martes, 28 de noviembre de 2006
Don Felipe: «Estamos contentísimos»
El Gobierno dice que la reforma constitucional no depende del embarazo de la Princesa
SERVIMEDIA EL MUNDO
MADRID.- El ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, ha felicitado a los Príncipes de Asturias por su próxima hija y ha recalcado que este acontecimiento "no debe interferir" en los ritmos de la reforma de la Constitución, "un debate que requiere su tiempo".
En declaraciones a los periodistas en los pasillos del Congreso de los Diputados, antes de comparecer ante la Comisión de Justicia, López Aguilar ha recordado que el Gobierno "ha apostado con coraje por abrir un debate razonado sobre la oportunidad de tocar algunos aspectos de la Constitución".
"La Constitución es un éxito, pero que puede ser reformada en algunos puntos es absolutamente razonable, y el Gobierno ha propuesto cuatro puntos", aunque ninguno de ellos es "urgente, ni está condicionado por un hecho como el embarazo de la princesa de Asturias".
El responsable de Justicia insistió en que el Ejecutivo ha abierto la "oportunidad de que hagamos el trabajo y lo hagamos bien", y estas reformas requieren un "consenso amplísimo, no sólo parlamentario sino en la sociedad española".
En cuanto a la posibilidad de aprobar los cambios en esta legislatura, ha recordado que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, llamó al acuerdo, "y parece claro que el PP no ha manifestado su voluntad de concurrir a la formación del consenso necesario".
Aseguró que con estas reformas -la no discriminación de la mujer en el acceso al trono, el Senado, la inclusión de la Constitución Europea y la denominación de las comunidades autónomas- "ni cambia la Constitución ni su espíritu, al contrario, la fortalece y la proyecta al futuro", y concluyó que el PSOE "no tiene miedo a los cambios".
Anuncio del sexo
El lunes, la Casa Real anuncio que el segundo hijo de los Príncipes será una niña. El heredero de la Corona y su esposa decidieron hacer público el sexo al considerar que se trataba de una información que debía ser transmitida para que las autoridades valorasen qué medidas es necesario adoptar en el futuro.
Felipe de Borbón, en una conversación con periodistas durante la recepción con motivo de la Fiesta Nacional, ya comentó que él y su esposa no tendrían inconveniente en dar a conocer el sexo del bebé si se consideraba oportuno, aunque indicó que ellos personalmente preferían no saberlo. Así ocurrió durante el embarazo de su hija y primogénita, Leonor.
El hecho de que los Príncipes de Asturias vayan a tener una nueva hija zanja, de momento, el debate sobre la necesidad de reformar la Constitución para que la Infanta Leonor pueda reinar y no se vea discriminada por su sexo.
Leonor de Borbón ocupa el segundo puesto en la línea de sucesión al trono, por detrás de su padre. Sin embargo, si hubiese tenido un hermano, habría retrocedido un puesto en virtud del precepto constitucional (artículo 57.1, Título II) que mantiene: "La sucesión en el trono seguirá el orden regular de primogenitura y representación, siendo preferida siempre la línea anterior a las posteriores; en la misma línea, el grado más próximo al más remoto; en el mismo grado, el varón a la mujer, y en el mismo sexo, la persona de más edad a la de menos".
El presidente del Gobierno se comprometió a modificar este apartado en programa electoral y posterior investidura.
La reforma de la Constitución que pretende el Gobierno sigue aún pendiente a pesar de que el Consejo de Estado dictaminó sobre la propuesta del Ejecutivo en febrero pasado. Entonces, el máximo órgano consultivo del Ejecutivo aconsejó citar expresamente a Don Felipe de Borbón en la Carta Magna para garantizar su condición de heredero, al tiempo que se eliminaba la preferencia del varón al trono.
[Ver informe del Consejo de Estado (PDF)]
lunes, 27 de noviembre de 2006
Los Príncipes de Asturias serán padres de otra niña
MADRID.- Los Príncipes de Asturias esperan para la próxima primavera el nacimiento de su segunda hija, informaron fuentes de la Casa del Rey.
Las citadas fuentes indicaron que el ginecólogo que atiende a la Princesa de Asturias en su segundo embarazo, Luis Ignacio Recasens, ha informado a don Felipe y Doña Letizia de que el bebé que esperan será otra niña.
Los Reyes han sido informados por los Príncipes de Asturias de que su octavo nieto será una niña, agregaron las mismas fuentes.
Zarzuela anuncó el pasado 25 de septiembre el segundo embarazo de la Princesa.
Durante el primer embarazo de Letizia, los Príncipes no hicieron público el sexo del bebé.
El hecho de que los Príncipes de Asturias vayan a tener una nueva hija zanja, de momento, el debate sobre la necesidad de reformar la Constitución para que la Infanta Leonor pueda reinar y no se vea discriminada por su sexo.
