martes, 22 de junio de 2021

¿Qué hacer con Don Juan Carlos?

El siguiente artículo, Tom Burns Marañon, publicado en El Mundo, plantea que el Gobierno utiliza la figura de Don Juan Carlos para atacar al actual Rey y crear un clima de opinión contra la Corona.

Los defensores de la Monarquía parlamentaria no podemos quedarnos de brazos cruzados, debemos actuar y movernos decididamente en defensa de la democracia, que es lo que realmente está en riesgo.

"El reto del presidente del Gobierno es doble. Su primer paso es bajar la persiana de la agradable ventana que se asoma sobre la Monarquía parlamentaria, que es la forma política del Estado español según la vigente Constitución de "todos". En principio gusta la institución hereditaria que desde la neutralidad arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones. Con la Corona España salió de su aislamiento y, como democracia liberal "normal", alcanzó cuotas inimaginables de progreso, paz y bienestar. Sin embargo, la Corona deja de ser agradable cuando la ensombrece la celosía. Se convierte en un cuarto oscuro en el cual nadie quiere vivir. En la penumbra la institución no puede ejemplarizar nada. Cuando se la boicotea pasa a ser ininteligible y deja de ser útil.

El segundo paso, entonces, es el de introducir la luz que anhela todo pueblo ilustrado porque es la esencia de su patrimonio. Se pasa de una ventana a otra porque Sánchez, habiendo cerrado la primera, abre la que contempla el paisaje y el paisanaje de una república confederal. El rebote inicial se convertirá en placentera adhesión. Para ello, su coalición gubernamental socialcomunista dispone de los aliados antimonárquicos e independentistas que le aseguran una mayoría parlamentaria. El rebaño se mudará."

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viernes, 18 de junio de 2021

Felipe VI, en el aniversario de su Proclamación: "Son tiempos que demandan sentido del deber"

El Mundo
El Rey Felipe VI, acompañado por la Reina Letizia, la Princesa Leonor y la Infanta Sofía, ha celebrado su séptimo aniversario en el Trono con la imposición de las Medallas de la Orden al Mérito Civil. Sobre este aniversario, que se cumplirá mañana, 19 de junio, Don Felipe ha dicho que es "un día lleno de emoción y recuerdo; de gratitud y de orgullo; y también de esperanza".

Es el tercer año que el Rey ha querido festejar el aniversario condecorando a ciudadanos corrientes por su actuación en su vida laboral. Ya lo hizo en 2015, con motivo del primer año en el Trono, y en 2019, cuando celebraba un lustro como Jefe del Estado. Hoy "es un día para el reconocimiento y la gratitud a las personas que sirven ejemplarmente a la sociedad de la que forman parte", ha dicho Don Felipe. "La Orden del Mérito Civil reconoce los servicios extraordinarios realizados en beneficio de nuestra sociedad, de nuestra convivencia y de los intereses generales", ha explicado el Rey.

Felipe VI, que se ha definido como el "primer servidor de todos los españoles" ha dicho que "son tiempo que demandan una gran responsabilidad, sentido del deber y una firme voluntad de servicio a la comunidad". Además, ha querido renovar el compromiso que tomó en su proclamación "con el mismo sentido del deber y vocación de servir a España y a los españoles que ha inspirado toda mi vida".

El Monarca ha querido destacar los "valores democráticos" como aquello que nos une: "Son la mejor garantía contra la imposición, la exclusión o el enfrentamiento", ha dicho en un acto celebrado en el Salón de Columnas del Palacio Real, con la presencia de la ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya.

lunes, 31 de mayo de 2021

El año de la pandemia de los Reyes: 360 actividades, 1.629 personas recibidas y 8 viajes

ABC

La Casa del Rey ha incorporado este año, «en línea con el ejercicio de transparencia y rendición de cuentas», una Memoria de Actividades interactiva y audiovisual, que da cuenta de la labor realizada por los miembros de la Familia Real durante el año pasado, especialmente marcado por la pandemia del coronavirus.

En total realizaron 360 actividades dentro y fuera de España, 224 audiencias en Zarzuela, 1.629 personas recibidas, 8 viajes al extranjero o recibieron 12 visitas de líderes extranjeros a España.

miércoles, 19 de mayo de 2021

Felipe VI y la llamada a Mohamed VI que podría ayudar en la crisis con Marruecos

Marina Pina
El Mundo

Casa Real está a la espera de instrucciones de Moncloa para mediar en la nueva crisis entre los dos países. Esa es la información oficial a la que ha tenido acceso EL MUNDO. Felipe VI puede convertirse en un activo importante para interceder y tratar de resolver el conflicto, que comenzó cuando Marruecos descubrió que España había permitido el ingreso por motivos humanitarios del líder del Frente Polisario en un hospital español a finales de abril. Sin embargo, la capacidad de actuación de Don Felipe está supeditada a los deseos de Moncloa. De momento, el Rey mantuvo una conversación telefónica ayer por la mañana con Pedro Sánchez en la que analizaron «las líneas de acción» a seguir en el conflicto. Después, Don Felipe se puso en contacto con el presidente de Ceuta para trasladarle su «solidaridad».

