sábado, 15 de septiembre de 2012

Renoovación de la web de la Casa Real

Foto: Casa Real

El Mundo

Por primera vez, el Rey, el Príncipe de Asturias y la Infanta Leonor posan juntos para mostrar a los españoles la imagen del futuro: una sucesión monárquica que llevaría a la hija mayor de Don Felipe, a punto de cumplir siete años, convertirse en Reina de España.

Lo han hecho para presentar la nueva web de la Casa Real (www.casareal.es), , el último gesto modernizador de la monarquía española que acaba de ser presentado en el palacio de La Zarzuela. Dieciocho meses ha tardado el equipo de comunicación de la Casa del Rey en finalizar un proyecto que incluye otras novedades, además de la foto principal con el Rey, de 74 años; el Príncipe, de 44, y la Infanta Leonor, que el mes próximo cumple siete años.

En la foto de apertura, los protagonistas aparecen con gesto relajado y sonriente. En una de ellas, sentados, la Infanta Leonor descansa apoyada en las piernas de su padre, que mira al frente mientras es observado directamente por el Rey. En otra permanecen los tres de pie, mientras Don Juan Carlos sostiene por los hombros a la primogénita del Príncipe Felipe.

Hay 12.000 fotos, muchas de ellas inéditas, y 3.097 discursos. Pero lo que más llamará la atención son los miembros de la Casa, reducidos a siete biografías (Reyes, Príncipes, Infantas Elena y Cristina e Iñaki Urdangarin).

El duque de Palma, imputado en un proceso de corrupción, fue apartado en diciembre de 2011 de la agenda oficial de la Familia Real, pero ésta es la visualización de que sigue siendo miembro de ella mientras siga casado con la Infanta Cristina. Eso sí, la biografía ha sido actualizada y se le define así: "Don Iñaki Urdangarin Liebaert es el sexto hijo de Don Juan María Urdangarin Berriochoa y de Doña Claire Liebaert Courtain". No hay ningún discurso del duque de Palma, sólo fotos familiares.

También por primera vez, los españoles contarán con un mecanismo para comunicarse con la Casa: se trata del Libro de Visitas, un lugar donde dejar mensajes para todos los miembros de la Familia Real pero que no contará con respuestas. Los ciudadanos podrán enviar cartas a la Familia Real a golpe de teclado, igual que ahora lo hacen por correo. Pero el resto de los españoles no tendrá acceso al contenido, que será igual de privado que el correo postal. Finalmente, todos los actos oficiales contarán con cámaras de televisión.

Desde Zarzuela no se oculta la satisfacción: definen esta nueva web real como una de las más modernas del mundo, casi la segunda después de la británica, que es la más abierta e innovadora.

El nuevo sitio web también incluye un saludo del Rey en el que explica que el nuevo proyecto se enmarca en el "esfuerzo" para "mejorar la comunicación de la Corona con todos los españoles, con criterios de transparencia, rigor e innovación".

"El lanzamiento de la nueva página web de mi Casa me brinda la oportunidad de enviar un saludo a todos los que nos siguen a través de internet", explica el Monarca, que destaca que la nueva página es "técnicamente más potente y dinámica, más informativa, más accesible, más cercana y, por supuesto, más transparente".

"Queremos que se convierta en un referente en la comunicación de esta Casa, a la que puedan acudir todos los ciudadanos para informarse", añade el Rey.

Otras webs de Casas Reales

lunes, 3 de septiembre de 2012

Premiado un reportaje fotográfico de ABC con el Rey

http://www.abc.es/Media/201209/03/rey-juan-carlos2--644x362.jpg

ABC

Un encuentro «privado y personal» con el Rey de España en su despacho es una oportunidad única para cualquier informador del mundo. Para Matías Nieto e Ignacio Gil, fotógrafos de ABC, fue algo más: no solo contarán esa vivencia a sus nietos, sino que además podría ser que tuviesen que acompañar el relato de un premio, uno de los más prestigiosos de fotoperiodismo del planeta, el Visa Pour L'Image, que se concede este próximo miércoles 5 de septiembre en la localidad francesa de Perpiñán.

Es el Festival Internacional de Periodismo que se celebra entre los días 1 y 16 de septiembre en el enclave galo una cita excepcional para los enamorados de la fotografía que reúne cada año y desde 1989 a cientos de turistas y visitantes que comparten esa «ciega» pasión por el objetivo de una cámara. Al encuentro y sus diversos premios lo edulcoran exposiciones múltiples por toda la ciudad, mesas redondas y coloquias, veladas en las que se proyectan como si fuese un cine de verano las fotografías nominadas... Y en todas ellas es tan importante el ojo que captó esa instantánea única como la mirada de quien la observa.

«Si ganásemos lo celebraríamos yéndonos de juerga, pero no creemos que eso vaya a suceder», dice en un alarde de modestia, realismo o escepticismo (nunca se sabe muy bien) el editor gráfico de ABC, Matías Nieto, lo que no resta importancia al privilegio de encontrarse el miércoles y en el patio de butacas del festival entre nombres reconocidos en todo el globo por su magistral reportaje en Afganistán, o por su descomunal arte al disparar la cámara en las elecciones americanas. Prolijos homónimos de la talla del estadounidense Craig F. Walker, del periódico «The Denver Post», que acumula ya dos premios Pulitzer en sus vitrinas.

En la categoría de prensa diaria, Nieto y Gil, con dilatadas trayectorias en el mundo de la fotografía de prensa, sienten que la sola nominación de su reportaje gráfico en el despacho de Don Juan Carlos constituye un «reconocimiento al trabajo que se hace en ABC, además de a título propio». «Premiar algo que se hace con las prisas de la prensa diaria, sus urgencias mientras se hace un periódico, no es lo mismo que premiar un reportaje para una revista o un libro que es mucho más vistoso y al que le puedes dedicar más tiempo y atención. En un periódico no tienes más opciones, es más difícil poder esmerarte en cada detalle que captas», aducen los fotógrafos de ABC.

La foto cercana y no oficial

«Es un retrato», dicen los periodistas gráficos de ABC
La sesión gráfica de ese día fue una experiencia única para ambos. Excepcional, y sin caer en el autobombo mediático, ciertamente histórica. Seguramente para las generaciones venideras se recordará ese reportaje gráfico como una de las «audiencias» más privadas y «cercanas» concedidas a un periódico, durante la que permitió que se radiografiasen en el escáner de los objetivos y zoom de Nieto y Gil la dedicatoria que su hija la Infanta Cristina había estampado en una foto personal a su padre o el primer bosquejo de Constitución usada de 1978, todavía subrayada, que preside esta instancia de Su Majestad, entre otros muchos detalles desconocidos fuera de las puertas de La Zarzuela.

Dieron a conocer al mundo detalles desconocidos que guarda Su Majestad

Traspasaron muchos elementos de su despacho desconocidos a través de las imágenes que publicó este periódico el pasado 11 de marzo, con una completa cobertura informativa y opinativa, que incluyó un artículo del director del periódico, Bieito Rubido, informaciones de la periodista de ABC especializada en las informaciones de la Casa Real Almudena Martínez-Fornés y los resultados de una encuesta realizada para este periódico por DYM y que concluía que el 70% de los españoles creen que la Monarquía es una institución positiva para España.

«El Rey quiso»

El Rey estuvo «accesible y cercano, como es siempre», sentencia Nieto, que atesora en sus espaldas múltiples actos gráficos con Don Juan Carlos como protagonista. «El documento es un mérito de ABC puesto que el Rey quiso mantener ese encuentro personal y no oficial», subrayan los periodistas, que completan: «Es algo que nunca se había hecho. Fue algo que no sabíamos "a priori" cómo nos iba a salir, porque pensábamos que lo que haríamos sería una buena foto del Monarca trabajando en su mesa o algo similar, pero no tan completo reportaje, tan personal y privado». [Pincha aquí si quieres ver el reportaje gráfico y textual completo, en PDF]

-¿Qué os sorprendió de aquella instancia en las que estábais junto al Rey de España, que tuvo la cortesía de recibíos junto al director del periódico?

«-Me sorprendió que tiene un montón de esculturas de barcos de plata, casi en cada rincón, que te hacían darte cuenta de que la vela para Don Juan Carlos es mucho más que una afición o un regalo de nadie», responde Matías Nieto, al tiempo que escoge la foto que ilustrará un artículo cultural en el periódico de mañana.

En el juzgado que dirá si ese encuentro privado con el Rey merece evocación mundial o no para estos dos fotógrafos de ABC figura una treintena de los mejores editores gráficos de todos los países. En la categoría de prensa diaria, los finalistas Nieto y Gil miden los resultados de su trabajo con diversos estudios de periódicos como los franceses «Libération» o «Le Monde», y el norteamericano «The New York Times». El próximo miércoles se conocerá en la localidad francesa si ambos añaden el premio en metálico a su baúl de «vivencias con Juan Carlos I de Borbón».

martes, 7 de agosto de 2012

Los príncipes, de excursión con sus hijas en el tren turístico de Sóller

Los príncipes, de excursión con sus hijas en el tren turístico de Sóller

Sóller. (EFE).- Los príncipes de Asturias y sus hijas han hecho esta tarde una excursión familiar a Sóller a bordo del tren turístico que sale de Palma desde 1912 y que este año celebra su primer centenario.

Don Felipe y doña Letizia, y las infantas Leonor y Sofía, que han llegado este fin de semana a Mallorca para pasar unos días de descanso estival, subieron a las 19.30 horas al tren de madera en la estación de partida situada en la Plaza de España de Palma.

Su presencia en la estación para tomar el último tren que hace el trayecto desde Palma despertó una gran curiosidad y simpatía entre los viajeros que llegaban y los que también iban a partir en el mismo convoy.

Los príncipes de Asturias y las infantas, como una familia más, ocuparon dos bancos de un tren en un vagón en el que iban otros turistas y durante varios minutos posaron para los fotógrafos y cámaras de televisión que les aguardaban en el andén.

Ya en el interior del tren, el príncipe departió con otros viajeros, muchos de ellos extranjeros, que curioseaban sobre la presencia de tantos periodistas.

