todas sus actividades oficiales han sido suspendidas hasta nuevo aviso y en las ya programadas será el Príncipe de Asturias quien le sustituya.

El Rey en el desfile conmemorativo del Día de la República italiana

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ABC

El Rey asistió ayer en Roma al tradicional desfile militar del Día de la República, cuya celebración adquirió una relevancia especial al conmemorarse los 150 años de la unificación de Italia. Con la presencia de 80 delegaciones internacionales, 42 jefes de Estado y miles de personas llegadas de toda Italia, el desfile se desarrolló en la vía de los Foros Imperiales.

A Don Juan Carlos, nacido en Roma, se le acoge siempre en Italia con el afecto y simpatía de considerarlo uno de casa. El presidente de la República, Giorgio Napolitano, le concedió el lugar más destacado: el primer puesto de la delegación extranjera en el palco de honor, junto a la presidenta de Irlanda, Mary McAleese.

Críticas por tocarle

Además, el presidente italiano pidió al primer ministro, Silvio Berlusconi, que era el que estaba sentado más cerca de Don Juan Carlos, que le transmitiera a él y a la presidenta irlandesa que no era necesario que se levantaran al paso de cada bandera, pues eran muchas las enseñas que participaban en el desfile. El Monarca agradeció el gesto y bromeó con Berlusconi, pero se levantó las veces que consideró convenientes, igual que hicieron las demás autoridades asistentes al desfile. La anécdota se conoció después de que algunos medios italianos criticaran a Berlusconi porque al acercarse a hablar con el Rey le había cogido del brazo, lo que consideraron un error de protocolo.

Tanto Napolitano como el Gobierno italiano habían expresado el deseo de que Don Juan Carlos estuviera presente en este aniversario, como reflejo de las excelentes relaciones diplomáticas entre los dos países y la vinculación del Rey con Roma. Con el presidente Napolitano y el primer ministro Silvio Berlusconi, el Rey conversó con brevedad fundamentalmente de «asuntos militares», en concreto sobre «las misiones compartidas por Italia y España en el marco de Naciones Unidas, como Afganistán, Líbano y Libia», según fuentes diplomáticas. Hablaron también de las buenas relaciones culturales entre ambos países y del creciente interés por la cultura española en Italia, como se refleja en el espectacular aumento de estudiantes inscritos en los cuatro Institutos Cervantes en Italia.

Don Juan Carlos conversó y saludó a buena parte de la delegación extranjera. Entre los invitados se encontraban el presidente ruso, Dimitri Medvédev; el chileno, Sebastián Piñera; la argentina, Cristina Fernández Kirchner; el afgano, Karzai; el israelí, Simón Peres; el palestino, Mahmud Abás, y el vicepresidente norteamericano, Joe Biden. Tras el desfile, el Rey regresó a Madrid.

lunes, 30 de mayo de 2011

El Rey será operado de su rodilla derecha en junio por 'antiguas lesiones'

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El Mundo

La Casa del Rey Juan Carlos ha anunciado en un comunicado colgado en su página web que Don Juan Carlos será sometido a una operación de su rodilla derecha en la primera quicena de junio.

La operación consistirá en una artroplastia con la que se tratará de corregir "los dolores articulares" que sufre Don Juan Carlos en esa zona "como consecuencia de antiguas lesiones producidas en prácticas deportivas". Estos dolores, dice la Casa del Rey, "dificultan su actividad física habitual".

Hasta el momento de dicha intervención, que aún no se ha fijado, "el Rey mantiene todos los actos previstos en su agenda", concluye el comunicado.

Nódulo pulmonar

Será la segunda vez, en poco más de un año, en que Don Juan Carlos se ve obligado a pasar por el quirófano. El 8 de mayo de 2010, el Rey fue intervenido para extirparle un nódulo pulmonar en el Hospital Clínico de Barcelona.

El estudio practicado al nódulo concluyó que no tenía células malignas. El Monarca se recuperó satisfactoriamente y, poco a poco, fue retomando su actividad pública.

Revisión satisfactoria

El pasado mes de febrero, el Monarca fue sometido durante los días 17 y 18 a reconocimiento médico anual en la Clínica Planas y en el Centro de Radiología Creu Blanca, de Barcelona.

El citado reconocimiento consistió en la realización de pruebas y exploraciones por diferentes especialistas, como en años anteriores. Concluido el estudio, según informó Casa Real, los resultados de dichas pruebas y exploraciones se consideran "plenamente satisfactorios, no encontrándose ninguna alteración".

La salud del jefe de Estado

Del historial clínico de Don Juan Carlos poco trasciende. Es más, la salud del monarca se mantiene como un gran secreto y no hay legislación alguna que obligue a informar de la salud del Jefe de Estado. Sólo se hacen comunicados, como ha ocurrido ahora, en caso de que los problemas físicos provoquen cambios en la agenda o se trate de una enfermedad grave.

Aparte del nódulo pulmonar, el Rey ha sufrido diversos problemas traumatológicos debido a diversos percances durante la práctica de sus deportes favoritos, como el esquí, el tenis, la caza o la vela.

En 1981, después de haber jugado un partido de squash con Manolo Santana, un golpe contra una puerta de cristal provocó a don Juan Carlos heridas en el tórax, muslo, antebrazo izquierdo, ambas manos y nariz. Estuvo un mes con el brazo escayolado.

Fractura en la pelvis

Además, en 1983 sufrió un accidente en la pelvis mientras practicaba en Suiza uno de sus deportes favoritos, el esquí, que primero le tuvo un mes en la cama y después le llevó a pasar por el quirófano en diversas ocasiones. Esta fractura le conllevó al monarca una serie de molestias en el sistema urogenital, que fueron atajadas mediante una operación en 1985.

También entre los accidentes sufridos mientras esquiaba, sufrió uno en diciembre de 1991, provocado por un choque con otro esquiador en Baqueira Beret, que le llevó al quirófano y a tener que utilizar muletas hasta abril.

Cuatro años después, en 1995, una caída en la nieve en Candanchú hizo que tuvieran que escayolarle el brazo derecho. Ese mismo año tuvo ciertas dificultades en el oído izquierdo, de modo que le practicaron pruebas de audimetría. El Rey utiliza audífonos en ambos oídos.

Rumores siempre desmentidos

Han sido muchas las especulaciones sobre el estado de salud de Don Juan Carlos tras la extirpación del nódulo pulmular. Sus ojeras, e incluso su barba, han sido escrutados al milímetro.

La Casa del Rey siempre ha negado los rumores respecto a la mala salud del monarca y recuerdan que una buena prueba de que no se encuentra mal es que no ha suspendido su agenda.

Imágenes cojeando

Hoy mismo, Don Juan Carlos ha presidido en el Palacio de la Zarzuela la reunión del Consejo Nacional de Defensa, en donde se ha avalado la Estrategia Española de Seguridad propuesta por Javier Solana en un documento que identifica el terrorismo como objetivo prioritario contra el que luchar.

En las imágenes previas a la reunión, se ha podido ver al Rey cojeando cuando se dirigía a saludar a los miembros del Gobierno con los que se ha reunido.

jueves, 26 de mayo de 2011

La metedura de pata de Obama en la cena de la Reina de Inglaterra



ABC

El presidente Obama pasó un rato de apuro durante la cena de estado con la que ha sido homenajeado por la Reina de Inglaterra con motivo de la visita que el presidente estadounidense está realizando a Londres. Así se aprecia en un vídeo que The Telegraph ha colgado en su canal en Youtube.

Durante la cena de gala, presidida por la Reina Isabel, Obama tomó la palabra para brindar por la soberana. El presidente estadounidense no concluyó su intervención a tiempo y comenzaron a sonar los acordes del himno británico. Todos los presentes se levantaron como manda el protocolo, pero el mandatario norteamericano no se percató y ofreció su copa para brindar a la Reina, que no pudo corresponderle el gesto por estar sonando el «God save the queen». La cara de Obama dejó bien claro que era consciente de haber hecho un papelón.

Comentario del brindis

miércoles, 25 de mayo de 2011

Obama, agasajado en Londres por la reina Isabel II

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ABC

El Reino Unido, con su reina Isabel II a la cabeza, desplegaron hoy todos sus fastos y protocolo para recibir por todo lo alto al presidente de EEUU, Barack Obama, en la primera jornada de su visita de Estado.

Obama y su esposa, Michelle, despidieron hoy la jornada con una cena de Estado ofrecida por la reina Isabel II de Inglaterra, tan sólo la tercera con la que esta soberana, que ha celebrado un centenar de ellas en su vida, agasaja a un presidente estadounidense. El presidente estadounidense comenzó su jornada con una ceremonia de bienvenida en los jardines del palacio de Buckingham, donde los Obama estuvieron acompañados de la soberana británica, su esposo, el príncipe Felipe de Edimburgo, el heredero del trono, el príncipe Carlos, y la esposa de éste, Camila, duquesa de Cornualles.

Obama pasó revista a la guardia de honor de la reina, al mando del comandante Rory Shannon, mientras desde el cercano Green Park los cañones hacían sonar 41 salvas. En la Torre de Londres le hacían coro otras 62. Previamente, los Obama habían tenido ocasión de saludar en privado a los recién casados duques de Cambridge, el príncipe Guillermo de Inglaterra, segundo en la línea de sucesión, y su flamante esposa, Catalina, con los que departieron unos minutos.

Se da la circunstancia de que los Obama ocuparán durante su estancia de dos noches en el palacio de Buckingham la misma suite de seis habitaciones en la que los recién casados pasaron su noche de bodas el pasado 29 de abril. Tras un almuerzo informal con la soberana, los

Obama visitaron la colección de arte del palacio, donde tuvieron ocasión de contemplar el diario personal del rey Jorge III en el que admitía que "América se ha perdido" y expresaba la importancia de comerciar con el nuevo país y mantener lazos cordiales en el futuro. Como es protocolario, la soberana y sus invitados intercambiaron regalos.