Si se lo reclaman, Felipe VI pondrá en marcha su capacidad diplomática y hablará directamente con Mohamed VI para tratar de suavizar la tensión. Así lo hizo el Rey en abril del año pasado, cuando llamó al soberano marroquí el Viernes Santo, en pleno confinamiento. Con la excusa de intercambiar información sobre la pandemia entre los dos países, Felipe VI contactó con su homólogo diez días después de que Marruecos aprobara de manera unilateral la ampliación de sus aguas territoriales en 200 millas. Esa fue la última ocasión en la que Don Felipe habló con Mohamed VI, según confirman a este diario fuentes oficiales.

domingo, 18 de abril de 2021

Funeral del Príncipe Felipe



Mariángel Alcazar
La Vanguardia

La imagen de Isabel II, de luto, con mascarilla, encogida y sola, sentada en la capilla de San Jorge, resume el espíritu de la despedida del príncipe Felipe, duque de Edimburgo. Un funeral en el que se han cumplido los deseos del difunto: intimidad familiar y reconocimiento a su condición de militar, aunque sus obligaciones como esposo de la reina de Inglaterra le apartaron de su vocación como miembro de la Armada.  Una ceremonia marcada por el sentido y la sensibilidad.

El féretro con los restos de Felipe de Edimburgo, cubiertos con su estandarte que incluía los escudos de armas de sus orígenes danés, griego y británico, más su condición ducal, su gorra de lord del almirantazgo y su bastón de mando, ha entrado en la nave central y vacía de la capilla de San Jorge, mientras sonaban las  cuatro voces de un coro. En los asientos, situados a un lado y otro del altar, sus familiares y, en medio, su catafalco junto al que se ha situado un cojín de terciopelo rojo con sus condecoraciones.

Las distancias impuestas por la pandemia, aún han hecho más evidente la soledad de sus deudos. La Reina, la más próxima al altar, no tenía a nadie a su lado; sus hijos y nietos, casados, han podido estar junto a sus parejas e hijos, en el caso de los duques de Wessex. También ha estado solo el príncipe Enrique, llegado desde Estados Unidos, a donde huyó abandonado sus obligaciones reales hace poco más de un año.  El príncipe Andrés, también solo, ha sido quien se ha sentado en el lado de su madre, separados por varios asientos. El príncipe de Gales y la duquesa de Cornualles lo han hecho enfrente de la Reina.

Durante el cortejo fúnebre desde el acceso principal de la residencia real en el castillo de Windsor hasta la capilla de San Jorge, el príncipe Enrique ha caminado junto a su hermano Guillermo, separados por su primo Peter Phillips, hijo de la princesa Ana, quien durante el recorrido se ha situado un paso por detrás de sus primos. Quizá esa ha sido la solución salomónica para que los dos hermanos estuvieran al mismo nivel, aunque no ha habido miradas entre ellos.

Tras el funeral, los dos hermanos han salido juntos de la capilla y, en las imágenes, ofrecidas por la BBC, se les ha visto hablar, primero junto a la duquesa de Cambridge y, después, solos cuando Catalina ha adelantado el paso.

El recuerdo del cortejo fúnebre de Diana Spencer ha vuelto a muchas memorias, cuando con solo 15 y 13 años, Guillermo y Enrique caminaron, junto a su padre, Carlos, su tío Charles Spencer y su abuelo, el duque de Edimburgo, tras el féretro de su madre.  

Caminando detrás del Land Rover donde reposaban los restos del duque de Edimburgo han estado sus hijos, sus nietos varones, el  marido de la princesa Ana y el hijo de la fallecida princesa Margarita. El príncipe Carlos, que despidió a su padre con un "querido papá", no podía ocultar la emoción, quizá el que menos  de todos los familiares, más contenidos. Durante el recorrido, los hijos, nietos, familiares y otros participantes han caminado sin mascarilla, pero los que han entrado en la capilla han estado toda la ceremonia con ella puesta.

Para evitar un desaire al príncipe Andrés y al príncipe Enrique, apartados de sus puestos honorarios en el ejército, el primero por su relación con el Jeffery Epstein, condenado por corrupción y abusos sexuales, y el segundo tras haberse apartado voluntariamente de la familia real. Con todo, todos los hijos del duque de Edimburgo, incluida la princesa Ana, han lucido sus condecoraciones, al igual que el príncipe Guillermo.