Una hora más tarde, tras recorrer los 27 kilómetros que separan la capital balear de Sóller y disfrutar de los paisajes que deja a su paso la Serra de Tramuntana, declarada el año pasado Paisaje de la Humanidad por la UNESCO, los príncipes y las infantas llegaron la localidad del norte de Mallorca, conocida por la calidad de sus naranjos.

A continuación tomaron el tranvía hasta el puerto de Sóller, donde bajaron e hicieron un recorrido a pie por el paseo portuario, contemplando el mar y viendo la puesta de sol.

Los príncipes se mostraron muy simpáticos en todo momento con los ciudadanos y turistas que les reconocían y que les saludaron con afecto e incluso, algunos de ellos, muy emocionados por la presencia real.

Durante un momento del paseo, el príncipe llevó en sus hombros a la infanta Leonor. A las 21:20 horas, a punto de cumplirse dos horas de su salida desde Palma, pusieron fin a su excursión familiar y volvieron al palacio de Marivent en un coche que conducía don Felipe.

El tren de Sóller es un ferrocarril, hoy eminentemente turístico, que desde 1912 cubre ininterrumpidamente y a diario el trayecto entre Palma y Sóller y desde 1913 el trayecto en tranvía entre Sóller y el puerto de Sóller.

Se trata de un ferrocarril de vía estrecha, con un ancho de vía de 914 mm o yarda inglesa, poco común en la actualidad, confeccionado con material antiguo variado, de carácter detallista y mantenimiento artesanal.

El tren pertenece a la empresa Ferrocarril de Sóller, de capital privado, y aunque desde su inauguración se dedica al transporte de viajeros, en la actualidad puede decirse que sobrevive gracias sobre todo al enorme atractivo turístico que supone su recorrido superando la Sierra de Alfàbia, secundaria de la de Tramuntana y barrera natural entre Sóller y Palma, con sus 2,8 kilómetros de ancho y 496 metros de altitud.

Su recorrido esta jalonado por varios atractivos como el desnivel de 199 metros que supera en un tramo de tan solo siete kilómetros, los trece túneles que cruza, el mayor de ellos de 2.876 metros, y varios puentes y curvas con un radio incluso inferior a los 190 metros, según la empresa ferroviaria.

Durante su estancia en Mallorca, los Príncipes participarán el miércoles junto a los Reyes en la tradicional cena que ofrecen a las autoridades baleares durante su estancia estival en Marivent, y días después se irán a Londres para asistir el domingo día 12 a la clausura de los Juegos Olímpicos.


miércoles, 18 de julio de 2012

El Rey: "Otro en mi lugar estaría de baja, pero yo tengo que currar

El Rey, junto al ministro de Exteriores, el titular de Industria y el jefe de la Casa Real. | Efe

El Mundo

El Rey ha subrayado que el objetivo de las empresas españolas tiene que ser fijarse en el exterior. "La solución ahora aquí es exportar, exportar, exportar. Es lo que tienen que hacer las pymes españolas", ha afirmado en declaraciones a los periodistas que le acompañan en su viaje a Rusia.

El monarca ha volado a Moscú para recibir un premio de Vladimir Putin, que el año pasado lo galardonó por su labor de reconciliación durante la Transición española. En torno a esa oportunidad, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, ha tejido un viaje al más alto nivel político y económico. Se trata de engrasar el camino español hacia la consecución del contrato del AVE Moscú-San Petersburgo, un ambicioso proyecto de casi 18.000 millones de euros.

Sobre las nuevas oportunidades que se abren en el exterior, Don Juan Carlos ha destacado la importancia de estar "sobre el terreno". Así, ha animado a seguir el ejemplo de empresas como Siemens, que tiene desde hace dos años una oficina en Rusia. "La solución ahora aquí es exportar, exportar, exportar. Es lo que tienen que hacer las pymes españolas", ha remarcado. En este punto, ha vuelto a insistir en que todavía "nosotros creemos que mandando a uno u otro es suficiente" para hacer negocios.

El monarca ha citado el caso de Navantia en Australia, como ejemplo a seguir. "Les dije que había que llevar las fragatas allí para que las vieran y las tocaran y no que mandaran fotos, así Navantia ha vendido ya dos fragatas", ha señalado.

El jugoso contrato ferroviario para unir en alta velocidad a Moscú y San Petersburgo no es la única oportunidad en Rusia, según ha dicho el Rey, que ha indicado que también se va a construir más líneas en otros puntos del país que pueden interesar a nuestras compañías.

Este desplazamiento a Moscú cuenta con una particularidad: por primera vez en muchos años los periodistas han vuelto a volar con Don Juan Carlos desde Madrid. Entre bromas, el propio monarca no llegaba a recordar con precisión qué fecha. Cree que a finales de los años 80, pero fuentes consultadas señalan que podría ser 1991. "Ya tenía ganas de poderos traer en el avión, pero los de seguridad me engañaron y me dijeron que no había sitio la última vez que quise hacerlo", en el reciente desplazamiento a Brasil y Chile en junio. "Y al final había sitio", ha apostillado.

Sobre su estado de salud, ha apuntado que su fisioterapeuta le ha dicho que "otro en mi lugar estaría de baja". "Pero yo tengo que currar. Y vosotros encima no lo decís", ha dicho a los periodistas.

martes, 17 de julio de 2012

Reducción de sueldo al primer funcionario del Estado

ABC

Su Majestad el Rey ha decidido reducir un 7,1 por ciento su sueldo, lo que equivale a unos 20.000 euros menos al año. El Príncipe de Asturias también ha reducido su sueldo en ese mismo porcentaje, lo que equivale a unos 10.000 euros menos anuales, ya que recibe la mitad que su padre. El 7,1 por ciento equivale a la decimocuarta parte del sueldo, que es la cantidad equivalente a la paga extraordinaria de Navidad que han recortado a los funcionarios.

Don Juan Carlos ha tomado esta decisión libremente. La reducción se aplicará a su sueldo, al del Príncipe y a los gastos de representación del resto de la Familia Real (Reina, Princesa de Asturias e Infantas Doña Elena y Doña Cristina), a los que se había asignado una cantidad de 315.000, que ahora se ha quedado en 292.625 euros.

El año pasado el Rey recibió 140.519 euros en concepto de dotación personal y 152.233 euros en concepto de gastos de representación. La suma de ambas cantidades ascendía a 292.752 euros. Tras la rebaja, el Monarca recibirá unos 20.000 euros menos.

El Príncipe de Asturias recibe exactamente la mitad que su padre. El año pasado Don Felipe tuvo un sueldo de 70.259 euros y recibió 76.117 en gastos de representación. La suma, que ascendía a 146.376 euros, se ha visto ahora reducida en unos 10.000 euros.

Ambas cantidades son brutas y están sometidas a una retención del 45 por ciento en el caso de Don Juan Carlos y del 39 por ciento en el caso de Don Felipe.

La cantidad que el Rey distribuye entre la Reina, la Princesa de Asturias y las infantas Doña Elena y Doña Cristina correspondientes a gastos de representación y que el año pasado ascendió a 375.000 euros, se ha reducido este año a 292.625 euros.

El Presupuesto de la Casa del Rey para 2012 era de 8.264.280 euros, un 2 por ciento menos que en 2011, y tras la reducción de estos sueldos, se queda en 8.160.000 euros, aproximadamente.

viernes, 13 de julio de 2012

El Rey pide que "nadie quede excluido de los efectos de la recuperación" económica

El Rey pide que

La Vanguardia

El Rey Don Juan Carlos ha presidido el Consejo de Ministros de carácter informativo, reunido en el Palacio de la Zarzuela, al que han asistido el Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy y la totalidad de los miembros de su Gabinete. Al inicio del Consejo, el Jefe del Estado quiso transmitir un mensaje central en que destacó la necesidad "fundamental de trabajar con el mayor rigor, con visión de futuro y con la mira puesta en el interés general y el bien común de todos los españoles", pero también puso el acento en la necesidad de que en ese futuro "nadie puede excluido de los efectos de la recuperación económica, que todos deseamos y esperamos", ha pedido.

Así, el monarca ha dirigido su atención especialmente a quienes pueden verse más afectados por la crisis económica: "Pienso particularmente en los jóvenes y en quienes sufren cada día la desazón por la falta de empleo y de perspectivas de futuro", ha destacado.

Consciente de estar ante "una coyuntura económica particularmente complicada, tanto a nivel español como europeo, que exige mucha firmeza y determinación" el Rey considera que la española es "una sociedad madura que sabe responder con responsabilidad, solidaridad, templanza y espíritu de sacrificio cuando las circunstancias lo exigen" añadiendo que "no nos faltan experiencia ni ejemplos de superación en la historia de nuestra Nación".

Para resolver la actual situación, Su Majestad cree que "debemos actuar codo con codo con nuestros socios europeos, porque juntos afrontamos las dificultades y solo juntos podremos resolver los desafíos que amenazan a nuestras sociedades". Por eso Don Juan Carlos confía que "la vieja vocación europeísta de España saldrá reforzada de esta dura prueba".

Tras la intervención de Su Majestad, tomó la palabra el Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy y sucesivamente el ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, el ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro y la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, que han informado al Monarca sobre la actual situación económica.

Este Consejo de Ministros informativo ha sido el primero que preside Don Juan Carlos en la actual Legislatura.

martes, 10 de julio de 2012

El Rey presidirá este viernes el Consejo de Ministros

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El Mundo

El Rey presidirá este viernes un Consejo de Ministros deliberante en el Palacio de la Zarzuela. Se trata de una práctica habitual de cada inicio de legislatura que, en este caso, se ha ido posponiendo debido al accidente de caza que sufrió Don Juan Carlos en abril y las subsiguientes operaciones a que tuvo que someterse. En este caso, coincidirá en el tiempo con un Consejo de Ministros decisorio que se celebrará acto seguido en La Moncloa, y en el que se adoptarán duras medidas de tipo económico.

Esta reunión, que está convocada para las 10.00 horas del viernes y que durará una hora, contará con la presencia del Ejecutivo en pleno. Se abrirá con unas palabras del Rey, que lo preside en función del artículo 62 de la Constitución, que le otorga la prerrogativa de "ser informado de los asuntos de Estado y presidir, a estos efectos, las sesiones del Consejo de Ministros, cuando lo estime oportuno, a petición del Presidente de Gobierno".

