viernes, 14 de abril de 2006

Setenta y cinco años después

Editorial ABC
 
HACE setenta y cinco años que se proclamara en España la II República. Tres cuartos de siglo constituye un tramo temporal suficiente para pasar del recuerdo a la historia y situar en ella aquel acontecimiento que desembocó, trágicamente, en la Guerra Civil. El régimen republicano, con una imprecisa legitimación electoral y una adhesión popular en las grandes ciudades que se superpuso a la victoria cuantitativa de las candidaturas monárquicas en las elecciones municipales del día 13 de abril de 1931, naufragó porque no se asistió de las ayudas de un sistema que nació con una vocación revolucionaria, después del llamado «error Berenguer», con la dictablanda, y tras la dictadura de Primo de Rivera, consentida por Don Alfonso XIII cuando ya la Constitución de 1876 se había agotado.

La II República concitó en su momento todas las ansias de renovación, incluidas las que alentaban los sectores conservadores y liberales liderados por Ortega, Pérez Ayala y Marañón, pero no supo encontrar en ninguno de sus convulsos capítulos el punto de consenso nacional adecuado para su perdurabilidad. La deriva republicana tuvo pronto hitos emblemáticos: desde la declaración independentista de la Generalitat de Cataluña hasta la quema de iglesias y conventos, pasando por una beligerancia antimonárquica injustificada en la realidad sociológica y electoral de la ciudadanía española. El deterioro del régimen se produjo casi en una progresión geométrica y devino en abierto desafío antidemocrático ante la intolerancia izquierdista de la alternancia en 1933 que propició la Revolución de 1934, antesala de una tragedia que se confirmaría el 18 de julio de 1936, inmediatamente después del asesinato del jefe de la oposición, José Calvo Sotelo.

La II República plantea, tres cuartos de siglo después, una cierta ensoñación en determinados sectores sociales en España. Tiene el republicanismo la épica que acompaña los propósitos frustrados que se presentan a la posteridad como oportunidades perdidas. Pero los mitos y leyendas que acompañan ahora al régimen republicano responden a una sectaria idealización de lo que en realidad ocurrió. Hubo desintegración, desgobierno, partidismo y a todo ello concurrieron unos y otros, incapaces de sellar -como sí ocurrió en la Transición de 1978- un pacto de convivencia y de integración nacionales. La Monarquía se retiró discretamente a un segundo plano -el Rey se negó a «lanzar a un compatriota contra otro en fraticida guerra civil»-, mientras los grandes intelectuales del momento, los de la generación de 1914 y de 1927, que habían eclosionado antes de la proclamación republicana y protagonizado unas décadas brillantísimas en la literatura y el pensamiento españoles, volvieron grupas sobre su entusiasmo inicial -«No es esto, no es esto»- y abandonaron la experiencia más traumática de cuantas se han ensayado en nuestra historia política.

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, afirmó el pasado día 5 en el Senado que «la España de hoy mira con orgullo y satisfacción a la II República». No parece, sin embargo, que ésa sea la realidad. La España de hoy no vivió aquel régimen; la inmensa mayoría desconoce su trayectoria y los ciudadanos españoles disfrutan ahora de una democracia en la que la Monarquía parlamentaria que encabeza Don Juan Carlos es una institución que, en la Constitución de 1978, ofrece plena estabilidad, libertad y justicia a un país que no mira al pasado, sino al futuro, que no desea empantanarse en memorias históricas sectarias y vengativas, que ha apostado por la conciliación y la tolerancia. Los españoles no quieren ningún ajuste de cuentas, sino disfrutar del orgullo y la satisfacción de un logro sin precedente: vivir en democracia sin otros riesgos que los de un mundo en permanente transformación en el que el futuro nacional debe ser un proyecto compartido «de vida en común». En 1931, no pudo ser; setenta y cinco años después, es ya posible.
 

La República según Zapatero

M. MARTÍN FERRAND
ABC

NO es de extrañar que José Luis Rodríguez Zapatero, poseedor de una cultura de almanaque, sienta la emoción del 14 de abril en el 75º aniversario de la proclamación de la II República. Pero, ¿de qué República hablamos a la hora de los recuerdos? Hubo una, liberal y burguesa, impulsada por José Ortega y Gasset, Gregorio Marañón, Salvador de Madariaga, Ramón Pérez de Ayala... que no es, evidentemente, la que añoran y reivindican en su espíritu el hoy presidente del Gobierno y sus más radicales y fervorosos amigos separatistas. La otra República, la que terminó alzándose con el santo y la limosna, la rotunda y excluyentemente marxista que cuajó en el Frente Popular, la vertebrada por el PSOE, es la que inspira la memoria de Zapatero y, por ello, la que hoy impregna el sentimiento de aquéllos que mantienen encendida una luminaria roja con gorro frigio que muy poco tiene que ver con la realidad.

Ser republicano es, por supuesto, tan serio y respetable como no serlo; pero centrar el espíritu de la República en el fracaso de la proclamada en 1931 es, muy en la línea española más clásica, como celebrar la batalla de Trafalgar. Sólo aquí nos complacen las derrotas y nos encandila regocijarnos con su memoria. La ambición de una III República, una quimera que no parece latir en los pulsos ciudadanos, podría ser algo con sentido; pero la añoranza de la II, culminación de la desgracia nacional, sólo acredita en sus nostálgicos la incapacidad para liberarse de apriorismos y ver el pasado con la nitidez que exige el paso del tiempo.

Decía Niceto Alcalá Zamora, ya en su exilio de Buenos Aires, que «cada cual suele llamar desgracia a las culpas propias y culpa a las desgracias ajenas». Es el caso de un personaje como Zapatero que, puestos a ser socialista, prefiere el modelo de Indalecio Prieto, o quizá de Francisco Largo Caballero, que el más asentado y democrático de Julián Besteiro. Esa ensoñación, dicen que hereditaria, sólo acredita la incomprensión del pasado en relación con un mundo nuevo, el nuestro, en el que las radicalizaciones ya no tienen sitio y la izquierda encuentra dificultades para su propia definición en el ámbito de los países desarrollados.