El que ofrecieron el presidente y su esposa a la reina de Inglaterra tuvo un toque muy personal: un álbum de fotografías y recuerdos de la visita de los padres de la soberana, Jorge VI e Isabel -a los que la monarca estaba muy apegada-, a EEUU en 1939, la primera de un soberano británico reinante a la antigua colonia. El príncipe Felipe, por su parte, recibió un juego de bocados y espinilleras ecuestres, mientras que para el príncipe Carlos y su esposa se reservaron plantas y semillas seleccionados especialmente de residencias presidenciales y, por supuesto, de la huerta de Michelle en los jardines de la Casa Blanca. A su vez, la soberana regaló a Obama una colección de facsímiles de intercambios epistolares entre la reina Victoria y presidentes estadounidenses, mientras que Michelle

Obama recibió un broche antiguo en oro y coral rojo. A continuación, la pareja presidencial se desplazó a la abadía de Westminster para depositar una corona de flores ante la Tumba del Soldado Desconocido. También se desplazaron al número 10 de Downing Street para una reunión informal con el primer ministro, David Cameron, y su esposa, Samantha.

Pero incluso dentro de la formalidad que caracterizó la jornada, en la que Obama también se reunió con el líder de la oposición laborista, Ed Miliband, hubo espacio para la improvisación. Obama y Cameron se dirigieron, fuera de programa, a una escuela en un barrio deprimido de Londres, donde visitaron algunas de las aulas y se atrevieron a jugar una partida de ping-pong con dos de los alumnos.

Este miércoles, la pompa dejará paso a la política internacional, que dominará la bilateral formal que Obama celebrará con Cameron. En su encuentro con el primer ministro se espera que ambos aborden asuntos como la lucha contra el terrorismo y la situación en Afganistán y Pakistán tras la muerte el pasado día 1 del líder de la red terrorista Al Qaeda, Osama bin Laden. También abordarán la intervención de la OTAN en Libia, la agitación civil para exigir cambios políticos en Oriente Medio y la crisis económica. Obama también pronunciará un discurso ante el Parlamento británico, en el que analizará las relaciones transatlánticas.

El presidente se encuentra en Londres dentro de una gira de seis días por Europa que le ha llevado ya a Dublín y donde también visitará Francia, para participar en la cumbre del G8, y Polonia.

sábado, 21 de mayo de 2011

Isabel II, de musa a icono de moda

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ABC

La Reina de Inglaterra aterrizaba el pasado martes a las afueras de Dublín con un looken verde, el color de San Patricio (patrón de Irlanda), en un viaje lleno de simbolismo que empezaba por su propio vestuario. Llevaba un abrigo aguamarina, sombrero en el mismo tono, vestido con estampado de flores azules y verdes, collar de perlas y complementos en negro. En su último viaje oficial ha lucido seis estilismos en tres días.

Y es que Su Majestad cuida al máximo los detalles de su vestuario. Siempre perfecta en cuestiones de protocolo, ha encontrado un estilo en el que se siente cómoda. Suele llevar vestidos o faldas por debajo de la rodilla, que acompaña con abrigo si hace frío, y siempre apuesta por los complementos: sombrero, guantes, bolso de mano y zapatos de tacón bajo.

De los pies a la cabeza

Pero sin duda el rasgo más definitorio en el armario de la Reina de Inglaterra es el lookmonocolor. Isabel II ha pasado revista a todo el pantone y cuando elige un tono, apuesta por él de los pies a la cabeza. Algunos criticaron su elección amarillo mimosa en la boda de su nieto, el Príncipe Guillermo, con Catalina Middleton, un color que en España se suele asociar a la mala suerte, pero que no tiene esta connotación entre los británicos. Apostó una vez más por su modista de confianza de los últimos catorce años, Angela Kelly, y escogió uno de sus muchos bolsos de su firma de cabecera, Launer London. En tono crudo, y con el tradicional logo de la marca, el bolso es el nuevo objeto de deseo de las británicas: sus ventas aumentaron en un 60 por 100 tras el enlace.

Y es que a pesar de su imagen regia y clásica, Isabel II es mucho más fashionde lo que se puede pensar. Al ver la imagen de la Reina con una chaqueta de inspiración militar en su visita oficial a Oman, en noviembre de 2010, los expertos en moda fantaseaban con la influencia de Balmain sobre la Reina. Más aún: en 2007, la revista «Vogue», considerada la «biblia» de la moda, incluyó a Su Majestad en la lista de las 50 mujeres mejor vestidas del mundo, junto a nombres como Kate Moss, asegurando que el glamour «tiene que ver con la manera de vestir, no con lo que se lleva puesto».

El éxito sartorial de la Reina se debe a una mujer: Angela Kelly, amiga íntima y responsable del guardarropa de Su Majestad durante los últimos 14 años. Kelly, de 55 años, ostenta el cargo de Asistente Personal, Asesora y Estilista de la Reina en Joyería, Insignias y Guardarropa, vive en una casa en Windsor y la acompaña en todos sus viajes. Dirige un equipo de cuatro personas que confeccionan el vestidor real y, como la propia Isabel II dijo en una ocasión, «somos como hermanas. Tú y yo trabajamos bien juntas. Creo que formamos un buen equipo».

jueves, 19 de mayo de 2011

Isabel II recuerda a las víctimas del «agitado pasado» entre Reino Unido e Irlanda

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Isabel II ha manifestado este miércoles por la noche su solidaridad con las víctimas del «agitado pasado"» entre Reino Unido e Irlanda, aunque ha lanzado un llamamiento para no permanecer «atados» a las disputadas entre ambos países vecinos.

La monarca británica ha declarado, durante un discurso en una cena celebrada en el Castillo de Dublín, que en sus «pensamientos» se encuentran «quienes han sufrido como consecuencia del agitado pasado» entre Reino Unido e Irlanda, y a ellos les ha transmitido su «profunda solidaridad».

El discurso, que cierra el segundo día de la reina británica en Irlanda, comenzó con el gesto simbólico de Isabel II hablando en gaélico, lo que le valió un aplauso de todos los asistentes, entre ellos la presidenta irlandesa, Mary McAleese, que no pudo reprimir una expresión de satisfacción.

La visita de cuatro días de la monarca a Irlanda --la primera de un rey británico en un siglo-- arrancó ayer y, desde entonces, ha estado marcada por los símbolos. El discurso de la reina en el Castillo de Dublín ha servido para lanzar nuevos gestos, como el hecho de que la reina haya pedido recordar el pasado, pero no permanecer «atados» a él.

Expresó su respaldo inequívoco al proceso de paz en el Ulster y se ganó a su auditorio con estas palabras: "Es una realidad triste y lamentable que a través de la Historia nuestras islas han experimentado demasiados dolores, turbulencias y pérdidas. Estos eventos nos han tocado a todos, a muchos de nosotros personalmente, y son un legado doloroso. Nunca podremos olvidar a quienes han muerto o a sus familias. Por eso extiendo mi simpatía y mis pensamientos a quienes han sufrido como consecuencia de nuestro pasado turbulento. A posteriori todos nosotros vemos cosas que querríamos haber hecho de un modo distinto o que querríamos no haber hecho".

Louis Mountbatten

Al decir que los problemas históricos la habían tocado personalmente, la Reina estaba pensando en su tío Louis Mountbatten, al que el IRA asesinó en 1979. Pero también en la violencia en el Ulster que ha ensombrecido gran parte de su reinado. Sus palabras las pronunció en el castillo de Dublín, que durante muchos años fue el símbolo de la opresión colonial. Y en su mesa estaba sentado David Cameron y el poeta y Premio Nobel Seamus Heany.

La Reina reconoció el trabajo de los arquitectos de la paz en el Ulster. Algunos presentes anoche como el 'premier' unionista Peter Robinson o el sacerdote redentorista Alec Reid. "Estoy orgullosa de los pacificadores de esta isla", dijo la Reina, "que habiendo experimentado en primera persona la cosecha tóxica que nace de no resolver viejos odios y diferencias políticas, evitaron la cultura perenne del conflicto y se comprometieron lo suficiente para que naciera un futuro distinto".

Junto a ella estaba la presidenta irlandesa, Mary McAleese, sin cuyo empeño este viaje no habría sido posible. McAleese agradeció sus gestos a la reina y expresó con belleza el sentido del instante: "Esta noche celebramos un nuevo capítulo en nuestra relación. Esta visita es un reconocimiento formal de lo que durante muchos años ha sido una realidad: que Irlanda y el Reino Unido son vecinos, iguales, colegas y amigos".


Previamente, también este jueves, la monarca rindió homenaje este miércoles a los 50.000 soldados irlandeses que perdieron la vida en las filas del Ejército británico durante la Primera Guerra Mundial y visitó el estadio de Croke Park, escenario del 'Bloody Sunday' de 1920, una de las matanzas más emblemáticas durante la guerra de independencia.

martes, 17 de mayo de 2011

Histórica visita de Isabel II a Irlanda

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El Mundo

Sonriente y de verde esmeralda. Así ha aterrizado Isabel II este martes en el aeródromo de Casement para iniciar la primera visita de un monarca británico a la República de Irlanda. La esperaba una niña con un ramo de flores y el laborista Eamon Gilmore, hoy ministro de Exteriores y dirigente del IRA en sus años mozos. Un símbolo del significado que encierran estos días, que se proponen mirar al futuro y enterrar las diferencias entre los dos países.

Entre fuertes medidas de seguridad, la Reina y su esposo se han dirigido a la residencia oficial de la presidenta irlandesa Mary McAleese, que ayer saludaba la llegada de su huésped como "un momento extraordinario".

McAleese ha guiado a Isabel II y al duque de Edimburgo por el interior del edificio, donde los dos han firmado en el libro de invitados y donde han conocido al primer ministro, el conservador Enda Kenny. Unas formalidades que han dado paso al primer momento histórico del día: aquél en el que la Reina ha pasado revista a la guardia de honor del Ejército irlandés. "Majestad", ha gritado sable en mano el capitán, "la guardia de honor está lista para la inspección". Los soldados se han cuadrado al paso de Isabel II y una banda militar ha interpretado 'Dios salve a la Reina'. Un himno que aún despierta el rechazo del nacionalismo irlandés.