Leonor de Borbón ocupa el segundo puesto en la línea de sucesión al trono, por detrás de su padre, el Príncipe de Asturias. Sin embargo, si hubiese tenido un hermano, habría retrocedido un puesto en virtud del precepto constitucional (artículo 57.1, Título II) que mantiene que "La sucesión en el trono seguirá el orden regular de primogenitura y representación, siendo preferida siempre la línea anterior a las posteriores; en la misma línea, el grado más próximo al más remoto; en el mismo grado, el varón a la mujer, y en el mismo sexo, la persona de más edad a la de menos".
José Luis Rodríguez Zapatero se comprometió a modificar este apartado en programa electoral y posterior investidura.
domingo, 26 de noviembre de 2006
La Reina
Los príncipes Guillermo y Enrique preparan un macroconcierto homenaje a Lady Di
Los Príncipes, con el Voluntariado
El Rey afirma que la Constitución marca «el rumbo para seguir progresando»
miércoles, 22 de noviembre de 2006
El príncipe Carlos incorpora un vídeo en su página web
viernes, 17 de noviembre de 2006
Isabel II es la mayor terrateniente “legal” del planeta
En su condición de jefe de Estado de 32 países de la Commonwealth, la Reina Isabel II es la mayor terrateniente "legal" del planeta con un total de casi 27 millones de kilómetros cuadrados, aproximadamente un sexto de la superficie terrestre no cubierta por los mares. Esa es uno de los sorprendentes datos de un libro de reciente publicación en el Reino Unido bajo el provocador título de Who owns the world (¿Quién posee el mundo?), del que es autor el irlandés Kevin Cahill.
El escritor cree en el derecho inalienable de cualquier habitante del planeta a un trozo de tierra y denuncia que prácticamente el 97% del planeta está en manos de sólo el 3% de la población. Cahill, que ha estudiado los estatutos de la propiedad de los distintos Estados del mundo, incluido el Vaticano, señala que en los 32 países o territorios de la Commonwealth que siguen reconociendo a Isabel II como soberana, como Canadá, el segundo más grande del mundo después de Rusia, la "propiedad legal" de la tierra corresponde en realidad a la Corona británica.
Algo parecido ocurre en el hemisferio Sur, con Australia y Nueva Zelanda, de cuyos territorios Isabel II es también propietaria legal, e incluso con parte de la Antártida, continente sobre el que tienen pretensiones británicos, australianos y neozelandeses.
Esa situación reproduce exactamente, según Cahill, lo que ocurre en el Reino Unido, cuyos ciudadanos tienen reconocidos sólo dos formas de propiedad que establece la Ley de Tierras (Land Act) de 1925 y que son herencia directa del feudalismo: el llamado feudo franco y el arriendo (por tiempo limitado).
Un portavoz del Crown State, enorme corporación de la Corona británica con una amplísima cartera de propiedades que incluye muchas de las áreas urbanas del Reino Unido, bosques, tierras agrícolas, costas y municipios, explicó al autor que todo lo que gestiona es propiedad en última término de la Reina ya que "el feudo franco" es en sí un "arrendamiento". Ese sistema de propiedad se ha transferido incluso a antiguas colonias convertidas en repúblicas independientes como Irlanda, donde el Estado, al heredar todas las tierras directamente de la Corona, es en última instancia único propietario.
El autor señala además una condición singular de Isabel II, su condición de reina de toda una serie de "paraísos fiscales", que tienen todos ellos la peculiaridad de que están físicamente próximos al Reino Unido sin formar parte de él. Se trata de la isla de Mann, situada entre Irlanda e Inglaterra, de la que Isabel II es "Lord" (Señor), y las de Jersey y Guernsey, en el canal de la Mancha, de la que es soberana.
Por otro lado, escribe también Cahill, de los veinticuatro centros financieros off-shore -eufemismo de paraíso fiscal- que existen en el mundo, catorce tienen a la Reina como jefe de Estado o son dependencias del Reino Unido. Es una característica, explica, que comparten con muchos de los territorios de ultramar de la Corona, incluidas Anguila, Bermudas, las Islas Vírgenes Británicas, las Islas Caimán y los territorios soberanos de Antigua y Barbuda, las Bahamas, Barbados y Belice.