En la efeméride del 14 de abril parece claro que la República comenzó a fraguarse en septiembre del 23, con la dictadura de Miguel Primo de Rivera. No se puede renunciar a los supuestos democráticos ni por razones de fuerza mayor y la consecuencia inexorable termina siendo una reacción revolucionaria más o menos descarada en sus formas. Ahora, Zapatero, en un nuevo alarde de política-ficción, sin entender el tracto de la Historia y con el endeble punto de apoyo de una lágrima familiar, quiere centrarnos en una República que nunca existió y llegar a la canonización civil de Manuel Azaña. Sería divertido de no tratarse del jefe de Gobierno de un Estado que tiene las costuras flojas.
 

jueves, 13 de abril de 2006

Reflexiones sobre la II República

Se conmemora mañana el 75 aniversario de la II República y desde algunos sectores políticos, incluido el Presidente del Gobierno, se han expresado comentarios nostálgicos de aquella época alabando lo que según ellos fue un periodo democrático. Estos argumentos, nacidos de la burda manipulación de la historia, ocultan el caos, destrucción y muerte que provocó aquél oscuro periodo de nuestra historia reciente.

 

La leyenda dibuja a los republicanos de los años 30 como defensores de la democracia pero la realidad dista mucho de esa imagen mítica ( capítulo 1 y capítulo 2).

 

¿Qué sucedió en abril de 1931? El día 5 se celebró la primera fase de las elecciones municipales en España. El resultado fue de 14.018 concejales monárquicos y 1.832 republicanos. Una semana después, el día 12, tuvo lugar la segunda fase, con el resultado de 5.775 concejales republicanos y 22.150 monárquicos por lo que la suma global da una victoria amplísima a favor de las fuerzas monárquicas.

 

Sin embargo, como explica César Vidal, "El hecho de que la victoria republicana hubiera sido urbana —como en Madrid donde el concejal del PSOE Saborit hizo votar por su partido a millares de difuntos— pudo contribuir a esa sensación de derrota pero no influyó menos en el resultado final la creencia de que los republicanos podían dominar la calle y arrastrar al país a una cruenta revolución." Recomiendo la lectura de su análisis ( capítulo 1 y capítulo 2).

 

En la república de 1931 hubo dos tendencias principales. Una aspiraba a una democracia liberal, y la otra venía impregnada de mesianismo revolucionario y, por tanto, de demagogia. La primera la auspiciaron los llamados Padres espirituales de la República, Ortega y Gasset, Gregorio Marañón y Ramón Pérez de Ayala, así como los organizadores del movimiento republicano, Niceto Alcalá-Zamora y Miguel Maura. ( Leer artículo completo).

 

El resultado de lo que empezó como un sueño para algunos y siguió como una pesadilla para España es conocido, a pesar de los esfuerzos de los simpatizantes republicanos en ocultar los brutales asesinatos que se sucedieron ya desde el principio de la II República. Esta es la República de Rodríguez Zapatero y que algunos se empeñana en conmemorar en una especie de revival tergiversando la Historia.

 

En Cataluña se ha presentado un proyecto de ley del Memorial Democrático que, sin embargo, adolece de desmemoria al olvidar mencionar "las checa" donde se torturaba a los desafectos con la república o los incendios de iglesias y desvalijamiento de fábricas.

 

Uno de los factores que facilitaron la victoria por la fuerza de los republicanos fue la deslealtad de algunos monárquicos cercanos a Alfonso XIII y que a la hora de la verdad lo dejaron sólo.

 

El Rey tuvo que abandonar España para evitar, como dijo en su emotivo discurso, "cuanto sea lanzar a un compatriota contra otro, en fratricida guerra civil." .

 

Sin embargo, sus temores se cumplieron 5 años después con el estallido de la Guerra Civil. La hoguera del odio ya ardía sin control y se disponía a consumir, junto con la razón histórica y la razón política, un millón de vidas españolas.

 

Que tomen buena nota los políticos que con tanta alegría conmemoran la II República, de lo que sucedió en nuestro pasado más reciente.

 

También sería oportuno que desde la Casa del Rey se valorara la lealtad de quienes rodean a Su Majestad pues en demasiadas ocasiones se transmite la sensación de que frecuentan el entorno real intelectuales, cantantes y otros representantes de los sectores progresistas que firman manifiestos a favor de la República mientras se da la espalda a los que no dudan en defender, contra viento y marea, la validez de la Monarquía sin desfallecer aunque a veces con el desaliento producido por el silencio de la Casa.  

 

Para conocer lo que significaron para España los años que transcurrieron de 1931 a 1936, recomiendo el reportaje especial ABC, 75 aniversario de la II República.

 

miércoles, 12 de abril de 2006

Los Reyes harán una visita de Estado a Jordania entre el 24 y el 26 de abril

 
Los Reyes de España harán una visita de Estado a Jordania entre los días 24 y 26 de abril, invitados por el Rey Abdalá de Jordania, informó hoy la Dirección General de Comunicación Exterior.

   Esta visita de Estado se produce sólo unos días después del viaje oficial de Don Juan Carlos y Doña Sofía a Arabia Saudí, en un semestre lleno de actividad internacional para la Familia Real, que a principios de abril hicieron también una visita de Estado a Francia y antes del verano viajarán a Noruega.

   Los Reyes de España ya visitaron Jordania en noviembre de 1994, y toda la Familia Real viajó al país en febrero de 1999 para asistir a los funerales del Rey Husein. Sin embargo, no se había producido una visita de Estado desde que comenzó el reinado de Abdalá II. En esta ocasión, está previsto que Don Juan Carlos y Doña Sofía viajen a la ciudad de Aqaba además de a Amán.

   Además, en mayo de 2004, la Reina Sofía, los Príncipes de Asturias y la infanta Cristina asistieron en Amán a la fiesta nupcial del heredero jordano, Príncipe Hamza, y su prima, Princesa Noor. Don Felipe y Doña Letizia pasaron entonces parte de su luna de miel en el país.

   El monarca hachemí, por su parte, hizo una visita oficial a España en 1999 y realizó un viaje privado en 2002. En febrero de 2005, Abdalá II pasó por España en el marco de una gira europea y, además de ser recibido por el Rey, se reunió con el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y con el ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, Miguel Angel Moratinos.

El Santo viajero

J. FÉLIX MACHUCA
ABC

SE le conoce como el gigante de la historia de las misiones. Y un historiador como sir Walter Scott llegó a decir que ni el protestante más intransigente ni el filósofo más instruido podían negarle al santo Javier el valor y la capacidad de un mártir, junto al buen sentido, la persuasión, la agilidad mental y la habilidad del mejor negociador que haya ido nunca a embajada alguna. No eran flores gratuitas con las que Scott reconocía la valia del navarro, sino un ejercicio de realismo y objetividad que de alguna forma perfila la inmensa talla humana y cristiana de san Francisco Javier, uno de los siete primeros seguidores de san Ignacio de Loyola.