Agachada y pala en mano, la Reina ha plantado un roble irlandés en un recodo del palacio presidencial dedicado al proceso de paz en el Ulster. La plantación del árbol es una tradición que inició su tatarabuela la reina Victoria y que han seguido mandatarios como Charles de Gaulle o John F. Kennedy. Entre los invitados en palacio, muchos rostros conocidos y políticos como John Hume y David Trimble, acreedores del Nobel de la Paz por su papel en el final de la violencia en Irlanda del Norte.

Dispositivo de seguridad

El viaje está rodeado de un inmenso despliegue de seguridad. Dublín es una ciudad tomada por los efectivos del Ejército y la policía, que han sellado los accesos al centro y advierten que no habrá baños de multitudes en el recorrido de la Reina.

Los disidentes del IRA han anunciado su intención de atentar contra la Reina y en las últimas horas han sembrado de alertas diferentes puntos de la isla y de la capital. Los artificieros han desactivado de madrugada un artefacto explosivo en un autobús de línea en la localidad irlandesa de Maynooth. La bomba se encontraba escondida en una maleta y estaba lista para estallar.

El artefacto de Maynooth no es el único que ha atraído en las últimas horas la atención de las fuerzas del orden. Esta mañana los artificieros han detectado sendos paquetes sospechosos en los parques de Fairview y Phoenix y ha acordonado los aledaños durante horas para examinarlos.

Los sondeos dicen que cuatro de cada cinco irlandeses están a favor de la visita. Pero no le gusta a una minoría vociferante y se oponen a ella varios grupos terroristas, que han advertido que intentarán matar a la monarca o celebrar su presencia en Dublín con un baño de sangre. A finales de abril, un encapuchado advirtió en Derry que la Reina estaba en la diana de los terroristas y advirtió que se la buscaba "por crímenes de guerra".

La visita de Isabel II se extenderá hasta el próximo viernes y su programa incluye lugares de un alto simbolismo para el nacionalismo irlandés. La Reina dejará una ofrenda floral en el jardín que recuerda a quienes murieron en la lucha por la independencia y visitará el estadio de Croke Park, donde el ejército británico disparó a quemarropa contra 14 personas.

viernes, 29 de abril de 2011

Boda Real en directo




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Ceremonia en directo en inglés y español.

Vídeo en la BBC

Guillermo y Kate serán duques de Cambridge

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La Reina ha anunciado este viernes que los recién casados serán duques de Cambridge, condes de Strathearn y barones de Carrickfergus.

Los títulos pertenecen a tres de los cuatro territorios del Reino Unido: Inglaterra, Escocia e Irlanda del Norte. El cuatro (Gales) es donde los jóvenes se disponen a iniciar su vida en común.

Los títulos vienen acompañados por ciertas connotaciones históricas. Las más importantes son las del ducado de Cambridge, que se le adjudicó en 1706 a Jorge Augusto, que con el paso de los años se convertiría en Jorge II.

Al subir al trono, el ducado se fusionó con la corona y en cierto modo desapareció. Pero sobre el papel Cambridge nunca ha dejado de ser un ducado real.

Lo fue en el Medievo y en la Edad Moderna. Cuatro hijos de Jacobo II ostentaron el título en el siglo XVII pero todos murieron prematuramente. Eduardo IV fue duque de York yconde de Cambridge hasta su coronación como rey de Inglaterra en 1461. Su padre y su abuelo de la dinastía de los Plantagenet fueron los dos condes de Cambridge.

La corona recreó el ducado en 1801. Pero éste se extinguió en 1904 al morir sin descendencia el segundo duque de Cambridge. Luego nació el marquesado de Cambridge. Pero éste también se extinguió en 1981 por la muerte del segundo marqués.

Los príncipes serán también condes de Strathearn. Un título cuyas conexiones con la realeza datan de los años de Roberto Estuardo, nombrado conde de Strathearn en 1357. En 1766 el hermano menor de Jorge III, el monarca loco, fue nombrado duque de Cumberland y Strathearn.

Murió sin descendencia en 1790 y en 1799 el padre de la reina Victoria heredó sus títulos junto al ducado de Kent por el que se le conocía. El último duque de Strathearn fue el tercer hijo de Victoria, que murió en 1942.

En cuanto a la baronía de Carrickfergus, nació en 1625 y el primero en ejercerla fue el marqués de Donegal. Como título único existió sólo entre 1841 y 1883. Carrickfergus es la localidad más antigua del condado de Antrim: una región situada en el Ulster y marcada por décadas de violencia sectaria.

El valor de la Monarquía

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La Razón

La boda del príncipe Guillermo y Kate Middleton en la abadía londinense de Westminster concitará hoy la atención de millones de personas en todo el mundo. Estamos ante un acontecimiento de dimensión universal porque hablamos del futuro heredero de la Corona británica, una institución milenaria de una de las naciones más poderosas e influyentes. La dimensión extraordinaria del enlace queda también probada por la presencia de numerosas delegaciones internacionales que serán testigos del mismo. En representación de nuestro país, asistirán la Reina y los Príncipes de Asturias. Después de la difícil década de los 90, cuando la Monarquía británica se vio sacudida por una serie de escándalos de divorcios y por la muerte de la princesa Diana, en 1997, la institución, enraizada y asentada por encima de cualquier otra en la sociedad británica, goza hoy de un extraordinario reconocimiento y respaldo populares. Las figuras del príncipe Guillermo y Kate Middleton han revitalizado y han fortalecido más si cabe ese sentimiento de lealtad a una institución caracterizada por su servicio y entrega a los intereses británicos. Una misión que ha encarnado, como pocas figuras del país, la reina Isabel II, que celebrará en junio seis décadas en el trono y se convertirá en la segunda monarca de la historia de la nación que celebra su aniversario de diamante, después de que la reina Victoria lo hiciera en 1897. En Reino Unido, la monarquía constitucional ha dado un sentido de continuidad y estabilidad ejemplar. Un valor compartido por la institución en España. Un acontecimiento de tanta trascendencia como el enlace entre el príncipe Guillermo y Kate Middleton es una oportunidad también para reafirmar el sentido de la Monarquía en el siglo XXI. En España, repasar el reinado y el papel de Don Juan Carlos es recordar la dimensión trascendente de una voluntad de reconciliación entre los españoles alentada por la Monarquía, depositaria de la continuidad histórica. El Rey simboliza en su persona el gran proyecto común de libertad e igualdad que nos ha permitido disfrutar del más largo y próspero periodo democrático de nuestra dilatada historia. Esa aportación es hoy reconocida por los ciudadanos que en estos tiempos de gran adversidad sitúan repetidamente a la Monarquía como la institución mejor valorada. Hay diversas claves para que un sistema se encuentre a la altura de las exigencias y responda a las expectativas de los ciudadanos. En este sentido, la Monarquía es una institución que se refuerza frente a sus detractores en la medida en que demuestra su utilidad para la nación. En pleno siglo XXI su eficacia depende en buena medida de que ejerza un efectivo arbitraje moral, de que se erija en un elemento de moderación y vertebración y de que se convierta en un instrumento de concordia al servicio de los intereses generales, pero nunca en un contrapoder ni en pasarela de frivolidades. Bajo estos parámetros, las monarquías constitucionales europeas son un modelo a seguir para todos aquellos países que, bajo liderazgos dinásticos de corte totalitario, persiguen hoy el camino de la libertad y la democracia.

Una boda para recuperar la era dorada de la monarquía

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La Razón

A partir de las 11.00 horas (una hora más en la España peninsular), comenzará una ceremonia cuya gestación obliga a remontarse hasta el año 2000, cuando el primogénito del Príncipe de Gales optó por la Universidad de Saint Andrews, en lugar de las más célebres de Oxford o Cambridge, sellando así parte de su destino. No en vano, fue en la institución escocesa donde conoció a la que, once años después, se convertirá en su mujer y que allá por el año 2000 había apostado por los mismos estudios de Historia del Arte por los que se había decantado el primogénito del heredero a la Corona.

Kate Middleton, procedente de una acomodada familia que ha cimentado su fortuna con la venta de artículos para fiestas, carece de vínculos con la realeza y, de hecho, sus antepasados trabajaron como mineros en las explotaciones del carbón. Sin embargo, cuando mañana cruce el pasillo central de la Abadía de Westminster del brazo de su padre, Michael Middleton, pasará a formar parte de uno de los linajes más antiguos de las monarquías europeas.

Hasta 50 jefes de Estado, 46 representantes de monarquías extranjeras, miembros del Gobierno británico y de la oposición, así como diversas personalidades de la sociedad civil y celebridades, se concentrarán para un enlace cuya lista de 1.900 invitados ha provocado polémicas. A la presencia de representantes de países criticados en la esfera internacional por su trato a civiles, como Bahréin, o el finalmente retirado de la lista embajador de Siria, se suma la sonada ausencia de los más recientes ex primeros ministros Tony Blair y Gordon Brown.

En cualquier caso, las rencillas no han reducido el foco mediático para una cita que, según los expertos, ha congregado el mayor despliegue para una ceremonia nupcial en la historia, con hasta 12.000 profesionales dedicados en exclusiva que se esperan la próxima jornada en Londres y una auténtica miniciudad mediática que ha transformado el paisaje del centro de la ciudad. CIFRAS
La cantidad total de la boda supera los 22 millones de euros, hasta más de mil veces la media de los poco más de 21.000 euros que cuesta una boda en Reino Unido. Parte de este desembolso irá al clave dispositivo policial, con 5.000 agentes responsables del normal curso de una jornada que prevé unas 600.000 personas desplazadas expresamente.

Una página web
En cualquier caso, los contrayentes aspiraron desde el principio a conferir al enlace aires de modernidad, especialmente ante su propia trayectoria común, durante la que compartieron piso en los años universitarios. Una de las primeras decisiones fue la promoción de una página web específica para informar de los detalles del evento, la misma que esta jornada sirvió como plataforma para publicar el programa oficial, antes de su distribución mañana por dos libras a lo largo de la ruta por la que circulará el cortejo nupcial.