El arzobispo de Canterbury y el dean de Windsor  han oficiado la ceremonia recordando los valores del difunto, su servicio al país y a la reina, así como su papel como padre, abuelo y bisabuelo. Una ceremonia emotiva, salpicada con las voces de un coro compuesto por cuatro cantantes, dirigido por James Vivian y con Luke Bond al órgano, cantaba Schmücke dich, o liebe Seele, de Johann Sebastian Bach; Adagio espressivo, de Sir William Harris; Salix, de Percy Whitlock; Berceuse, de Louis Vierne y Rhosymedre, de Ralph Vaughan Williams, los temas que el duque de Edimburgo escogió para que sonaran en su funeral. No ha habido elegías, ni sermón.

El regimiento real de Escocia ha acompañado a los sones de las gaitas el último tramo del camino de Felipe de Edimburgo desde el altar de la capilla de San Jorge hasta la bóveda real. La última persona que fue inhumada en esa lugar fue precisamente la madre del príncipe, Alicia de Battenberg, en 1969. Su cuerpo ya  no está allí, en 1988 fue trasladada a la iglesia del monte de los Olivos, en Jerusalen como reconocimiento a su ayuda a cientos de judíos durante el nazismo. Mientras los restos del duque de Edimburgo bajaban hacia la sepultura también ha intervenido una banda militar que ha interpretado el himno que acompaña a los soldados en su última batalla.

Una vez concluida la ceremonia, los miembros de la familia real han abandonado la capilla mientras el coro entonaba "God save the Queen". La esposa, hijos y nietos del duque de Edimburgo puestos en pie han honrado su memoria y, también, la vida de servicio a Isabel II y al Reino Unido.

viernes, 9 de abril de 2021

Especial revista Hola



Siempre en un segundo plano, Felipe de Edimburgo ha sido un gran desconocido en la Familia Real británica a pesar de acompañar a la reina Isabel desde hace casi 70 años. Nacido en Corfú en 1921, fue príncipe de Grecia y Dinamarca y vivió una difícil infancia acogido por diferentes parientes de toda Europa. Encontró su lugar en la Royal Navy donde llegó a ser uno de los tenientes más jóvenes en la historia de la institución hasta su retirada tras el ascenso de Isabel II al trono. Valiente, atractivo, con un peculiar humor y siempre dos pasos por detrás de su esposa: esta es la verdadera la historia del marido de la Reina, fallecido hoy a los 99 años de edad.

La revista Hola publica en su web artículos y reportajes especiales con motivo del fallecimiento del Príncipe Felipe y un interesante documental biográfico.

El pararrayos de la Reina

Rosa Massagué
El Periódico

Seguramente al príncipe consorte no le disgustaba que le calificaran de bufón de la reina. Bufón, no en el sentido de entretener a su esposa o a la corte, sino en el de desviar con sus gracietas y salidas de tono la excesiva atención hacia ella. Dando munición a los escasos republicanos, pero sobre todo a los británicos más izquierdistas con sus comentarios siempre al límite de la corrección política y muchas veces traspasándolo, se convertía en un pararrayos que absorbía las críticas a la institución monárquica poniendo en valor a la reina y a su papel al frente del Estado y de la casa de Windsor. Desde unos pasos atrás era el escudo protector de Isabel II. Al igual que su esposa, era un gran profesional.

Lazos de sangre y amistad con la Familia Real española

Almudena Martínez-Fornés
ABC

Felipe de Edimburgo no solo tenía lazos familiares con Doña Sofía; también los tenía con Don Juan Carlos, dos vínculos que se reforzaban en Don Felipe. Y es que la madre del Duque de Edimburgo era la Princesa Alicia de Battenberg, nieta de la Reina Victoria de Inglaterra, que era, además, abuela de la bisabuela de Don Felipe, la Reina Victoria Eugenia. No obstante, las circunstancias históricas hicieron que Felipe de Edimburgo tuviese que cambiar su apellido Battenberg (montaña de Batten) por su traducción al inglés, Mountbatten, en unos momentos en los que estaba viva aún la hostilidad entre británicos y alemanes tras la II Guerra Mundial.

Telegrama de los Reyes de España

«Querida tía Lilibet, hemos sentido una profunda tristeza al recibir la noticia del fallecimiento de nuestro querido tío Philip.

En estos momentos dolorosos, queremos trasladaros nuestras más sentidas condolencias en nombre del Gobierno y del pueblo español, así como también toda nuestra cercanía y apoyo. Nunca olvidaremos las ocasiones que pudimos compartir con él ni el legado de servicio y dedicación a la Corona y al Reino Unido que siempre desempeñó a vuestro lado.

Nuestros pensamientos y oraciones están con Vuestra Majestad y con toda la Familia.

Con todo nuestro cariño y afecto.

Felipe Letizia».