Después, tendrán lugar tres intervenciones por parte de miembros del Gobierno. Serán las del presidente, Mariano Rajoy, la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, y el ministro de Economía, Luis de Guindos.

Los tres harán un resumen ante Su Majestad de la manera en la que se está gestionando la crisis económica en España, así como los resultados del último Consejo Europeo, en el que se aprobó la recapitalización de la banca. En estas reuniones no se toma ningún tipo de decisión.

Una vez finalizado este primer Consejo de Ministros, a las 11.00, el Gobierno se desplazará a La Moncloa para celebrar uno decisorio, en el que se aprobarán duras medidas de tipo económico.

Se trata del undécimo Consejo de Ministros de este tipo que se celebra desde el inicio de la democracia, y el último tuvo lugar en mayo de 2008, tras la constitución del segundo Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. En aquel caso, intervinieron, además de Zapatero, los ministros de Asuntos Exteriores y Economía, y cerró el cónclave la vicepresidenta, María Teresa Fernández de la Vega.

El Rey anticipó a Lorca la cuantía del premio que recogerá en Rusia

ABC

Su Majestad el Rey realizará la próxima semana un viaje oficial a Rusia en el que, además de reunirse con las autoridades y de apoyar a los empresarios españoles que quieren aprovechar las oportunidades que brinda ese país, recogerá el Premio Estatal de la Federación Rusa, que se le concedió hace algo más de un año.

Lo curioso es que Don Juan Carlos había donado la cuantía de este premio, dotado con cinco millones de rublos (unos 120.000 euros) a la restauración del municipio murciano de Lorca, tras los daños producidos por fuertes terremotos registrados en mayo de 2011. Como la entrega del galardón se ha ido retrasando por distintas razones -mientras a Lorca le urgía el dinero-, el propio Monarca decidió hace seis meses anticipar la cantidad.

Adelantar una transferencia

El pasado 15 de diciembre Don Juan Carlos ordenó hacer una transferencia por importe de 119.500 euros al Ayuntamiento de Lorca. Un dinero que Don Juan Carlos recuperará la próxima semana, cuando las autoridades rusas le entreguen el galardón y su correspondiente dotación económica. Aunque el viaje aún no está cerrado ni ha sido anunciado oficialmente por ambos países, lo más probable es que se realice los días 18 y 19 de julio. Este será el sexto viaje oficial al exterior realizado por el Monarca en lo que va de año, después de los efectuados a Kuwait, Bosnia y Herzegovina, Brasil, Chile y Arabia Saudí.

Un año y un mes después de su concesión, el Rey recogerá el Premio Estatal de la Federación Rusa 2010 que se le otorgó el 9 de junio del año pasado en reconocimiento a sus méritos excepcionales en el campo de la actividad humanitaria. La idea original era que el Rey viajara a Moscú en esos días y recogiera el premio en una solemne ceremonia de entrega que se celebró en el Kremlin con motivo de la Fiesta Nacional de la Federación Rusa. Sin embargo, Don Juan Carlos no pudo acudir entonces a recoger el galardón, porque se encontraba convaleciente de la operación de rodilla que se le había practicado unos días antes. La entrega quedó aplazada para una fecha posterior que no se ha cerrado hasta ahora.

Símbolo de reconciliación

La condecoración rusa que ahora recogerá el Monarca es la única que puede concederse a ciudadanos extranjeros. En su propuesta, las instituciones proponentes mencionaron, entre otros méritos, que «Su Majestad el Rey se ha convertido en el símbolo de la reconciliación en España», «un símbolo de un activo humanista que utiliza su autoridad y poder por el bien de la sociedad, que es importante para España y el mundo».

En concreto, los cinco millones de rublos donados por Don Juan Carlos se destinaron a la restauración de la Capilla del Rosario, sede de la Cofradía del Paso Blanco, y a la Iglesia de San Francisco, sede de la Cofradía del Paso Azul.

La llama olímpicia visita a la Reina

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El Mundo

La reina Isabel II y su esposo, el duque de Edimburgo, dieron la bienvenida a la antorcha olímpica en el castillo de Windsor, en el condado inglés de Berkshire, cuando quedan 17 días para que se inauguren los Juegos de Londres.

Acompañados por el presidente del Comité Organizador (LOCOG), Sebastian Coe, la soberana, de 86 años, y su marido, de 91, contemplaron cómo la comitiva olímpica llegaba a la que ha sido residencia real durante nueve siglos.

La encargada de portar la llama en uno de los momentos más emblemáticos de su itinerario por el Reino Unido fue la exjugadora de "netball" de 74 años Gina MacGregor.

En una jornada lluviosa en el centro de Inglaterra, la exdeportista llevó la antorcha hasta la entrada interior del castillo, donde le esperaban Isabel II y el príncipe Felipe con sendos paraguas plegados en la mano.

"Qué tiempo más inglés ¿No puede hacer nada al respecto, verdad?", comentó MacGregor a la soberana, que, vestida con gabardina y sombrero, respondió, sonriendo, un escueto "No, nada".

El duque de Edimburgo, por su parte, sostuvo la antorcha durante unos instantes, comprobando su peso, y le preguntó a la relevista si pensaba "llevársela consigo a casa", una opción que tienen todos los portadores de la llama olímpica.

Tras conversar en el exterior del castillo con algunos deportistas que participaron en las Olimpiadas de Londres de 1948, la soberana y su esposo asistieron a un nuevo relevo de la antorcha.

MacGregor se encargó de encender el fuego para un nuevo corredor, el niño de doce años Phil Wells, encargado de recorrer, antorcha en mano, "The long walk" ("El largo paseo"), la avenida arbolada que lleva hacia castillo medieval, levantado en el siglo XI.

A las puertas del complejo se agolpaban cientos de personas para ver salir la llama olímpica tras su visita a la soberana británica.

El conjunto arquitectónico de Windsor, 37 kilómetros al oeste de Londres, está rodeado por 20 kilómetros cuadrados de bosque, un antiguo coto privado de caza para la familia real británica que en la actualidad es un parque abierto al público.

La antorcha desembarcó en el Reino Unido el pasado 18 de mayo y desde entonces recorre a manos de cerca de 8.000 relevistas gran parte de Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda del Norte, además de un breve paso por la República de Irlanda, un trayecto de casi 13.000 kilómetros.

La llama, uno de los símbolos más reconocibles de los Juegos Olímpicos, ha sacado a las calles y a los márgenes de las carreteras a millones de personas en un país que se prepara para inaugurar, el 27 de julio, las terceras olimpiadas que se celebran en Londres.

Las celebraciones olímpicas llegan poco después de otro evento multitudinario en el Reino Unido, la conmemoración en junio de los sesenta años en el trono de Isabel II.

jueves, 5 de julio de 2012

Franco, Don Juan y la Monarquía totalitaria

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Jorge Vilches
Libertad Digital

Los proyectos para restaurar la Monarquía existieron desde el mismo momento en que Alfonso XIII abandonó España. Sin embargo, a partir de su muerte, en febrero de 1941, la figura de Don Juan emergió como una poderosa posibilidad de presentar un proyecto de nueva España.

Don Juan se inclinaba por un acuerdo con Gran Bretaña para la restauración de la Monarquía, pero Pedro Sáinz Rodríguez, que también jugaba la carta británica, le aconsejó que sondeara el apoyo alemán. Lo cierto es que entre 1940 y 1942 la opinión de que Alemania podía ganar la guerra era mayoritaria, por lo que se veía a Hitler como el próximo y único árbitro de Europa. Contar con el beneplácito del dictador nazi parecía lo más conveniente.

Ribbentrop, ministro nazi de Asuntos Exteriores, convenció a Hitler de que era necesario controlar a Don Juan para asegurarse el apoyo de España, no fuera a ser que Franco cayera por un golpe militar. Esta concepción nazi se fortaleció cuando en los primeros meses de 1941 un enviado de Don Juan comenzó una ronda de visitas a Ribbentrop y a los altos cargos de su ministerio. El mensaje era que el régimen de Franco y Serrano Suñer era débil, que había peligro de golpe por parte de los generales anglófilos, y que era preciso, por tanto, el apoyo nazi para asegurar la lealtad de España a través de una restauración monárquica.

El Gobierno nazi comunicó a Franco entonces que los enviados de Don Juan estaban en Berlín intentando negociar. Parecía que los juanistas se habían decidido por plantear el establecimiento de una monarquía satélite. A esto se sumó la impresión que el Gobierno fascista italiano tenía de la Familia Real española: por un lado creía que al Borbón no le importaba de dónde viniera el apoyo, ya fuera británico o alemán, mientras se produjera la restauración; por otro, que Victoria Eugenia, la madre de Don Juan, se había inclinado finalmente por los nazis, lo que era un contrasentido por los lazos familiares con los Windsor y la sintonía política con los británicos. El caso es que el temor se apoderó del servicio exterior español, que estrechó el cerco sobre los monárquicos.

Franco decidió acercarse a Don Juan para conocer mejor su postura y, en definitiva, controlarlo. El 30 de septiembre de 1941 le escribió asegurando que la Monarquía era el "único camino" y él su "único y legítimo representante". No en vano Don Javier, el pretendiente carlista, se había declarado aliadófilo. Terminaba la carta diciendo que desconfiara de algunos de sus agentes porque albergaban intereses bastardos que no coincidían con los de España. A esta misiva contestó Don Juan instando a que Franco asumiera una regencia "orientada clara y públicamente hacia la Monarquía".

Los generales monárquicos, además, se acercaron al general Muñoz Grandes, que estaba al frente de la División Azul, para que fuera el mediador entre Don Juan y el régimen nazi. La cúpula militar española estaba disgustada, y en la reunión del Consejo Superior del Ejército celebrada el 15 de diciembre de 1941 los monárquicos Kindelán, Orgaz y otros expusieron a Franco la necesidad de que separara el cargo de jefe del Estado del de jefe de Gobierno. Ya fuera por convicción o por soborno británico –como apunta el historiador Manuel Ros–, lo cierto es que se avivaron los ánimos monárquicos entre el generalato español.