El documento confirma que, al igual que había hecho Diana de Gales en 1981 durante su boda en la Catedral de San Pablo, Kate Middleton no incluirá la promesa de "obediencia" a su futuro esposo en los votos que pronuncie en el oficio matrimonial, que dirigirá el arzobispo de Canterbury.
Asimismo, el guion muestra la apuesta por compositores ingleses para otra de las protagonistas, la música. La entrada de la novia irá acompañada por la pieza que Harry Parry preparó para la coronación de Eduardo VII en 1902, a la que seguirán otras de indudable toque británico, como el 'Crown Imperial' que ya había sonado en la boda de los padres del Príncipe en 1981 o 'Jerusalén'. Los responsables de las interpretaciones, los coros de la Abadía de Westminster y de Saint James Palace y la Orquesta de Cámara de Londres.

La ceremonia contará con el deán de la Abadía de Wesminster como conductor y responsable de recibir a la novia, mientras que el obispo de Londres se encargará de la homilía y el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, de oficiar el matrimonio. Los testigos serán los padres y la hermana y dama de honor de Kate Middleton, Philippa, por una parte; y Carlos de Inglaterra, su esposa, la Duquesa de Cornualles, y el Príncipe Enrique, por otra.

Planes para después del acontecimiento
A continuación, los ya marido y mujer abandonarán el templo para presidir el tradicional cortejo que los llevará hasta el Palacio de Buckingham, donde tendrá lugar una celebración a base de canapés para unos 650 invitados y, posteriormente, una cena para los más allegados a la pareja, hasta 300. Esta última parte, sin embargo, no contará tampoco con la presencia de la Reina, que abandonará el complejo junto a su marido, el Duque de Edimburgo, tras la recepción inicial, con el objetivo de pasar el fin de semana fuera y dejar el palacio para la celebración de las nupcias de su nieto.

Antes, sin embargo, Isabel II protagonizará el habitual posado en el balcón junto al ya matrimonio y las respectivas familias, testigos directos del tradicional beso al que saludará el paso de los aviones de la Real Fuerza Aérea que dibujarán el cielo con los colores de la bandera británica. Será el punto final público a un recorrido que durará unos 75 minutos a bordo de un State Landau descapotable, si las condiciones meteorológicas acompañan.

De lo contrario, harán el recorrido en un carruaje de cristal, que partirá del exterior del templo, inundado desde principio de semana por campistas aspirantes a la mejor tribuna. El destino inicial, Parliament Square, donde la pareja tomará la Avenida de Whitehall hasta su desembocadura en Trafalgar Square, donde el itinerario girará hasta el Mall, el corredor que conduce hasta el Palacio de Buckingham. 

La alianza de Kate Middleton fue creada por el reputado joyero Wartski
El anillo de casada de Kate Middleton, una alianza sencilla, fina y dorada, fue fabricado por la reputada joyería Wartski, según confirmó hoy un portavoz de esa firma. Como viene siendo tradición en las bodas reales en el Reino Unido, la joya fue creada a partir de una pepita de oro de la mina Clogau St David en Bontddu, al norte de Gales.

La reina de Inglaterra, Isabel II, entregó el anillo a su nieto, el príncipe Guillermo, como regalo para marcar el día de su matrimonio con Catherine Middleton, que se celebra este viernes en la Abadía de Westminster de la capital británica. La joya fue depositada hoy en manos del padrino de boda, el príncipe Enrique, hermano menor del novio, quien será el responsable de llevarla hasta la Abadía.

El hijo mayor de Carlos de Inglaterra ha elegido no llevar el anillo de casado después de su enlace con Kate Middleton. Al fabricante Wartski, con sede en la céntrica calle londinense de Grafton Street, muy cerca del Palacio de St James's, y con una larga y consolidada tradición joyera, también se le encomendó la fabricación de los anillos de boda que lucieron el príncipe de Gales y la Condesa de Cornualles, Camilla, en 2005.

Wartski también se encargó de las alianzas del sobrino de Isabel II, el vizconde Linley y Serena Stanhope. Esta reputada casa de joyeros fue fundada en 1865 en Bangor, al norte de Gales, por Morris Wartski, el bisabuelo por parte de madre del actual presidente del negocio. La empresa, que posteriormente se trasladó a Llandudno, también en Gales, floreció bajo el auspicio del rey Eduardo VII.

Un portavoz de la firma admitió que es un "gran honor" para esa casa haber "sido parte" del evento real. Desde que la Reina Madre estableció esta tradición en 1923, el oro proveniente de esa mina galesa ha sido el empleado por los recién casados en la familia real. El anillo que llevó la Reina Madre, el de Isabel II en 1947, el de la princesa Margarita en 1960, el de la princesa Ana en 1973 y el de la malograda Diana de Gales en 1981 proceden todos de esa misma mina.

Isabel II recibe a los miembros de la realeza asistentes a la boda del Príncipe Guillermo

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La Reina de Inglaterra, acompañada por el Duque de Edimburgo, ha ofrecido una recepción en honor de las Familias Reales que se han trasladado a Londres con motivo de la boda del Príncipe Guillermo de Gales y Kate Middleton. En la recepción, que se ha celebrado, en el lujoso Hotel Mandarin Oriental, situado frente a Hyde Park, los caballeros asistieron con esmóquin y las señoras con vestido largo.

La Reina de España, Doña Sofía, acudió con un vestido en tonos marrones que ya se ha puesto en alguna ocasión anterior, el Príncipe con esmóquin y la Princesa estrenó un diseño palabra de honor en muselina y tul de color gris alavandado.

Horas antes de la recepción, cientos de fotógrafos, periodistas y curiosos se arremolinaron frente a la puerta trasera del hotel a la espera de los invitados, sin tener la seguridad de por qué acceso entrarían. Mientras, los empleados del Mandarín se afanaban con una aspiradora en mantener limpia de hojas la alfombra roja colocada para la ocasión y flanqueada por briseras con velas.

Invitados reales

Media hora antes de que llegara la Reina de Inglaterra, aparecieron los primeros invitados, entre ellos el Príncipes Pablo de Grecia con su esposa, Marie Chantal. Poco después llegó Doña Sofía con los Príncipes de Asturias, que fueron muy aplaudidos por el público. Doña Letizia iba espectacular con su vestido palabra de honor y accedió a posar ante la prensa a pesar de las bajas temperaturas.

Tras ellos llegaron los Duques de Essex y los de York, la Reina de Dinamarca y el Príncipe de Gales con la Duquesa de Cornualles, que era la única que iba con vestido corto porque, igual que su marido, sólo fue a saludar, pues se les esperaba a cenar en Clarence House.

A continuación acudieron los Reyes de Noruega, el Rey Alejandro de Yugoslavia, la Princesa Salma de Marruecos, esposa del Rey Mohamed VI; los Príncipes Felipe y Matilde de Bélgica, la Duquesa de Gloucester y la Princesa Victoria de Suecia con su marido, Daniel. Así como el Príncipe Miguel de Kent con su familia, la Princesa Real Ana con sus hijos y sus respectivas parejas, el Rey Constantino de los Helenos y el Sultán de Brunei, entre otros,

La recepción era de carácter privado, por lo que la prensa sólo pudo permanecer en la puerta del hotel y ver cómo iban llegando los invitados. A la cena no acudieron los novios, ya que tanto el Príncipe Guillermo de Gales como su novia, Kate Middleton, compartieron su última noche de solteros con sus respectivas familias. Mientras que el hijo del Príncipe de Gales cenó en Clarence House, Kate Middleton lo hizo en el hotel The Goring, donde se instaló el pasado miércoles y del que saldrá hoy hacia el altar.

Más fuerte que nunca

ABC

A muchos les parece que la Monarquía británica es una superviviente de otra generación, un recuerdo de la época dorada de la expansión imperial y las hazañas navales. De los «60 gloriosos años» de la Reina Victoria, como lo expresó la actriz de los años cuarenta Anna Neagle. De la vieja canción The Vicar of Bray, que conmemora inmortalmente al Rey Jorge «a la hora del postre». En cierto sentido, esa interpretación es cierta. Porque el pasado fue un pasado monárquico en casi todos los sentidos.

Pero hay un error fundamental en esa imagen. En los primeros años del siglo XX, la fuerza de Gran Bretaña parecía reflejada en su sistema parlamentario, sus responsabilidades imperiales y coloniales, sus logros literarios y científicos, así como en su estabilidad constitucional garantizada por el Rey y la Reina en el Parlamento. Los ciudadanos británicos señalaban con orgullo incluso durante mi infancia que Gran Bretaña poseía o al menos administraba la cuarta parte de la superficie del mundo. ¿O era la cuarta parte de la población mundial? No lo recuerdo bien pero, en cualquier caso, parecía un triunfo asombroso para una pequeña isla del Mar del Norte.

La mitad de África estaba dominada por Gran Bretaña, el subcontinente indio era el orgullo de los imperialistas benévolos y los hermanos Baring no eran los únicos que pensaban en Argentina como en el sexto dominio. Teníamos una democracia constitucional que era la envidia de Europa y se pronunciaban discursos de una elocuencia asombrosa.

El Imperio era el lugar en el que encontraban trabajo muchos licenciados con talento de Cambridge y Oxford, hombres que se iban «fuera» a África o a la India con veintitantos años y se quedaban allí excepto durante breves periodos de «permiso». Eran los sucesores de los procónsules romanos o de los oidores españoles, pero sabían que estaban haciendo algo bueno desde su punto de vista. Mi padre y su hermano se encontraban entre estos hombres.

Ahora, como el poeta Wordsworth escribía en relación con Venecia, «cuando incluso la sombra de lo que en su día fue grande ha desaparecido», nos pasamos el tiempo debatiendo sobre si participar o no en la aventura de la unidad europea y, en caso afirmativo, en qué medida. Nuestro Parlamento se ha visto envuelto en el escándalo e incluso muchos en Escocia parecen albergar esperanzas de una secesión. La Armada ha quedado reducida a un tamaño pequeño y humillante. Pero una institución permanece y, en cierto sentido, es más fuerte de lo que nunca lo ha sido: me refiero a la Monarquía.