Con motivo del quinto centenario de su nacimiento, ayer, Don Juan Carlos entregó, en nombre del pueblo de Navarra, un hermoso busto del santo al prepósito general de la Compañía de Jesús, Peter-Hans Kolvenbach. Quinientos años después de su nacimiento, la figura de uno de los misionero más incansables y osados de la historia de la Iglesia recobra su dimensión más real al recordarse que llevó la palabra de Dios a tierras tan lejanas y hostiles como Goa, Ceilán, Malaca, Japón y hasta las mismísimas puertas de China, donde murió abatido de fiebres. Una biografía, la suya, digna de los elegidos. Quizás por eso Pio X lo nombró patrón oficial de las misiones de la Iglesia.
 

La prensa saudí se hace eco de la imagen «rompedora» de Doña Sofía

La Prensa saudí se hace eco de la imagen «rompedora» de Doña Sofía
 
A. M-F./ ABC
 
RIAD. El principio de que un gesto puede ser más eficaz que mil palabras es común a todas las civilizaciones, y Su Majestad la Reina -firme defensora de los derechos de la mujer-, con la amable y sobria resolución que la caracteriza, ha tenido varios, que no han pasado inadvertidos, durante su breve estancia en Arabia Saudí, donde la separación entre hombres y mujeres impera en todas las facetas de la vida.

Varios periódicos saudíes llevaron ayer a sus portadas la imagen de Doña Sofía con un traje de chaqueta de llamativos tonos fucsia, un estilo «rompedor» para un país en el que para salir a la calle las mujeres están obligadas a cubrirse con una túnica negra -«abaya»- y un estricto velo -por el que, a través de una estrecha rendija, sólo asoman los ojos-, el atuendo que también llevaban las periodistas mujeres que los medios nacionales enviaron a cubrir la «agenda paralela» de la Reina.

Si el día de su llegada la Reina optó por un estilo más «conservador», una falda larga -hasta el tobillo- de color azul marino, con chaqueta del mismo color jaspeada con cuadritos blancos, en la segunda jornada de la visita «rompió» con su falda, no sólo de un llamativo color fucsia, sino además por debajo de la rodilla -es decir, con los tobillos al descubierto-, conjunto con el que visitó unas ruinas y un centro médico. Más «atrevida» fue su vestimenta vespertina, cuando se enfundó unos pantalones de tonos burdeos para recorrer el museo nacional Centro Histórico Rey Abdulaziz.

Para la despedida, la Reina eligió un florido vestido en gasa de color pistacho, con el complemento de un foulard del mismo tono. Pero su último gesto, antes de subir al avión para emprender el regreso a España, fue aún más «heterodoxo», con las cámaras de televisión de testigos irrefutables: Doña Sofía, perfecta conocedora de las costumbres de este país islamista, en el que los hombres se saludan con besos y a las mujeres se les da la mano, hizo amago de besar al Príncipe Salma, gobernador de Riad, quien reaccionó instintivamente echando la cabeza hacia atrás para evitar el contacto y recriminó a la Reina, entre risas compartidas, por su actitud «provocadora».

Así, sin necesidad de pronunciar una sola palabra, la Reina Doña Sofía dejó un soplo de libertad en el país más islamista del mundo, donde ahora se habla de la expectativa de reformas que permitirán a las mujeres, por ejemplo, conducir.
 

La Reina Sofía hace camino al andar

Rosa Villacastín
Diario Directo

Han pasado doce años desde que los Reyes de España estuvieron de viaje oficial en Arabia Saudí. Doce largos años durante los cuales la situación de las mujeres de ese país apenas sí ha variado en cuanto a derechos y obligaciones se refiere. Prueba de ello es el revuelo mediático que se ha organizado por el simple hecho de que durante su última visita, realizada la semana pasada, la Reina Sofía, se haya vestido como lo hace cuando visita Inglaterra o China. Ni más ni menos, ni menos ni más, lo que no resta importancia a un gesto que estoy segura habrá tenido un significado muy especial para las mujeres de ese país, ya que puede ser el inicio de un cambio, de un ligerísimo cambio que, lo quieran los hombres o no, está germinando a pasos agigantados en la sociedad saudí. Más que por el deseo expreso de sus gobernantes, por la propia dinámica de una sociedad que mira con lupa todo cuanto acontece en París, Londres, Nueva York o Madrid. Países a los que viajan constantemente, en los que compran los últimos modelos de Armani, Galliano, Versace, Cavalli o Ferragano, donde estudian, donde pasan sus vacaciones y en los que la mujer disfruta de una libertad que tarde o temprano terminará por imponerse en sus lugares de origen si no lo impiden los fundamentalistas.

No es la primera vez que Doña Sofía prescinde de la 'abaya' -típica túnica negra que lucen las mujeres cuando salen fuera de sus recintos privados, de sus palacios, de sus mansiones o de sus casas, y que acompañan con un velo del mismo color, que tiene una rendija a través de la cual pueden ver cuanto acontece a su alrededor-, pues ya lo hizo en su anterior visita en el año 94, lo que ocurre es que entonces no se dio tanta importancia a un asunto que si hoy ha llamado tanto la atención es porque todo lo que ocurre en Oriente Próximo es analizado hasta en sus mínimos detalles por los medios de comunicación europeos y norteamericanos.

Recuerdo que tras la entrega de los Premios de Periodismo que anualmente concede la Agencia EFE, tuve oportunidad de hablar con la Reina Doña Sofía sobre este viaje a Arabia Saudí, y ya nos dijo a las dos o tres periodistas que le preguntamos, que su intención era vestirse como lo hacía siempre, o sea, con elegancia, sin llamar la atención y sin ofender a sus anfitriones, pues si por algo se caracteriza nuestra reina es precisamente porque sabe lo que tiene que hacer en cada momento, en cada circunstancia. Defensora de los derechos de la mujer, a la reina le gusta hacer camino sin necesidad de ir pregonándolo a los cuatro vientos. Algo que en esta ocasión no ha podido evitar y de lo cual me alegro porque ya es hora que se le dedique un poco más de atención a quien ha tenido y tiene un protagonismo tan importante en la historia reciente de nuestro país.

martes, 11 de abril de 2006

Sobre la II República

Con motivo del 75 aniversario de la proclamación de la II República en España, muchos medios de comunicación aprovechan para evocar la efeméride, en muchos casos de manera laudatoria, en línea con las palabras del presidente del Gobierno cuya actuación política, dijo, se inspira en aquella época.  

Una de dos, o el señor presidente del Gobierno desconoce ese trágico periodo de nuestra Historia o, lo que es más grave, se identifica con el caos, persecuciones, asesinatos y revueltas que significaron aquella época.  