miércoles, 15 de noviembre de 2006
La Reina Isabel II inaugura las sesiones parlamentarias
Orígenes del Discurso de la Corona se remontan a Enrique VIII Hoy, como cada año, la Reina de Inglaterra leyó ante las dos Cámaras del Parlamento reunidas en la de los Lores el discurso de la Corona, cuyos orígenes se remontan a 1536, poco después de la ruptura de Enrique VIII con el Papa. Esa vieja tradición cobró, sin embargo, un carácter muy distinto tras el período republicano de Oliver Cromwell y la restauración de la monarquía en 1660, momento a partir del cual vino a simbolizar la dignidad del monarca y la independencia de los Comunes. Para destacar simbólicamente esto último, el ujier principal de los Lores tiene que llamar tres veces a la puerta de los Comunes (diputados) para convocarlos en nombre del monarca hasta que éstos finalmente aceptan abrirle. Todos los años, en los meses de octubre o noviembre e inmediatamente después de unas elecciones generales, tiene lugar esta colorida ceremonia basada en la ficción constitucional, según la cual el Parlamento se disuelve y sólo el monarca puede convocarlo de nuevo. Ninguna de las dos Cámaras, la de los Comunes o la de los Lores, puede llevar a cabo actividad alguna hasta que la Reina lee su discurso. Un discurso que no escribe en cualquier caso la Soberana, como es de suponer, sino el Primer Ministro, en este caso Tony Blair, y que tampoco está obligada la Reina a leer, sino que podría hacerlo el llamado Lord Canciller. Así, según recuerda hoy el diario británico 'The Independent' en una amplia documentación sobre el tema, la propia reina Victoria se negó a llevar a cabo esa ceremonia durante años tras la muerte en 1861 del príncipe consorte, Alberto. Fallecida Victoria, su hijo, Eduardo VII, reforzó el ceremonial y sustituyó el trono único por dos tronos de forma que la pareja real pudiese sentarse junta. La solemne jornada comienza con la llegada al Buckingham Palace de un jefe del grupo parlamentario del partido en el Gobierno que hace las veces de 'rehén por un día' de la Soberana en el caso hipotético de que un Parlamento hostil decidiera hacerla prisionera. Luego, precedida de una carroza que lleva sus atributos de soberana, la Reina se dirige también en carroza a la Cámara de los Lores, única donde pone el pie la soberana. Allí, la reciben dos lores hereditarios, que la acompañan, caminando hacia atrás para en ningún momento darle la espalda, hasta la sala donde ciñe su cabeza con la Corona Imperial y viste la túnica parlamentaria, con su cola de varios metros que sostienen miembros del séquito. Otro grupo de cortesanos habrá entrado antes que ella en la Galería Real, portando los símbolos del poder soberano, la Gran Espada del Estado y un bonete o toca de armiño. Finalmente hará su entrada en la Cámara de los Lores, precedida de varios de ellos, el lord del Sello Privado, consejero extraordinario del reino, el lord Presidente, el lord Canciller, el Tesorero Real y otros. Antes y siguiendo siempre la tradición, escribe 'The Independent', los famosos 'beefeaters' o alabarderos reales, habrán registrado cuidadosamente los sótanos del Parlamento para comprobar que el conspirador católico Guy Fawkes no ha guardado más pólvora con que volar el edificio y a quienes están dentro, como intentó hacer en el famoso complot de 1605. Con la llegada al poder de los laboristas, en 1998, se aligeró un tanto el séquito de la Reina durante esta ceremonia: se eliminó a los jefes de los ejércitos, a una doncella, al palafrenero mayor y a otros personajes. La Reina comienza el discurso con un breve preámbulo sobre lo que el Gobierno - 'mi Gobierno' como lo llama-, ha hecho en la última legislatura, antes de presentar en términos muy generales los proyectos de ley que aquél se propone someter al Parlamento a lo largo de los doce meses siguientes. Este año, el primer ministro laborista, Tony Blair, ha presentado su programa de gobierno para los últimos meses de una legislatura que no terminará, pues se ha comprometido a pasar el testigo antes del próximo verano a su sucesor, posiblemente el actual ministro del Tesoro, Gordon Brown. Terra Actualidad - EFE
martes, 14 de noviembre de 2006
El Príncipe Hisahito, tercero en la línea de sucesión japonesa, presentado en sociedad
REUTERS TOKIO.- El Príncipe Hisahito, el primer varón nacido en la familia real japonesa en más de 40 años, de dos meses de edad, ha sido presentado en sociedad en el templo sintoísta del palacio imperial, en una ceremonia religiosa para bebés no exclusiva de la realeza que se lleva a cabo en el Kashikodokoro, o Lugar del Sobrecogimiento, denominada 'Kyuchu Sanden ni Essuruno Gi'. La Princesa Kiko —de 40 años—, esposa del Príncipe Akishino, segundo hijo del Emperador Akihito, dio a luz a Hisahito en septiembre, con lo que se garantizo que un varón podría mantener la primacía en la línea de sucesión de la familia real. Hisahito es el primer niño nacido en la realeza japonesa desde su padre, que nació en 1965. En medio del 'pánico' por no contar con un sucesor masculino, un comité político incluso llegó a sugerir cambios legales que permitan a las mujeres acceder al trono, para evitar una crisis. Uno de los partidarios de dicho cambio era el ex primer ministro Junichiro Koizumi. Sin embargo, el actual mandatario, Shinzo Abe, se opone a realizar cambios. Vestido de blanco, Hisahito fue trasladado de las habitaciones que comparte con sus padres y sus dos hermanas mayores a un templo que se encuentra en los sótanos del palacio imperial, según fuentes oficiales, para una ceremonia. Después, fue llevado a presencia de sus abuelos, el Emperador Akihito y la Emperadora Michiko. "Le llamamos Yu-chan", ha comentado el padre a la prensa, según la agencia oficial Kiodo. 'Yu' es una forma alternativa de leer los dos primeros caracteres que forma el nombre del bebé. Hisahito es el tercero en la línea de sucesión tras el Príncipe Naruhito —que no tiene hijos varones— y su progenitor, Akishino.