La Monarquía es una institución antigua y tuvo suerte de sobrevivir a los problemas del siglo XVII. Los Soberanos con más éxito desde la restauración de Carlos II en 1660 probablemente fueron el propio Carlos II, que era astuto y constante aunque tuviera muchas amantes de toda clase de orígenes, y Guillermo III, que era holandés. En el siglo XVIII, nuestros Reyes eran gente más bien corta. Jorge I apenas sabía hablar inglés; Jorge II lo hablaba con acento alemán; Jorge III estaba loco; y Jorge IV, aunque interesado por las artes, era bígamo. Guillermo IV era un marino que dedicó muchísimo tiempo a defender la trata de esclavos en sus discursos en la Cámara de los Lores; la Reina Victoria dio un ejemplo notable pero estuvo semirretirada durante muchos años; Eduardo VII, a principios del siglo XX, era encantador pero, visto retrospectivamente, parece más bien indulgente consigo mismo; el Rey Jorge V era un tirano y muy severo con sus hijos; y Eduardo VIII estaba un tanto malcriado y era un desastre.

La Monarquía que disfrutamos actualmente es un logro del Rey Jorge VI, ahora famoso en todo el mundo por la reciente película El discurso del Rey; y sobre todo, la actual Reina Isabel II. Esto es algo mucho más novedoso de lo que podría parecer. La Monarquía actual es bastante diferente de la que existía en el siglo XVIII e incluso en la primera mitad del XX. El Rey Jorge VI se granjeó el cariño de los británicos al quedarse en Londres durante los bombardeos alemanes, que se conocen como Blitz. La Reina Isabel, que se acerca al sexagésimo aniversario de su coronación, ha sido capaz de apoyarnos mediante su ejemplo en los muchos momentos difíciles por los que hemos pasado desde 1952, cuando empezó su reinado. Ha dado ejemplo de lealtad, discreción y trabajo duro cuando esas virtudes parecían a menudo anticuadas y han sido objeto de burla.

A la Reina se la quiere porque parece personificar las vidas corrientes de la gente corriente. Está permanentemente de servicio. No aspira a ser una intelectual. No creo que tenga realmente ninguna opinión política. Si la tiene, se la guarda para sí. Le gustan los caballos y los perros, como a todo buen ciudadano. Le gustan las carreras, que no solo son el deporte de los Reyes, sino también una actividad que no guarda ninguna relación con la clase social. Los normalmente independientes funcionarios civiles y las Fuerzas Armadas sienten lealtad sobre todo hacia ella, «la Corona», seguramente más que hacia sus sucesivos Gobiernos, por buenos que hayan sido algunos de ellos. Ha sido una entusiasta asistente a los grandes acontecimientos. Ofrece una sólida columna vertebral a un país que la necesita más que nunca.

El Príncipe Felipe, por otro lado, con sus comentarios poco convencionales sobre la vida, prescinde de la pomposidad y mojigatería banales que suelen acompañar a las costumbres modernas. Sus hijos, la Familia Real, no siempre han tenido suerte y algunos han cometido errores en ocasiones. Pero el heredero al trono, el Príncipe Carlos, ha dado muestras de unas inquietudes artísticas que le honran y de una franqueza que ha sido reflejo del ingenio de su padre. Recuerdo cómo criticó duramente los planes para una nueva biblioteca nacional comparándolos con una escuela de formación de la policía secreta.

Los nietos de la Reina, los dos hijos del Príncipe Carlos, han elegido estar en las Fuerzas Armadas y por ello siempre parecerán líderes ceremoniales dignos. El matrimonio, hoy, del Príncipe Guillermo lo relaciona con el pueblo de una forma en que ningún Monarca lo había estado desde que el Rey Enrique VIII se casó con Catalina Parr en sextas nupcias (ya que la Reina Madre, aun siendo una plebeya, era indudablemente una aristócrata). Sin embargo, un genealogista erudito ha mostrado que lo más probable es que Catalina Middleton descienda de María, la hermana mayor de la desafortunada Reina Ana Bolena, quien tuvo hijos con el Rey Enrique VIII. Me alegra decir que es posible que mi propia hija descienda del Rey Ramiro de Asturias. Así que todos somos primos.

LORD THOMAS DE SWYNNERTON ES HISTORIADOR

Royal Wedding

ABC

CUANDO el rey Faruk de Egipto predijo que en el año 2000 sólo habría cinco reyes, los cuatro de la baraja y el de Inglaterra, estaba muy lejos de imaginarse la colección de monarquías presentes en la boda real de hoy en Londres y las dificultades que está teniendo la británica. Dificultades que esta boda intenta en buena parte subsanar.

Unida íntimamente a la historia inglesa, la Corona goza allí de un respaldo popular inigualado en el mundo. Pero si bien ese respaldo se mantiene hacia la abuela del novio de hoy, la Reina Isabel, no puede decirse lo mismo de sus descendientes y previstos sucesores. Lo que podríamos llamar «crisis de Lady Di», con su trágico fin, significó una grieta en ese idilio, que aún no ha sido soldada. La Princesa Diana dijo que «aspiraba a ser la reina del corazón del pueblo». Lo consiguió hasta el punto de sobrepasar su popularidad a la del resto de la familia real, haciendo olvidar su errático comportamiento tras el divorcio, atribuido por la inmensa mayoría al affairede su marido con Camila, que no ha conseguido sacudirse el papel de mala en aquel cuento de hadas.

En cierto modo, la boda de hoy es un intento de reparar esa quiebra, de retomar el hilo de Charles y Diana con William y Kate. La casa de Winsor ha visto la oportunidad de reflotar la popularidad de la monarquía tras años que la propia Reina calificó de horribles. Hay sin duda semejanzas, en especial, las que despiertan las dos parejas, jóvenes y atractivas. Pero hay también importantes diferencias, sobre todo entre las protagonistas, que son las que acaparan la atención. Diana era una aristócrata con un toque popular irresistible. Kate es una plebeya con un celo por la intimidad casi aristocrático. En realidad, sigue siendo un misterio, pese a los millones de artículos escritos sobre ella. Pero de ella va a depender principalmente que los lazos casi milenarios del pueblo inglés con su Corona se mantengan o sigan poco a poco desintegrándose.

Al fondo de todo está la incógnita de si la monarquía debe de mantener el distante aislamiento que la envolvía o bajar a la calle, como ya han hecho algunas de ellas. Las ventajas son casi tantas como los riesgos. Si la realeza quiere ser reverenciada, debe de mantener la distancia, pues sin distancia no hay magia ni misterio. Pero por otra parte, hemos entrado en una época en que todos los misterios deben de ser revelados y en que los reyes van a pie. Kate Middleton, que procede de la calle, podía hacer como pocas esa reconversión de la monarquía británica. Pero está por ver si quiere, si puede y si, en el intento, no priva a la institución de esa aura especial en que ha venido envuelta a lo largo de los siglos. Va a ser el principal problema de la joven pareja por la que repican hoy las campanas de la abadía de Westminster.

jueves, 28 de abril de 2011

Bodas Reales a través de los tiempos

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Interesante publicación en la web de La Vanguardia de los enlaces a noticias históricas de otras Bodas Reales para conocer cómo dieron la noticia en otras épocas.

Lorena Ferro

Londres se viste estos días con sus mejores galas para acoger la boda del año, con permiso de Alberto de Mónaco. Este viernes 29 de abril el príncipe Guillermo y Kate Middleton se darán el sí quiero en la abadía de Westminster. Y sin duda, el momento más esperado por las millones de personas que seguirán la ceremonia y por la multitud de cámaras que inmortalizarán el momento será la imagen de los novios ya convertidos en marido y mujer. Un trance por el que toda pareja real casadera que se precie debe pasar. Antes que Guillermo, otros herederos –incluyendo a su abuela, la reina Isabel II, y su padre, el príncipe Carlos, ya fueron la diana de los flashes-.

Hoy recordamos cómo fueron aquellos enlaces de futuros monarcas:

· 20 de noviembre de 1947: La princesa Isabel de Inglaterra se casa con Felipe Mountbatten, duque de Edimburgo, en Westminster.

· 19 de abril de 1956: La boda de Rainiero III de Mónaco con la actriz Grace Kelly.

· 14 de mayo de 1962: El príncipe Juan Carlos se casa con Sofía en Atenas.

· 29 de julio de 1981: El enlace de Carlos, el príncipe de Gales, con Diana.

· 4 de diciembre de 1999: Felipe de Bélgica se une a Matilde d'Udekem d'Acoz.

· 25 de agosto de 2001: Haakon de Noruega y Mette-Marit, la primera boda real del milenio.

· 2 de febrero de 2002: Guillermo de Holanda y Máxima Zorreguieta se dan el sí quiero.

· 23 de mayo de 2004: El príncipe Felipe se une a la periodista Letizia Ortiz. La Vanguardia dedicó un especial al feliz acontecimiento.

· 19 de junio de 2010: La boda de Victoria de Suecia con Daniel Westling.

miércoles, 27 de abril de 2011

59 años, dos meses y 13 días esperando ser rey

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El País

Carlos de Inglaterra se acaba de convertir en el heredero al trono británico que más tiempo lleva esperando a acceder a él. El actual príncipe de Gales, que se convirtió en heredero aparente a los tres años, cuando su madre accedió al trono el 6 de febrero de 1952, ha batido el récord de 59 años, dos meses y 13 días que hasta ahora ostentaba el que luego sería Eduardo VII.

Dada la longevidad de algunas mujeres de la familia, el record que acaba de alcanzar Carlos de Inglaterra se puede convertir en poco menos que imbatible. La reina Isabel II cumple hoy, 21 de abril, los 85 años -aunque el cumpleaños se celebra oficialmente en junio- y goza de una salud excelente. Su madre Isabel, la Reina Madre, murió cuando tenía 101 años y siete meses y medio, en el año 2002.