Algunos intelectuales, como José Ortega y Gasset, ante la inestabilidad que vivía España tras el Directorio de Miguel Primo de Rivera y su sucesor, el General Berenguer, le llevó a escribir un artículo en noviembre de 1930 que terminaba con la rotunda sentencia: " Delenda est Monarchia ". Ortega propugnaba la caída de la Monarquía para salvar a España. Sin embargo, ante las atrocidades que ya desde el principio protagonizó la II República, Ortega escribió otro artículo en el que se lamentaba de los acontecimientos que se producían. "No es esto, no es esto" exclamó el principal filósofo español del siglo XX.  

Recomiendo vivamente el reportaje especial que publica ABC sobre el 75 aniversario de la II República. Reproduzco aquí algunos párrafos del artículo del director en el que hace un buen análisis de lo que significó aquél régimen radical ya desde sus primeros días:  

"La II República española fue un fracaso que desembocó en la Guerra Civil porque los republicanos —desde los conservadores a los izquierdistas— quisieron reinventar España, aplicarle unos cánones extraños a sus inquietudes, transformar usos y costumbres que respondían a motivaciones seculares y racionales de hondo calado. La II República fracasó porque, a diferencia de la Monarquía en sus más diferentes períodos históricos, no fue una República nacional, integradora y evolutiva. Optó por la transformación drástica y revolucionaria, por el desprecio de las geologías culturales, por la ignorancia de las inercias y, en definitiva, por la construcción ex novo de una vieja nación cuyo futuro se pretendió imponer desde una soberbia intelectual y un exclusivismo ideológico insoportables. La II República no construyó una derecha liberal y democrática ni una izquierda tolerante y desprejuiciada. Por el contrario, el régimen republicano —cuyo vértice, la jefatura del Estado, es por definición móvil y banderizo— acendró las peores mañas integristas de las derechas y los usos totalitarios de la izquierda."  

"La Monarquía se retranqueó en ese capítulo de la historia de España; depuso sus derechos porque no quiso hacerlos valer ni con la fuerza ni enfrentando a españoles contra españoles y se situó allí, muy a mano de la conciencia y el sentimiento de la Nación, lista para ofrecer sus servicios. Pasaron décadas y los viejos republicanos de Toulouse, arremolinados en este abril de 2006 en torno al Rey, absorbiendo las lágrimas de su emoción histórica reconocían, en la honradez de una dignísima senectud, «¡qué suerte ha tenido España con esta Monarquía!»."  

"Hay naciones para las que la forma de su Estado ha sido siempre un accidentalismo político. No para España. La dos repúblicas —la del siglo XIX y la del XX— nos han escarmentado casi con ensañamiento. La Monarquía es un elemento fundacional de la Nación y, en esa misma medida, un factor estabilizador de la convivencia. Los españoles exiliamos a reyes, pero no los decapitamos. Los deseamos primero, y los aborrecimos después, pero tras uno sabíamos que venía otro y que su razón de ser era la propia España y no militancia alguna. Cada vez que España dobló el cabo de un nuevo tiempo, la Monarquía supo estar a la altura de la circunstancia."

"Acudo a Ortega —el hombre que peleó por la República y abjuró luego de ella, que pasó del delenda est monarchia al no es esto, no esto— porque si el filósofo madrileño elevó la circunstancia personal a la categoría de condición ontológica de cada individuo, España se entiende en lo político sólo en su circunstancia monárquica, de tal manera que el régimen republicano se constituye en una anomalía para nuestro país. Eso es lo que enseña la historia y de eso, de historia simplemente, se escribe y se enseña en este suplemento de ABC, periódico que surgió hace ciento tres años para «seguir sus propias banderas» que tampoco eran entonces, no lo son ahora, ni lo serán en el futuro otras que la Nación española y la Monarquía, cohesionadas ambas en los valores de la excelencia cultural, el liberalismo político y el sentido trascendente de la existencia humana."

lunes, 10 de abril de 2006

Finaliza la visita de los Reyes a Arabia

Agencias
El rey Juan Carlos I de España y la reina Sofía finalizaron hoy su visita oficial de tres días en Arabia Saudita después de un acuerdo entre empresas españolas y saudíes que abrieron un fondo de inversión común de 5.000 millones de dólares, informó la agencia de prensa saudita SPA.
Según SPA, los monarcas y su delegación de acompañantes estuvieron en el aeropuerto de la base aérea de Riad junto al príncipe Salman bin Abdulaziz, gobernador de la región de Riad, el príncipe Saul Al Faisal, ministro del Exterior, y varios oficiales sauditas.
El acuerdo histórico fue firmado por el ministro español de Industria, Comercio y Turismo, José Montilla, y Amr Dabbagh, gobernador de la Autoridad General de Inversiones de Arabia Saudita (SAGIA, por sus siglas en inglés).
El ministro del Exterior saudí dijo que las empresas del sector privado destinarán este monto para inversiones comunes.
El sábado, los dos países firmaron también un memorándum de entendimiento para consultas políticas bilaterales entre los Ministerios de Relaciones Exteriores de ambos Estados. Asimismo se firmó otro acuerdo para la promoción y la protección de las inversiones entre ambos países.

Montilla, citado por la prensa saudí, comentó que las relaciones comerciales entre ambos países superan los 3.500 millones de dólares (2.800 millones de euros) al año.
Según el ministro, las exportaciones de España a Arabia Saudita alcanzan los 770 millones de dólares (635,34 millones de euros).

El Rey alienta las tibias reformas iniciadas por Abdulah de Arabia

Don Juan Carlos apoyó ayer las inversiones españolas en Arabia, país en el que España goza de una posición privilegiada basada en la estrecha relación entre la Corona y la familia real saudí. La reina Sofía mantuvo un programa paralelo.
MARIÁNGEL ALCÁZAR
La Vanguardia

En un país gobernado por un rey absoluto y en el que las mujeres no tienen papel en la vida pública, las tímidas reformas emprendidas por el rey Abdulah desde que llegó al trono, hace ocho meses, parecen pasos de gigante. Así lo reconoció ayer don Juan Carlos, quien alabó la política del monarca saudí en materia de apertura económica, su papel estabilizador en los mercados energéticos, su posición frente al terrorismo y su liderazgo para lograr atenuar el riesgo de desestabilización de Oriente Próximo En sus únicas palabras durante su visita oficial a Arabia Saudí, pronunciadas ante empresarios españoles y saudíes, don Juan Carlos aseguró que este es el momento propicio para que ambos países refuercen sus vínculos bilaterales con relaciones económicas intensas.