Prince Philip: Tributes after Duke of Edinburgh dies aged 99

BBC


Political leaders, members of the public and well-wishers around the world have paid tribute to Prince Philip, Queen Elizabeth II's husband, after his death at the age of 99.



Luto en la familia Windsor

Mariángel Alcazar
La Vanguardia

lo9 LONDRES (REINO UNIDO), 12/07/2017.- El duque Felipe de Edimburgo (d) y la reina Letizia de España, son trasladados en carruaje durante la recepción de bienvenida que la reina Isabel II de Inglaterra ofreció a los reyes de España, en Londres, Reino Unido, hoy, 12 de julio de 2017. El rey Felipe VI y la reina Letizia llegaron a Londres para iniciar su primera visita de Estado al Reino Unido, que promoverá la cooperación económica, educativa y científica entre los dos países en un momento marcado por las negociaciones sobre el

El duque Felipe de Edimburgo y la reina Letizia son trasladados en carruaje durante la recepción de bienvenida que Isabel II de Inglaterra ofreció a los reyes de España, en el 2017

 EFE


A punto de cumplir 100 años, ha muerto Felipe de Edimburgo, esposo de la reina Isabel II de Inglaterra durante 72 años y príncipe consorte desde hace 69, según ha informado el palacio de Buckingham. Su figura, elegante y siempre dos pasos por detrás de la soberana británica, ha marcado la reciente historia de Inglaterra y su personalidad, no siempre políticamente correcta, aunque le granjeó algunas críticas nunca opacó su papel público. Padre de cuatro hijos, abuelo de ocho nietos y bisabuelo de nueve biznietos, Felipe de Edimburgo era el decano de la realeza europea.

El duque de Edimburgo: un perfil

Ignacio Peiró
El Objetivo

«En la percepción de los ingleses han pesado para bien su implicación germánica en algunos trabajos y su espíritu deportivo. Para mal, han pesado esos familiares que coquetearon con los nazis»

Artículo publicado en el libro "Pompa y circunstancia

Muere el Príncipe Felipe, Duque de Edimburgo, a los 99 años



ABC

Felipe de Edimburgo, marido de la Reina Isabell II, falleció este viernes a los 99 años, según informó el Palacio de Buckingham en un comunicado. «Es con profundo pesar -lamenta el anuncio- que Su Majestad la Reina anuncia la muerte de su amado esposo, Su Alteza Real el Príncipe Felipe, Duque de Edimburgo. Su Alteza Real falleció pacíficamente esta mañana en el Castillo de Windsor».

El Duque de Edimburgo fue ingresado en el hospital el martes 16 de febrero por la noche después de encontrarse indispuesto durante varios días, aunque su estado no revestía gravedad y de hecho entró por su propio pie al centro hospitalario tras desplazarse hasta él en coche. «Su Alteza Real el Duque de Edimburgo fue admitido en el hospital King Edward VII en Londres, el martes por la noche», rezaba la comunicación oficial, que añadía que «la admisión del Duque es una medida de precaución, por consejo del médico de Su Alteza Real, después de sentirse mal». Posteriormente, fue sometido a una cirugía cardíaca y dado de alta el 16 de marzo.

Sin funeral de Estado

El plan de acción relativo a las exequias del consorte de la Reina, con quien estuvo casado 73 años, está detalladamente planificado. Las banderas ya ondean a media asta y a partir del anuncio inicia un período de duelo nacional que durará hasta el funeral. Y aunque como esposo de la Soberana tiene derecho a un funeral de Estado, él mismo pidió tener uno privado de estilo militar en la Capilla de San Jorge (Castillo de Windsor) y ser enterrado en Frogmore Gardens, donde yacen los restos de la reina Victoria y el príncipe Alberto.

Nacido en la isla griega de Corfú como príncipe Felipe de Grecia y Dinamarca tras la unión de sus padres, el príncipe Andrés de Grecia y Dinamarca y de la Princesa Alicia de Battenberg, pasó revista por última vez a las tropas de la Real Marina británica -en la que sirvió durante la Segunda Guerra Mundial- en agosto del 2017, en el que fuera el acto que puso fin a sus compromisos oficiales, tras haber tomado la decisión de retirarse en mayo de ese mismo año. La primera vez que representó a la Monarquía fue el 2 de marzo de 1948, cuando asistió a un combate de boxeo en el Royal Albert Hall de Londres.

martes, 23 de febrero de 2021

El Rey destaca que la firmeza de Don Juan Carlos el 23-F fue «determinante para el triunfo de la democracia»

ABC

El Rey ha recordado este martes el papel que jugó su padre, Don Juan Carlos ante la «inaceptable fractura» del orden democrático que supuso el intento de golpe de Estado del 23-F, y ha llamado a «defender, proteger y preservar nuestra convivencia en democracia y libertad».