Carlos, que tiene ahora 62 años, no fue nombrado príncipe de Gales -el título que se otorga al heredero de la corona- hasta que tenía nueve años, pero era el heredero aparente desde los tres. El heredero aparente es aquel destinado a heredar el trono salvo que se cambien las normas que rigen la sucesión. El heredero presunto es un heredero que puede perder esa condición si nace alguien que tiene más derecho a reinar. Por ejemplo, si la princesa Ana, segunda hija de la reina Isabel II, hubiera sido la primogénita, habría sido heredera presunta hasta el nacimiento de Carlos porque los varones tienen preferencia sobre las hembras en las normas que regulan la sucesión en la monarquía británica. Una discriminación de género que el Gobierno cree que hay que empezar a pensar en suprimir.

Eduardo VII se convirtió en heredero el día que nació, el 9 de noviembre de 1841, porque su madre, la reina Victoria era monarca desde 1837, antes de que él naciera. Tuvo que esperar su turno hasta que ella falleció, el 22 de enero de 1901. Mientras ella había llegado al trono con tan solo 18 años y reinó durante casi 65 años, él tenía ya 59 años cuando fue proclamado monarca y su delicada salud le permitió reinar durante poco más de nueve años.

Aunque su reinado fue corto, tuvo un papel relevante en las relaciones exteriores británicas gracias a sus conexiones familiares: fue el primer monarca británico que visitó Rusia; se distanció de su primo, el Kaiser Guillermo II: y favoreció la alianza con Francia, la famosa entente cordiale. Monarca en una era convulsa, de explosión industrial y política, marcada por la eclosión del socialismo y los movimientos de igualdad hombre-mujer, Eduardo VII comprendió que la monarquía necesitaba de la pompa y de la mística popular para no ser arrastrada por los tiempos de cambio.

Vigencia de la Monarquía

POR TRISTAN GAREL-JONES

ABC

¡TENEMOS boda! Este viernes se casa Su Alteza Real el Príncipe Guillermo con la señorita Kate Middleton. No intentaré competir con la prensa del corazón especulando sobre el traje de la novia, la lista de invitados (y no invitados) ni demás elementos del evento. Cualquier lector de la revista «¡Hola!» estaría mucho mejor informado que yo.

Basta con decir que, a partir del viernes en el caso improbable de encontrarme yo con la Princesa Catalina me pondría en posición firme, inclinaría la cabeza y me dirigiría a Su Alteza Real en tercera persona. ¿Por qué? ¿No representa este tipo de comportamiento una sociedad elitista, deferencial y contraria a los valores más esenciales de la igualdad del hombre y la mujer en la sociedad democrática?

Todo lo contrario. El sistema monárquico tiene una serie de ventajas democráticas que el sistema republicano no puede igualar.

La primera y quizá la más importante: en una democracia abierta y plural es difícil y desaconsejable que ningún partido esté permanentemente en el poder. La alternancia es un ingrediente básico del sistema. Y es importante que así sea.

El Monarca representa los valores permanentes en un país y además, al ostentar la jefatura del Estado, coloca a los políticos donde les corresponde estar —como servidores temporales de su país y de su pueblo—. Me explico. Durante trece de los últimos catorce años hemos tenido en mi país un Gobierno socialista. Para quienes no militamos en esas filas (seamos conservadores, liberales o de otros partidos minoritarios) siempre hemos sabido que nuestro país —nuestra Patria— en última instancia no estaba representada ni por Tony Blair ni por Gordon Brown (servidores temporales de su pueblo) sino por nuestro jefe de Estado —la Reina Isabel II—. Hoy los militantes socialistas y otros, mientras «sufren» bajo el Gobierno de David Cameron saben que él también es un mero servidor temporal.

Es muy fácil que un político en el Gobierno pueda terminar pensando que él es «muy importante —imprescindible incluso—». Las personas de su círculo inevitablemente aplican algún masaje a lo que ya de por sí suele ser un «ego» bastante desarrollado. Durante mi propia carrera política me tocó un cargo que, además de mis deberes oficiales, implicaba un trato relativamente frecuente con mi Reina (carta diaria y audiencias con cierta regularidad). Puedo decir que jamás, ni por gesto, ni por tono de voz, ni tema de conversación Su Majestad (siempre con cortesía) me dio a entender que sentía la menor preferencia o inclinación hacia mi propio partido. Es más, terminada mi carrera política, creo con seguridad que si Su Majestad se cruzara conmigo en un supermercado no sabría ni quién era yo. ¡Así de «importante» soy en el Estado! De ella, y de sus preferencias personales, sólo me consta que le gustan los perros.

Sólo hay una persona en la clase política británica que es amigo de la Familia Real. Le viene de antes. Y no habla nunca de ello.

El sistema republicano cojea gravemente de esta pata. Hay presidentes simbólicos. Normalmente políticos de segunda división. Sin caer en la descortesía de nombrarlos, dudo que más de un 1 por ciento de la población europea sea capaz de nombrar los jefes de Estado de nuestros socios europeos que tienen este tipo de Presidencia. Luego hay presidentes políticos ejecutivos —¡no nombro a nadie!—, pero cuando caen en la impopularidad —cosa frecuente— esa falta de estima recae sobre el Estado. Ni el uno ni el otro son capaces de representar esa unidad de Estado que debe estar por encima de las batallas políticas del día a día.

Hace poco hubo una manifestación en Londres organizada por el Movimiento Republicano Británico delante del Palacio de Buckingham. Asistieron 25 personas. ¡Y hubo un despliegue de dos policías para controlarlos!

Finalmente, la Nación Estado y el concepto de soberanía nacional no son unos conceptos fijos e inamovibles, sino todo un proceso en evolución. Hace mil años Europa estaba gobernada por Reyes y Emperadores absolutos —principados y condados— que gobernaban por «derecho divino» sobre sus siervos. En el año 1648 se firma el Tratado de Westfalia cerrando así la llamada Guerra de los Treinta Años. Ahí, por decirlo en lenguaje moderno, los grandes señores reparten y subdividen sus feudos y empiezan a emerger naciones-estado tal como las conocemos hoy en día. Hay que recordar que Alemania tan sólo se unió en el año 1871 e Italia, en 1868.

El siglo XX se caracteriza por unas rivalidades y luchas casi «machistas» y sangrientas entre las naciones. Luchas tan terribles que inspiraron a los fundadores de la Unión Europea a buscar nuevas formas de convivencia. La UE, en definitiva, es un experimento constitucional donde buscamos la manera de compartir nuestras respectivas soberanías (en el sentido westfaliano de la palabra) con nuestros vecinos.

El secreto y, a la vez, el desafío consiste en fomentar ese sentido de solidaridad sin perder la sensación de pertenencia de valores compartidos y de cohesión social que da la nación. Lentamente vamos dejando atrás ese terrible lema «mi patria, con razón o sin ella».

No quisiera yo faltar al respeto a países republicanos que a fin de cuentas son mayoría en el mundo. Pero, si tomamos el ejemplo de ese gran país que es Australia —país que va a pesar cada vez más en el quehacer mundial en el siglo XXI—, vemos claramente el dilema. Por un lado, comprendo que algunos cuestionan que su jefe de Estado sea una señora respetable y muy respetada, pero cuyo domicilio está en la otra punta del mundo. Por otro lado, el republicanismo abre una caja de Pandora que da qué pensar —¿presidente ejecutivo o simbólico?, ¿elegido por votación popular? ¿nombrado por la elite política?—. Nada fácil.

Suerte tiene el Reino Unido y suerte tiene el Reino de España de contar con dos familias que han vivido nuestras historias y nuestras penas en su propia carne. Suerte tenemos de que nuestras clases políticas bajo Monarquías constitucionales no pasan de ser meras figuras efímeras, por mucho prestigio personal que atesoren. Y de que nuestras naciones y sus valores más profundos están representados por nuestros soberanos.

Por todo ello, el novio de esta joven pareja que mañana se casa, tendrá que asumir algún día la jefatura del Estado. Y ambos tendrán que simbolizar aquello que es lo más esencial de su patria.

Barrunto que la manifestación pública en las calles de Londres y delante de Buckingham Palace este viernes superará con creces los 25 republicanos de hace unas semanas.

LORD GAREL-JONES FUE MINISTRO DE ASUNTOS EUROPEOS Y VICECHAMBELÁN DE LA CORTE, TESORERO REAL Y CONTROLADOR DE LA CASA DE SU MAJESTAD BRITÁNICA

lunes, 25 de abril de 2011

Los Reyes reciben a los emires de Catar

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ABC

Sus Majestades los Reyes han hecho esta mañana una excepción con sus invitados, el emir de Catar y su esposa, y se han trasladado hasta el aeropuerto de Barajas para recibirles, cuando lo habitual es que Don Juan Carlos y Doña Sofía esperen en el Palacio de El Pardo a los mandatarios que visitan España. Se trata de un gesto excepcional que obedece a la estrecha relación que mantienen ambas Familias.

Don Juan Carlos y Doña Sofía han recibido a sus invitados en el Pabellón de Estado del aeropuerto de Barajas, donde a las doce del mediodía ha aterrizado el avión del Emir, Hamad Bin Jalifa al-Thani, y de su esposa, Mozah Bint Nasser. Desde allí, los dos matrimonios se han trasladado en dos vehículos al Palacio de El Pardo, donde ha tenido lugar el habitual recibimiento oficial con los máximos honores. En uno de los coches, el histórico Rolls-Royce que se utiliza en estas ocasiones, llegaron el Rey y el emir, y y en el otro vehículo las dos esposas, la Reina y la jequesa. Una vez en El Pardo, se han interpretado los himnos nacionales, se han disparado las salvas de ordenanza y el Rey y el emir han pasado revista a las tropas. La jequesa Mozah bint Nasser, que está considerada como una de las mujeres más elegantes del mundo, vestía un exótico modelo color marfil a juego con un turbante.