A pesar de que, en el último momento, la CEOE desmontó la delegación empresarial que iba a acompañar a los Reyes en la visita oficial, una docena de empresarios acompañaron a don Juan Carlos. Los saudíes habían pedido que fueran empresas con inversiones en Arabia, es decir, sólo valores seguros. Al encuentro, que tuvo lugar en la Sagia (Agencia Saudí de Inversiones Internacionales), asistieron representantes de las empresas españolas ACS, Ferrovial, Indra, Navantia, OHL, Repsol, Técnicas Reunidas, Banco de Sabadell, Cepsa, Endesa y Abengoa. En un marco de confianza ante las perspectivas de negocio para ambas partes, el ministro de Industria, José Montilla, aseguró que "nuestros dos países se encuentran en un momento excepcionalmente favorable" y relató los sectores - principalmente energético, infraestructuras, agua y transporte- en los que están interesados las empresas españolas. A fin de concretar ese clima de confianza, Montilla y su homólogo saudí firmaron un acuerdo para la promoción y protección recíproca de inversiones que contempla la creación de un fondo de inversiones de 5.000 millones de dólares que garantizan la voluntad de ambos países en este terreno.

Antes de la reunión empresarial, el Rey visitó la sede del Consejo Consultivo Saudí, una asamblea formada por 60 miembros, todos hombres, elegidos directamente por el rey Abdulah para llevar a cabo el proceso de reformas internas emprendido por el monarca saudí, que llegó al trono el pasado mes de agosto a los 82 años tras el fallecimiento de su hermano, el rey Fahd. La visita de don Juan Carlos a esa asamblea se interpreta como un gesto de apoyo a esa institución a fin de que como, al parecer impulsa el monarca saudí, se inicie un camino para lograr una representación por sufragio universal.

Durante la tarde, el Rey recibió en audiencia a los ministros saudíes del Petróleo e Interior, así como a los presidentes de las compañías petrolíferas. Por la noche, el príncipe Salman, gobernador de Riad, ofreció una cena a don Juan Carlos a la que no asistió doña Sofía. Desde su llegada a Arabia Saudí, la Reina ha tenido un programa diferente, ya que el protocolo saudí no contempla la participación de mujeres en actos públicos.

El santo y el Rey

Jorge Trías Sagnier
ABC

EL cardenal Rouco, legado pontificio en la conmemoración del quinto centenario del nacimiento de san Francisco Javier, pronunció ante los Reyes de España una homilía memorable en la misa que se celebró en la localidad Navarra de Javier. Rouco Varela, nuestro arzobispo capitalino, es, no sólo un hombre de la edad del espíritu, sino una de las cabezas más lúcidas y mejor amuebladas que tiene España. Sí, de España, de esta Nación que además de una realidad histórica, es una idea moral. Es decir, que si España cae, además de sucumbir nuestra patria, arrastraría a toda Europa. Y por esa razón, el cardenal recordó ante los Reyes, refiriéndose a uno de los gigantes del catolicismo, nuestro jesuita Francisco Javier de Jasso y Azpilicueta, las palabras que pronunció otro gigante católico y universal, también santo y europeo, el Papa polaco Juan Pablo II, en su última visita a nuestra patria: «España evangelizadora, ése es el camino. No descuidéis nunca esa misión que hizo noble vuestro país en el pasado y es el reto intrépido para el futuro».

España es una idea-fuerza que ha ido sumando pueblos y territorios en torno a la Corona y a la unidad, hasta quedar configurada, después de muchas vicisitudes, como la España de la monarquía constitucional, la España laica y católica consagrada en nuestra Constitución, la España, en suma, de la libertad y de la solidaridad. ¿Es comprensible Javier o Navarra sin la idea de España? Los vizcaínos que hicieron la conquista, ¿pueden desgajarse de la historia común de España? ¿Es explicable la historia de Cataluña si no es como un lento pero inexorable peregrinaje hacia una unidad con el resto de los pueblos peninsulares con el fin de abandonar su carácter de territorio de frontera? ¿Qué es América sino la proyección de esa idea de España? Ahora que también se conmemora el 75 aniversario de una de las épocas más disolutas de nuestra historia, la de la Segunda República, conviene no olvidar a España y a la Monarquía, al Rey, en suma, que gobierna nuestros días. Rey que ha hecho posible la reconciliación entre todos los españoles y que, también siempre que tiene ocasión, proclama y reivindica «la España moderna y democrática que con el esfuerzo de todos los españoles hemos construido».

El cardenal Rouco alentó, una vez más y con ocasión de este V Centenario, a recuperar las raíces cristianas de Europa y, particularmente, las de España. Raíces cristianas de una idea moral de España que representó en su tiempo el emperador Carlos o su hijo Felipe y que representa hoy nuestro Rey, su sucesor. A esa misión unificadora, expansiva y evangelizadora, entre otras misiones trascendentales, se ocupa nuestra Iglesia sin miedo ni descanso. Por todos los medios que tiene a su alcance. Como escribió el sábado pasado en estas páginas Juan Manuel de Prada, la Iglesia debe actuar -y casi siempre actúa- como fermento de la sociedad. España, como Europa, o será cristiana o no será.

sábado, 8 de abril de 2006

Reina de la cooperación


Doña Sofía regresa a España tras su viaje a Senegal y Cabo Verde

LA VANGUARDIA

La reina Sofía regresó ayer a España tras su viaje de cooperación que la ha llevado a Senegal y Cabo Verde. Ayer, doña Sofía cerró su viaje en Praia, la capital caboverdiana, con una visita al jardín de infancia Gulbenkian, que con treinta años de vida es el más antiguo de los que el Instituto Caboverdiano de Solidaridad tiene repartidos por las diez islas del archipiélago, y en los que se atienden a unos 2.000 niños y niñas.

Los más de doscientos pequeños de entre 3 y 6 años, nacidos en familias muy pobres, que acuden cada día a este jardín de infancia mostraron a la Reina su alegría y agradecimiento por visitarlos, y le obsequiaron canciones y dibujos.

Doña Sofía, a quien acompaña en su viaje la secretaria de Estado de Cooperación, Leire Pajín, también se entrevistó con el presidente Pedro Pires, con quien comentó los promenores de su viaje a este país que, junto a Senegal, donde ha estado también doña Sofía, son prioritarios para Cooperación Española.

La Reina supo de la preocupación del Gobierno caboverdiano por el alarmante incremento en los últimos años del número de niños abandonados, los llamados niños de la calle,que sólo en Praia, la capital del país, donde viven poco más de cien mil personas, se tiene constancia de 300 casos.