En un acto celebrado en el Congreso de los Diputados con motivo del 40 aniversario del 23-F, Don Felipe afirmó que la «firmeza y autoridad» de Don Juan Carlos «fueron determinantes para la defensa y el triunfo de la democracia». Además, recordó el mensaje televisado en que Don Juan Carlos dirigió aquella noche a los españoles en el que pidió que se «tomaran todas las medidas necesarias para mantener el orden constitucional dentro de la legalidad vigente».

El Jefe del Estado recordó que esa noche él también fue testigo «todavía niño, de aquel episodio histórico y aprendí el inmenso, el incalculable valor, que tiene la libertad para el pueblo español».

El Rey destacó, por un lado, la "honda convicción democrática" de los parlamentarios de 1981 y, por otro, aludió a quienes ahora ponen la democracia "en cuestión", como ha hecho el vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias, en las últimas semanas. «Todos debemos sentirnos comprometidos y obligados a defender, proteger y preservar nuestra convivencia en democracia y libertad», afirmó.

Defensa de la democracia

Según Don Felipe, hay que «defenderla, porque sabemos lo difícil que fue alcanzarla y que siempre hay riesgos que la pueden amenazar». Instó a «protegerla, porque hemos aprendido que la democracia es un bien delicado que precisa del mayor cuidado» y porque «su erosión pone en peligro, los derechos y libertades de los ciudadanos». E hizo un llamamiento a «preservarla, porque también sabemos que, conforme a nuestros valores, constituye una premisa irrenunciable para el pleno desarrollo de nuestro país y para el progreso, el bienestar y la prosperidad de nuestros ciudadanos».

Referencia a Suárez

En su discurso, el Rey destacó «la honda convicción democrática de los parlamentarios y miembros del Gobierno» de 1981, y se refirió «con gran admiración y gratitud» a Adolfo Suárez y a «una larga lista de hombres y mujeres, civiles y militares, que todos tenemos en mente» y que ofrecieron «un ejemplo de coraje y de lealtad a las instituciones del Estado y a nuestra Constitución».

Compromiso con la Constitución

El Monarca aprovechó su intervención para afirmar que el Rey es el «símbolo de la unidad y permanencia del Estado» y para manifestar que hoy su «compromiso con la Constitución es más fuerte y firme que nunca». Además, añadió que «es inequívoca la voluntad de la Corona de ser una Institución que incluya, integre y cohesione a todos los españoles».

La Constitución de 1978 «significa, en nuestra larga historia, el reencuentro y el entendimiento entre los españoles, su unidad en los valores democráticos y en nuestros derechos y libertades, y su confianza en una España en la que caben y se reconocen todos los ciudadanos», manifestó.

Al acto han asistido la presidenta del Congreso de los Diputados, Meritxell Batet; el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; la presidenta del Senado, Pilar Llop; el presidente del Tribunal Constitucional, Juan José González Rivas; y el presidente del Tribunal Supremo y el Consejo General del Poder Judicial, Carlos Lesmes, así como los ponentes de la Constitución Herrero de Miñón y Miquel Roca, los vicepresidentes del Gobierno Carmen Calvo, Nadia Calviño y Pablo Iglesias , el líder del partido mayoritario de la oposición, Pablo Casado, los miembros de la Mesa del Congreso de los Diputados y portavoces de los grupos parlamentarios.

Sin embargo, no han asistido ERC, Bildu, Junts, PDeCAT, el BNG y la CUP porque dicen que su objetivo es acabar con «el régimen del 78».

jueves, 31 de diciembre de 2020

España, con su Rey

Daniel Berzosa 
El debate de hoy

"En un año que —al menos, desde el 14 de marzo— tendría que haber sido de todos a una, Fuenteovejuna, y, lamentablemente, no ha ocurrido en la dirigencia política del país, la Corona, el Rey, Don Felipe VI ha mantenido el norte en todo momento, predicando con el ejemplo. Tanto de su misión constitucional o política, como de su misión histórica o institucional, como de su misión personal o concreto desarrollo de las dos anteriores."

Artículo completo:

domingo, 27 de diciembre de 2020

Todo un Rey

Carmen Remírez de Ganuza 
Vanitatis

 ¿Y dicen que no dijo nada? Que un rey ponga la moral por encima de la familia y lo exprese de manera explícita no solo no es nada, sino que es mucho más de lo que cabría esperar de un miembro de una dinastía. Infinitamente más de lo que ningún monarca, salpicado en su Casa por la sombra de la corrupción a lo largo de la historia, haya aceptado pensar siquiera.

sábado, 26 de diciembre de 2020

Con todos y para todos

Daniel Capó
El Subjetivo

"El Rey nos ha hablado no con el abecedario de la política, tildado de oportunismo, sino con el lenguaje de la paternidad, esa convicción firme de que -a pesar de todo- también esto pasará."