Los Reyes les han ofrecido un almuerzo en el Palacio de El Pardo y esta noche les ofrecerán una cena de gala en el Palacio Real. A ambas comidas asistirán los Príncipes de Asturias.

El emir de Catar y su esposa, que tienen tratamiento de Altezas, han empezado esta mañana una visita de Estado que concluirá el próximo miércoles y que tiene como objetivo reforzar las relaciones bilaterales a todos los niveles. Tras el descubrimiento de amplias reservas de gas, Catar se ha convertido en los últimos años en uno de los países más ricos del mundo.

domingo, 24 de abril de 2011

La Familia Real en la Misa de Resurrección

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La Reina, Doña Sofía, los Príncipes, Don Felipe y Doña Letizia, acompañados de sus hijas, las Infantas Sofía y Leonor, y las Infantas Elena y Cristina, han asistido hoy en la Catedral de Mallorca, en Palma, a la tradicional misa del Domingo de Pascua, que se ha celebrado a las 12 de la mañana y ha sido oficiada por el obispo de Mallorca, Jesús Murgui.

A pesar del viento que ha azotado Palma toda la mañana, unas quinientas personas se han congregado en los alrededores de la Catedral y han esperado para dar la bienvenida a la Reina y a sus hijos con aplausos y gritos de "viva la Reina", "guapa" y "vivan los Príncipes de Asturias".

El obispo de Mallorca, Jesús Murgui, portando la mitra y el báculo, ha recibido a las puertas de la Catedral primero a la Reina Sofía, que vestía un traje de chaqueta azul marino con estampado floral, y, posteriormente, a la Infanta Cristina, con vestido naranja, y la Infanta Elena, con traje de chaqueta gris oscuro.

Posteriormente han saludado también al obispo el Príncipe Felipe y la Princesa Letizia, que lucía un pantalón azul marino, blusa estampada y chaqueta color beige.

Las protagonistas han sido un año más las dos pequeñas que, como ya es habitual, iban con distintos vestidos aunque ambas de flores. La Infanta Leonor con una rebeca gris a tono con el fondo del vestido de flores rosas mientras que la Infanta Sofía combinaba tonos fuxias en vestido y rebeca.

El Rey, trabajando en La Zarzuela

Como ya informó días atrás la casa del Rey este año Don Juan Carlos no ha asistido a la ceremonia para realizar trabajo de despacho en el Palacio de la Zarzuela para preparar la visita oficial a España que realizarán desde mañana, lunes, hasta el miércoles el Emir del Estado de Catar y su esposa, la Jequesa Mozah Bint Nasser.

Una vez más y, a diferencia de lo que sucedió otros años, como en 2006 y en 2008, no coincidirá en Mallorca toda la Familia Real, con motivo de las vacaciones de Semana Santa.

viernes, 22 de abril de 2011

Fallece en Estoril la Princesa Teresa de Orleans y Braganza

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ABC

Su Alteza Real la Princesa Teresa de Orleans y Braganza, bisnieta del último Emperador del Brasil, Dom Pedro II, ha fallecido en su residencia de Estoril a los 91 años. Con ella desaparece una generación de Princesas marcada por la distinción, el saber estar y la elegancia de los tiempos pasados. Teresa de Orleans y Braganza, conocida en su entorno como «Doña Teté», era una persona muy querida en Portugal y estaba muy unida a la Familia Real española, tanto por razones de parentesco como de amistad, sobre todo con la Condesa de Barcelona. En cuanto Su Majestad el Rey fue informado de su fallecimiento, envió un telegrama de pésame a la familia Orleans y Braganza, a la que también transmitió su condolencia mediante una llamada telefónica.

Nacida en Boulogne-Billancourt (Francia) y bautizada como Teresa María Teodora Micaela Gabriela Rafaela Gonzaga, era la quinta hija de los Príncipes Pedro e Isabel Orleans y Braganza. Su hermano mayor, Don Pedro Gastón, aspirante al Trono del Brasil, era tío político del Rey. Don Pedro se casó en 1944 en la Catedral de Sevilla con la Princesa Doña María de la Esperanza de Borbón-Dos Sicilias, hermana de Doña María de las Mercedes, madre de Don Juan Carlos.

Amigos en el exilio

A la Princesa Doña Teresa la muerte le sobrevino el pasado lunes en su casa de Estoril, muy próxima a «Villa Giralda», donde la Familia Real española vivió sus últimos años en el exilio. En esos tiempos dolorosos ambas familias estrecharon su amistad y Doña Teresa llegó a convertirse en íntima amiga de la Condesa de Barcelona. Una amistad que continuaron después sus hijas, las Infantas Doña Pilar y Doña Margarita.

La hermana mayor de Teresa, Isabel, se casó con Enrique de Orleans, Conde de París, y su hermana Francisca con Duarte Nuño Duque de Braganza, Jefe de la Casa Real de Portugal y padre del actual pretendiente, Duarte Pío de Braganza.

Durante su juventud, circularon rumores que la convertían en prometida de algunos Príncipes Herederos europeos, pero finalmente Teresa de Orleans contrajo matrimonio en 1957 con un industrial español, Ernesto Martorell Calderó, de quien enviudó en 1985 y con quien tuvo dos hijas: Elizabeth, cuyo padrino de bautizo es el Rey, y Nuria.

Su vida transcurrió entre Francia, Brasil y Portugal, y era frecuente su presencia en las grandes ceremonias reales, entre ellas la boda de los Príncipes de Asturias, celebrada en mayo de 2004, o más recientemente en la del Príncipe Jean de Orleans y Filomena de Tornos, que tuvo lugar en Senlis (Francia) en 2009. La última vez que se la vio en público en España fue en enero de 2008 del brazo del Rey, en Villamanrique de la Condesa (Sevilla), donde se ofició el funeral por su hermano Don Pedro de Orleans.

El año pasado, la Princesa Teresa de Orleans y Braganza reunió a su familia en Portugal con motivo de su 90 cumpleaños. «Nuestra tía Teresa —dijo entonces el Duque de Braganza— ha sido durante toda la vida un ejemplo de coraje y de coherencia. Toda una vida de dedicación a los más necesitados».

La reina Isabel II celebra su 85 cumpleaños

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La reina Isabel II de Inglaterra ha celebrado hoy su 85 cumpleaños. Y lo ha hecho asistiendo a la ceremonia del Jueves Santo en la Abadía de Wewstimster, el mismo lugar en el que la próxima semana contraerá matrimonio su nieto el príncipe Guillermo y su prometida Kate Middleton. La reina, que nació el 21 de abril de 1926, ha acudido a la misa vestida con un abrigo azul turquesa y un sombrero a juego. Tras asistir al oficio y como marca la tradición, la soberana ha distribuido limosneras rojas o blancas a personas ancianas, como forma de reconocer sus servicios a la Iglesia y la comunidad.

La ceremonia ha servido de aperitivo para la que tendrá lugar el próximo 29 de abril con motivo de la boda del príncipe Guillermo y Kate Middleton. Sin ir más lejos, la Casa Real británica ha confirmado hoy que la reina ya ha dado su consentimiento formal al enlace, como manda la Ley de Matrimonios Reales de 1772. El documento dice: "Sepan que hemos consentido y por la presente indicamos nuestro consentimiento al matrimonio entre nuestro más amado nieto, el Príncipe Guillermo Arturo Felipe Luis de Gales, K.G., y nuestra fiel y querida Catherine Elizabeth Middleton".

viernes, 15 de abril de 2011

Bautizo Real en Dinamarca

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Libertad Digital

Los príncipes herederos Federico y Mary de Dinamarca han bautizado a sus dos hijos mellizos, nacidos el pasado enero, como Vicente y Josefina, en una ceremonia celebrada en la iglesia de Holmen de Copenhague ante unos 300 invitados, según ha informado Efe.

Felipe de Borbón, que no acudió a la ceremonia, es uno de los padrinos del príncipe Vicente, mientras que la princesa Marie de Dinamarca ejercerá como madrina de su sobrina. A cada uno de los príncipes, que ocupan el cuarto y el quinto puesto en la línea sucesoria al trono danés, les fueron asignados seis padrinos y madrinas.

Vicente Federico Minik Alejandro, su nombre completo, lució el mismo vestido con el que fueron bautizados su abuela, su padre y sus dos hermanos mayores, el príncipe Christian, de cinco años, e Isabella, de cuatro.

Su hermana, Josefina Sofía Ivalo Matilde, vistió un traje que perteneció a su bisabuela, la reina Ingrid, y que no había sido usado hasta ahora.

Vicente y Josefina, nacidos el pasado 8 de enero, son los hijos tercero y cuarto de Federico y Mary, quienes se conocieron durante los Juegos Olímpicos de Sydney 2000 y contrajeron matrimonio en abril de 2004.

jueves, 14 de abril de 2011

Especiales Boda Real

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A pocos días del enlace del Príncipe Guillermo y Kate Middleton, algunos periódicos y revistas dedican especiales sobre la Boda Real.
Algunos enlaces de interés:

Web oficial de la Boda Real
Especial de Hola
Especial de El Mundo

lunes, 11 de abril de 2011

El Presidente de Israel recibe a los Príncipes de Asturias

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El Mundo

Bajo un sol radiante, el presidente de Israel, Simón Peres, ha recibido a los príncipes de Asturias en el jardín de la modesta casa de la Jefatura del Estado israelí. Un grupo de niños ha acompañado al octogenario presidente cantando el famoso himno bíblico 'La paz sea contigo' ('Eveno Shalom ha alejem').

"Bienvenidos a Israel en nombre de todos los niños de Israel", ha leído un niño en castellano. Un niña, llegada también hace un año de Madrid ha ofrecido un ramo de flores a la princesa Letizia. Los niños se han encogido de hombros al ser preguntados si sabían quién era don Felipe. Los príncipes y el presidente se han reído al oírlo.

Al término de la ceremonia, que se ha desarrollado en la entrada de la sede presidencial con los honores propios de la visita de un jefe de Estado, el Príncipe de Asturias y Peres se han reunido en una entrevista a la que ha asistido la ministra española de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez.