Niños delincuentes en algunos casos que son detenidos e ingresados en cárceles en las que comparten celda con presos adultos. Para combatir ese fenómeno, y otras muchas carencias sociales de niños y jóvenes, se creó el Instituto Caboverdiano del Menor, con el que la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) colabora, y que estudia, junto a la asociación española Paideia, un proyecto concreto para atender a los niños de la calle en Praia y Mindelo.

La estancia de la reina Sofía en Cabo Verde ha sido toda una fiesta. A pesar de la probreza y de la escasez, los habitantes de Cidade Velha, fundada en el siglo XV y con un patrimonio arquitectónico rehabilitado por Cooperación Española, recibió el martes a la Reina a ritmo de batucada, música tradicional de Cabo Verde que tiene sus orígenes en el vecino continente africano y que la población negra llevó hasta Brasil.

En esta población costera saqueada en varias ocasiones por los piratas y antiguo mercado de esclavos, comenzó hace más de cinco siglos la historia de Cabo Verde. Durante su estancia, la Reina apoyó el trabajo de los cooperantes españoles que desde hace años ayudan a sus habitantes a salir de la pobreza. "Nos sentimos orgullosos de ellos", dijo doña Sofía, que anunció una futura visita del rey Juan Carlos.

En los últimos años, la reina Sofía ha realizado viajes de cooperación a Bolivia, Tanzania, Mozambique, Bangladesh, San Salvador y Honduras, entre otros paíes, En todos los viajes, doña Sofía ha actuado como embajadora especial de la Agencia Española de Cooperación y en ocasiones también ha visitado proyectos patrocinados por la Fundación Reina Sofía.

La Infanta Cristina, con los enfermos de cáncer

La infanta Cristina inauguró ayer en Benalmádena (Málaga) el centro de cuidados paliativos de la Fundación Cudeca (Cuidados del Cáncer), primero de este tipo en España, que permite atender anualmente a 600 pacientes terminales de cáncer en sus domicilios. La duquesa de Palma recorrió las instalaciones con la fundadora de Cudeca, Joan Hunt, una inglesa residente en la Costa del Sol, quien dio las gracias a la Infanta y a "todos aquellos que se han unido para hacer nuestro sueño realidad". / Europa Press

Un año sin Rainiero

El pasado 6 de abril se cumplió un año de la muerte de Rainiero de Mónaco. Un hombre que en sus más de cincuenta años de reinado consiguió situar el pequeño principado europeo en la primera línea de la actualidad a base de lujo y glamour. Para recordar a Rainiero se celebró una misa en la catedral de Monaco presidida por sus tres hijos: Carolina, Alberto y Estefanía. La foto del funeral de aniversario es casi una copia de la de hace un año. Alberto flanqueado por unas emocionadas Carolina y Estefanía en los bancos situados a la derecha del altar. Pero a pesar de la semejanza de las instantáneas, entre una y otra han pasado 365 días y muchos cambios personales en la vida de los hermanos Grimaldi.

Alberto, el heredero, asumió su nuevo cargo como Alberto II, una vez acabado el luto oficial, y con el compromiso de que se casaría en cuanto encontrase la candidata adecuada. Para sorpresa de todos, pocos días antes de esta confesión, aparecía en todos los medios de comunicación la foto de Alexandre, un niño de casi dos años cuya madre, la azafata de color Nicole Costa, explicaba que Alberto era el padre del pequeño. Nicole relató todo tipo de detalles sobre su relación con Alberto y mostró fotos en las que se veía al principe monegasco jugando con el bebé. Ante tanta evidencia, el palacio emitió un comunicado oficial en la que el príncipe reconocía a Alexandre como hijo suyo, pero no le iba a dar su apellido Grimaldi.

Pero no ha sido la única sorpresa que ha dado Alberto este año. Hace unas semanas, primero en los Juegos de invierno en Turín y luego en las idílicas Maldivas, Alberto daba muestras evidentes de vivir una relación sentimental con la nadadora sudafricana Charlene Wittstock. En el Principado todos hablan de que pronto habrá boda, a pesar de la decepción que supuso no ver a Charlene junto a Alberto en el pasado Baile de la Rosa, hace dos semanas.

Carolina, la mayor de los Grimaldi, vivió la muerte de su padre en soledad ya que su marido, Ernesto, estaba muy grave en el hospital a causa de una pancreatitis. Durante este año, Carolina y su hermana pequeña, Estefanía, con la que continúa sin hablarse, han ejercido de primeras damas de Mónaco, pero siempre han evitado coincidir. Aunque se rumoreaba que Alberto delegaría la función de primera dama en Estefanía, su ojito derecho, parece que últimamente es Carolina la que ha tomado las riendas del Principado. En el último Baile de la Rosa, sus tres hijos mayores, Andrea, Carlota y Pierre Casiraghi, fueron los protagonistas de la fiesta junto a un nutrido grupo de jóvenes amigos.

Estefanía también quiere retomar las riendas, pero no las del Principado sino las de su vida. Por eso no es de extrañar que cada vez sean más incesantes los rumores de su reconciliación con Daniel Ducruet, su gran amor, y del que se vio obligada a divorciarse hace diez años, muy a pesar suyo, pero para no perjudicar más a su padre y su país.
 

viernes, 7 de abril de 2006

El Rey destaca el «espíritu de solidaridad» de la España moderna

Javier (Navarra). Agencias
 
El Rey don Juan Carlos destacó hoy, en su discurso en el acto institucional de celebración del quinto centenario del nacimiento de San Francisco Javier, el "espíritu de solidaridad" de los misioneros y cooperantes, que también es propio de "la España dinámica, moderna y democrática".
 
Una España, agregó don Juan Carlos, acompañado en este acto por la Reina doña Sofía, que "con el esfuerzo de todos los españoles, hemos construido sobre un ejemplar marco de convivencia, basado en el más amplio consenso de nuestra Historia".
 
Este acto institucional, al que también asistieron, entre otros, el presidente del Gobierno de Navarra, Miguel Sanz, y el cardenal Antonio María Rouco Varela, conmemoró el quinto centenario del nacimiento de Francisco de Javier, al que don Juan Carlos calificó como "un hombre singular", cuya obra fue "excepcional".

jueves, 6 de abril de 2006

Zapatero y la II República

ABC

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, dio ayer un paso significativo en el proceso revisionista de la reciente historia de España, que está en la base de una buena parte de sus iniciativas legislativas y discursos políticos. Realizó el jefe del Ejecutivo en el Senado toda una apología de la II República, a la que, a juicio de Rodríguez Zapatero, la actual democracia española mira «con reconocimiento y satisfacción». El periodo republicano, según esta peculiar retrospección, «iluminó» la Constitución de 1978 y «muchos de los objetivos, grandes aspiraciones y de las conquistas» de la II República están hoy «en plena vigencia y alto grado de desarrollo en nuestro país».