Había otra parte de los militares que apostaba por el apoyo alemán. El mariscal Göring recibió un mensaje firmado por generales españoles en el que se le pedía ayuda para la restauración a cambio de la entrada de España en la II Guerra Mundial. A este juego se sumó el general Yagüe en 1942, al sugerir que la "nueva España" se asentara sobre una Monarquía asistida por los nazis; y escribió a Don Juan: "Debemos acercarnos a los nuestros y, en concreto, a Hitler". Yagüe trabajó incluso para concertar una cita entre el príncipe español y Hitler. Sin embargo, parece ser que unos meses antes Don Juan ya había dejado clara su postura respecto al dictador alemán cuando se le propuso el alistamiento en la División Azul:

Mira, yo no me visto de nazi alemán ni juro fidelidad a Hitler por todos los tronos del mundo.

Esa división entre los militares españoles benefició a Franco y le permitió presionar a Don Juan. El 12 de abril de 1942 le escribía diciéndole que el monarquismo no era un sentimiento vivo entre los españoles, pero que a no tardar le ofrecería la "Jefatura total del pueblo y sus Ejércitos" para entroncar con la "monarquía totalitaria" de los Reyes Católicos. En ningún caso, decía Franco, iba a consentir la restauración de una Monarquía liberal. Ahí no quedó el asunto, porque suspendió los viajes del general Vigón y de Serrano Suñer, pensados para tratar el tema de Don Juan en Alemania e Italia, y mando confinar a Sáinz Rodríguez y a Vegas Latapié por conspiradores promonárquicos.

El plan británico para entronizar a Don Juan pasaba por tomar las Canarias. En abril de 1941 el Alto Mando británico aprobó el plan de invasión, fundado en la idea de evitar que se convirtiera en un emplazamiento nazi si Franco acordaba con Hitler la entrada en la guerra. Una vez tomadas las islas, los británicos fundarían un Gobierno español libre, tal y como habían hecho en Francia con Charles De Gaulle, con Don Juan como rey. El plan parecía contar con el apoyo de los generales Aranda, Orgaz, Kindelán y García Escámez, a la sazón capitán general de Canarias. Franco reaccionó, como apunté antes, al enterarse de todo esto por una delación, y cambió los destinos de los militares implicados.

Así, para el verano de 1942 la restauración parecía más lejos al truncarse la vía británica y ser apartados los militares monárquicos. En agosto Don Juan intentó convencer a Muñoz Grandes, quizá uno de los generales más decisivos e influyentes, pero fue inútil. El jefe de la División Azul fue contundente: la única solución era una Monarquía apoyada por Alemania para hacer una revolución fascista, porque si se trataba de restaurar lo que cayó en 1931, él la recibiría "a tiros".

No obstante, tampoco en ese momento la posición alemana en la guerra era la misma, por su enfrentamiento con la URSS y la entrada de EEUU en el conflicto. De esta manera, cuando el consejero de la embajada alemana en España, Gardemann, se puso en contacto con el pragmático Sáinz Rodríguez, refugiado en Lisboa, los términos cambiaron mucho. El nazi proponía la restauración inmediata de Don Juan si la nueva España monárquica se sometía a los planes de Hitler, a lo que el agente juanista contestó que no se podía aceptar porque si Alemania perdía la guerra la Monarquía de los Borbones sería depuesta por los aliados. La vía alemana concluyó definitivamente cuando Franco ascendió a Yagüe y lo envió a Melilla y al Marruecos español.

Se produjo entonces el "giro demócrata" de Don Juan, que concluiría con el excesivamente tardío Manifiesto de Lausana (marzo de 1945), y el juanismo se centró en conseguir el apoyo de los aliados. Nacieron así las declaraciones al Journal de Genéve del 11 de noviembre de 1942, tres días después del desembarco angloamericano en Italia, conocidas como el Manifiesto de Ginebra. En el texto se declaraba neutral y declaraba que su deseo era ser rey de "todos los españoles, definitivamente reconciliados". A esto se sumó la visita del general Kindelán a Franco en El Pardo para exigirle que restableciera la Monarquía. El dictador le repitió que ese era su deseo, y unos días después le destituyó como capitán general de Barcelona.

Era el fin de la posibilidad de una "monarquía totalitaria", con el apoyo de Alemania y el beneplácito o la regencia de Franco. Claro que en septiembre de 1942 Luis Carrero Blanco evacuaba un informe sobre la posibilidad de coronar a Francisco Franco como rey de España. Pero esa es otra historia.

miércoles, 27 de junio de 2012

Histórico encuentro entre Isabel II y el Sinn Féin en favor de la paz



Belfast (R.Unido). (Efe).- En la última jornada de su visita de dos días a Irlanda del Norte, la reina Isabel II de Inglaterra mantiene hoy un histórico encuentro con el viceministro principal norirlandés, el excomandante del ya inactivo IRA Martin McGuinness.

El esperado cara a cara con el número dos del Sinn Féin, antiguo brazo político del Ejército Republicano Irlandés (IRA), tendrá lugar durante una recepción en honor de la soberana organizada en Belfast por Co-operation Ireland. Al acto asistirá el ministro principal del Gobierno de poder compartido, el unionista Peter Robinson, así como el presidente de la República de Irlanda, Michael D. Higgins, miembro honorífico de la citada organización benéfica, dedicada desde 1979 a tender puentes entre las comunidades enfrentadas en la provincia británica.

El encuentro transcurrirá a puerta cerrada y en ausencia de los medios de comunicación, pero se espera que se haga pública después una fotografía del histórico apretón de manos entre la monarca y el dirigente republicano. La decisión final corre a cargo del palacio de Buckingham, pero el Sinn Féin ya ha indicado que no tiene inconveniente alguno en que se divulgue una instantánea que nadie había imaginado hace apenas 15 años, al comienzo del proceso de paz en la región.

Durante las últimas semanas, el entorno del antiguo brazo político del IRA había puesto en duda, primero, el encuentro mismo, y, después, la publicación de la fotografía, maniobras destinadas a resaltar la importancia del gesto que, sin duda, iba a producirse, y minimizar el error de juicio cometido durante la visita de Isabel II a la República de Irlanda el pasado año, la primera de una soberana británica desde la independencia del país en 1921.

Para un partido que aspira a convertirse en la principal fuerza política de la isla (las encuestas ya le sitúan como el segundo más popular en la República), el cálido recibimiento de la mayoría de la ciudadanía dejó fuera de juego al Sinn Féin por su oposición a la presencia de la reina. La ocasión es ahora perfecta para corregir el rumbo y, en palabras de McGuinness, para llevar la reconciliación nacional y el proceso de paz a una "nueva fase". El Sinn Féin ha insistido, no obstante, en que la decisión del partido refleja la "magnánima" actitud de las familias de los republicanos muertos a manos de las fuerzas de seguridad británicas, entre ellas su Ejército, del que la reina es comandante en jefe.

También para Isabel II la reunión con McGuinness se convertirá en una prueba de carácter, pues la situará ante uno de los dirigentes del grupo paramilitar responsable del asesinato de unas 2.000 personas durante casi 40 años de conflicto armado, entre ellas el de lord Mountbatten en 1979, primo de la monarca y tío favorito del príncipe Carlos. La reina concluirá la jornada asistiendo a una fiesta multitudinaria en el castillo de Stormont, sede del Parlamento norirlandés, a la que se espera que asistan unas 20.000 personas para celebrar sus 60 años en el trono, el llamado Jubileo de Diamantes.

El Big Ben rebautizado como Elizabeth Tower



El Mundo

La torre del Big Ben, uno de los iconos de Londres, va a ser rebautizada 'Torre de Isabel', en honor a los 60 años de reinado de la soberana, según ha anunciado este martes la Cámara de los Comunes.

Llamada oficialmente la Torre del Reloj (al menos hasta ahora), esta construcción de 96 metros de altura, edificada en 1859, domina el palacio de Westminster que aloja las dos cámaras del Parlamento británico. Sin embargo, es más conocida como Big Ben, a pesar de que este nombre designa en realidad la enorme campana de 13,7 toneladas alojado en su parte superior.

Tras una petición de parlamentarios, deseosos de rendir homenaje a la reina con motivo de su jubileo de diamantes, la Comisión de la Cámara de los Comunes (la instancia encargada de la administración de la cámara) ha avalado el cambio de nombre.

"La Comisión de la Cámara de los Comunes celebra la propuesta de rebautizar la Torre del Reloj como 'Torre de Isabel', en honor del jubileo de diamantes de su Majestad y hará que esta decisión se adopte a su debido tiempo", indica esta instancia en un comunicado.

De todos modos, los parlamentarios han aceptado la idea de que la torre, que marcha cada hora con un característico 'dong', mantenga su apodo familiar de Big Ben.

Este honor recuerda al reconocimiento que se le dio a la reina Victoria. El primer rey británico que celebró sus 60 años de reinado en 1897 dio su nombre a la otra torre del Parlamento. Sólo Isabel II ha alcanzado aquel récord.

La suerte del Big Ben preocupa a los parlamentarios, pues la torre se inclina cada vez más. Sin embargo, los expertos consideran que no existe ningún riesgo inmediato y que harán falta 10.000 años para que su inclinación sea igual a la de la torre de Pisa.

Dos teorías se utilizan para explicar el apodo Big Ben. Según la más plausible, hace referencia a Benjamin Hall, el ingeniero cuyo nombre aparece inscrito en la campana. Otros afirman que es una alusión a Ben Caunt, un campeón de boxeo de mediados del siglo XIX.

viernes, 22 de junio de 2012

El Príncipe: «España es un país con un alcance universal»

El Príncipe de Asturias ha cerrado su visita de un día a Boston con una conferencia en la prestigiosa Universidad de Harvard sobre los fuertes vínculos de España con el continente americano y el potencial cultural, político y económico de esa relación.

Antes de dirigirse de nuevo a Nueva York, donde se desarrolla el grueso de su vista a Estados Unidos, Don Felipe y Doña Leticia tuvieron tiempo de visitar a primera hora de la mañana en Boston la feria biotecnológica más importante del mundo, 'Bio 2012', que cuenta con una importante presencia de empresas españolas.