Los Príncipes de Asturias han llegado a Israel justo en el momento en el que judíos y palestinos se afanan por evitar una nueva guerra abierta. Don Felipe y doña Letizia inician este lunes su gira por Oriente Próximo tras un fin de semana en el que han muerto 19 palestinos- seis de ellos civiles- y casi 70 han sido heridos.

Los enfrentamientos entre Israel y Gaza -los más sangrientos desde la operación militar israelí 'Plomo Fundido' en las navidades de 2008- se recrudecieron el pasado jueves. Ese día, las milicias armadas palestinas protegidas por Hamas lanzaron un cohete desde la franja de Gaza contra un autobús escolar. Un adolescente israelí de 16 años resultó herido.

El ataque desencadenó la ira de Israel, que ha bombardeado Gaza durante todo el fin de semana. Apenas dos horas antes del aterrizaje de los Príncipes en Tel Aviv, el mediador de la ONU en la zona, Robert Serry, negociaba con líderes palestinos e israelíes para alcanzar un alto el fuego.

Pernoctan en el hotel King David

Los Príncipes hicieron noche en Jerusalén en el histórico hotel King David, antigua sede del Mandato Británico casi destruido el 22 de julio de 1946 en un atentado del Irgun, el movimiento terrorista de liberación judía, que asesinó entonces a casi 100 personas.

Aquí, en Jerusalén, la situación es de calma total: es sólo en el sur del país, en las localidades cercanas a Gaza en las que algunos israelíes han sufrido crisis nerviosas tras el lanzamiento de cohetes desde la franja.

Sin perfil político ni económico

La presencia de los Príncipes en Israel no tiene un marcado perfil político ni económico: no visitarán los lugares santos, como la Explanada de la Mezquita, ni mantendrán reuniones con destacados representantes de la potencia tecnológica que es Israel hoy día.

Eso es lo que habría querido la diplomacia israelí. Los Príncipes se limitarán a visitar el Yad Vashem (el museo del Holocausto), parada obligatoria de todo representante extranjero que pase por Israel. También irán al Museo de Israel y al centro Isaac Rabin en Tel Aviv.

El Gobierno israelí está en Jerusalén, que no es reconocida internacionalmente como capital del Estado judío. Las embajadas se encuentran en Tel Aviv.

Don Felipe se entrevistará el martes con el primer ministro, Benjamin Netanyahu, que estos días lee con atención un plan de paz israelí diseñado por un grupo de destacados militares y espías. El plan incluye el reconocimiento de dos Estados y la firma de tratados de paz con Siria y Líbano.

Visita a Ramala

El gesto más político de este viaje tendrá lugar el martes en Ramala, la capital de Cisjordania, donde gobierna Fatah, la facción palestina liderada por Mahmud Abás. El líder de la Autoridad Nacional Palestina recibirá a don Felipe y ofrecerá un almuerzo a la delegación española.

La gira finaliza el jueves en Jordania, donde los reyes Abdalá y Rania les ofrecerán una cena privada.

miércoles, 6 de abril de 2011

La boda Lego de Kate y Guillermo

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El Mundo

Tazas, postales, cervezas etiquetadas con su foto, vajillas, clones del anillo de pedida , monedas conmemorativas... Todo 'merchandising' es poco para la boda real del año y ahora también tienen sus figuras Lego.

El Príncipe el príncipe Guillermo y Kate Middleton ya se han casado, por lo menos en su versión en miniatura expuesta en el parque temático Legoland Windsor en Londres, que se adelanta a las imágenes que todo el mundo podrá ver el próximo 29 de abril.

En esta recreación, Kate y Guillermo rompen con la tradición al besarse delante de la multitud que se ha reunido ante el palacio, en lugar de hacerlo en el balcón, como Carlos y Diana lo hicieron en su día.

No falta detalle, los novios, la familia real de Inglaterra en el balcón de Buckingham Palace, los invitados (entre ellos, Victoria Beckham luciendo un avanzado estado de gestación y Elton John), la guardia, los paparazzi, y la multitud, ansiosa por ver el beso.

Casi 200.000 piezas han sido utilizadas para recrear la esperada boda real británica sobre 330 metros cuadrados del parque que celebra su 15 aniversario.

martes, 5 de abril de 2011

Charlene Wittstock se convierte al catolicismo

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La prometida del príncipe Alberto II de Mónaco, Charlene Wittstock , se ha convertido al catolicismo antes de su matrimonio religioso, que se celebrará el 2 de julio en el Principado, segun ha comunicado el Palacio monegasco. Sin conversión al catolicismo, la Constitución monegasca impedía que Wittstock, de confesión protestante, pudiera acceder al trono del Principado.

"La señorita Charlene Wittstock, que profesa la fe cristiana, ha sido admitida, por decisión libre y personal, a la comunión plena en la Iglesia Católica", señala el comunicado, el mismo día en el que se han dado a conocer algunos detalles de la boda.

Hasta el anuncio de su boda, la nadadora sudafricana respetó las reglas protocolarias del pequeño Estado mediterráneo situado al sureste de Francia, que le impedían asistir a la fiesta nacional de Mónaco y a la ceremonia de la Santa Devota, patrona del Principado, al no formar oficialmente parte de la familia del soberano. Desde entonces, sin embargo, se ha visto a la pareja -a la que separan 20 años, Alberto acaba de cumplir 53- participar en diversos eventos oficiales dentro y fuera del Principado. Estos días se encuentran de visita oficial en Irlanda.

La boda civil, el 1 de julio -primero de los dos días declarados festivos en el Principado- correrá a cargo del oficial del registro civil de los soberanos, Philippe Narmino, a las cinco de la tarde. La ceremonia religiosa se celebrará al día siguiente y, aunque se llevará a cabo en el patio de honor del Palacio, el público que acceda al recinto podrá presenciarlo gracias a unas pantallas gigantes. La oficiará el arzobispo de Mónaco, Bernard Barsi.

Después del matrimonio civil, está prevista una recepción multitudinaria para los monegascos, pocas horas después de que los novios se hayan dado el "sí" en la ceremonia civil en la Sala del Trono del Palacio. Después de la recepción se celebrará un concierto gratuito del músico francés Jean-Michel Jarre, de unas dos horas de duración y que contendrá los habituales efectos de luz y sonido de los eventos del artista. Se habilitará transporte público para monegascos y visitantes puedan desplazarse al concierto.

viernes, 1 de abril de 2011

Bienvenido, Charles

ABC

RECONOZCAMOS que la de Carlos de Inglaterra es, cuando menos, una personalidad sugerente. Sometido al severo foco de ser heredero de la Corona británica desde la blanda edad de cinco años, el hombre al que nadie quiso comprender cuando iba ampliando la distancia con la mágica Diana de Gales, el tipo al que todos censuraban acudiendo al chiste fácil de sus orejas o al chascarrillo de las muchas barreras que le quedaban por saltar para poder reinar, el Príncipe al que se le adjudicaba el injusto daguerrotipo de indolente o desocupado —nadie está nunca desocupado en la Casa Real inglesa—, ha acabado por configurar en su persona la esencia concentrada del perfecto británico: guasón e impertérrito a la vez, elegante y extravagante cuando quiere, inquieto intelectual e inasequible conservador, encajador infatigable y paciente heredero. Es el Príncipe que más lleva esperando su ascensión al Trono y el que más invectivas ha tenido que leer o escuchar desde los medios de comunicación británicos —especialmente crueles—, lo cual no le ha hecho perder el gesto: odia a la prensa, a buen seguro, pero lo hace desde ese encanto perfumado con el que un británico de clase puede odiar algo. Carlos de Windsor hubo de asumir una vertiginosa pérdida de popularidad merced a su crisis matrimonial con la «Princesa del Pueblo», amén de un estofado caldo de pitorreo desde que se supo que el amor de su vida era una mujer de corte estético bien distinto al de la bella Diana, pero de la que confesaba sentirse tan enamorado como para olvidarse de la realidad que le circundaba a todas las horas del día. No obstante todo ello, supo combinar el interés dinástico con su contumaz deseo y, finalmente, hizo suya oficialmente a la mujer que durante un tiempo hubo de pasear por la corte esquivando salivazos y soportando un inagotable catálogo de bromas de mal gusto. Ahí está, sin embargo, permanentemente condenado a la espera, merced a la buena salud de una monumental Reina a la que el pueblo

británico sabrá añorar con los años.

Entretanto ha tenido que leer en titulares sensacionalistas que es gay, que padece Alzheimer, que sufre halitosis, que se vende a empresas como Porcelanosa (¡como si la Corona británica necesitase algo de la admirable Porcelanosa!) o que es un rancio nada amigo del progreso. A todo ello ha ofrecido, impertérrito, su impagable media sonrisa. Recientemente, la biblia de los progres isleños, el periódico The Guardian, tituló a toda plana una airada proclama: «Carlos: cállate o dimite». No busquen razones de fondo o una airada proclama republicana: todo lo desencadenó el hecho de que el Heredero, poco amigo de los armatostes que venden como arte los gurús de la «arquitectura moderna» —responsables de tantas salvajadas—, había mostrado su disconformidad con un pegote de cristal y acero del «intocable» Richard Rogers en pleno centro histórico de Londres. Por otra parte, su defensa del medio ambiente y su conciencia peleona por una ecología razonable no ha recibido, sorprendentemente, el beneficio que se aplica a todo aquél que esgrime argumentos conservacionistas frente a los amigos del vendaval del progreso.

Anteayer, estoico e imperturbable, encajó una educada y adecuada referencia a Gibraltar que le lanzó el Príncipe de Asturias —él, que equivocó su primer viaje de bodas visitando la Roca— y contestó en un esforzado español mostrando su felicidad por visitar España. Sus seguidores, entre los que me cuento, estamos encantados de recibir la visita de un tipo con clase y trajes cruzados de solapa antigua, que sostiene como nadie el vaso de whiskey y que sabe meter las manos en el bolsillo de la chaqueta sin que éstos se deformen. Sea bienvenido, Charles.

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