viernes, 25 de diciembre de 2020

El Rey, una garantía para España

Editorial ABC

Con su tradicional mensaje de Nochebuena a todos los españoles, Su Majestad el Rey dio un impecable ejemplo de defensa de la Constitución como garante de «nuestro modo de entender la vida, de nuestra visión de la sociedad, de la dignidad del ser humano y, por supuesto, de nuestros derechos y libertades en democracia». La reivindicación de la Constitución, no como un texto heredado en trámites de caducidad, sino como el fundamento vigente y más sólido de nuestra convivencia frente a quienes se han propuesto derruirla, fue uno de los mensajes más relevantes de Don Felipe, quien además hizo hincapié en que «todos tenemos el deber de respetarla». Fueron sin duda palabras de concordia en unos momentos en los que el independentismo y el populismo de extrema izquierda mantienen su ofensiva contra la Carta Magna, con intentos constantes de derogar muchos de sus postulados esenciales por la vía de los hechos consumados.

No es hora de dar por superada la Constitución, sino de realzarla como solución útil y próspera para muchos de los males que aquejan a nuestra sociedad y frente a quienes alientan la fractura social, la división política y la polarización ideológica de los españoles. De hecho, Don Felipe recordó, invocando un «gran esfuerzo nacional» para la recuperación de España tras la trágica pandemia que nos ha marcado para siempre, que la Constitución es la clave de los avances y progresos conseguidos en democracia, y que a su vez, estos son «el resultado del reencuentro y el pacto entre los españoles después de un largo periodo de enfrentamientos y divisiones». La unidad en los valores democráticos frente a quienes alientan la división, el respeto a la pluralidad sin imponer criterios excluyentes y sectarios, o la capacidad de dialogar para alcanzar acuerdos políticos, son determinantes. Son principios que, como sostuvo Don Felipe, no pueden perder «nunca vigencia por el paso de los años». Por eso, el revisionismo constante que algunos partidos impulsan desde el revanchismo no deberían tener cabida en la España de concordia que reafirmó el Rey con nitidez.

Respetar nuestros principios democráticos y cumplir con las leyes vigentes, en lugar de desobedecerlas -una conducta arquetípica del separatismo-, debe complementarse además con la preservación de los valores éticos inherentes a todos los poderes públicos e instituciones, incluida desde luego la Corona. En este contexto, Don Felipe volvió a trazar una nítida línea roja frente a los comportamientos poco ejemplares ocurridos en su propia familia, en especial con la figura del Rey emérito, Don Juan Carlos, quien por primera vez en democracia estuvo ausente de España en una Nochebuena. En 2014, con motivo de su proclamación ante las Cortes, Don Felipe ya subrayó su indiscutible compromiso y respeto por los principios morales y éticos que los ciudadanos exigen de quienes integran los poderes públicos, desde la Jefatura del Estado hasta el último funcionario. Lo mismo hizo el pasado 15 de marzo, cuando se desmarcó taxativamente de las conductas abusivas y poco ejemplares que diversas investigaciones atribuían a su padre.

El Rey no solo no rehuyó esta espinosa cuestión, que sin duda le afecta como hijo, sino que tuvo la valentía de volver a marcar distancias: esos principios «nos obligan a todos sin excepciones y están por encima de cualquier consideración, de la naturaleza que sea, incluso de las personales o familiares». El Rey fue concluyente, lo cual es digno de elogio, en la protección de la Corona por encima de las personas insertas en comportamientos irregulares. Por eso incidió en el «espíritu renovador» que inspira su reinado desde el primer momento. Habrá partidos -esos que han iniciado una cruzada de acoso y derribo a la Monarquía desde el seno del propio Gobierno, y que jamás respetan la presunción de inocencia para nadie que no sean sus militantes- a los que no les parezcan suficientemente contundentes las palabras de Don Felipe. Pero sí lo son. Nadie con un mínimo de objetividad podrá sostener que Don Felipe ha declinado sus responsabilidades como Jefe del Estado aun a costa de sufrir fricciones familiares muy dolorosas.

La Monarquía parlamentaria es la auténtica garantía de que nuestro sistema político diseñado en la Transición siga siendo válido para España. Y más aún en estos momentos de zozobra e incertidumbre ciudadana, con una profunda recesión económica en marcha, con muchos empresarios castigados por la pandemia o directamente en la ruina, y sobre todo con cientos de miles de personas echando de menos a tantos seres queridos arrastrados por el coronavirus a la muerte. El emotivo recuerdo para todos ellos, y para todos los colectivos sanitarios que han luchado, y lo siguen haciendo aun a costa de su propia salud, demuestra que Don Felipe es el Rey que merecemos tener porque su compromiso con España, y con nuestro futuro, es irreversible. Es hora de que España, con su Rey al frente, se quiera a sí misma y deje de hacerse daño.