Tras almorzar en la Universidad de Harvard, la más antigua de los Estados Unidos, el heredero de la Corona de España ha pronunciado una conferencia en la Kennedy School of Government del mismo centro educativo, uno de los foros más prestigiosos del país norteamericano y visitado a menudo por mandatarios de todo el mundo.

En el discurso, ha asegurado que "sin duda, España es una nación americana" y ha recordado que también el continente de norte a sur comparte una identidad marcada por España y "sigue siendo profundamente hispano".

El Príncipe de Asturias ha rememorado el papel de España en la historia de Estados Unidos y ha señalado que ambos países "pueden trabajar juntos en todas las Américas por el beneficio de todas las sociedades en esta región y para el nuestro propio".

Acompañado en la sala por su esposa, Doña Leticia, el Príncipe ha bromeado señalando que pese a ser un modesto graduado de la Universidad de Georgetown, en Washington, agradecía la oportunidad de poder dar su discurso en tan prestigioso centro.
La importancia del español

El Príncipe ha repasado la impronta de España en Estados Unidos, al recordar, por ejemplo, que militares españoles contribuyeron a la independencia estadounidense o que la Constitución del 1812 de Cádiz estuvo vigente en territorios que hoy son estados de la Unión. "Veo a España no solo como un país europeo, americano y mediterráneo, sino preferiblemente uno con un alcance universal", ha resumido Don Felipe, tras enumerar la influencia española desde "el ártico canadiense al Cabo de Hornos" a nivel "histórico, cultural, lingüístico, geopolítico y económico".

Don Felipe ha puesto el énfasis en la importancia del español en Estados Unidos, hablado por 50 millones de hispanos, una comunidad que ha recordado que está en crecimiento y se sitúa por delante de España en número de hispanohablantes.

A nivel mundial, ha señalado que el español es la segunda lengua más hablada tras el chino y por delante del inglés, al ser utilizada por 500 millones de personas, especialmente en el continente americano, por lo que "el español es esencialmente un idioma americano".

El Príncipe de Asturias ha recordado que el idioma de Cervantes es compartido por más de 20 países, lo que "nos permite multiplicar el valor de nuestras transacciones comerciales" y ser un instrumento de una importante industria editorial y audiovisual.
Lazos comerciales

Don Felipe ha subrayado que "la monarquía española se mantiene profundamente comprometida con la causa de la democracia en toda Latinoamérica" y en la mejora económica y el bienestar de la región.

En cuanto a la evolución reciente de Latinoamérica, Don Felipe ha apuntado que la crisis financiera de 2008 ha tenido como efecto que la economía del subcontinente se haya vuelto "más dinámica", y recordó que el 50% de la inversión extranjera en la región tiene origen en España.

El heredero de la Corona ha resaltado que también Latinoamérica ha sido clave para la diversificación de la economía española, gracias a que "compañías españolas de todos los sectores decidieron invertir en Latinoamérica cuando aún no era evidente que la región despegaría económicamente". "Hoy, (Latinoamérica) es una región llena de promesas donde algunas de su más prosperas naciones se han convertido en líderes globales y España está comprensiblemente orgullosa y honrada de haber contribuido en alguna medida a ese progreso", ha remarcado el Príncipe.

Tras su breve paso por Boston, donde los Príncipes han saludado y departido con empresarios, estudiantes y hasta con viandantes, la comitiva regresa a Nueva York, donde mañana visitarán una escuela de primaria y cerrarán su gira el sábado tras participar en el XVII Foro España-Estados Unidos.

miércoles, 6 de junio de 2012

Final de los multitudinadinarios festejos por el Jubileo de Diamante



Londres (Efe).- Sin la presencia de su esposo, el duque de Edimburgo, la reina Isabel II de Inglaterra puso hoy fin a los multitudinarios festejos por su Jubileo de Diamantes con un saludo desde el balcón del palacio de Buckingham ante un abarrotado Mall.

La soberana británica, de 86 años, culminó hoy cuatro días de multitudinarias celebraciones en todo el país para festejar sus seis décadas en el trono británico. Más sonriente que ayer y entre el afecto popular, la soberana acudió a los actos de hoy sin la compañía de su esposo, el príncipe Felipe, que ayer fue hospitalizado por una infección de vejiga y seguirá varios días ingresado.

Muchos miles de ciudadanos se agolparon en el Mall, el paseo que une Buckingham con Whitehall, y no cesaron de vitorear a su reina durante los minutos que duró su saludo pese a la ligera lluvia, que finalmente no impidió la celebración de un desfile aéreo de las Fuerzas Aéreas Británicas.

Isabel II arrancó la última jornada festiva con un servicio religioso celebrado en la catedral de San Pablo, donde el arzobispo de Inglaterra, Rowan Williams, pronunció un sermón en el que le rindió tributo por toda una vida dedicada al servicio del país y de la Commonwealth.

Tras el acto religioso, la reina acudió a una recepción en Mansion House, seguida de un almuerzo en Westminster Hall, sede del Parlamento británico.
Después de esa comida se celebró una procesión en carroza por el centro de Londres, en la que Isabel II estuvo sentada al lado de la duquesa de Cornualles y el príncipe Carlos de Inglaterra, a falta de su esposo, y fue constantemente arropada por los británicos que la esperaban desde hacía horas en las calles.

El colofón a estos cuatro días de festejos multitudinarios se llevó a cabo desde el balcón del palacio de Buckingham, desde el que la reina saludó a la multitud de ciudadanos que, a esa hora, tuvieron que sacar los paraguas y cantaron en varias ocasiones el himno "Dios salve a la Reina".

En el balcón acompañaron a la soberana su hijo, el príncipe Carlos, y su esposa, Camilla, duquesa de Cornualles; sus nietos, los príncipes Guillermo y Enrique, y la duquesa de Cambridge, muy sonriente y ataviada con un elegante vestido en tono salmón, con un tocado a juego.

Galería fotográfica

Mensaje de agradecimiento de la Reina

martes, 5 de junio de 2012

El Rey: 'Sin solidaridad el proyecto político europeo no podrá sobrevivir'

[foto de la noticia]

El Mundo

El Rey afirmó hoy que su país posiblemente vive "el momento más difícil de la crisis" pero "las cosas han empezado a mejorar", y advirtió de que Europa requiere austeridad y disciplina, pero, para salvar su proyecto político, necesitará además solidaridad y crecimiento.

En un brindis antes del almuerzo de trabajo que ofreció en su honor en el Palacio de La Moneda el presidente chileno, Sebastián Piñera, el monarca argumentó que el problema de Europa no es económico, sino político, porque los inversores dudan de la voluntad de los europeos de "seguir juntos" y defender su moneda común. Según resumió, la solución debe ser también política: "más Europa, no menos Europa".

"Europa requiere austeridad y disciplina; pero la austeridad por sí sola no salvará a Europa", subrayó Don Juan Carlos, antes de añadir: "Se necesita además solidaridad para hacer soportables las cargas financieras que hoy abruman a algunos de nuestros países".

"Sin solidaridad es posible que el proyecto económico europeo pueda sobrevivir; lo que no podrá sobrevivir será el proyecto político europeo", precisó el Rey.

Según el monarca, "se necesita también crecimiento, para dar trabajo a nuestros conciudadanos y mantener el modelo social que hemos construido a lo largo de los últimos años".

Por tanto, de acuerdo con el análisis del Rey, los tres pilares sobre los que debe asentarse el proyecto europeo son "austeridad, sostenibilidad de las finanzas públicas y crecimiento económico".

En este contexto, Don Juan Carlos se refirió a los efectos de las turbulencias económicas sobre España y señaló al respecto: "es posible que estemos en el momento más difícil de la crisis, en el momento más doloroso del tratamiento al que hemos tenido que someternos", un tratamiento "absolutamente necesario para recuperar la salud perdida y retomar la senda del crecimiento".

Tras recordar que el Gobierno español ha emprendido unos ajustes presupuestarios "sin precedentes", unas reformas estructurales "de gran calado" y un saneamiento del sistema financiero "que ha sufrido en carne propia la dureza de la crisis", el rey proclamó: "Las cosas han empezado a mejorar".

Para respaldar su afirmación, recalcó que ahora, en España, las cuentas públicas "están mucho más saneadas que hace un año", la balanza con el exterior "más equilibrada" y el país ha empezado a "recuperar la competitividad perdida".