Las palabras de Rodríguez Zapatero son la prueba de los perjudiciales efectos que produce confundir la realidad histórica con la ensoñación, porque si hay alguna causa indiscutible del éxito constitucional de 1978 es, precisamente, la de no haber repetido los errores del pasado, incluidos los que alumbraron y jalonaron de forma determinante el periodo republicano hasta su fracaso definitivo. La convivencia de la España del siglo XXI no puede tener como referencia histórica una etapa en la que las grandes ideas liberales de unos pocos fueron derrotadas por el sectarismo ideológico y la tensión separatista. Tiempo de golpes de estado, revoluciones antidemocráticas y rupturas territoriales, la II República a la que ayer aludió Rodríguez Zapatero nunca existió más que como coartada falsamente historicista para promover, en este momento, una serie de cambios políticos y sociales que están alterando gravemente el consenso constitucional de 1978. Ciertamente, si Rodríguez Zapatero ve en la España de 2006 una culminación diferida de la II República, será porque están en retroceso los valores de la Constitución de 1978. Al menos, el alarde republicano de Rodríguez Zapatero es coherente con el impulso de una parte de su acción política; aquélla marcada por un laicismo agresivo, por una visión ideologizada de la educación, por la irrupción en el sistema de valores de la sociedad y por la suplantación de los fundamentos del régimen político actual. No en vano, el jefe del Ejecutivo dijo de la Nación que era «un concepto discutido y discutible»; y no en vano su Gobierno está embarcado en un proceso de vaciamiento constitucional a través del proyecto de Estatuto para Cataluña.

Pero, ante todo, el discurso de Rodríguez Zapatero sobre la vigencia de los valores republicanos es insolvente e injusto, al desconocer el papel de la Monarquía en la consolidación de la democracia en España, como la única institución capaz de integrar a la sociedad española en un proyecto político común, asentado en la unidad nacional. La postergación de la Corona -otra más, después de la perpetrada en la resolución del Congreso sobre el golpe de Estado del 23-F- en la apología republicana que ayer ejecutó solemnemente el presidente del Gobierno no es accidental, sino esencial en un proceso político de transformación del Estado, perfectamente visible en el texto del nuevo Estatuto para Cataluña y orientado a la mutación de España en una especie de modelo confederal y desnacionalizado, en el que las instituciones comunes, es decir, las nacionales, tendrán muy complicado no sólo el mantenimiento de sus actuales atribuciones, sino su propia supervivencia.

Rodríguez Zapatero se ha equivocado al evocar idílicamente un periodo histórico convulso, suficientemente reciente como para que su juicio republicano sea sustancialmente impugnado por historiadores y protagonistas. Pero, sobre todo, para que sea descartado no por el pasado, sino por el presente de una sociedad cuyo modelo de convivencia se selló en 1978 y que es mucho mejor que cualquier otro, porque no se parece a ninguno de los que, como la II República y otros anteriores y posteriores, sumió en la frustración las ansias de progreso de España.

martes, 4 de abril de 2006

Los Príncipes en Lérida

Los Príncipes, de paseo por el Parque Nacional de Aigüestortes

Los Príncipes de Asturias visitaron el lunes el Parque Nacional de Aigüestortes, en Espot, Lleida, que celebraba los actos de conmemoración del 50 aniversario de su creación. Don Felipe y Doña Letizia llegaron a bordo helicóptero pasadas las 11.30 de la mañana para, acompañados del presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, y el alcalde de Espot, Agustín Perot, subir en todoterreno hasta el lago San Mauricio para saludar a los miembros del Patronato del Parque y recibir explicaciones sobre este espacio natural singular. Allí saludaron también a alumnos y profesores del Instituto de Secundaria de Gissona, a quienes les correspondía actividades al aire libre en el Parque Nacional.

Acompañan también a los Príncipes el delegado del Gobierno en Cataluña, Joan Rangel. La ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, que tenía previsto acudir a esta cita, no pudo asistir finalmente a esta conmemoración por encontrarse indispuesta.

Antes de llegar a Espot, los Príncipes visitaron en privado la catedral de la Seo de Urgel, donde saludaron a los ciudadanos allí concentrados. El obispo de la Seo de Urgel, Joan Enric Vives Sicilia, y el alcalde de esta localidad, acompañaron a los Príncipes en su visita.

El Príncipe de Asturias y de Girona aseguró que "la conservación de la naturaleza es una cuestión de interés preferente y una responsabilidad colectiva".

Espot es la localidad más próxima a Aigüestortes, con menos de 200 habitantes censados, que, en su mayoría, pudieron estrechar la mano de los Príncipes, a quienes recibieron calurosamente.

Al terminar el recorrido por el Parque, los Príncipes se desplazaron hasta Espot, en donde visitaron el Ayuntamiento y firmaron en el libro de honor, antes de presidir la conmemoración.

La conservación "ha ganado"

En su discurso, Don Felipe destacó que ver Aigüestortes es comprobar como la conservación de la naturaleza "ha ganado la apuesta", y que se puede decir que es, incluso, "el arquetipo, el que mejor se ajusta al concepto y la definición" de parque natural.

Se refirió también a su belleza, al agua que es una de las protagonistas del Parque (tiene más de 200 lagos de origen glaciar, ríos y torrentes) y subrayó que es "el motor económico de toda la comarca y el referente que mueve toda su actividad".

El Príncipe terminó sus palabras en catalán para decir que "a todos los españoles nos llena de orgullo" disponer de joyas de la Naturaleza como esta, que la Corona siempre ha apoyado y alentado.

Intervino también Maragall y explicó que Aigüetortes es el paradigma de la biodiversidad de Europa, patrimonio natural y cultural, que se quiere ampliar en un 25 por ciento más (actualmente cuenta con 14.119 hectáreas), impulsar un plan estratégico y mejorar sus accesos, para lo que se destinarán seis millones de euros.

Según el presidente de la Generalitat, el medio ambiente y el desarrollo sostenible son prioritarios para una Cataluña más equilibrada, en una España incluida en la biodiversidad.

El director general de Biodiversidad del Ministerio de Medio Ambiente, José Luis Herranz, sustituyó a la titular del departamento, Cristina Narbona, que no asistió por problemas de salud.

Nueva ley de Medio Ambiente

Herranz declaró que el Ministerio prepara una nueva ley para adecuar la Red de Parques Naturales -trece en total que ocupan 350.000 hectáreas- a las sentencias del Tribunal Constitucional para transferir las competencias de estos entornos a las Comunidades Autónomas, reforzar la cooperación entre Administraciones y consolidar sus objetivos.