La Princesa Aiko en su primera ceremonia oficial
Pero en esta su primera ceremonia oficial seguro que la bella princesa Aiko se lo ha pasado estupendamente ya que, seguramente, para ella ha sido un juego el participar en la tradición del Chakko-no-gi, una ancestral costumbre dentro de la familia real japonesa y que se utiliza para desearle buena salud a la pequeña. Dicho ritual consistió en vestir a la pequeña Princesa con el tradicional traje japonés, el kimono.
Contemplada por sus padres los príncipes Naruhito y Masako durante todo el acto, la pequeña fue vestida con una falda larga rojo oscuro y una capa del mismo color. Al conjunto se le cubría con otra especie de capa de color rojo brillante y bordados en oro. Más tarde, a la pequeña Aiko le cambiaron esta última prenda por otra rosa.
Aiko, hija del heredero al trono japonés ha sido una niña que, nada más nacer, fue centro de atención de los medios de comunicación al ser la única hija y no haber varones, lo que la convertiría si se hubiese producido un cambio en la ley sucesoria en la futura Emperatriz. Una posibilidad que prácticamente ha desaparecido tras el nacimiento de su primo, el primer hijo varón de su tío el príncipe Akishino.
lunes, 13 de noviembre de 2006
Homenaje de la Reina Isabel II a los caídos en la I Guerra Mundial
Asimismo, han estado presentes en el acto el primer ministro Tony Blair, su homóloga de Nueva Zelanda, Helen Clark, y el líder conservador David Cameron. Junto a ellos, han participado en la ceremonia representantes de la mancomunidad británica de ex colonias británicas y de las fuerzas armadas, y el obispo de Londres, Richard Chartres.
Esta ceremonia se celebra cada año durante el domingo más cercano al aniversario del final de la I Guerra Mundial, que tuvo lugar un 11 de noviembre de 1918.
viernes, 10 de noviembre de 2006
El ejemplo del Rey en Iberoamérica
ABC
LA XVI Cumbre Iberoamericana que se acaba de clausurar en Montevideo no pasará a la historia por su brillantez. Bien al contrario, en esta ocasión, como en ninguna otra, se han escuchado críticas generalizadas poniendo en duda incluso la necesidad de su continuidad, o al menos de su frecuencia anual. El gesto de crear una secretaría permanente, que ocupa precisamente el uruguayo Enrique Iglesias, no ha tenido los efectos dinamizadores esperados, y las grandes divisiones políticas en el continente americano han bloqueado el foro, sin que la diplomacia española haya sabido imponer su presencia para orientarlo hacia posiciones constructivas. El hecho de tener un Gobierno que ha dejado de reivindicar para sí mismo las virtudes de la transición política y de la Constitución de 1979, que eran el ejemplo a seguir por muchos países, debilita profundamente cualquier aspiración -si la hubiera- de liderar una corriente política coherente entre este grupo de países, del que también formamos parte.
lunes, 30 de octubre de 2006
Fotos oficiales de la Infanta Leonor
Leonor, su primer año
Almudena Martínez-Fornés
Mañana la primogénita de Sus Altezas Reales los Príncipes de Asturiascumplirá su primer año de vida, un acontecimiento que celebrará, como cualquier niña de su edad, acompañada por su familia y entre los mimos y carantoñas de sus abuelos, padres y primos. Siguiendo la tradición, Leonor tendrá preparada una tarta con una única vela que probablemente apagará con la ayuda de los demás.
Atrás quedan 365 días en los que, sin ser consciente de ello, se ha convertido en la protagonista de todo acto al que ha asistido y su imagen ha llenado de ternura portadas de periódicos y revistas. Ha sido un año en el que la niña no ha dado una mala noche, no ha tenido el menor problema de salud —«ni un resfriado», recordaba hace apenas veinte días Don Felipe ante un grupo de periodistas— y en el que no se la ha visto llorar en público (dicen que tampoco lo hace en privado). Como mucho, algún puchero, que se quedó en eso, el día que fue presentada ante la Virgen de Atocha en medio de una atronadora multitud. Tampoco ha ido a más el pequeño angioma que le salió en la nariz, una mancha que, en la mayor parte de los casos, suele desaparecer sola en los primeros años de vida.
A punto de cumplir un año, la Infanta ha superado ya aquella etapa en la que se convirtió en la «gateadora» más rápida del Reino y ahora todos sus esfuerzos se dirigen a buscar apoyos, como cortinas o muebles, para levantarse. Si hay algo que llama la atención en esta niña rubia y de ojos azules es su curiosidad, su forma de observar atentamente cuanto sucede a su alrededor sin extrañar a nadie, ni siquiera los flashes de las cámaras.