Discurso de Navidad del Rey: “Los principios éticos están por encima de consideraciones familiares”

El País 


Los principios morales y éticos "obligan a todos sin excepciones" y "están por encima de cualquier consideración, incluso de las personales o familiares", ha dicho en su discurso de Nochebuena el Rey, en una alusión velada a las sospechas de corrupción que pesan sobre su padre, Juan Carlos I. Fueron solo 87 palabras al final de un discurso de 1.697, el mensaje navideño más largo de los siete que Felipe VI ha pronunciado hasta ahora. La mayor parte de su intervención la dedicó a transmitir ánimo a la sociedad ante el sufrimiento causado por la pandemia y a llamar a un "gran esfuerzo nacional" para superar sus consecuencias.


"Ya en 2014, en mi proclamación ante las Cortes Generales, me refería a los principios morales y éticos que los ciudadanos reclaman de nuestras conductas", ha señalado Felipe VI. "Unos principios que nos obligan a todos sin excepción; y que están por encima de cualquier consideración de la naturaleza que sea, incluso de las personales o familiares", añadió.


Las palabras que ha empleado para referirse a su padre, sin mencionarlo, han sido muy medidas. No ha dicho que "la Justicia es igual para todos", como hizo el propio Juan Carlos I en 2011, en alusión a su yerno Iñaki Urdangarin, implicado en el caso Nóos. Hacerlo habría supuesto reconocer que el rey emérito tiene problemas con la justicia y, de momento, la Fiscalía del Supremo no ha presentado denuncia por los tres asuntos que está investigando.


El Rey ha preferido hablar de "principios éticos" porque, aunque fuera exonerado penalmente, Juan Carlos I ha presentado ante Hacienda una propuesta de regularización de casi 700.000 euros; lo que supone reconocer que cometió fraude fiscal.


Desde que, el 15 de marzo, la Casa Real anunció que Felipe VI retiraba a su padre la asignación económica oficial y renunciaba a cualquier herencia que pudiera corresponderle de sus bienes en el extranjero, el Rey no se había referido en público a la situación de Juan Carlos I, instalado en Abu Dabi desde que salió de España el 3 de agosto. Eso había generado la expectativa de que lo hiciera en su discurso navideño.


Finalmente, el Monarca optó por reivindicar los principios éticos que, dijo, le guían desde su discurso de proclamación, el 19 de junio de 2014, cuando subrayó que la Corona "debe observar una conducta íntegra, honesta y transparente". Y agregó que estos principios están por encima de cualquier consideración de tipo personal o familiar. "Así lo he entendido siempre, en coherencia con mis convicciones, con la forma de entender mis responsabilidades como jefe del Estado y con el espíritu renovador que inspira mi reinado desde el primer día", añadió. Al vincular "la conducta íntegra, honesta y transparente" con el "espíritu renovador" de su reinado, cabe deducir que no siempre fue así.


Frente al lenguaje eufemístico empleado para referirse a la situación de su padre, el Rey ha usado un tono directo y emotivo al abordar los efectos de la pandemia. Ha aludido a las medidas sanitarias que han impedido reunirse a muchas familias estas Navidades, al "vacío imposible de llenar" dejado por los fallecidos, a quienes siguen luchando contra la enfermedad y sus secuelas, a los que viven "la angustia del desempleo" o la tristeza por haber perdido su negocio. "2020 ha sido un año muy duro", ha afirmado, asumiendo que muchos caigan en "el desánimo o la desconfianza". Aunque "la situación es grave", ha pedido afrontar el futuro con determinación: "Ni el virus ni la crisis económica nos van a doblegar [...] Con esfuerzo, unión y solidaridad, España saldrá adelante", ha enfatizado.


Tras asegurar que la superación de la crisis vendrá de la mano de la ciencia, con vacunas —las primeras se administrarán en España el domingo— y tratamientos eficaces, ha subrayado que "la responsabilidad individual sigue siendo imprescindible" y ha pedido "no bajar la guardia".


El Rey ha advertido del riesgo de que la crisis económica causada por la covid-19 "derive en una crisis social", señaló que los jóvenes "no pueden ser los perdedores" y ha instado a "proteger a los más vulnerables y luchar contra las desigualdades que la pandemia ha creado o agravado".


Ante la dimensión de los retos, "enormes pero no insalvables", ha pedido "un gran esfuerzo colectivo [...], un esfuerzo nacional" para superarlos. España, ha dicho, "se ha sentido más unida que nunca en su lucha y resistencia" ante la pandemia; y, aunque hay "aspectos que necesitan ser mejorados y reforzados", ha demostrado ser "una sociedad fuerte con un Estado sólido", como han ejemplificado las Fuerzas Armadas, Cuerpos de Seguridad, Protección Civil, Emergencias y otros servicios públicos.