God save The Queen

La música también rinde homenaje a Isabel II





Londres. (EFE).- Un espectacular concierto, con músicos de varias generaciones y medio millón de asistentes en las calles de Londres, celebró hoy los 60 años en el trono de Isabel II, pese a la repentina hospitalización de su esposo, el duque de Edimburgo.
Rock,soul, opera, y, sobre todo, mucho pop completaron uno de los eventos más lucidos de las celebraciones del Jubileo de Diamantes, que han quedado un tanto empañadas con el ingreso hoy en un hospital del príncipe Felipe, marido de la soberana, debido a una infección de vejiga.
Isabel II llegó sola a la tribuna de personalidades, que compartía con números miembros de su familia, con capa y entre la ovación de los asistentes, una hora y media después de que comenzara el espectáculo en el que participaron músicos como Paul McCartney, Elton John y Kylie Minogue.
El carismático Robbie Williams abrió un concierto de más de tres horas, durante las cuales el público no dejó de ondear banderas británicas, y que supuso un repaso por la seis últimas décadas de la música anglosajona.
Además de los 10.000 afortunados que consiguieron entradas gratuitas a través de un sorteo, alrededor de medio millón de personas siguieron el concierto por pantallas gigantes en las abarrotadas inmediaciones del Palacio.
El buen tiempo, tras dos días de lluvia, y la música ayudaron a dar brillo a un auténtico festival patriótico que volvió teñir Londres de rojo y azul, los colores de la "Union jack" que estaban presentes en sombreros, camisetas, gafas, caras e incluso las uñas de algunos asistentes.
Uno de los grandes momentos de la noche fue cuando se interpretó, instantes después de la llegada de Isabel II, la canción Sing (Canta) compuesta especialmente para la ocasión por el compositor de musicales Andrew Lloyd Webber y el exmiembro de Take That Gary Barlow y que sido grabado por 200 personas de todos los países de la Commonwealth.
El Palacio de Buckingham, delante del que se había instalado el escenario, fue incluido en el concierto con una actuación desde el balcón de los cantantes de ópera Alfie Boela y Renée Fleming, que interpretaron el clásico Somewhere.
Además, en otro de los grandes momentos de la noche, la banda de pop ska de los 80 Madness tocó su famosa canción Our House (Nuestra casa) en lo alto del tejado del palacio, residencia de la Reina, mientras se hacían proyecciones en su fachada.
El cantante will.i.am actuó acompañado de la cantante Jessy J a los que siguieron la boyband JLS, y el cantautor Ed Sheeran, que fueron los que protagonizaron la parte más actual y joven de un concierto heterogéneo y con poca unidad musical.
Sir Cliff Richard, de 71 años y vestido de rosa palo y corbata de lentejuelas doradas, hizo una de las aportación más nostálgicas de la noche con canciones suyas de principios de los 60 como Congratulations.
Las grandes damas del pop estuvieron representadas por Grace Jones, que consiguió mantener con 64 años un hulahop en su cintura durante su canción Slave To The Rhythm y Annie Lennox, que apareció en el escenario con alas de ángel.
Elton John, sentado al piano y con una americana de lentejuelas fucsia, interpretó algunos de sus grandes éxitos como I'm Still Standing y felicitó efusivamente a Isabel II.
El cantante estadounidense Stevei Wonder, uno de los pocos que no era británico, cantó "Estamos celebrando el Jubileo de Diamantes", un momento especialmente aplaudido, incluido por la Reina, que fue homenajeada por muchos de los artistas que pasaron por el escenario entre el entusiasmo del público.
Durante el variopinto concierto también hubo concesiones a la música clásica, quizá en honor a la soberana de 86 años, aunque en esos momentos no estaba presente, como cuando actuó el pianista chino Lang Lang.
La actuación de Paul McCartney, que le dedicó el tema de los Beatles All my Loving a Isabel II, puso el broche final al homenaje musical para la única reina que han conocido la mayoría los británicos.
Tras finalizar las actuaciones, la soberana subió al escenario, en medio de una enorme ovación, acompañada de su hijo el príncipe Carlos, que la llamó "mami" y que quiso recordar a su padre, el duque de Edimburgo, algo que desató de nuevo los aplausos de los asistentes.
Como no podía ser de otra manera, todos los artistas que participaron en el espectáculo volvieron a salir al escenario para cantar junto a la soberana el Dios salve a la Reina, lo que dio paso a unos espectaculares fuegos artificiales.
Después de todo ello, Isabel II prendió una llama de seis metros, la última de una cadena fuego que se ha encendido hoy en honor a su Jubileo de Diamantes alrededor del mundo.

lunes, 4 de junio de 2012

Homenaje a la Reina en el Támesis




Londres. (EFE).- Arropada por más de un millón de personas que se agolpaban a las orillas del río Támesis, la reina Isabel II presidió hoy un espectacular e histórico desfile de mil barcos para conmemorar sus 60 años en el trono.

A pesar de la persistente lluvia y unas temperaturas invernales, los londinenses se lanzaron a las calles para ser testigos del mayor espectáculo naval del país en los último 350 años, que representó el plato fuerte de las celebraciones de cuatro días del Jubileo de Diamantes.

El desfile por el Támesis de mil góndolas, veleros, traineras, barcos militares, lanchas y embarcaciones de recreo pretendió rememorar los grandes acontecimientos fluviales del pasado inmortalizados por el pintor Canaletto en el siglo XVIII.

Una demostración de la grandeza y la pompa de la familia real más famosa del mundo que goza en estos momentos de unos niveles de popularidad históricos, gracias al poyo y las simpatías que genera Isabel II, de 86 años, la única monarca que han conocido la mayoría de los británicos.

La soberana, vestida de blanco para contrastar con el azul y rojo de la bandera británica, recorrió el Támesis acompañada de su familia en una barcaza, haciendo frente al mal tiempo que no mitigó el entusiasmo popular y pese al cual exhibió en varias ocasiones su sonrisa.

Un recorrido fluvial de once kilómetros en el que Isabel II se tuvo que cubrir con un chal y en el que no se sentó en ningún momento a pesar de que en la cubierta del "Spirit of Chartwell", adornado con 10.000 flores de los jardines reales, se habían instalado dos tronos cubiertos por un dosel dorado.

Isabel II fue acompañada en la embarcación por su marido, el duque de Edimburgo, el príncipe Carlos y Camilla, el príncipe Enrique y los duques de Cambridge, Guillermo y la sonriente Catalina, que aportó la nota de color en el vestuario con un conjunto rojo de Alexader McQueen con sombrero a juego.

Los edificios al borde del Tamesis se sumaron a la fiesta: el National Theatre escenificó una escena de su obra "War Horse" -con lo que la Reina, amante de los caballos, disfrutó especialmente- y sonó la música de James Bond al pasar ante la sede de los servicios secretos británicos.

Tras terminar su recorrido de más de hora y media, Isabel II presenció el resto del desfile de tres horas desde la cubierta de su embarcación junto al puente de la Torre, que se abrió para la ocasión.

El broche final lo pusieron la Orquesta Filarmónica de Londres y su coro que desde una embarcación, bajo una lluvia torrencial, interpretaron el himno "Dios salve a la Reina" y unos fuegos artificiales lanzados desde el Puente de la Torre, poco antes de que se volviese a cerrar.

La histórica procesión fluvial, la que más barcos ha congregado en el mundo según el Libro Guinness de los récords, quedó un tanto deslucida por una lluvia que en un principio dio una tregua, pero se intensificó según pasaron las horas.

Fue un evento meticulosamente preparado durante dos años, por su complejidad organizativa, especialmente desde el punto de vista de la seguridad y que tuvo un coste de doce millones de libras (14,8 millones de euros).

Una cantidad recaudada a través de donaciones privadas aunque el coste del despliegue de seguridad, que incluyó 20 embarcaciones de rescate marítimo, corrió a cargo de las arcas públicas.

Especialmente laborioso fue la transformación de "Spirit of Chartwell", un barco de recreo utilizado normalmente para transportar turistas, que fue adaptado y decorado en rojo, dorado y púrpura al estilo de las embarcaciones fluviales de los siglos XVII y XVIII para transportar a la familia real.

Además de los Windsor, 20.000 personas viajaron en los barcos, entre ellos políticos, personalidades del mundo del espectáculo y el deporte del Reino Unido, autoridades de los países de la Commonwealth y los Middleton, familia política del príncipe Guillermo, nieto de la soberana.

Pero no solo las orillas del río fueron el escenario del gran festival de furor monárquico que vivió hoy el Reino Unido, pues millones de británicos brindaron en miles de fiestas por todos los rincones del país en honor a la longeva soberana.

Desde las tierras altas del norte de Escocia a las calles de Belfast, pasando por los conservadores condados del sur de Inglaterra, las banderas británicas empapelaron las calles donde se celebraron los almuerzos conmemorativos.


Vídeo del homenaje en la BBC

Narración de The Daily Telegraph

Fotografías oficiales en Flick

Galería fotográfica de The Daily Telegraph

viernes, 1 de junio de 2012

Mi mamá, la reina




El príncipe Carlos ha querido homenajear a su madre la reina Isabel II con motivo de su 60 aniversario en el trono de una manera muy personal. El príncipe ha compartido en la televisión británica vídeos de su infancia en los que ha recordado aquellos años junto a su hermana Ana y sus padres.

En el reportaje, que será emitido esta noche en la BBC, se puede ver a los niños jugando con su madre mientras el duque de Edimburgo les graba con una cámara. Los recuerdos del príncipe Carlos también pasan por momentos más personales.

Así recuerda como "mamá", siendo él un niño de sólo cuatro años, ensayaba con la pesada corona (2,2 kg) de San Eduardo días antes de su coronación. "Recuerdo a mi mamá que venía a bañarnos llevando la corona. Fue muy divertido", dice.

En las grabaciones, tomadas con una cámara privada, se ve a la monarca ensayando por los pasillos escenas de su coronación en 1953, mientras Carlos de Inglaterra, ahora con 59 años, destaca, el "aplomo" y la "gracia natural" de su madre.

También se pueden contemplar momentos de las vacaciones en familia como aquel en el que el príncipe y su hermana Ana aparecen enterrados en la arena de la playa de Holkham Beach. "Mi mamá se siente muy orgullosa de su familia, de haber sido una madre joven en el inicio de su reinado", dice el príncipe, mientras se van sucediendo las imágenes.

"El Jubileo de Diamante nos da la oportunidad de celebrar con orgullo todo lo que la reina significa para nosotros, ya sea como nación o como uno de sus hijos", añade.

Resumen del vídeo

Otros vídeos de interés:

Especial de la BBC

Los cambios de la Reina de 1952 a 2012

martes, 29 de mayo de 2012

Los trucos de Isabel II


Canal Hola

¿Has notado alguna vez que la reina Isabel nunca estornuda en público? ¿Te has dado cuenta de que cuando sale de un avión las feroces ráfagas de viento nunca la despeinan un pelo? ¿Has observado que nunca enseña la rodilla al salir de un coche o un carruaje? Isabel II parece una super Reina, pero no tiene superpoderes, sino supertrucos secretos para haberse convertido en la Reina de todas las Reinas.

Durante sus 60 años de reinado, la soberana ha visitado más de 100 países y, de paso, ha perfeccionado el arte de la representación regia manteniendo la calma bajo presión. No importa lo cálido o húmedo que sea el clima, nadie ha visto jamás la más mínima gota de sudor en la frente de la soberana inglesa. Y la razón no es otra que la reina Isabel, según su diseñador Stewart Parvin, es generalmente "una persona fría", además de que siempre lleva ropa ancha y fibras cien por cien naturales (algodón y lana).

Que hace un viento huracanado, la reina Isabel ni se despeina debido a una exclusiva loción. Ni tampoco se le levanta la falda por encima de la rodilla a la salida de un coche: no se le vuela, no porque introduzca un peso de plomo en sus dobladillos, sino porque todos sus vestidos y trajes tienen enaguas que no lo permiten.