También está en esa edad en la que intenta agarrar todo lo que encuentra a su alcance, ya sean las gafas de sol de la Reina, las pulseras de la Princesa o el pelo de cualquiera de sus siete primos —seis paternos y uno materno—, que encajan los tirones con risas.
Igual que los Reyes hicieron con el Príncipe y las Infantas cuando eran pequeños, Don Felipe y Doña Letizia procuran que Leonor crezca en un ambiente lo más normal posible, alejada de privilegios, y que juegue con otros niños, como son «sus primos y los hijos de amigos», explicó el Príncipe.
Su primera palabra: «Agua»
Pero ni él ni su esposa pueden evitar que se les ilumine la cara en cuanto se menciona el nombre de su hija. Una niña que, según su padre, «ya camina de la mano» y cuya primera palabra pronunciada con toda claridad no ha sido ni «papá» ni «mamá», sino «agua».
Frente a lo que muchos puedan pensar, es la propia Princesa de Asturias quien se ocupa de su hija durante el día y la noche, y la niña sólo queda al cuidado de las niñeras cuando Doña Letizia tiene que asistir a algún acto fuera del Palacio de La Zarzuela. Con el fin de pasar el mayor tiempo posible con Leonor, desde que nació la pequeña Doña Letizia ha procurado evitar los viajes largos y regresar a dormir a su residencia de La Zarzuela cuando ha tenido que acompañar al Príncipe en desplazamientos cortos. El último de ellos, el que realizó a Oviedo el pasado viernes 20 para asistir a la ceremonia de entrega de los premios Príncipe de Asturias.
Pero aparte de la alegría familiar que provocó la llegada de Leonor al mundo, su nacimiento supuso un hecho de gran trascendencia institucional y dinástica para la futura continuidad de la Monarquía parlamentaria. De hecho, fue el primer nacimiento de un Infante o Infanta de España desde hacía 37 años. Leonor es también la única de los siete nietos de Sus Majestades los Reyes —el octavo nacerá en mayo— cuyos padrinos son Don Juan Carlos y Doña Sofía. Aunque el Rey apadrinó a Felipe Juan Froilán, el hijo mayor de la Infanta Doña Elena, la Reina no había amadrinado hasta ahora a ninguno de sus nietos.
Desde que vino al mundo, a Leonor se le ha asignado el segundo puesto en la línea de sucesión a la Corona, por detrás de su padre, el Príncipe de Asturias. Una atribución que, mientras era hija única, no admitía dudas. Sin embargo, el nacimiento del segundo hijo de Don Felipe y Doña Letizia, previsto para mayo, podría cambiar radicalmente el destino de Leonor. Si el bebé que espera Doña Letizia es otra niña, la primogénita de los Príncipes continuará ocupando ese segundo lugar. Pero ¿qué ocurrirá si los Príncipes tienen, ahora o más adelante, un hijo varón?
Hasta ahora, hemos conocido el lugar que cada miembro de la Familia Real venía ocupando en la línea de sucesión a la Corona, ya que se aplicaba el artículo 57 de la Constitución que establece el orden de la primogenitura y da prioridad al varón sobre la mujer. Sin embargo, en la mente de todos está prevista una reforma de este artículo con el fin de que el primogénito, independientemente de que sea varón o niña, se convierta en el Heredero de la Corona. De esta forma, se recogerá el sentir mayoritario de los españoles, contrarios a la discriminación por razón de sexo.
La lógica de los tiempos
Pero cuando los periodistas preguntaron al Príncipe si había nacido una Reina la madrugada que Leonor vino al mundo, Don Felipe respondió: «No, de momento ha nacido una Infanta. Pero la lógica de los tiempos indica que si se produce la reforma que está prevista, que propone el Gobierno y que deberán valorar y decidir las Cortes generales, además de plasmar el sentir mayoritario de los españoles, así será». «En todo caso serán las Cortes las que deberán valorar la oportunidad temporal, el momento político, que sin duda requerirá el mayor consenso posible», precisó el Príncipe aquella madrugada. Desde entonces, Don Felipe ha insistido en varias ocasiones en que no hay ninguna prisa por reformar la Carta Magna, ya que aún queda por delante una generación de la Dinastía: la del propio Príncipe.
Lo cierto es que esta reforma de la Constitución requiere un complicado y largo procedimiento que exigiría un clima político más favorable que el que actualmente se respira. De hecho, para modificar el título II de la Carta Magna se precisa que la reforma sea aprobada por mayoría de dos tercios en el Senado y en el Congreso, se disuelvan las Cortes, se convoquen elecciones, que las nuevas Cortes Generales constituidas ratifiquen el proceso, formulen un texto que sea también aprobado por ambas Cámaras por mayoría de dos tercios y, finalmente, lo apruebe el pueblo español en referéndum.