Europa y la Constitución

El Rey ha elogiado el "compromiso firme" de la UE "con la sostenibilidad y recuperación económica", a través del programa de reconstrucción, que para España supondrá hasta 140.000 millones en ayudas europeas, lo que ofrece "una oportunidad de avanzar y progresar".


Y ha reiterado su compromiso con la Constitución, a la que, ha dicho, "todos tenemos el deber de respetar", ya que "es el fundamento de nuestra convivencia social y política; y representa, en nuestra historia, un éxito de y para la democracia y la libertad".


Frente a la polarización política, Felipe VI ha recordado que los avances de los últimos años "son el resultado del reencuentro y el pacto entre los españoles después de un largo periodo de enfrentamientos y divisiones". "Los valores democráticos, el respeto a la pluralidad y las diferencias y la capacidad de dialogar y alcanzar acuerdos son principios que no pierden nunca vigencia", ha señalado. "Con esfuerzo, unión y solidaridad, España saldrá adelante. Con todos y para todos. Y, como Rey, estaré con todos y para todos", ha subrayado, dejando clara su voluntad de ser Rey de todos los españoles y no solo de una parte.

martes, 22 de diciembre de 2020

Normalizar a la Corona en Cataluña

ABC

Sus Majestades los Reyes acudieron ayer a Barcelona para hacer entrega del Premio Cervantes al escritor catalán Joan Margarit, galardonado con la máxima distinción de nuestras letras en 2019, aunque lamentablemente la pandemia impidió la pasada primavera la tradicional celebración de un acto tan representativo. El momento escogido ha sido ahora, con el desplazamiento de Don Felipe y Doña Letizia a la Ciudad Condal, acompañados por el ministro de Cultura, José Manuel Rodríguez Uribes. Fue, según la versión oficial, un acto íntimo y de carácter privado celebrado en un hotel barcelonés con la exclusiva presencia de los familiares del escritor premiado. Sin embargo, sorprende que la entrega de un galardón de esta entidad no figurase previamente en agenda pública alguna, y que solo fuese conocido por la opinión pública cuando ya se había celebrado. Llueve sobre mojado cuando se trata de una visita de Don Felipe a Cataluña, y aunque es comprensible la aspiración de todos los poderes públicos por rebajar al máximo el tono de crispación que siempre agita el separatismo para arremeter contra la Corona, lo cierto es que no puede normalizarse que el desplazamiento del Jefe del Estado a una parte del territorio español deje de ser algo natural y lógico. Antes o después, el Gobierno tendrá que asumir el riesgo de que se interprete que Pedro Sánchez prefiere esconder al Rey antes de generar un conflicto con sus socios independentistas. Porque Cataluña es a todos los efectos una comunidad autónoma más.

Hace unos meses el Gobierno optó por vetar al Rey para que no acudiese a Barcelona a entregar los despachos de los nuevos jueces en la Escuela Judicial. En aquel momento Don Felipe se excusó con el propio presidente del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Lesmes, porque era evidente que fue el ministro de Justicia quien había considerado no idónea la presencia del Rey. En aquel momento, el Gobierno invocó de modo absurdo cuestiones de seguridad, como si el Estado no tuviese mecanismos de sobra para garantizar la asistencia del Rey a un acto oficial en condiciones de absoluta normalidad. Se trataba de pagar el enésimo peaje al independentismo, con el que Sánchez empezaba a negociar su apoyo a los Presupuestos Generales. Además, en aquellos momentos estaba a punto de dictarse la sentencia que finalmente inhabilitó a Joaquim Torra como presidente de la Generalitat, y el Ejecutivo empleó un criterio de oportunidad política para no irritar al secesionismo, con sus líderes en prisión por sedición. Sin embargo, flaco favor hace La Moncloa a la Casa Real con el ninguneo constante al que someten al Jefe del Estado. Más aún, cuando desde el propio Gobierno los ministros de Podemos se jactan abiertamente de estar preparando la proclamación de otra república en España.

La defensa que hace Sánchez del Rey es insuficiente. Lo ocurrido ayer, alegando que se trataba de un acto íntimo porque no se quería abrumar al escritor, de avanzada edad, demuestra que priman los intereses políticos del Gobierno sobre cualquier guión institucional. Y eso ensombreció el acto más relevante para nuestra literatura, y también para la reivindicación del español como lengua universal. Cuando Margarit fue premiado, ni siquiera se sabía que el Ministerio de Educación iba a ceder ante el nacionalismo revocando la condición del español como lengua vehicular en las aulas. Hoy todo cuadra porque el Gobierno de Sánchez no da puntada sin hilo. Lo ocurrido ayer va más allá de estrictas razones de prudencia. Se semiocultó de manera consciente un acto en el que una vez más el Gobierno actuó de modo impropio con la Corona.