Pero, en caso de contratiempo, como una mancha o un roto, Angela Kelly, su asistente personal, se asegura de tener a mano un duplicado de cada traje. Así la Reina puede cambiarse discretamente de conjunto, sin que nadie lo sepa. Ya en palacio se lavarán a mano como siempre. Ninguna prenda del guardarropa de la reina Isabel se limpia en seco en una tintorería, sino que se cuecen al vapor para evitar malos olores químicos.

¿Rata gigante, Su Majestad?
La impecable imagen de la Reina se debe a un leal equipo. Antes de emprender cualquier viaje al extranjero, su secretario privado, su dama de honor, el secretario de prensa y la policía ultiman los detalles con muchos meses de antelación para resolver cualquier potencial dificultad.

Su trabajo es no dejar nada al azar. Ningún imprevisto: ni el posible clima ni las exquisiteces que se ofrecerán. Cada menú propuesto se anticipa a la Reina para su aprobación personal. Su equipo debe asegurarse de que nada que tome eleve su temperatura corporal o pueda ocasionarle alguna molestia estomacal. Los mariscos también están descartados.

Pero incluso con una planificación meticulosa, de vez en cuando las cosas no marchan como deben. Durante su primera gira a Belice en 1985, se le ofreció una especialidad local llamada gibnut. A pesar de su preocupación, probó uno o dos mordiscos sin darse cuenta de que el plato en cuestión era rata gigante. Un año más tarde, durante su histórica visita a China, la reina Isabel supo en el último momento que tenía que comer con palillos, un talento que no había llegado a dominar. Pero no se opuso a sentarse en el suelo y a comer con las manos con el rey Hassan de Marruecos en una visita de Estado.

Amiga de los remedios naturales
Sesenta frascos de remedios naturales ocupan un lugar preferente en el equipaje de la Reina, que puede llegar a pesar más de cuatro toneladas en los extensos viajes al extranjero. Sin ellos no viajaría a cualquier sitio. La soberana confía tanto en la naturopatía como alternativa a la medicina convencional que llegó a tratar homeopáticamente incluso a uno de sus corgis. El perro, que tenía una pata herida, se curó en pocos días con el ungüento proporcionado por la reina Isabel: "Si es lo suficientemente bueno para mí, debe ser lo suficientemente bueno para mis perros", respondió cuando se le preguntó por que había utilizado aquel remedio como tratamiento.

Así que no faltan botes de vitaminas, tratamientos para cada tipo de dolencia y hasta un aparato eléctrico para masajear los hombros o las doloridas muñecas de la reina Isabel que, como alguien dijo una vez, "se gana la vida dando la mano". En cuanto a su truco para no estornudar es sencillo: si la Reina tiene un compromiso al aire libre y es probable que pueda tener problemas con el polen, toma un antídoto contra la fiebre del heno.

¿Qué lleva en el bolso?
El bolso de Isabel II guarda lo fundamental: un pañuelo, una barra de labios, un pequeño espejo y una copia del programa del día, pero una de sus damas de honor lleva lo que se conoce como la Bolsa Marrón con todo lo necesario en caso de emergencia: pares de medias de repuesto, guantes, edulcorantes y un pañuelo húmedo con aroma a lavanda en caso de calor extremo. Reina previsora vale por toda una super Reina.

Alberto y Charlene de Mónaco esperan su primer hijo

Alberto y Charlene de Mónaco esperan su primer hijo

Alberto y Charlene de Mónaco esperan su primer hijo. Los rumores sobre un posible embarazo en la pareja real no han cesado en las últimas semanas. Aunque ellos aún no lo han confirmado, el cambio de vestuario de la ex nadadora luciendo ropa más holgada sumado a las interrupciones en su agenda oficial han hecho saltar todas las alarmas.

Así, la revista Pronto nos sorprendía este lunes con su portada en la que afirmaban que Alberto y Charlene de Mónaco están esperando su primer hijo. Y es que, al parecer, así lo ha confirmado la prensa italiana, concretamente, la publicación Gente.

Al parecer, todo indica que el matrimonio de la realeza monegasca está esperando a que llegue julio para anunciar el nacimiento de su primer hijo, haciéndolo coincidir así con su primer aniversario de boda. Y es que no es ningún secreto que Charlene quiera ser madre.

Ella misma lo ha manifestado en varias ocasiones. Además, si a esto le añadimos que Alberto de Mónaco está últimamente de lo más atento con su pareja y aparece en solitario en los actos públicos, la sospecha se hace cada vez más creciente. ¿Estaremos a punto de asistir al anuncio del futuro heredero del Principado de Mónaco?

viernes, 18 de mayo de 2012

Isabel II, reina de reinas



Borja Bergareche

ABC

El palacio de Windsor será hoy viernes el escenario de la mayor concentración de «cabezas reinantes» en una década. Todas las familias reales que son jefes de Estado –menos la española, tras la cancelación del viaje de la Reina Sofía– acudirán hoy al almuerzo ofrecido por la Reina de Inglaterra a sus «homólogos» para celebrar sus 60 años en el trono. En un universo regido por estrictas normas de precedencia y protocolo, el encuentro estará marcado por una inusual cortesía informal. No hay reverencias entre «iguales».

Aunque la Casa Real británica no publica listas de asistentes con antelación, está previsto que se sumen a la celebración casi todos los familiares de Isabel II a un acto al que acudirán nueve de las diez monarquías reinantes en Europa.

Por orden de llegada al trono, serán los reyes de Inglaterra, Dinamarca, Suecia, Holanda Noruega, Bélgica, Luxemburgo, Mónaco y Lichtenstein. El Rey Juan Carlos, en cuya representación iba a asistir la Reina Sofía, ocuparía su lugar entre Gustavo de Suecia y Beatriz de Holanda.

Si bien son los herederos quienes suelen asistir a este tipo de actos, esta vez lo harán los monarcas, reunidos por primera vez desde las bodas de oro en el trono de Isabel II en 2002. Aquel año se habían encontrado ya para los funerales de la Reina Madre. Por la noche, participarán en una cena ofrecida en Buckingham Palace por el Príncipe Carlos, mientras que los ciudadanos británicos esperarán al primer fin de semana de junio para conmerar el jubileo de diamantes.

Encarna la «parte digna» del Estado

En el centro de la reunión figura por tanto Isabel II, reina de reinas, jefa de Estado en 16 países, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas británicas y cabeza de la Iglesia anglicana. Nombra al primer ministro, con quien se reúne una vez por semana, y el Gobierno lo es de Su Majestad. Es parte integral del poder legislativo, junto a la Cámara de los Comunes y de los Lores. Los diplomáticos actúan en su nombre y nombra obispos por recomendación del primer ministro. Las cartas en un buzón son de su propiedad. Pero, como estableció en 1867 el constitucionalista británico por antonomasia, Walter Bagehot, la monarquía representa la «parte digna» del Estado, y no la «parte eficiente».

Es decir, que su poder es simbólico y no político. Pero su presencia es tan central en el ritual constitucional británico que parece encarnar el Estado más que ninguna otra monarquía. Su título completo es «Isabel Segunda, por la gracia de Dios, Reina del Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte y de los demás reinos y territorios, cabeza de la Commonwealth y defensora de la fe». Por supuesto, fue Enrique VIII quien primero empleó este último título al «divorciarse» de la Iglesia Católica.

Un sondeo publicado esta semana por la BBC recoge que un 73% de los encuestados quieren que mantenga ese título, mientras que el 79% considera que «su papel religioso es importante».

En un país sin constitución escrita, no hay ley que recoja sus funciones, delimitadas por una mezcla de convenciones y de leyes que se remontan al Acta de Establecimiento de 1701, que regula la sucesión al trono. Bagehot resumió así los derechos del soberano en la monarquía parlamentaria británica: «El derecho a ser consultado, el derecho a animar, y el derecho a advertir». Un cierto margen de influir, por tanto, en el proceso político pero que no emerge jamás. Y que, en todo caso, es articulado en la intimidad de los encuentros semanales entre la Reina y el primer ministro, donde la convención establece que no puede oponerse al criterio del «premier».

Aunque es la Reina quien nombra al jefe de «su» Gobierno, la convención no le permitiría apartarse de las mayorías en el parlamento.

Reforma de la sucesión

Los expertos coinciden en que, desde un punto de vista material, su capacidad de intervención política es menor incluso que la del Rey de España, que «arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones», según el artículo 56 de la Constitución de 1978. Al igual que en España, las leyes del parlamento británico requieren el «consentimiento real», una formalidad que se manifiesta por carta, acatada siempre desde 1707. Otra manifestación de esa centralidad simbólica es el discurso de la Reina en la apertura del curso parlamentario, en el que la soberana se limita a leer –con toda la pomba del ritual– el programa legislativo establecido por el Gobierno, y solo por el Gobierno.

En su última edición, el pasado 9 de mayo, el Ejecutivo anunció un proyecto de ley para reformar la sucesión al trono eliminando dos vestigios de la Historia: la preferencia del varón o primogenitura masculina, y la prohibición de acceder al trono a quien esté casado con un católico.

El proceso, impulsado por David Cameron, fue aprobado el pasado mes de octubre por los 16 países que tienen a Isabel II como soberana (Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Barbados, Jamaica y varias islas pequeñas), que deberán modificar sus constituciones para que entre en vigor la reforma de la que es, para muchos, la última monarquía universal.

lunes, 14 de mayo de 2012

Bodas de oro de los Reyes de España

«Me enamoré de Sofía inmediatamente. Es una de las pocas mujeres que conozco capaz de llevar con toda dignidad una Corona Real», dijo el entonces Príncipe de Asturias, en 1961, tras pedir la mano de la Princesa de Grecia.