Desde la Casa de Su Majestad el Rey se recuerda que sólo hay un Heredero del Trono, que es el Príncipe de Asturias, y que todos los hijos que tengan Don Felipe y Doña Letizia ocuparán el mismo lugar en la línea de sucesión a la Corona hasta que se produzca el hecho sucesorio, es decir, cuando los Príncipes de Asturias sean proclamados Reyes. En ese momento, se aplicará la legislación vigente —la Constitución, reformada o no— y ello determinará el lugar que ocupe cada uno de los hijos de los Príncipes.
Mientras tanto, todos tendrán el título de Infantes de España y tratamiento de Su Alteza Real. Cuando Don Felipe y Doña Letizia sean Reyes, uno de sus hijos se convertirá en el o la XXXVI Príncipe o Princesa de Asturias como Heredero de la Corona.
La reforma constitucional no afectará al resto de la línea de sucesión, ya que se da la circunstancia de que los primogénitos de las Infantas Doña Elena y Doña Cristina son varones. Al Príncipe y a sus dos hijos, les seguirán la Infanta Doña Elena (que en mayo pasará al cuarto lugar), los dos hijos de ésta, Felipe Juan Froilán y Victoria Federica, la Infanta Doña Cristina y sus cuatro hijos, Juan, Pablo, Miguel e Irene, que ocupará el undécimo lugar.
Hasta ahora, todos los miembros de la Familia Real han preferido esperar hasta el momento del nacimiento para conocer el sexo del bebé que esperaban, aunque desde hace años esta incógnita se puede desvelar mediante ecografía a partir del tercer mes de la gestación. Sin embargo, es probable que en esta ocasión no haya que esperar hasta mayo para conocer el sexo del segundo hijo de los Príncipes, ya que tal y como afirmó recientemente Don Felipe a un grupo de periodistas, podría anunciarse antes si resultara aconsejable. El hermano o hermana de Leonor se convertiría, por tanto, en el primer miembro de la Familia Real cuyo sexo se anunciara antes del parto.
domingo, 29 de octubre de 2006
Leonor soplará una vela
Pero salvo estas excepciones puntuales, el primer año de vida de la primera hija de don Felipe y doña Letizia se asemeja en lo cotidiano a la de cualquier bebé.
Las informaciones que facilita la Casa del Rey sobre la pequeña son escasas. "No hay mucho que contar. Está empezando a hablar y ya da sus primeros pasos". El príncipe Felipe en sus últimos actos ha concretado que su hija balbucea "papá y mamá" y que la palabra más clara que pronuncia es "agua". A su abuelo, el Rey, parece que le llama algo parecido a "ababa".
Leonor en las últimas semanas además de gatear a toda velocidad por los pasillos del palacio de la Zarzuela da sus primeros pasos ayudada por sus padres. "Si la cogen de las manos ya camina. Está claro que se soltará ella sola rápidamente", cuentan amigos de los Príncipes.
La crianza de la infanta, séptimo nieto de los reyes de España, y segunda en la línea de sucesión al trono, es normal. "No nos ha dado ni una sola mala noche y apenas ha tenido un catarro desde que nació", ha explicado el orgulloso padre.
Aun así la salud de la pequeña ha sido objeto de todo tipo de conjeturas, "todas infundadas", según se resalta desde la Casa del Rey. "De esta niña se ha dicho de todo: que si era sorda, que si estaba enferma. Barbaridades", dice un portavoz.
La reina Sofía, conocedora de los rumores, en algunas sesiones de fotos de este verano en Palma de Mallorca llamó por su nombre a la pequeña, quien rápidamente volvió la mirada hacia su abuela.
La pequeña mancha que tiene en el orificio nasal derecho también ha sido objeto de diferentes especulaciones. La versión oficial es que se trata de un angioma, algo muy normal en los bebés, que desaparece por sí solo.
Quien más ha sufrido en silencio todos los infundios que se han dicho de la infanta Leonor en estos sus primeros 12 meses de vida ha sido la Princesa.
Doña Letizia es una madre protectora en extremo, que se preocupa tanto de la vida cotidiana de la pequeña como de lo que se dice de ella.
Leonor tiene una niñera, pero si la Princesa está en casa es ella quien se ocupa de darle de comer, de bañarla y de jugar con ella. Quienes trabajan en el palacio de la Zarzuela cuentan que es habitual ver a doña Letizia empujando el coche de Leonor por los jardines o llevándola en brazos a visitar a los Reyes, a quienes ve casi todos los días.
Doña Letizia también acostumbra a ir con su hija de vez en cuando a las oficinas de palacio para que todos conozcan a la niña.
Los Príncipes de momento no han pensado que Leonor vaya a una guardería. "Es muy pequeña", ha dicho don Felipe. Tampoco han decidido a qué colegio irá. Pero sí parece que su formación se desarrollará en un colegio privado como ocurrió con el Príncipe, que estudió en el Rosales.