Aseguró Herranz que el Consejo de Ministros aprobará una ampliación de la superficie protegida de Aigüestortes, aunque no precisó cuando, y que se creará en este Parque el Centro de Visitantes de San Mauricio.

El Parque Nacional de Aigüestortes se encuentra entre las comarcas de la Alta Ribagorca, el Pallars Sobirá, el Pallars Jussá y Val d'Aran.

Los valles en forma de U del Parque son una magnífica muestra de la acción erosiva de los glaciares del Cuaternario. Entre su flora hay distintas variedades de pinos, abetos, abedules y hayas, y hay especies animales amenazadas como el águila real, el desmán de los Pirineos, el urogallo y el sarrio.

La reina Sofía visita en Senegal un centro de acogida de bebés huérfanos

La Reina se acerca a África

LA VANGUARDIA - 04/04/2006
Efe DAKAR

La reina Sofía terminó ayer su viaje a Senegal con una visita a Goree Salio, la histórica isla de los esclavos desde donde hasta mediados del siglo XIX se iniciaba el tráfico de negros africanos hacia América. Acompañada de la primera dama senegalesa, Viviane Wade, la secretaria española de Estado para la Cooperación Internacional, Leire Pajin, y el ministro senegalés de Cultura, Coumba Ndoffene Diouf, doña Sofía pasó dos horas en Goree, clasificada como patrimonio de la humanidad por la Unesco, adonde se trasladó en un buque de la armada senegalesa. La Reina fue recibida a su llegada por el alcalde, funcionarios y decenas de lugareños, en su mayoría mujeres.

La visita a Senegal de doña Sofía ha estado marcada por entrañables imágenes, como las que protagonizó el domingo en Dakar en un centro infantil gestionado por monjas franciscanas misioneras de María donde viven medio centenar de bebes huérfanos o abandonados hasta que cumplen los ocho meses. Este centro está situado en el barrio de la Medina, de la capital senegalesa, y se le conoce como la Pouponnere.Allí doña Sofía vio cómo algunos niños dormían plácidamente en sus cunas, y cómo otros, tumbados sobre colchonetas, protestaban porque tenían hambre. A muchos de ellos la Reina los achuchó en sus brazos, mientras oía las explicaciones que sor Justina le daba sobre las dificultades para sacarlos adelante.

lunes, 3 de abril de 2006

Los Príncipes viven una cálida jornada ampurdanesa

Los príncipes de Asturias y de Girona, don Felipe y doña Letizia, vivieron ayer domingo una completa y cálida jornada ampurdanesa. En el primero de los dos días de su visita a Catalunya, que concluirá hoy en tierras de Lleida presidiendo los actos del 50. º aniversario de la creación del Parc Nacional d´Aigüestortes, sus altezas reales estuvieron en Castelló d´Empúries para asistir a la final de Copa del Rey de baloncesto en silla de ruedas y entregar los trofeos a los vencedores. Don Felipe y doña Letizia almorzaron después en el restaurante Mas Pau, en Avinyonet de Puigventós, antes de emprender viaje hacia el Alt Urgell, donde han pasado la noche.

Los Príncipes llegaron en helicóptero al aeródromo de Empuriabrava, minutos antes de las once y media de la mañana, y se trasladaron en automóvil hasta Castelló d´Empúries. En la puerta del Ayuntamiento esperaban a sus altezas reales el alcalde, Xavier Sanllehí, y el delegado del Gobierno en Catalunya, Joan Rangel, para darles la bienvenida. Antes de acceder a la casa consistorial, don Felipe y doña Letizia saludaron a los vecinos que se habían concentrado allí y estrecharon la mano a muchos de ellos.

Tras recibir la bienvenida del Consistorio y de las diversas autoridades que les esperaban, sus altezas reales saludaron desde el balcón consistorial a los congregados en la plaza y firmaron en el libro de honor del Ayutamiento. Los Príncipes se trasladaron después al pabellón de deportes, donde, a su llegada, volvieron a repetirse los aplausos y las frases de elogio que les dedicaban los ciudadanos allí reunidos.

Tras disputarse el partido, la final de la Copa de baloncesto en silla de ruedas, que enfrentó al club Once Andalucía y al Vital Vigo y que los Príncipes siguieron desde al palco en compañía del alcalde, el delegado del Gobierno, el presidente de la organización de minusválidos físicos Mifas, Pere Tubert, y el conseller de Política Territorial, Joaquim Nadal, entre otras autoridades, don Felipe y doña Letizia hicieron acto de presencia en la pista para entregar el trofeo de subcampeón al equipo gallego y la Copa del Rey a los andaluces. Los Príncipes permanecieron casi media hora en el parquet departiendo cordialmente con jugadores y familiares y accediendo amablemente a fotografiarse con todos aquellos que, roto ya cualquier protocolo, se acercaron hasta ellos.

Al abandonar el pabellón, los Príncipes recibieron de nuevo los aplausos de los ciudadanos, a muchos de los cuales saludaron personalmente. Ya en el Mas Pau, don Felipe tomó una minestrone con huevo poché y espuma de parmesano y un tartar de bacalao con alubias de Santa Pau, mientras que doña Letizia prefirió verduras gratinadas y pularda con gambas. Quesos y mousse de chocolate de postre y vinos del Empordà completaron el menú. Tras un breve descanso, los príncipes emprendieron de nuevo viaje, hacia Lleida, en helicóptero.

sábado, 1 de abril de 2006

En recuerdo de Don Juan

 Se conmemora hoy el 13 aniversario de la muerte de Don Juan de Borbón, padre del Rey. Ya ni siquiera el antaño diario monárquico ABC, que sólo le dedica una breve referencia en las efemérides del día, recuerdan su memoria.  

Don Juan fue una de las figuras más importantes del siglo XX en España. Desde el exilio mantuvo la dignidad y la llama viva de la Monarquía.

Con su renuncia a los Derechos Dinásticos en 1977 prestaba el mayor servicio a la Monarquía y contribuiría la consolidación de la democracia a través del Rey.  

En estos tiempos en que parece haberse olvidado los sacrificios y esfuerzos que cimentaron el Estado de Derecho que hoy disfrutamos y se pone en riesgo la unidad nacional, es una buena oportunidad para recordar el ejemplo de Don Juan y rememorar el ruego que dirigió a su Rey e hijo, Don Juan Carlos I, en aquella tarde primaveral de 14 de mayo de 1977: "Majestad, por España. Todo por España".