Isral Viana
ABC
Juan Carlos y Sofía se vieron por primera vez en 1954. Él tenía 16 años, y ella, 15. Pero al parecer no se hicieron el más mínimo caso. Fue en un crucero organizado por la Reina Federica de Grecia para reunir a la nueva generación de las Familias Reales europeas tras la guerra, sin que nadie llegara a atisbar que aquella pareja de jóvenes que ni se miró, formaría uno de los matrimonios más estables de las monarquías europeas, al cumplirse medio siglo de su boda.
Siete años tuvieron que pasar aún para que naciera el idilio entre el Príncipe Juan Carlos y la Princesa Doña Sofía. Fue el 8 de junio de 1961, en Londres, durante la boda del Duque de Kent: «Por una vez, el protocolo hizo bien las cosas, pues me asignó a Juanito como caballero acompañante», confesó Sofía. Juan Carlos tenía 23 años, diez meses más que su futura esposa, convertida ya entonces en una muchacha bella, alta, esbelta y distinguida.

«Me enamoré de Sofía inmediatamente»

Debido seguramente a que la crónica sentimental respetó –por extraño que parezca hoy en día– su noviazgo, el Príncipe de Asturias y la Princesa de Grecia fueron cimentando su cariño con dedicación e ilusión, prácticamente en la intimidad, como cualquier otra pareja de veinteañeros de su generación.
Se vieron en París, Londres y aquellos lugares en los que podían, mientras se les relacionaba con miembros de otras Casas Reales. Pero «Juanito» lo tenía claro: «Me enamoré de Sofía inmediatamente. Es una de las pocas mujeres que conozco capaz de llevar con toda dignidad una Corona Real», confesaba el día que anunció su compromiso matrimonial con Sofía, en septiembre de 1961, en Atenas. Y no se equivocó.
Tal fue la discreción y normalidad de su noviazgo, que el anunció de la boda fue una auténtica sorpresa para los medios internacionales y los círculos más cercanos. «Constantino nos telefoneó desde Londres y nos dijo que estuviésemos preparados para una gran sorpresa –contó la madre de Doña Sofía, la Reina Federica–. A Pablo [Pablo I de Grecia] y a mí nos encantó y nos horrorizó la noticia. Nos encantó porque Juanito es muy apuesto, inteligente, tiene ideas modernas y se muestra siempre amable y simpático. Nos horrorizó porque, como es católico, sabíamos que antes de que se casara habría tremendas discusiones sobre esta cuestión».

El disgusto de Franco

Pero nada de eso ocurrió. La boda se celebró en Atenas el 14 de mayo de 1962, arropados los prometidos por el calor de, según las crónicas de entonces, más de medio millón de personas que «vitoreaban con entusiasmo a una bella Princesa griega de veinticuatro años» y a aquel «joven teniente del Ejército español, heredero legítimo de los Reyes de España». «Dos patrias insignes, dos ilustres penínsulas, dos pueblos cargados de mérito para con occidente, se hermanan sentimentalmente en una boda que ha conmovido al mundo», contaba ABC.
La ceremonia, preparada exclusivamente por las dos Casas Reales, disgustó a Franco, quien planeaba ejercer el máximo control sobre el Príncipe. De hecho, Don Juan le comunicó al dictador la noticia del compromiso el mismo día que se hizo oficial el Grecia. Y mientras se planificó la boda, las presiones aumentaron en torno al Generalísimo, que no se hallaba en plenitud de sus facultades físicas después del accidente de caza sufrido pocos meses antes, y no habiendo aún decidido hacia dónde orientar su sucesión.
Aquellas presiones no supusieron un obstáculo para el deseo de los Príncipes de casarse. Fue un 14 de mayo, a las 10 de la mañana, en la iglesia católica de San Dionisio, catedral de Atenas. «El Sol incendiaba las calles, mientras una multitud abigarrada vitoreaba con entusiasmo a los prometidos», relataba este periódico. Cinco cañonazos disparados desde la colina de Lycabetos dieron la bienvenida al magno evento, con las calles repletas de banderas de España y Grecia, «cruzadas y hermanadas como en símbolo de amor».

Apoyo al futuro Rey de España

Hasta ocho princesas de sangre real fueron las damas de honor de la novia. Y allí estaban todos los príncipes de Europa sin exclusión, todos con sus mejores galas y sus refulgentes joyas, llegados para manifestar su apoyo al futuro Rey de España, mientras los Borbones desempolvaron sus mejores galas, sin perderse en la pompa innecesaria, para realzar la importancia de su pertenencia a la Historia y de su deseo de acompañar a la Monarquía en el incierto caminar de España.
El Príncipe, «sonriente y marcial», dio el «sí, quiero» a la Princesa con el uniforme oficial del Ejército español y, sobre él, el Gran Collar de Carlos III, entre otras condecoraciones. Doña Sofía lucía un vestido de seda entreverada, con plata ligera, con un encaje antiguo y una cola de seis metros, diseñado por Jean Desses, además de unos zapatos de Vivier y un peinado realizado por Isaac Blanco.
Tal era el entusiasmo, que en Atenas se llegó a publicar un periódico en castellano, «El Diario Español». Mientras en España, el Régimen hizo que la ceremonia se emitiera en diferido, a altas horas de la madrugada, con Televisión Española tratando de dificultar a toda costa la emisión de los primeros planos de Don Juan de Borbón.

La censura de TVE

Pero aquello no evitó que quedaran para la memoria los semblantes visiblemente emocionados de los actuales Reyes de España y el dulce gesto de Don Juan Carlos pasándole a su mujer un pañuelo para que se secara las lágrimas, mientras sonaba el «Aleluya» de «El Mesías» de Haendel y miles de pétalos de rosas caían sobre los nuevos esposos.
Medio siglo contempla ya el matrimonio de los Reyes, y una familia con tres hijos y ocho nietos que ha representado a España a lo largo y ancho del planeta, superando retos clave para la historia reciente de España. Cincuenta años en los que ha formado una familia que ha disfrutado siempre de un índice de aceptación que pocas Casas Reales Europeas conocen.

jueves, 3 de mayo de 2012

Fallece en Roma a los 99 años de edad Emmanuella Dampierre

El Mundo

Emmanuella Dampierre y Ruspoli, madre de los fallecidos Alfonso y Gonzalo de Borbón, y abuela de Luis Alfonso de Borbón Martínez Bordiú, murió hoy de madrugada en Roma a los 99 años de edad, informaron fuentes familiares.

Su nieto viaja hacia Roma, donde Emmanuella Dampierre vivía en un ático del Palacio Massimo, en el Corso Vittorio, para ocuparse de los funerales y de los trámites legales, agregaron.

Por este motivo, Luis Alfonso de Borbón, actual duque de Anjou, ha cancelado un viaje previsto hoy a León, donde iba a imponer las becas a la IV promoción de bachilleres del Colegio Internacional Peñacorada.

Esposa de Jaime de Borbón

Emmanuella Dampierre nació en el palacio de Ruspoli en Roma (Italia) el 8 de noviembre de 1913. Era hija del vizconde francés Roger de Dampierre, segundo duque de San Lorenzo, y de la princesa italiana Vittoria Ruspoli, descendientes de los príncipes Poggio Suasa. Vivió sus últimos años en Roma "muy bien atendida con enfermeras y personal, bajo la supervisión de su nieto", añadieron fuentes familiares.

Emmanuella se casó en 1935, a los 18 años, con Jaime de Borbón y Battenberg, hermano de Juan de Borbón y tío del actual Rey de España, Juan Carlos. El matrimonio se divorció en 1947.

Jaime de Borbón era sordomudo, lo que le hizo renunciar a los derechos al trono de España que le correspondía por el fallecimiento de su hermano mayor, Alfonso, a petición de su padre, Alfonso XIII. No obstante, en 1949, intentó que su renuncia fuese invalidada, oponiéndose a que su hermano Juan de Borbón, padre del Rey Juan Carlos, se convirtiera en jefe de la Casa del Rey.

Finalmente, en 1969, Jaime de Borbón renunció definitivamente a la reclamación después de que el entonces príncipe Juan Carlos fuese designado por Franco.

'Una vida muy difícil'

"Fue una mujer con una vida muy difícil y enfrentó esa vida con gran coherencia dinástica, salvaguardando los derechos dinásticos de sus hijos Alfonso y Gonzalo, y tuvo gran empeño en que la descendencia de ellos quedara asegurada", dijo a Efe uno de sus allegados.

Parte de los sectores monárquicos españoles no aceptaron la renuncia de Jaime de Borbón al trono de España y algunos monárquicos franceses lo consideraron jefe de la Casa de Borbón de Francia.

Tragedias familiares

La hija de la princesa Vittoria Ruspoli tuvo que afrontar el divorcio de su primogénito, Alfonso de Borbón, duque de Cádiz, y María del Carmen Martínez Bordiú, nieta del general Franco, en 1982.

Además, la muerte prematura en 1984 en accidente de tráfico en Navarra de su nieto mayor Francisco de Asís de Borbón, de 12 años de edad, hijo de Alfonso de Borbón y María del Carmen Martínez Bordiú, fue un "duro golpe para ella", refirieron los allegados.

En 1989 su hijo Alfonso de Borbón murió en Beaver Creek, Condado de Eagle (Colorado, EEUU) cuando inspeccionaba las pistas de esquí y su cabeza resultó segada por un cable al llegar a la meta.

En el año 2000 su último hijo, Gonzalo, duque de Aquitania, murió en Lausana (Suiza) víctima de una leucemia.

"Los años 80 fueron terribles para ella, sufrió muchísimo", relataron.

Divorcio y segundas nupcias

Aunque en España continuó siendo la esposa de Jaime de Borbón, en Italia se le reconoció el divorcio y Emmanuella Dampierre se casó en segundas nupcias en 1949 en Viena con un agente de bolsa milanés, Antonio Sozzani, de quien se separó en 1967.

Tras una relación sentimental con el abogado Federico Astarita, se retiró a Roma, donde vivió los últimos años de su vida y donde fue visitada y asistida por su nieto Luis Alfonso de Borbón.

En 2003 su figura saltó a la actualidad de la prensa rosa tras la publicación de sus polémicas memorias, en un libro escrito por la periodista Begoña Aranguren y en el que ella misma relataba sus vivencias.

En ese momento, se le reprochó en algunos medios que sacara a relucir su malestar con la familia real española, encabezada por Don Juan, blanco de sus ataques.

Al parecer, su malestar se debía a que no había sido recompensada económicamente y sus hijos reconocidos sus derechos dinásticos, tras el sacrificio hecho por su esposo al renunciar en favor de Don Juan.