Cuando Leonor comience a hablar con soltura empezarán a enseñarle inglés y, luego, francés. "Su formación será la necesaria para el papel que tiene que desempeñar. Será probablemente una enseñanza multidisciplinar", dice un portavoz de la Casa del Rey. También se contempla la posibilidad de que Leonor reciba formación militar cuando tenga 18 años si ella es la llamada a reinar. "Pero todavía falta mucho", advierten en palacio.
De momento, a Leonor le encantan los cuentos que le lee su madre, empeñada en que desde pequeña se aficione a la literatura como ella. Su primer gran cambio llegará en primavera cuando deje de ser hija única.
Primer aniversario de la Infanta Leonor
| EL PROXIMO día 31 Leonor cumple su primer año. Su salud es perfecta en contra de las maledicencias propaladas. Superada la obsesión por la manchita, los padres tienen ahora una duda: ¿a qué guardería la llevarán para que esté en contacto con otros pequeños? Quizás a la de la Guardia Real |
| CONSUELO FONT - EL MUNDO Dentro de muy pocos días, el 31 de octubre, Leonor de Borbón cumplirá su primer año de vida. Y, según afirma un miembro del círculo de los Príncipes, ha tenido de su madre el mejor regalo que le podía hacer: el hermano o hermana que está en camino. |
No sólo porque el hecho de vivir en Zarzuela, rodeada del Monte de El Pardo, no facilita a la pequeña el contacto con otros niños. Sobre todo porque la enorme expectación mediática que ha generado su corta existencia, ha provocado en la Princesa Letizia bastante tensión, especialmente en sus primeros seis meses de vida. «Letizia, que está loca con su hija, como el Príncipe, es una madre demasiado protectora. Al contrario que Felipe, que sabiendo que la cría está bien, es más relajado, ella da excesiva importancia a todo lo relacionado con la niña», apunta dicha fuente, que explica: «Puede que la razón sea la gran presión que ha sentido la Princesa al tener que conjugar su papel oficial con su nueva faceta de madre primeriza. Sabe que su hija está también en el punto de mira. En un comprensible afán de protegerla de las maledicencias que sobre ella se han vertido, ha puesto un muro de silencio, convirtiendo casi en secreto de Estado todo lo relacionado con la niña».
Cierto es que sobre Doña Letizia han circulado todo tipo de dimes y diretes, como anorexia, abortos, ligaduras de trompas, o fecundación in vitro. Que, lejos de detenerse cuando nació Leonor, arrecieron, llegando a afirmarse que madre e hija estuvieron al borde de la muerte en el parto. Posteriormente, la artillería se dirigió a la niña, pasándose a hablar de un rosario de supuestas taras, siendo la más insistente que podía ser sordomuda.
Algo que nada tiene que ver con la realidad. Recientemente, el Príncipe Felipe, quien lleva en su cartera fotos de su hija que muestra con orgullo, comentaba: «duerme muy bien, come estupendamente y no ha tenido ni un catarro».
Las palabras del progenitor las corroboran fuentes médicas cercanas consultadas por CRONICA. «Es una niña tranquila, rara vez llora, ni siquiera cuando se la somete a la puntual revisión pediátrica, en que la mayoría de los bebés rompen a llorar. Ha tenido a lo largo de este año una talla, un peso y un desarrollo acorde con los parámetros usuales. También su alimentación se ha desarrollado bien, y en consecuencia no es un bebé ni gordo ni delgado. En resumen, es una niña sana».
Algo de lo que han sido testigos los médicos que atienden a la pequeña, habitualmente en un saloncito de la casa del Príncipe. El pediatra de la Infanta es Fernando Mar, jefe del servicio de neonatología de la Clínica Ruber Internacional, donde nació la niña, y también jefe de la UCI de neonatos del hospital Doce de Octubre. Un prestigioso profesional que, según revela un compañero suyo, está barajando dejar su cargo en este hospital, lo que le permitiría dedicarse full time al servicio de los Príncipes. Mar ha sido secundado en la atención de Leonor por Miguel Tapia, un militar miembro del equipo médico de Zarzuela, que ejerce como médico de cabecera de la Reina y la Princesa Letizia.
Saber que su hija se criaba bien no contribuyó a que Letizia se relajara del todo. La prueba es que la única mácula de Leonor, que fue ese angioma que le salió en su nariz al mes de su nacimiento, la trajo de cabeza. Según las fuentes médicas citadas, «es una manchita benigna y muy corriente, sale a uno de cada siete bebés. No requiere intervención quirúrgica, ni siquiera tratamiento con láser, porque en dos o tres años desaparece por si sola».
Letizia dio una importancia desmesurada no a la mancha, sino a lo que pudiera decirse sobre ello. Sobre todo cuando se publicó en una revista del corazón que Leonor iba a ser operada, cosa incierta. «Estaba obsesionada por la discreción, no quería que se supiese nada», dicen.
Parece que en Zarzuela, para acallar maledicencias, se valoró hacer un comunicado negando la noticia de la operación, pero la Princesa lo descartó. El temor a que se sobredimensionara esta cuestión contribuyó a que en sus primeros meses, Leonor apareciera fotografiada en contadas ocasiones. Tampoco se ha sabido nada, ni oficial ni oficioso, de su corta existencia: cómo es su cuarto, quién la cuidaba o por donde paseaba. El secretismo desató los rumores, que culminaron con el bulo de la sordomudez.
No fueron momentos fáciles aquellos. Muchas veces, a los médicos que visitan a la pequeña se les recogía en sus casas en coches de Zarzuela con los cristales ahumados. Nadie, así, podía saber si iban médicos a ver a la niña.
En vacaciones, aprovechando que en Mallorca la Familia Real está más accesible, la estrategia cambió radicalmente, convirtiéndose la pequeña Leonor en la reina del verano. Acaparó muchas portadas y se colocó como el décimo personaje más popular en este país, por encima incluso de su abuelo, el Rey.
Hoy la Infanta está dando sus primeros pasos. Letizia se ocupa de ella todo el tiempo que le dejan libre sus compromisos oficiales. Aseguran sus allegados que «la niña es para ella como un refugio que le libera de todas sus tensiones». No es raro que la lleve cogida en brazos. A menudo la pasea por los alrededores de su residencia en Zarzuela, la sube al palacio para que la vea la Reina e incluso, la lleva al edificio administrativo, Magnolias, para enseñársela al personal de la Casa Real.
¿GUARDERIA EN PALACIO?
Recientemente, en uno de los despachos, un funcionario le dio a la niña un juguete. Cuando en broma, se lo quiso quitar, Leonor comenzó a dar estentóreos gritos de protesta. El funcionario exclamó: «¡Caray con la muda!».No tiene demasiado contacto con otros niños, salvo esporádicamente con sus primos, hijos de las Infantas Elena y Cristina, con su prima Carla, hija de Erica Ortiz, y con hijos de amigos de los Príncipes. Algo que piensan solucionar sus padres, llevándola el año que viene a una guardería. Barajan la que tiene la Guardia Real cerca del palacio, en El Pardo. Eso y el futuro hermano o hermana que vendrá en mayo van a dar un vuelco a la existencia de Leonor. También a la de su madre. Según el citado miembro de su círculo, «lo mejor que le ha podido suceder a Letizia para relajarse con Leonor es un segundo embarazo. Incluso sin ser princesas, las primerizas siempre caen en el pecado de superproteger a sus hijos».
viernes, 27 de octubre de 2006
Fiesta de la banderita
La Reina Sofía coloca una banderita de la Cruz Roja al Príncipe de Asturias, en la mesa petitoria que presidió hoy con motivo de la 'Fiesta de la Banderita', instalada ante las sede del Congreso de los Diputados.
Mary Donaldson, embarazada de su segundo hijo
Madrid. Agencias
Nuevo 'baby boom' en las casas reales europeas. Tal y como sucedió hace dos años, varias princesas vuelven a coincidir en sus embarazos.
Mary Donaldson ha sido la última cuyo estado de buena esperanza se ha anunciado, y que se suma de esta manera a Máxima de Holanda y a la Princesa de Asturias. Las tres darán a luz entre abril y mayo.
La prensa ya venía rumoreando desde hace días un posible embarazo de Mary Donaldson, que finalmente fue anunciado hoy, días antes de su viaje junto a Federico de Dinamarca y su hijo a Tasmania (Australia), tierra natal de Mary Donaldson. El bebé que esperan nacerá en mayo, igual que el de los Príncipes de Asturias, una coincidencia que se repitió con sus primogénitos. El príncipe Christian nació sólo 15 días antes que la Infanta Leonor. No es el único detalle que transcurre en paralelo. Las dos se casaron en el mes de mayo de 2004: Mary el 15 y Letizia el 22.
Parece ser que pese a los desmentidos, dos han sido los gestos que más han delatado a Mary sobre su nuevo embarazo: el posado sujetándose el vientre en las fotos del cumpleaños de su hijo y una indisposición durante un acto oficial hace pocos días, que hicieron disparar los rumores.
Según detalla 'Hola' en su página web, ayer fue la última vez que se vio a Mary Donaldson, con motivo de una cena con miembros del Parlamento y del Gobierno en el Palacio de Christiansborg. A la cena asistieron la Reina, el Príncipe Enrique, los príncipes Federico, Mary, Joaquín, Alejandra y Benedicta, aunque al parecer nadie habló de embarazos.
Doña Letizia anunció su estado de nueva esperanza hace ya un mes, una noticia que se dio sin duda ante las molestias que está sufriendo la Princesa de Asturias en este primer trimestre. Poco después se supo del embarazo de Máxima de Holanda, que espera su tercer hijo para el mes de abril. Máxima y Guillermo de Holanda ya tienen dos niñas: Catarina Amalia, de casi cuatro años; y Alexia, de uno y medio. Sin duda esta será una primavera florida.